SER FELIZ ANTES, DURANTE Y DESPUÉS DE UN VIAJE, 2da. parte

Antes del viaje

Lo prometido es deuda. Les escribo desde mi viaje en Barcelona.

Continuemos con algunas ideas para que tus próximos viajes no se vuelvan una pesadilla.

Sirve también no dejarse arrastrar por las historias que la gente cuenta sobre el país o ciudad a donde vamos a viajar. ¿Por qué?

Porque realmente cada ciudad o pueblo o país es vivido de manera diferente por las personas que lo visitan. Es igual con la gente que habita allí, todos pensarán diferente de su ciudad si se los preguntas. Piensa en las diversidad de opiniones que hay sobre tu país de origen, donde vives incluso de la urbanización, colonia o pueblito donde habitas. Yo digo que es como cuando se va al cine, a veces si varias personas hablan sobre la película al salir de la sala parece como si cada quien hubiera visto un film distinto.

Sirve poco llenarse de expectativas (positivas) o de prejuicios (negativos), es decir, no es buena idea tener una prenoción de lo que se vivirá.

¿Qué es una prenoción? Una prenoción es un concepto menos definido de “algo” y se produce en la mente antes de llegar al concepto final o el conocimiento definitivo de ese mismo “algo”. Es el boceto de una idea, de un hecho. Las prenociones por estar en estado “larvario” parecen inofensivas pero no lo son.

Los seres humanos tenemos una tendencia a sentir ternura, empatía y afecto por “lo inmaduro”.

Lo inmaduro es un animal en su fase de cachorro, una plantita que apenas crece y le sale su primera hojita, los pininos (primeros pasos) de un proyecto cualquiera, una casa recién estrenada, una relación de amor nueva y iniciada hace poco tiempo (el enamoramiento)… y también esta idea, de lo inmaduro, está representada por cualquier estado emocional, psicológico, político, económico que luzca, parezca o se encuentre en “los comienzos de”, “iniciando”, “en desarrollo”, “en camino hacia ser”.

Somos educados para la fascinación que causan las primeras veces de “algo”, para sentir euforia ante lo nuevo, pero realmente nuevo, no se nos enseña a ver lo mismo de siempre con nuevos ojos sino a buscar algo realmente nuevo todo el tiempo.

Lo que más me gusta de los niños es que puedes jugar con ellos el mismo juego mil veces y siempre le encontrarán diversión y novedad. Yo suelo decir que se divierten “barato y fácil”, nosotros, los adultos, todo se nos hace aburrido tan rápido, perdemos interés.

La nueva tecnología está, siento yo, “adulteciendo” a nuestros niños muy rápido. Tal vez es porque están tan bombardeados de información todo el tiempo que ahora cada vez les parece menos interesante “lo nuevo” en video juegos, cine y tecnología.

La tecnología tiene que ir tan rápido que no alcanza uno a manejar y a entender bien un programa o juego cuando ya salió uno nuevo y entonces pues todo pasa así rápidamente, no hay tiempo de digerir el presente, siempre se piensa en que vendrá después.

Antes del viaje hay que tener claro que aunque ese país donde vayamos ya lo conozcamos, siempre será nuevo si lo vemos con ojos de niño, si es un sitio que nunca hemos visitado los ojos frescos ayudan también, sobre todo para mantener la atención del viaje en el presente y no en lo que haremos mañana.

El secreto de disfrutar un viaje es estar en el presente de cada día, aunque tengamos muchos planes o tours o cosas que hacer y planificar, antes del viaje sólo piensa en lo que estás haciendo antes del viaje. Luego deja fluir las cosas hasta que estés sobre el avión, eso reduce la angustia.

A mí me funciona viajar un poco como a la deriva, así como cuando éramos niños y alguien más nos llevaba. No es tanto por el asunto de la organización, sino por el asunto de la actitud, de cómo estará nuestra consciencia, nuestra mente, cuerpo, todo lo que somos desde el inicio del viaje.

¡Buen viaje!

Desde Barce,

T.R. reportando

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