Categoría : Cápsulas existenciales

Conciencia: más allá de la mente pensante #sersiendo

La conciencia no necesita del pensamiento. Los pensamientos necesitan a la conciencia para surgir en ella. Los pensamientos no son la conciencia. Intentaré narrar_me. Explicar mi experiencia desde que practico la meditación y la atención plena o “mindfulness”.

conciencia
By Valérie Hadida

Cuando logras observar la forma disfuncional en la que funciona la mente no entrenada entonces deja de importarte tanto si vienes o no vienes de una familia que te quiere.

O de si recibiste o no recibiste amor en tu infancia.

O lo que sea que ahora te hace sufrir.

Así  es como pierden peso todas las desgracias que te ocurrieron o pudieron haberte ocurrido hasta ahora. No sé explicarlo mejor.

Hemos hecho demasiado, creéme

Seguimos vivxs y todavía no hemos asesinado a nadie hasta este momento.

Entonces aquel instante amable de claridad existencial en el que has visto el funcionamiento de la mente (¿quizás el primer atisbo lúcido de la vida?) te permite intuir el gran lienzo en blanco que es el existir.

Después se te olvida todo tan rápidamente como llegó.

Así se repiten todas las desgracias -tanto las de verdad como las que fabrica la mente no entrenada- y luego otro atisbo breve, como una tos.

Esa nueva vez dura un poquito más.

Y así se repiten varias veces, hasta que un buen día el atisbo se convierte en un momento lúcido tan vívido y fuerte, tan bello_libre.

Y luego se va otra vez -pero ya conoces un poquito de bello_libre.

Percatación

Así comienzas a reconocer bello_libre o su ausencia en ti, bello_libre o su ausencia en los otros, en el mundo y en todas partes.

Así inicia una certeza. Así encuentras el propósito de todo. El único que existe.

Estar más atentx a cómo funciona tu mente es lo único que te interesa. ¿Por qué?

Porque ya no intuyes, sino que sabes que es la única forma de salir de la puta rueda del “hámster existencial”.

Me explico bastante mal. Es que son cosas que no pueden explicarse.

Nadir Chacín
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En mi nuevo podcast entrevista con Marta Calvo, coach y formadora experta en Coaching Ontológico y fundadora de la 1ª escuela de formación especializada en esta disciplina en Barcelona.

Marta imparte actualmente talleres para madres y padres, tanto presenciales como en línea, en los que nos enseña herramientas del coaching para criar niños y niñas más felices y con una autoestima sana. Para contactarla: martacalvo@ce-coaching.com.

El Coaching Ontológico es una profesión y un oficio emergentes, basados en el marco teórico de la ontología del lenguaje, que ofrece una nueva interpretación sobre lo que significa ser humano.

Miedo a la muerte. Miedo a los cambios #sersiendo

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Oye, sin desiertos, no habrían desiertos que florecen como los de Atacama en Chile. Cuánta belleza nos perderíamos.

Tenemos un miedo a la muerte tan grande que nos peleamos con la Naturaleza. Por ende luchamos contra su cualidad más evidente: el cambio. Hoy vengo a hablarte de la Muerte, es uno de mis temas de reflexión favoritos.

¿Tener miedo a la Muerte qué implica para nuestra vida? Que todo lo que esté vinculado con la Naturaleza lo estamos tratando como si fueran “ladrones de vida”, que nos roban cosas que queremos.

Creemos que es mejor decir que “una persona está llena de vida”, que decir “está llena de muerte”. ¿Por qué? ¿No es una arbitrariedad? La Vida y la Muerte son lo mismo.

Un ejemplo.

Si yo creo que el “trastorno de ansiedad” es un “ladrón de vida” me pelearé con esa parte de mí misma con tal clase de odio y rechazo que estaré negando cualquier ínfima oportunidad de equilibrar mis emociones. Me alejaré de la posibilidad de ser amable conmigo misma de manera incondicional, pase lo que pase.

Cuando estoy ansiosa, soy yo quien está ansiosa. Vaya que no es un alien que vive dentro de mí que se gobierna solo, aunque lo parezca.

No puedo separarme de mí para aliviarme

Eso es lo causó la ansiedad en primer lugar. Esa separación, esa lucha, esa falta de amor y amabilidad.

¿Te preguntarás que tiene que ver todo esto con la Muerte? Pues que las cosas cambian.

Si sube, baja. Si vive, muere. Si algo es, luego no es. Si ahora mismo tengo ansiedad, el minuto siguiente puede que no o sí, pero yo sólo tengo que ser amable conmigo en este mismo momento.

No se puede ser amable con una misma mañana o ayer en sentido estricto. Se es amable en acción y en presente, ahora.

La actitud de rechazo y miedo hacia la ansiedad te hace pensar que el/tu cambio no es posible, es decir que es una actitud de negación de una de las cosas más evidentes y constatables: las cosas cambian.

Si me peleo con la Muerte, me peleo con la Vida.

Si me peleo con las Muertes todas, Me peleo con las Vidas todas.

Si me peleo con la ansiedad, me peleo conmigo

Yendo un poco más allá: no es posible hacer un pacto y un compromiso con la Vida si no lo haces con la Muerte. Un pacto con la Naturaleza es más sencillo y orgánico que estar peleando con ella todo el puto día. ¡Es realmente demencial!

Quizás sea porque soy antropóloga física y forense, eso da igual.

Sé que la Muerte es una aliada valiosísima en el camino del desarrollo personal y del espiritual.

Decir esto es decir que la Vida también lo es.

Abrazar el proceso Vida, Muerte, Vida, Muerte, Vida, Muerte… Es, No Es, Es, No Es. Abrazas el cambio y a la Naturaleza. Te abrazas a ti y a los demás.

Leí en algún trozo de piel que es Doña Muerte  quien, con sus delicadas manos, da la vuelta al niño en el vientre de su madre y lo pone boca abajo para que pueda nacer. En el mundo moderno se nos ha olvidado la generosidad de Doña Muerte.

Las cosas y los seres no están desconectados

¿Por qué crees que estamos contaminando al Planeta Tierra?

¿Por qué crees que existen las guerras, los suicidios, las adicciones, el odio, la violencia? ¿Por qué crees que construimos los conceptos de Nación, Estado y Patria?

Todo tiene que ver con más de lo mismo.

Estamos peleados con la Naturaleza, porque nos peleamos con la Muerte.

Queremos POSEER. Queremos que las cosas sean como a nosotros nos da la gana y no como son.

¿Qué hacer cuando tienes miedo a la muerte?

Tener miedo a la muerte, es lo mismo que tener miedo a la impermanencia.

Los budistas decimos que todas las cosas compuestas son impermanentes.

Tener miedo a la muerte es tener miedo a que las cosas cambien y a que las cosas no cambien. ¿No es paradójico?

Nos queremos sentir bien, sin querer sentirnos mal nunca. ¿Es eso posible? ¿Tú qué crees?

A mí me ayudado mucho eso que dice la gente de A.A.: “un día a la vez”. Yo soy algo más realista y digo: Un segundo a la vez y respiro profundo.

Cuando me siento fatal me digo: “Nadir, sólo tienes que sobrevivir a este segundo”. Y así cada segundo. Con esta frase me recuerdo a mí misma que las cosas cambian.

Me ha dado por salir a pasear con la Muerte en estos días y hablar con ella. Dice que sabe bailar muy bien y que nunca me pisará los pies. Eso ya lo sé, pero a veces se me olvida. Me entrego al hábito de recordar y de saber.

Sin Muerte, no hay cambio

Hablemos de la Muerte, de las Muertes todas. Hablar de la Muerte, es hablar de la Impermanencia.

Leí en alguna parte que la escritora mexicana Rosario Castellanos escribió: “Dadme la muerte que me falta”. ¡Cuánta lucidez!

Cuando termines de leer esto, esto habrá muerto. ¿Y qué? No pasa nada.

Nadir Chacín
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El día sábado 18 de noviembre 2017 a las 11 horas realizaré con Barcelona Mindfulness para Mujeres Meetup una práctica grupal de caminata y diálogo consciente en el Parque de la Ciudadela en Barcelona. Si te quieres sumar, entra aquí.

Baja productividad por enfermedad mental #sersiendo

La enfermedad mental puede llevarte a esta pregunta de Amado Nervo: “¿La vida es triste o soy triste yo?”.

Música para leer este post

enfermedad mental
Ilustración: John Holcroft.

Hace 17 años que me acompaña la enfermedad mental en varias de sus formas: la ansiedad, el estrés, los ataques de pánico y la depresión.

Una de las cosas más dolorosas de tener una enfermedad mental es observar cómo tu capacidad intelectual desaparece y eres incapaz de hilar dos ideas medianamente bien. Así tu productividad cae en picada y eso comienza a afectar todas las áreas de tu vida y te deprimes.

Parece que no todas las personas padecen la ansiedad de la misma manera. Para unas es más incapacitante que para otras. Yo sólo puedo hablar desde mi experiencia.

Tu vida cambia profundamente

A mí con la llegada de la ansiedad se me fue parte de la memoria a corto plazo.  Y para acceder a la memoria a largo plazo era toda una proeza. Recordaba los contextos y los marcos generales de las cosas, pero los detalles de lo aprendido y vivido estaban borroneados en mi cabeza.

Mi vida social se redujo casi a cero y comencé a sentir miedo de estar con otras personas y de salir a la calle. Te sientes incomprendida/o y juzgada/o. Cargas con vergüenza y culpa. También con vicios, adicciones y malos hábitos. A menudo te sientes como una/un inválida/o.

Tiendes a volverte más dependiente de las personas que te rodean o pasas momentos de profunda y dolorosa soledad. La ansiedad suele acabar con tu carrera profesional en lo que canta un gallo.

Con la ansiedad tu vida sexual también se va al garete. Se modifica la relación con tu cuerpo y con las personas a las que te unen vínculos sexo-afectivos. Te vuelves insegura/o, desconfiada/o… no sabes dónde te dará el siguiente ataque de pánico. Te surgen toda clase de paranoias y con justa razón; el mundo y la gente se vuelven amenazantes. Estas vivencias te hacen más vulnerable a las situaciones de maltrato en el trabajo y/o a la violencia doméstica. Y con estos cambios tan fuertes también llega la depresión.

No eres yo ni yo soy tú

A veces creemos que podemos empatizar y entender a las personas que tienen enfermedades mentales y hasta nos sentimos con el derecho de darles consejos y opinar sobre sus vidas. Esto es muy común dentro de las familias.

Yo creo que es imposible ponerse en los zapatos de otra persona en cualquier situación de vida, que te resulte totalmente ajena. Más aún si se trata de una enfermedad mental.

Hace unos días vi esta charla TED donde una mujer llamada Michele L. Sullivan decía exactamente lo mismo sobre su condición genética y la forma en que tenerla condiciona su vida diaria. Habla sobre el modo en que los demás la ven y cómo esto obstaculiza el desarrollo de su potencial como ser humano. En sus palabras:

Estoy aquí para desmentir un mito. No creo que puedan ponerse en la piel de otro, y por eso, debemos adoptar una nueva manera de entregarnos. De manera simple, yo nunca sabré lo que es ser Uds. y Uds. nunca sabrán lo que es ser yo. No puedo enfrentar sus miedos o perseguir sus sueños, y Uds. no pueden hacer eso por mí, pero podemos apoyarnos los unos a los otros. En vez de intentar ponernos en la piel del otro, debemos adoptar una nueva manera de entregarnos.

El mundo no está hecho para las personas que salen de la norma como Michele, tampoco para las que tenemos enfermedades mentales. Este no es un mundo para todos los humanos ni siquiera para todos los seres. Hay favoritismos y privilegios.

Esa es precisamente la razón por la que las políticas públicas de inclusión social son tan importantes y necesarias. Y por lo que debemos aprender nuevas formas de relacionarnos entre nosotros desde el respeto a la diversidad.

Saliendo del “hoyo” de la enfermedad mental

Luego de un periodo muy fuerte de recaídas llevo unos cuantos años recuperándome. He tomado ansiolíticos y antidepresivos y ahora estoy comenzando a dejarlos completamente. He aprendido a meditar y a practicar la atención plena o “mindfulness”. También me he familiarizado mucho con las enseñanzas del Buda y me he convertido en budista.

Decidí que me dedicaré el resto de mi vida a enseñar las técnicas de meditación a los demás, sobre todo a las mujeres. Estas técnicas son de quien las necesita. Eso ha sido algo muy bueno que me ha dejado este periplo.

He conservado un núcleo pequeño de amigos, algunos también con enfermedades mentales como yo, que han sido de gran apoyo. Nada como sentirse comprendida/o por “la manada” en estos menesteres de la salud mental.

Recuperando mi cerebro

tejiendo cerebro
Ilustración: Mrzyk & Moriceau

La penúltima vez que estudié formalmente fue en 2006 en México. Desde esa fecha hasta hoy he seguido aprendiendo de manera ininterrumpida… pero siempre con la ansiedad en la ecuación y de forma muy accidentada, con tropiezos y esfuerzos.

Llega un punto en que aceptas que tu productividad haya bajado y que ya no eres la misma persona, eso viene muy bien para empezar a recuperarse. Bajar la presión, sobre todo la que se mete una/o a una/o misma/o para “estar bien”.

El año pasado decidí hacer un posgrado en Género y Diversidad Familiar en la Universidad de Barcelona. Tenía dudas profundas sobre si sería capaz tan siquiera de empezarlo. Este año apenas hace unos días terminé el posgrado. Ya están publicando las calificaciones y estoy muy contenta con los resultados.

I’m back & reloaded

Siento mucho placer de constatar que todos estos años de lidiar con las enfermedades mentales no acabaron con mis neuronas. ¡Pensé muchas veces que mi cerebro se había fundío para siempre, pero no! Qué alegría.

Ahora puedo decir públicamente que sí es posible recuperar la productividad intelectual desde el puto subsuelo hasta casi el estado que tenía antes de la ansiedad.

La magnitud de esta noticia sólo puede entenderla quien ha visto sus capacidades disminuidas a cero por una enfermedad mental. Larga vida a la meditación, al mindfulness y al budismo.

No tiene nada de malo necesitar un empujón

Y también a los fármacos que nos ayudan temporalmente a salir del averno y a tener un poco de fuerza para la recuperación. Son sólo un empujón. ¡Una vez que estés mejor podrás dejar la medicación! ¡Te lo aseguro! No tiene nada de malo necesitar y pedir ayuda.

Aprende recursos nuevos que te permitan mantenerte tranquila/o en el día a día. El truco es no dejar que se acumule el drama mental, gestionarlo mejor y aprender a no crear más. Para mí la clave de mi propia recuperación está siendo aprender a ser más amable conmigo misma y eso incluye aprender a pensar, sentir, actuar, hablar, escuchar… de nuevas maneras.

La sanación de una enfermedad mental dentro del campo de las neurosis es ante todo un cambio de mirada, de visión, de manera de Ser. Una nueva forma de ver y vivir tu vida, de verte a ti misma/o.

Te regalo este poema del místico sufí Shamsuddin Hafiz

“No te aflijas: la belleza volverá a regocijarte con su gracia;
la celda de la tristeza se convertirá un día
en un jardín cercado lleno de rosas.
No te aflijas, corazón doliente: tu mal, en bien se trocará;
no te detengas en lo que te perturba:
ese espíritu trastornado conocerá de nuevo la paz.
No te aflijas: una vez más la vida reinará en el jardín en que suspiras
y verás muy pronto, ¡oh, canto de la noche!,
una cortina de rosas sobre tu frente.
No te aflijas si no comprendes el misterio de la vida.
¡Tanta alegría se oculta tras del velo!
No te aflijas si, por algunos instantes, las esferas estrelladas
no giran según tus deseos, pues la rueda del tiempo
no siempre da vueltas en el mismo sentido.
No te aflijas si, por amor del santuario, penetras en el desierto
y las espinas te hieren.
No te aflijas, alma mía, si el torrente de los días
convierte en ruinas tu morada mortal, pues tienes el amor
para salvarte de ese diluvio.
No te aflijas si el viaje es amargo y la meta invisible.
No hay camino que no conduzca a una meta.
No te aflijas, Hafiz, en el rincón humilde en que te crees pobre
y en el abandono de las noches oscuras,
pues te quedan aún tu canción y tu amor.”

Agradezco con este post el apoyo de mis amigos y amigas, su comprensión y su amor incondicional. Gracias por todo. Metta hacia todos los seres, sin distinciones.

Nadir Chacín
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Libertad radical #sersiendo

tatuaje jaula

Lo mejor que puede hacer la vida por ti es quitártelo todo de un solo putazo, dejarte sin alfombra bajo los pies, sin suelo, sin casa, sin identidad, sin empleo, sin país, sin amigos, sin pareja… sin dinero… sin nada…

Si sobrevives y sigues caminando y viviendo… no volverás a perder ni un minuto más de tu existencia sobre esta tierra en estupideces.

Entonces, ¿por qué esperar que la vida te lo quite? ¿No será mejor quítartelo tú a ti mismx de forma voluntaria? ¿Quitarte todo ese apego absurdo a…? Porque sea lo que sea eso que quieres seguir manteniendo… neciamente manteniendo… algún día ya no estará. O no estarás tú.

Nadir Chacín
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Somos memorias pasajeras

nadir-chacin-retratoDesde #México #CdMx #FelizDomingo

Los humanos somos únicos, irrepetibles y necesarios. Cada humano es como un sol de un universo particular. Y, a la vez, los humanos somos tan prescindibles, sustituibles, repetitivos, predecibles, como vulgares motas de polvo cayendo sobre el suelo. Esta agridulce paradoja es muy evidente cuando viajas o cuando migras. Tal vez es algo que debería vivir/sentir todo mundo aunque sea una vez en la vida. Es un dolor alegre, una puñalada de miel en el centro del pecho. Sí, somos memorias pasajeras.

Nadir Chacín
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¡ÚLTIMAS PLAZAS! Estaré mañana lunes 30 de enero, 5 pm, en Puebla (México) dictando el Taller “Vivir con Atención Plena” dirigido a mujeres y hombres. Si te quieres apuntar hazlo vía whats app +5212226535451 o escribe un inbox por Facebook a Reconstruyéndonos como mujeres (organizadores). Corre la voz, por favor.

Ser humano #sersiendo

corazon-dactilar-nadir-chacin#DeMigranteAMigrante

Apunte de las 13:51 horas · Hay una sola valentía imprescindible en esta vida, una sola: seguir siendo un ser humano en un sistema mundial y local, que lo primero que te roba es la humanidad. Para sobrevivir puedes dejar atrás muchas cosas, pasar por encima de otras, de hecho (a menudo) tendrás que hacerlo… pero si pierdes tu humanidad, te habrán/habrás quitado todo. Piensa en eso antes de actuar y de hablar. Humanidad = Capacidad para sentir afecto, comprensión o solidaridad hacia las demás personas.

Namasté

Nadir Chacín
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Las gracias de la vida #sersiendo

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Escribí este artículo sobre la vida y la gratitud para el reto navideño de “21 días de gratitud” organizado por Respira Vida Breathworks, aquí puedes ir a la publicación original

Imagina a una persona hablándole a una pila de huesos humanos, que yacen sobre una mesa metálica y fría. Lo sé, es una petición extraña para la víspera de la Navidad. Esta persona, que bien podrías ser tú, ahora está haciéndole un interrogatorio a los huesos de un muerto: ¿Quién eres? ¿Por qué y cómo moriste? ¿Cómo y en dónde vivías? ¿Qué comías? ¿En qué trabajabas? No, no es un capítulo de CSI ni de Bones, es una escena recurrente de mí pasado.

Durante 15 años me dediqué a escudriñar en las vidas de seres humanos que habían perdido la vida o que alguien se las había quitado. Cada noche, al dejar atrás el laboratorio de Antropología Forense, llegaba a casa preguntándome siempre lo mismo: ¿Cuándo un ser humano deja de ser un ser humano? ¿Es realmente la muerte un final? A mí, por (de)formación profesional supongo, me cuesta escribir sobre la vida, sin hacerlo sobre la muerte.

El ejercicio de mi profesión me hizo entender que para estar en paz con la vida hay que estarlo con la muerte. Nuestra muerte, sí, y la muerte de las personas que amamos. Pero, ¿Cómo estar en paz con la muerte? Saber algo no necesariamente implica saber el cómo hacerlo, en eso tienes razón. Pasé muchos años con ese mentado dilema revoloteándome en la cabeza.

Cuando migré a España, hace cuatro años, traté de olvidar todo. De enterrarlo. A dos metros bajo tierra. No tuve éxito. Pensé que habían quedado atrás mis entrañables (o “entrañadas”) cavilaciones sobre la Vida y la Muerte. Craso error. La Muerte siempre regresa y nunca se va de fiesta sola. En dos años se llevó a tres personas cercanas a mí.

Con la partida de Javier, Frederik y Nathalie he aprendido más que en el Laboratorio de Antropología Forense. Aprendí a divertirme y sentir gratitud por mi simple condición de ser viviente. He tomado consciencia, más que nunca antes, de que mi cuerpo es efímero y de que en cualquier instante yo también puedo morirme. ¿Cómo fue que pasé tanto tiempo creyendo que era inmortal? Yo tampoco me lo explico.

Soy un ser humano que morirá, así es. Tú también. Pero si ahora estás leyendo esto tenemos otra cosa en común: ¡Estamos vivos ahora! ¿De verdad necesitamos algo más para sentirnos agradecidos? Yo no. Comprender es descubrir el sentido profundo de algo y con la comprensión llega la claridad. La claridad de que la vida es valiosa por sí misma y ya está. Estar vivos siempre ha sido suficiente. ¿Por qué no te ríes?

Nadir Chacín
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Fundadora de mindfulnessparamujeres.com, Antropóloga, Escritora y Conferencista motivacional, Profesora de Mindfulness Respira Vida Breathworks (certificación), Maestra (Shihan) en Gendai Reiki Ho, Estudiante del Diploma de Especialización de Postgrado en Género, Diversidad Familiar y Tecnologías de la Universidad de Barcelona, Practicante budista dentro del Movimiento Triratna, Bloguera en temas de crecimiento personal desde 2007, Organizadora del Barcelona Mindfulness para Mujeres Meetup y de La red de lavanderas en Sant Cugat, Autora del libro “Senderos de paz. Deja de sobrevivir y dirige tus pasos hacia el amor y la felicidad” sobre Budismo Zen y Física Cuántica publicado por Santillana México.

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