¿Por qué nos relacionamos?

Los enamorados
Carta del Tarot

Hoy mi madre me envió por mail unos artículos de María Dolores Paoli, me gusta su punto de vista y las cosas que dice sobre las relaciones de pareja. Creo que su pensar y sentir le viene como anillo al dedo a mis lectores y a mí.

Reproduzco acá sólo una parte de sus textos, esperando que se tomen un tiempo y entren en su página web. No sólo hay información sobre este tema sino sobre los niños índigo y demás.  Espero les guste a mí me hizo pensar mucho sobre mis relaciones de pareja.

¿Por qué nos relacionamos?

Por María Dolores Paoli

La vida está basada en la capacidad de relacionarnos.

Estamos habituados en aplicar el término “relación” a la interacción entre dos personas o más, pero el relacionarse es parte inherente de la vida. Todas las manifestaciones de vida se relacionan de alguna forma para poder expresarse. Dentro de la evolución, la forma más pasiva es la del mineral, pero aún así se deja percibir, utilizar, admirar como puede ser un brillante, un zafiro, un rubí, una joya. Le sigue el animal que es una forma más dinámica pues interactúa con otros animales, con la naturaleza, con los seres humanos como por ejemplo: el perro con su amo. Luego, está el ser humano donde se manifiestan diferentes formas de relacionarse pero que requiere de la interacción para subsistir. Si el ser humano no se relaciona muere, por ejemplo: un bebé si no se relaciona con la madre o con otra figura adulta protectora no subsiste por sí solo. Por ello, manteniendo el recuerdo de la necesidad de sobrevivencia, muchas personas eligen perpetuar una relación destructiva, antes de no relacionarse, pues en el momento en que se relacionan viven. Por ejemplo: Una pareja permite atropello físico o verbal porque en el fondo prefieren tener una relación abusiva que no tener ninguna. La calidad de la relación va a depender de la actitud con que se aborde.

Las relaciones humanas interpersonales representan el gran reto para el individuo y sólo a través del Amor es que podemos relacionarnos plenamente, donde podemos fusionar nuestras conciencias individuales y contactar la unidad. La verdadera razón para relacionarnos es poder regresar a la unidad, de donde se parte, habiendo asimilado las vivencias, redescubriendo en el otro la condición divina. Para ello, requerimos relacionarnos. Es a través del contacto, del placer, del gozo que nos integramos a la unidad pero la mente y las emociones no clarificadas ni canalizadas nublan el camino para hacerlo. Por ejemplo: El temor que sentimos a no ser amados, a ser rechazados nos hace dudar de nuestra capacidad de lograr sostener una relación de amor. El encontrar la capacidad de amar, nace de la voluntad y disponibilidad que tengamos.

En el relacionarse con los demás es cuando los conflictos no resueltos de la mente se activan, por ello, muchas personas creen que si no se relacionan sentimentalmente no tendrán problemas mayores debido a que consideran que el roce de la incomodidad sólo se presenta con la presencia de otra persona cuando en realidad, las relaciones son un termómetro de nuestro estado interno. La fricción de la interacción es el activador del autoconocimiento porque primero el conflicto tiene que estar adentro para que se pueda manifestar afuera a través de otra persona. El evadir relacionarse sentimentalmente y sacrificar la plenitud del contacto perpetúa los problemas internos pues no son puestos en evidencia. En la medida que no estemos dispuestos a solventar los conflictos emocionales no se pueden tener relaciones significativas, duraderas, nutritivas.

La mayoría de las personas sólo se relacionan a través del intercambio de ideas, del placer sexual, pero esa atracción no garantiza una comunicación profunda ni una relación duradera sino más bien un momento de proximidad que nos aleje de la soledad que probablemente en ese momento estemos sintiendo. Este tipo de relaciones pueden ser distraídas y placenteras pero tarde o temprano entrarán en conflicto pues el verdadero Ser no se ha revelado por temor a ser expuesto, a mostrar los conflictos y ser rechazado.

El verdadero ingrediente para tener una relación significativa es ser genuino, abierto. Es bajar las defensas, permitirse involucrarse, ser vulnerable, envolverse en el sentir. Hay que darse permiso de conocerse a sí mismo porque ¿cómo se puede comunicar a los demás lo que no nos atrevemos a comunicar a nosotros mismos? ¿Cómo puedes hablar de tus necesidades con tu pareja si no las has reconocido primero?

Date el permiso de sentirte para que puedas sentir plenamente la integración con tu pareja.

Sigue leyendo más en su página web, vienen otras partes sobre la pareja y las relaciones de amor.

Cariños

T.R.

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