El cine siempre me salva

Acabo de ver una película hermosa. Amo el cine. Cuando me siento mal siempre viene el cine y me coloca en donde tengo que estar. Gracias a los que hacen películas llenas de amor. (No sé qué haría sin Uds.)

Es una película sobre la música, muy emotiva, tierna. Es sobre las causalidades, que no son coincidencias. Se llama “August Rush” (2007) de Kirsten Sheridan. Lloré durante horas, a moco suelto y sollozos desgarradores, y todo lo que me duele del mundo, de la vida, salió pá fuera. (La música está allá afuera, por todas partes, sólo tienes que escucharla.)

Fue como exorcismo te juro. Ahora me siento mejor. :)

Luego soy muy sensible y las cosas del mundo me afectan, me entristecen y me desespero. Pero viene la música, el baile, la poesía, el cine y muchos humanos solidarios, llenos de amor, y…. entonces… vuelvo a creer que sí se puede, que todo lo que hago (hacemos) vale la pena. Y se siente reconfortante. Sabroso.

Una vez en algún escrito me salió del alma decir que sí se puede crear un mundo de amor dentro de un mundo tóxico. Y que poco a poco mientras más personas transformen su propio mundo en un mundo de amor, mientras más y más personas lo hagan: el mundo tóxico que nos rodea se hará chiquito hasta que desaparezca. Hoy quiero dormir con esa imagen en mi cabeza, multiplicándose. Porque todo lo bueno que hoy veo fue alguna vez un sueño.

Al fondo del cielo suenan los fuegos artificiales del 15 de septiembre quiero pensar que suenan por mí, por ti, por todos nosotros. Quiero pensar que hoy celebramos en México que: sí se puede. Que la especie humana está encontrando su camino: el camino del amor.

Recordatorio: Primer Encuentro del Círculo Humano, 25 de septiembre, 11 am, Parque México, Condesa.

Es un evento que estoy organizando. Espero conocerlos pronto en persona.

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