Categoría : Para las crisis amorosas

El (mal) amor como escuela #sersiendo

By Lonac
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Se ha dicho que el enamoramiento es una “experiencia cumbre”. A mí me gusta verlo como un proceso. Se parece a nadar plácidamente en un mar infestado de tiburones, pero sin notar que están allí desde un principio. (No, no exagero.)

El amor, el proceso que viene luego del enamoramiento (si se da), requiere de más paciencia, esfuerzo mutuo y reflexión. Durante ambos procesos, enamoramiento y amor, se necesita utilizar al corazón y al cerebro juntos para poder gestionarlos de una manera sana.

Cuando entras al terreno del enamoramiento recíproco y mutuo con alguien, la posible antesala del amor, se produce un resquebrajamiento de los guiones de vida en los inicios de la historia amorosa. Esto hay que vivirlo con conciencia, notando lo que estamos sintiendo, pensando y haciendo en cada momento. Sabiendo lo que podemos esperar o no de esta etapa de vida que estamos viviendo. Para eso también hay que estudiar, leer, informarse. Algo que rara vez hacemos.

Posteriormente, una vez que el efecto “hormonas a millón” del enamoramiento ha bajado, ambas personas han de decidir voluntariamente si continúan alimentando la relación y haciéndola crecer, es decir, pasar del enamoramiento al amor.

La mayoría de nosotros pasamos por el enamoramiento y el amor sin mucha conciencia, sin saber, sin analizar, sin discernir, con una extrema y profunda ignorancia, guiados por emociones muy tormentosas que no han recibido un entrenamiento adecuado. Una emocionalidad sin riendas.

¡Cuando no se tiene mucha conciencia, el quiebre del guión de vida puede dar un miedo de cagarse encima! (No hay otra forma de decirlo). Y el miedo sólo puede generar violencia, en todas sus formas de expresión, desde revisarle a escondidas el móvil al otro o a la otra hasta apuñalar a tu ex porque te ha dejado.

¿Por qué sentimos tanto miedo?

De la mano del enamoramiento asistes a sentarte en primera fila para ver la película sobre tu vida, la que has estado viviendo hasta ahora. Y, claro, todos tenemos escenas-vivencias que no queremos volverlas a ver.

En el enamoramiento y en el amor no sólo hace falta seguir lo que dice el corazón y el cerebro juntos, sino es necesario re-entrenarlos para que éstos nos lleven progresivamente por un buen camino: el sendero del buen amor como proceso vivo, no como meta. Digo re-entrenarlos porque el entrenamiento que la mayoría de nuestros corazones y cerebros ha recibido sobre las relaciones afectivas suele ser bastante sufridor y tóxico.

No todo lo que nos dicta el corazón nos llevará necesariamente a un “lugar” sano y habitable. Eso es un mito.

Deseamos amar y ser amados y a menudo terminamos haciendo daño y haciéndonos daño. Y la peor parte es que aprendemos desde la más tierna edad que nuestras experiencias de ir y venir de la duda a la certeza, de la conexión al rechazo, del amor al desamor, nos la produce la persona de la que estamos enamoradas/os o la persona que deseamos que nos ame. ¡No, esa persona no es culpable de tu malestar!

El buen amor no es ni se siente como una montaña rusa. El mal amor sí. Esto se aplica a las relaciones de pareja, a las relaciones familiares y a los amigos también.

Sin una toma de consciencia sobre el hecho de que las emociones placenteras o desagradables que sentimos y lo que hacemos con ellas son nuestra responsabilidad es muy difícil construir relaciones afectivas nutrientes, respetuosas y equitativas. ¡Esto no suele enseñárnoslo nadie: aprender eso es una empresa nuestra!

Que estés enamorada/o es una experiencia que merece celebración. Estoy de acuerdo. El tema es que no importa tanto si la persona, el otro o la otra en cuestión, no te corresponde como a ti te gustaría. ¿Cómo me atrevo a decir eso? Porque me he descalabrado muchas veces, ya perdí la cuenta, y aún sigo aquí dándole la bienvenida a las emociones placenteras y desagradables vinculadas a las relaciones afectivas, dejando que me transformen, aún cuando los resultados no sean “para siempre” ni sean exactamente como yo quiero.

Un buen punto de partida es considerar seriamente que la mayor parte de nuestros aprendizajes sobre el amor dejan mucho que desear. Nuestros progenitores, nuestras familias, la escuela, la cultura, la sociedad que “nos tocaron”, nos han enseñado a percibir el maltrato como una demostración de amor. ¡Estamos muy confundidos!

Desconfundirnos, desaprender y re-aprender cómo construir vínculos afectivos más sanos es una tarea personal y urgente. (A mí me ha sido sido útil leer el libro “Comunicación No Violenta” de Marshall Rosenberg. Si luego de leerlo sigues pensando que fuiste criada/o en un ambiente de amor y respeto: juro que me quito el sombrero.)

¿Cómo puedes sacar partido a tus (malas) experiencias afectivas?

Revisa tu guión de vida. Hazlo como si estuvieras analizando el guión de una película que hizo alguien más. ¿Cuál es tu historia de amor favorita? ¿La de tus padres o tus tíos o la de alguna pareja de amigos? ¿La de algún personaje de un libro? ¿La de una caricatura que veías de niña/o? Escríbela y revísala.

¿Cuál ha sido la historia de amor más importante para ti en tu vida (una que hayas vivido tú)? ¿Cuál ha sido la más patética, esa donde perdiste hasta la dignidad?

Escribe sobre todas esas experiencias y ponlas “bajo la lupa”. Analízalas. Escribe todo lo que se te ocurra. No las analices sólo pensando, que los pensamientos luego se van y uno se olvida. Ponlo todo sobre el papel. (Para este ejercicio recomiendo leer el libro “Los vínculos amorosos” de Fina Sanz.)

¿Qué he aprendido del (mal) amor?

Las veces que me he enamorado de alguien y no he sido correspondida:

He aprendido a tener paciencia y a ser humilde. He aprendido a darme apoyo a mí misma durante situaciones que me resultan muy desagradables y difíciles, estén vinculadas o no con el amor o con el enamoramiento. He aprendido a tener un espacio personal más rico y satisfactorio, construido por mí misma y para mí. He aprendido a tener Una Vida Propia. He aprendido a hacer blogs y talleres sobre el enamoramiento y el amor. (Risas.) He aprendido a poner límites en mis relaciones personales, a decir “No” cuando tengo la necesidad de estar en soledad para integrar las experiencias vividas o simplemente porque me da la puta gana. He aprendido a decir “Sí” cuando de verdad me apetecen las propuestas de los demás y así poder disfrutarlas.

Las veces que me he enamorado y he sido correspondida:

He aprendido otras cosas necesarias para la vida. He aprendido a disfrutar del momento, a dejarme asombrar por otro ser humano, he aprendido a ser tierna, a ser sexualmente activa, a darme placer y a dar placer. He aprendido a jugar con el erotismo, a ser atrevida y probar cosas nuevas, he aprendido a gustarme mucho a mí misma, incluso cuando estoy con kilos de más. He aprendido a disfrutar de la fusión amorosa, mientras dure.

Las veces que me he enamorado y he sido correspondida, y hemos atravesado juntos del enamoramiento al amor:

He aprendido a negociar, a ceder, a respetar más el tiempo y el ritmo de los otros, a escuchar, a confiar en las personas, a ser clara en mis peticiones. He aprendido a dejarme querer y cuidar sin tener tanto miedo. He integrado en mis células y en mis poros que no tengo que hacer más nada para que alguien me quiera, con existir es suficiente y eso ya lo estoy haciendo. He aprendido que siempre debo tener una Habitación Propia (literalmente).

Las veces en que me han dejado o he dejado:

He aprendido que el amor no dura para siempre. El enamoramiento tampoco. He aprendido que el mundo y las personas no giran a mi alrededor, como satélites, esperando que yo les diga lo que tienen que hacer. He aprendido a no ser el satélite de nadie. He aprendido a cuidar mejor de mis amistades, independientemente de que yo tenga pareja o no. He aprendido a no abandonar mi mundo creativo bajo ninguna circunstancia. He aprendido que todas las personas tienen sus propias necesidades y que a menudo yo no puedo ni podré darles lo que necesitan. He aprendido a regalar libertad al otro y a la otra en mis vínculos afectivos. He aprendido que siempre he de tener proyectos propios: míos de mí. He aprendido a seguir dándome a mí misma lo que me produce placer en la vida, sin depender de que alguien más venga a dármelo.

Las veces en que no estoy enamorada ni amando a otra persona:

He aprendido a compartir lo que he aprendido sobre la vida con otras personas. He aprendido que el hombre de mi vida soy yo. He aprendido que el amor es como un arcoíris con muchos colores. Que mi empeño en interesarme sólo por el color rojo pasional y asociarlo al tema “tener una pareja” me hace monotemática y me auto-produce sufrimiento. He aprendido a disfrutar la soledad y la libertad. He aprendido a interesarme por todos los colores del arcoíris y  por todos los tipos de vínculos afectivos: no sólo el de pareja. He aprendido a hacer podcast como este:

¡En ninguna de mis experiencias amorosas (al día de hoy) he aprendido a escribir textos cortos relacionados con el amor! (Risas.) ¿Y tú, qué has aprendido de/en las tuyas? ¡Cuéntame en los comentarios y si te gustó este post compártelo en tus redes sociales!

Nadir Chacín
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Fundadora de mindfulnessparamujeres.com, Antropóloga, Escritora y Conferencista motivacional, Profesora de Mindfulness Respira Vida Breathworks (certificación), Maestra (Shihan) en Gendai Reiki Ho, Estudiante del Diploma de Especialización de Postgrado en Género, Diversidad Familiar y Tecnologías de la Universidad de Barcelona, Practicante budista dentro del Movimiento Triratna, Bloguera en temas de crecimiento personal desde 2007, Organizadora del Barcelona Mindfulness para Mujeres Meetup y de La red de lavanderas en Sant Cugat, Autora del libro “Senderos de paz. Deja de sobrevivir y dirige tus pasos hacia el amor y la felicidad” sobre Budismo Zen y Física Cuántica publicado por Santillana México.

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¿Mal de amores? (3º parte) #sersiendo

Esta serie de posts sobre el mal de amores empezó en el mes de marzo del año 2007. Muchas aguas han corrido bajo el(mi) puente desde aquel momento, literal y metafóricamente. Dado el éxito de los anteriores posts he decidido profundizar más en el tema. Puedes leer los anteriores posts aquí: 1º parte y 2º parte.

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El mal de amores, el guayabo o el despecho son palabras del habla común que describen el sentimiento que nos aqueja cuando pasamos por la ruptura de una relación de pareja. Digo sentimiento y no emoción, porque el mal de amores es un estado de ánimo afectivo, generalmente de larga duración, que es el producto de una gama de emociones muy amplia y que a veces resulta caótica y contradictoria: tristeza, rabia, nostalgia, envidia, odio, amor romántico, aversión, alegría, frustración, agitación, miedo, etc.

El sentimiento de despecho se siente como un des(pecho), como si te estuvieran sacando sin anestesia las costillas, el diafragma y las diferentes partes de tu cuerpo que te sirven para respirar. Cuando tenemos mal de amores todo nos cuesta, porque nos cuesta vivir o seguir viviendo sin la persona que creemos valiosa e insustituible.

El proceso de sanación de una ruptura amorosa es diferente para cada persona. Sin embargo, creo que mi método de curación ritualizada (ampliamente probado) le puede ser útil a cualquiera que esté pasando por esta dolorosa experiencia. El método tiene varios pasos, los puedes hacer en el orden en el que los escribiré o como mejor puedas hacerlos. No estamos para ponernos exigentes. El orden de cómo lo hagas no es importante, la clave está en que te entregues a lo que estás leyendo/haciendo. Ríndete. Deja de luchar para que tu presente sea de otra forma. ¡El presente es como es, te guste o no te guste! Respira profundo y manos a la obra.

Paso 1: Tocar fondo

Toma lápiz y papel. Busca un lugar donde puedas estar tranquila/o sin que te interrumpan y que tengas privacidad. Escribe una descripción de los hechos como si tú fueras uno de los policías de CSI y la relación con él/ella fuera el cuerpo de una persona asesinada. ¿Cuál fue la causa de muerte de su historia amorosa? Escríbelo todo, de forma muy pormenorizada, detallada, haz memoria… Llora si lo necesitas, pero saca toda esa mierda_maravillosa para afuera.

Describe la relación en sí y lo que sucedió. Describe el cómo tú viviste esa relación y también el cómo te sentías durante la ruptura (pasado). Describe cómo te sientes ahora (presente) al recordar la ruptura (pasado). No te fijes ni en la ortografía ni en la redacción ni en nada de eso, simplemente escribe: “derrama” todo lo que viviste sobre el papel. ¡Si te sirve de ayuda escucha la música + triste que encuentres en Spotify!

¿Cuándo lo/la conociste? ¿Cómo? ¿Quién sedujo a quién? ¿Cómo empezaron a salir? ¿Cómo te sentías en aquel momento de los inicios de la relación? ¿Cómo decía que se sentía él o ella? ¿Cómo era la sexualidad entre ustedes? ¿Tenían proyectos e intereses en conjunto? ¿Cómo era la comunicación? ¿Cuándo empezó a cambiar la relación? ¿En qué se convirtió? ¿Qué necesidades no satisfechas tenías en esa relación? ¿Cuáles necesidades no satisfechas decía él o ella que tenía en su relación contigo? ¿Disfrutabas de su compañía? ¿Qué pasaba cuando peleaban por algo? ¿Qué los distanciaba?

Este primer paso sirve para que si aún no has “tocado fondo” lo toques de una buena vez. Cuando termines de escribir la historia de la relación amorosa con tu ex, léela con calma. Calma. Date un espacio para sentir, para drenar… abrázate a ti misma/o… Llora. Reléela cuantas veces lo necesites… y cuando estés lista/o di con convicción y en voz alta: “Este es un momento de sufrimiento. Lo acepto tal y como es” y quema el papel. Cuando el (puto) papel esté ardiendo reflexiona sobre el hecho de que nada dura para siempre. Al igual que se terminó la relación con tu ex, el sufrimiento que sientes ahora también pasará. Todo está en constante cambio, tú también. Esa es la única verdad que necesitas entender ahora y aquí.

Paso 2: Reconocer la/mi locura

Cuando experimentas la impermanencia en carne propia y te permites sentirla (o rendirte ante ella) sin desplegar la reactividad típica de tu mente egotista, tus condiciones de vida se convierten en el gurú más lúcido que puedas tener como maestro. Tus condiciones de vida tal y como son ahora.

La locura más profunda es resistirte a algo que ya es. ¿Te das cuenta que es como tratar de atajar las gotas de lluvia y lanzarlas hacia el cielo esperando que las nubes las retengan nuevamente? Eso es imposible.

Nadie puede evitar que algo que está cayendo caiga sólo porque sí o porque es lo que necesita. El mundo externo no gira para beneficiarte a ti, pero tampoco para lastimarte. Simplemente gira, cambia, se mueve. Tu resistencia mental a la situación presente y la construcción de historias mentales es la locura que te está produciendo más sufrimiento y es totalmente evitable, eso sí es evitable. Lo que estás viviendo es doloroso, lo sé, pero sufrir y sufrir y sufrir no hará que tu relación de pareja vuelva a ser como antes o que tu ex regrese. Ese sufrimiento (secundario) añadido sí está en tus manos resolverlo, porque lo produce tu propia mente en su estado de inconsciencia habitual.

Si logras observar cómo funciona tu mente cuando estás gobernada/o por tus condicionamientos del pasado o tus expectativas sobre el futuro, notarás que la mayor parte del sufrimiento que ahora sientes lo has creado tú misma/o al resistirte a lo que te está pasando y al no aceptarlo. Todo lo que sube, tiene que bajar. Así funciona esto del amor romántico, es una ilusión. El verdadero amor, a diferencia del amor romántico, no pasa del amor al odio en un segundo, nadie puede odiar lo que ama, son incompatibles esas emociones. Si odias a quien amas, no es amor lo que sientes sino amor romántico. Cuando las relaciones de pareja se vuelven un drama es porque ambas personas están atrapadas por la idea del amor romántico que nos venden en las películas. No han desarrollado su estado de conciencia (“awareness”) lo suficiente para darse cuenta de la locura que están creando juntos, mundo exterior, y por separado cada quien en su mundo interior.

Como bien escribió E. Tolle en su libro “El poder del ahora”: “La alegría del Ser no tiene causa”. La felicidad es un estado transitorio porque depende de tu valoración subjetiva sobre lo que estás viviendo, la paz interior no. La paz interior puede convivir con la situación que sea. ¿Cómo sabes que estás inconscientemente perpetuando tu sufrimiento? Porque estás sufriendo, así de fácil. Si sufres es porque el ego está dirigiendo tu vida. La buena noticia es que al 90% de las personas nos pasa lo mismo. Sentir culpa no arreglará nada, pero tratar de observar tus patrones mentales y también tus resistencias internas a salir del drama, eso sí puede ayudarte.

Cuando te haces cargo de tu drama personal y dejas de echarle la culpa a tu ex o a quien sea, es decir cuando te observas con atención a ti misma/o, sólo observando, sin refunfuñar, sin apegarte a tus contenidos mentales, empezarás a sentir un poco de libertad y podrás realmente elegir qué hacer con todo lo que te pasa ahora. Las personas controladas por su inconsciencia oridinaria no pueden realmente elegir, están siendo sometidas por sus aprendizajes anteriores, son esclavas de su pasado.

Seguiré escribiendo los siguientes pasos en unos días. Espéralos. Te sugiero que leas la analogía de las dos flechas (Sallatha sutta) y veas los vídeos de esta lista Repensando el amor

Feliz (o como quiera que sea o esté siendo) Navidad. ¡Namasté!
Nadir Chacín
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“-Me pregunto si he cambiado en la noche. Déjame pensar. ¿Era la misma persona cuando me levante esta mañana? Casi pienso que puedo recordar sentirme un poco diferente. Pero si no soy la misma, la siguiente pregunta es ¿quién soy en el mundo? ¡Ese es el gran rompecabezas!” Lewis Carroll, en “Alicia en el país de las maravillas”


logo_82Te invito al Barcelona Mindfulness para Mujeres Meetup, un grupo para todas las mujeres interesadas en la meditación y el cultivo de mindfulness (atención plena) en Barcelona. Hacemos encuentros presenciales para aprender y practicar estas poderosas herramientas de autogestión de la salud y del estrés.

Y, si no ahora, ¿cuándo? #sersiendo

By © Inés González (Argentina)
By Inés González

Sigo en mi re-encuentro vital con el ‪‎libro‬ “‪Mujeres que corren con los lobos‬” de Clarissa Pinkola Estés. Me ha motivado a vivir + a través de mis huesos con estas preguntas sabias de la pag. 211:

¿A qué tengo hoy que dar más muerte para generar más vida? ¿Qué me consta que debe morir, pero yo me resisto a permitir que muera? ¿Qué tiene que morir en mí para que pueda amar? ¿Qué No Belleza me da miedo? ¿De qué me sirve hoy el poder de Lo No Bello? ¿Qué es lo que hoy tiene que morir? ¿Qué tiene que vivir? ¿A qué vida temo alumbrar? Y, si no ahora, ¿cuándo?

Mettā,
Nadir Chacín
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El mito de “La mujer esqueleto” #sersiendo
Mis personajes #sersiendo


Libertad y amor de pareja #sersiendo

By Pep Quer (2014)
By Pep Quer (2014)

“No te necesito, te prefiero.” Walter Riso

Parafraseando a Walter Riso:

La libertad de pensar, sentir y actuar como se nos dé la gana está y debe estar siempre por encima del amor de pareja y más allá de éste. Suena heavy, radical, sí, pero es la única manera de vivir una vida alegre y tranquila y de construir vínculos amorosos sanos. Cualquier otra manera de vivir el amor es sumisión y opresión, incluso es esclavitud, y eso sólo conduce a la dependencia y al sufrimiento. ¡Es por esto que construir tu ética personal (qué piensas – tener un criterio propio, cómo gestionas tus sentimientos, emociones y pensamientos, cómo te comportas, cuáles son tus prioridades, qué te gustaría experimentar y qué no… etc) es MUY importante! Sin esa guía de creación propia -TU GUÍA- la libertad se convierte en algo muy difícil de ejercer. Tu ética es tu Norte.

Nadir Chacín
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Te sugiero ver este excelente vídeo de donde tomé la idea de este post: “Enamorados o Esclavizados”, por Walter Riso.


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¿Los polos contrarios se atraen? #sersiendo

"Le parcours" by Shirin Neshat
“Le parcours” by Shirin Neshat

· Apunte de las 11:08 ·

Las relaciones de pareja no se basan en las diferencias entre las dos personas que la forman, en eso de “los polos contrarios se atraen”. Quizás dicha dinámica funcione por un rato para las fases iniciales (enamoramiento) cuando la pasión está muy encendida… pero las relaciones de pareja más duraderas y estables se construyen sobre las semejanzas, sobre la visión compartida acerca del mundo, de la realidad, de los valores… y un largo etcétera, siempre dentro de las cosas que esas dos personas tienen en común y en las que creen. Si dos personas comparten esas semejanzas pero no sienten ni atracción sexual ni interés especial el uno por el otro ni emociones bellas ni deseos de que sus respectivos mundos se encuentren y evolucionen acompañándose en el proceso… eso puede ser una bella y duradera amistad, pero no será seguramente una relación de pareja. Hay quienes pueden vivir así con sus parejas, sólo con la amistad, pero creo que más temprano que tarde se sentirán insatisfechos o uno de los dos se sentirá así. Me gusta como lo describe Walter Riso: una relación de pareja armoniosa tiene filia (amistad), eros (pasión) y ágape (ternura y amor incondicional) en “cantidades” equilibradas. El secreto está en esforzarse todos los días en mantener el delicado equilibrio de esos tres “ingredientes” con amabilidad y respeto hacia el otro o la otra.

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Propósitos para el 2014 #sersiendo

By Takahiro Kimura
By Takahiro Kimura

| Viaje de las 13:35 |

En este año recién parido quiero hacerme más amiga de las pérdidas, de la destrucción, de las cosas, situaciones, vivencias, personas, que me han acompañado en el placer (o en el dolor) y que van desapareciendo una a una o lo harán más adelante. La vida está llena de experiencias temporales e impermanentes. Vivir mi vida mediante este cuerpo efímero es precisamente eso: disfrutar del presente sabiendo que nada dura para siempre, yo tampoco lo haré. Fantasioso es tratar de retener aquello (placentero o doloroso) que me da lo que creo necesitar para ser esa persona que pienso que soy. Son demasiadas mentiras, yo me rindo. Me rindo ante la única Verdad, me rindo ante todo lo que muere mientras observo a mi mente condicionada en su auténtico desespero por retener. Me abrazo fuerte. Ése es mi propósito: abrazar, disfrutar y aceptar, cada vez más, este intenso presente que con cada segundo se despide de mí.

Namasté,
Nadir Chacín
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“Alégrate porque todo lugar es aquí y todo momento es ahora.”
Buda

¿Me ama o no me ama? #sersiendo

By Cristina Lucas
By Cristina Lucas

Reflexión de 6:28 pm

No hay AMOR si no hay amor por el misterio propio y el misterio que es la otra persona. Podría ir + allá y decir que AMAR es venerar y disfrutar el MISTERIO de SER. Misterio no es lo mismo que secreto. Cuando yo tengo un secreto es porque de forma voluntaria estoy ocultando algo a la otra persona. Misterio, en cambio, es algo que no se puede explicar ni comprender, ni siquiera queriendo hacerlo, y por lo tanto no podemos acceder al misterio desde la razón. Los seres humanos somos un misterio, las relaciones humanas obviamente también.

En otras palabras: aunque yo pase mil días con sus noches contándole a otra persona quién soy, eso que yo soy nunca podría ser revelado de ese modo… a través de las palabras, las confesiones, los actos, ni siquiera de las más hondas revelaciones que yo haga sobre mí. Todo eso será sobre mí, pero no soy ni seré yo.

A menudo hablamos demasiado precisamente para tratar de distraernos los unos a los otros, para no estar alertas al misterio, para no salir a su encuentro. El misterio que yo soy y que la persona que amo es, el que tú y la persona que amas son, sólo es accesible cuando el misterio se encara desde un estado de maravilla, vas disfrutando al irlo descubriendo, experimentando, sin tratar de controlar nada. Los secretos no tienen nada que ver con el amor, absolutamente nada. No debemos, una vez establecido un vínculo de intimidad con alguien, temer compartir lo que somos como seres humanos desde el respeto mutuo: lo que nos pasa, lo que sentimos.

Amar es aprender a disfrutar el misterio de estar vivos y el misterio de estar aquí en estos cuerpos que tienen una duración limitada, el misterio de nuestra sagrada y cambiante humanidad. Si empiezas por disfrutar tu propio misterio y respetarlo cuando veas el misterio que esa persona es… ya no te dará tanto miedo y podrás finalmente (y quizás por primera vez) amarla o amarlo.

Namasté,
Nadir Chacín
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