Dating o la búsqueda del amor en el siglo XXI #sersiendo

Ilustración © Sara Herranz
Ilustración © Sara Herranz

El amor ha sido una de las motivaciones fundamentales para los seres humanos de casi todas las culturas. Todo el mundo quiere ser amado y amar. Es una necesidad básica para el desarrollo integral de las personas. Sin embargo, la búsqueda del amor en el mundo moderno a través del dating (citas online) no siempre es un oasis.

En el siglo XXI el amor no se busca como en los tiempos de nuestros abuelos. Hemos cambiado la plaza del pueblo y las fiestas patronales por Tinder y las demás aplicaciones de “dating”: Pure, Feeld, U4bear, LocalSin, Adopta un tío, Grindr, etc. Dentro de estos “espacios” virtuales hay personas de todo tipo. Unos buscan una noche loca y otros a “su alma gemela”.

Tinder y otros universos

Cada aplicación de citas es un ecosistema con sus propias reglas. Algunas son más abiertamente para encuentros sexuales casuales como Badoo. Pero asombrosamente incluso en estas hay personas que esperan dar con su futura pareja.

Yo he sido y aún sigo siendo usuaria de algunas de estas aplicaciones. Me llama la atención la dificultad de que dos personas desconocidas planeen quedar y finalmente se gusten recíprocamente. Supongo que esa dificultad no ha cambiado desde hace unos cuantos siglos.

Dar con una persona que sea compatible contigo es tal vez la aventura más misteriosa y arriesgada que existe en la vida humana.

Las personas que hacen deportes extremos saben lo adictiva que puede ser la adrenalina. Los usuarios del dating virtual viven algo similar, una descarga de hormonas en cada “Super Like”. ¿Será que esta vez sí funciona? ¿Qué me dice sobre esta persona sus fotografías? ¿Le escribo primero o espero que me escriba? Este tipo de búsqueda del amor tampoco nos salva de las dudas y de las expectativas.

Amor y/o Sexo

La búsqueda del amor es un caminar hacia lo desconocido y como tal siempre da miedo y produce ansiedad. Las personas que buscan sexo casual no se libran tampoco de esa angustia básica de la búsqueda del otro o de la otra. En estas ocasiones la ansiedad está más relacionada con el territorio de lo erótico y lo sexual (“performance” o rendimiento), pero es ansiedad de todas formas.

No creo, honestamente, que sea posible separar un encuentro carnal de los sentimientos y emociones que el encuentro entre dos seres humanos produce.

Tengo amigas y amigos, usuarios asiduos del dating, que aprovechan cualquier encuentro para satisfacer sus necesidades sexuales. Me parece genial que existan personas que puedan hacer esa separación entre necesidades emocionales y sexuales, a mí me resulta bastante difícil. ¿Cuál ha sido tu experiencia?

Recomendación: ¿Por qué el psicópata busca a una persona empática? El sexo no es lo mismo que la intimidad.

No exageremos el dating

No quiero ser pareja de todos los chicos con los que salgo, ese tampoco es mi plan. Pero para mí es imperativo que haya algún tipo de vínculo. Llámalo amistad, afinidad, complicidad, chispa, atracción… algo chulo. Si no existe eso el encuentro sexual me resulta vacío. ¡Y ya a estas alturas paso de los polvos anodinos!

Para buscar el amor hay que estar preparada/o. Quizás la pre-condición para entrar en cualquier tipo de vínculo con un otro u otra sea tener un vida que se sostenga a sí misma. ¡Vaya que te sientas bien y con ganas de experimentar cosas nuevas!

A quien anda buscando que otra persona le sirva de salvavidas le espera un sufrimiento interminable cuando utiliza estas aplicaciones.

¡Hay salvavidas de muchos tipos! También se puede entrar a la sexualidad y al erotismo como quien busca un salvavidas. No sólo sucede en las relaciones que se esperan involucren las emociones y los sentimientos. [Yo insisto que no creo que eso esté tan separado como algunos pretenden.]

Y a ti qué te falta

Hasta la persona que parece más resuelta y abierta a los encuentros sexuales casuales y no a establecer una relación amorosa está buscando “algo” que le falta. ¿Qué es lo que nos falta a la mayoría en el siglo XXI? Atención, compromiso, amor, ternura, aventura, “vidilla”, autoafirmación, autoamor… etc.

Ya lo dijo el psicoanalista Jaques Lacan y muchos pensadores más antes que él: “El amor es darle a quien no es lo que no se tiene”. Esa aseveración tiene tela.

Amar es dar algo que va más allá de nosotros mismos. Y para poder amar hace falta reconocer y asumir esa falta, eso que no tengo y que no soy.

El amor siempre nos coloca en una postura de cuestionamiento de nosotros mismos, por eso da tanto miedo. Recibir amor de otra persona siempre dice algo sobre nosotros mismos que no hemos notado todavía. Esa es la maravillosa honestidad del amor.

Nadir Chacín
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