Categoría : Sobre Relaciones de pareja

Agamia o cómo relacionarse sin formar parejas #sersiendo

agamia

 

La agamia es un modelo relacional que propone abandonar la estructura de nuestras relaciones actuales (formar parejas) creando un modelo diferente y opuesto al sistema monógamo heteronormativo.

También dicho modelo se distancia de las alternativas no-monógamas como poliamor, swingers, anarquía relacional, etc.

Hace tiempo que vengo explorando diferentes modelos relacionales, desde el estudio y el análisis y también desde la práctica.

Es un tema que me interesa y me preocupa.

La mayor parte de las personas nunca se ha hecho la pregunta sobre qué tipo de modelo relacional practica y por qué. Y este tipo de “ignorancia” o de falta de profundidad y responsabilidad, esta carencia de hacerse preguntas importantes sobre la vida y las relaciones, genera mucho sufrimiento en las personas.

He tenido la oportunidad de entrevistar a Israel Sánchez, el autor del blog “Contra el amor”, quien lleva un tiempo analizando el modelo relacional tradicional (formar parejas) y ha amalgamado diferentes propuestas para construir el modelo de la agamia (no formar parejas).

Mi entrevista con Israel Sánchez sobre la agamia:

El mismo contenido sobre agamia -pero en formato de Youtube por si te es más cómodo

Ensayando las relaciones

A continuación puedes descargar unos ensayos muy reveladores para entender los fundamentos de la monogamia y la pertinencia y la urgencia de explorar y construir otros modelos relacionales alternativos.

PDF “El pensamiento heterosexual y otros ensayos” de Monique Wittig

La escritora francesa y teórica feminista Monique Wittig (1935-2003)  plantea que los conceptos “hombre” y “mujer” son conceptos políticos de oposición, que se sostienen en la heterosexualidad como un contrato social. En otras palabras, que son categorías impuestas por una sociedad específica (la sociedad patriarcal), basadas en una supuesta distinción natural de sexo, que se mantiene mediante la imposición de la heterosexualidad como una norma social.

PDF “El contrato sexual” de Carole Pateman

La teórica política y feminista británica Carole Pateman (1940) descubrió que en la base de las sociedades patriarcales ha habido o hay un pacto fundador que es, en realidad, anterior al que hasta ahora se creía que fundaba las sociedades humanas, y que Jean-Jacques Roussseau denominó “el contrato social” en el siglo XVIII. El verdadero pacto fundador era “el contrato sexual”, que consiste en un pacto no pacífico entre hombres heterosexuales para distribuirse el acceso al cuerpo femenino fértil entre ellos.

Si te ha gustado este post, por favor, compártelo en tus redes sociales. Cuéntame cómo vives tú las relaciones y cuál es el modelo relacional que practicas y por qué. Dialoguemos. Déjame un comentario.

Nadir Chacín
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Esta es la entrevista que le hizo mi amiga Maranta Rubiera a Israél Sánchez sobre la sexualidad desde el modelo de la agamia para su programa Sexo Nómada.

Dating o la búsqueda del amor en el siglo XXI #sersiendo

Ilustración © Sara Herranz
Ilustración © Sara Herranz

El amor ha sido una de las motivaciones fundamentales para los seres humanos de casi todas las culturas. Todo el mundo quiere ser amado y amar. Es una necesidad básica para el desarrollo integral de las personas. Sin embargo, la búsqueda del amor en el mundo moderno a través del dating (citas online) no siempre es un oasis.

En el siglo XXI el amor no se busca como en los tiempos de nuestros abuelos. Hemos cambiado la plaza del pueblo y las fiestas patronales por Tinder y las demás aplicaciones de “dating”: Pure, Feeld, U4bear, LocalSin, Adopta un tío, Grindr, etc. Dentro de estos “espacios” virtuales hay personas de todo tipo. Unos buscan una noche loca y otros a “su alma gemela”.

Tinder y otros universos

Cada aplicación de citas es un ecosistema con sus propias reglas. Algunas son más abiertamente para encuentros sexuales casuales como Badoo. Pero asombrosamente incluso en estas hay personas que esperan dar con su futura pareja.

Yo he sido y aún sigo siendo usuaria de algunas de estas aplicaciones. Me llama la atención la dificultad de que dos personas desconocidas planeen quedar y finalmente se gusten recíprocamente. Supongo que esa dificultad no ha cambiado desde hace unos cuantos siglos.

Dar con una persona que sea compatible contigo es tal vez la aventura más misteriosa y arriesgada que existe en la vida humana.

Las personas que hacen deportes extremos saben lo adictiva que puede ser la adrenalina. Los usuarios del dating virtual viven algo similar, una descarga de hormonas en cada “Super Like”. ¿Será que esta vez sí funciona? ¿Qué me dice sobre esta persona sus fotografías? ¿Le escribo primero o espero que me escriba? Este tipo de búsqueda del amor tampoco nos salva de las dudas y de las expectativas.

Amor y/o Sexo

La búsqueda del amor es un caminar hacia lo desconocido y como tal siempre da miedo y produce ansiedad. Las personas que buscan sexo casual no se libran tampoco de esa angustia básica de la búsqueda del otro o de la otra. En estas ocasiones la ansiedad está más relacionada con el territorio de lo erótico y lo sexual (“performance” o rendimiento), pero es ansiedad de todas formas.

No creo, honestamente, que sea posible separar un encuentro carnal de los sentimientos y emociones que el encuentro entre dos seres humanos produce.

Tengo amigas y amigos, usuarios asiduos del dating, que aprovechan cualquier encuentro para satisfacer sus necesidades sexuales. Me parece genial que existan personas que puedan hacer esa separación entre necesidades emocionales y sexuales, a mí me resulta bastante difícil. ¿Cuál ha sido tu experiencia?

Recomendación: ¿Por qué el psicópata busca a una persona empática? El sexo no es lo mismo que la intimidad.

No exageremos el dating

No quiero ser pareja de todos los chicos con los que salgo, ese tampoco es mi plan. Pero para mí es imperativo que haya algún tipo de vínculo. Llámalo amistad, afinidad, complicidad, chispa, atracción… algo chulo. Si no existe eso el encuentro sexual me resulta vacío. ¡Y ya a estas alturas paso de los polvos anodinos!

Para buscar el amor hay que estar preparada/o. Quizás la pre-condición para entrar en cualquier tipo de vínculo con un otro u otra sea tener un vida que se sostenga a sí misma. ¡Vaya que te sientas bien y con ganas de experimentar cosas nuevas!

A quien anda buscando que otra persona le sirva de salvavidas le espera un sufrimiento interminable cuando utiliza estas aplicaciones.

¡Hay salvavidas de muchos tipos! También se puede entrar a la sexualidad y al erotismo como quien busca un salvavidas. No sólo sucede en las relaciones que se esperan involucren las emociones y los sentimientos. [Yo insisto que no creo que eso esté tan separado como algunos pretenden.]

Y a ti qué te falta

Hasta la persona que parece más resuelta y abierta a los encuentros sexuales casuales y no a establecer una relación amorosa está buscando “algo” que le falta. ¿Qué es lo que nos falta a la mayoría en el siglo XXI? Atención, compromiso, amor, ternura, aventura, “vidilla”, autoafirmación, autoamor… etc.

Ya lo dijo el psicoanalista Jaques Lacan y muchos pensadores más antes que él: “El amor es darle a quien no es lo que no se tiene”. Esa aseveración tiene tela.

Amar es dar algo que va más allá de nosotros mismos. Y para poder amar hace falta reconocer y asumir esa falta, eso que no tengo y que no soy.

El amor siempre nos coloca en una postura de cuestionamiento de nosotros mismos, por eso da tanto miedo. Recibir amor de otra persona siempre dice algo sobre nosotros mismos que no hemos notado todavía. Esa es la maravillosa honestidad del amor.

Nadir Chacín
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Cómo amar en primavera #sersiendo

La primavera es una estación de apertura y vitalidad. Así como salen y se abren las flores así le sucede a todo lo que está vivo, incluyendo a los seres humanos. En este post hablo de la transición amorosa que nos pide hacer la primavera.

bicicleta primavera

El invierno es una estación introspectiva y silenciosa. Está diseñada para “hibernar” como los osos. A veces se nos olvida que somos animales y que también estamos influenciados por los cambios de las estaciones. Nuestro cuerpo, mente y corazón necesitan de una transición consciente y paulatina entre el invierno y la primavera. La necesitan en todos los cambios de las estaciones. Incluso en los países donde las estaciones son menos marcadas la naturaleza se transforma cada tanto y nosotros con ella.

La primavera es una estación muy bonita, a mí me encanta. Todos los campos empiezan a florecer, los pájaros migratorios regresan y los árboles se llenan de colores. También hay más horas de día que de noche, así que hay más luz. Nuestro cuerpo responde a todos esos cambios con una apertura física, nuestro corazón con una apertura emocional y nuestra mente tendrá que responder a más estímulos de los que recibíamos en invierno. Eso amerita un período de adaptación y de auto-cuidado.

Durante el invierno vemos a menos personas que en primavera o en verano. Estamos menos expuestos al mundo exterior. En primavera se nos antoja ver a más gente, hablar, salir a hacer el vermut, sentarnos en las terrazas. Todo en nuestras vidas comienza a ser más “hacia afuera” que “hacia dentro”. Entonces hay que cuidar qué deseamos que entre ahora a nuestras vidas y hacer una apertura progresiva, lenta y amorosa.

Si el invierno ha sido un periodo de recogimiento, como suele serlo, la primavera comenzará a llamarnos para que nos “expandamos” y es hasta el verano cuando sucederá la máxima apertura. Por ello, no olvidemos las demandas que la transición de la primavera nos hace a todos. ¡Seamos amables con nosotros mismos y con los demás también! Cada quien tiene un ritmo diferente y eso está bien.

¿Qué sucede con el amor en primavera?

Nuestro corazón ha estado meditativo y más solitario en invierno. Influenciado por la noche, por las cosas más lentas, por el mundo del Inconsciente, por la luna y los sueños. Las noches eran más largas y oscuras, facilitando el descanso durante más horas.

Las relaciones humanas son expresiones de nuestro estar/ser en el mundo, así que también se ven afectadas por los cambios del Medio Ambiente y de los estados de ánimo.

En primavera, solemos estar mucho más activos y con ganas de relacionarnos con otras personas. Es muy notorio este cambio cuando utilizas sitios de citas online o en el móvil para conocer nuevas personas. Arranca marzo y recibes muchas más visitas a tu perfil, más invitaciones y en general hay más movimiento.

La gente soltera (o no) tiene el corazón saltarín, quieren conocer a alguien que les guste mucho, quieren enamorar(se). Quieren también hacer más cosas con su pareja, si tienen, y necesitan más vidilla sexual. Quieren compartir lo que ven, lo que oyen, lo que sienten y las redes sociales se llenan de fotos que testifican esa necesidad de re-encontrarnos, tras el invierno, con un nuevo mundo florecido en primavera.

Algunas parejas suelen romper la relación también en estas fechas de primavera (y en el verano). Quizás no se dan cuenta que la primavera tiene mucho que ver con su deseo de cambios, de vitalidad y de nuevas relaciones sexo-afectivas. Es bueno saber cómo nos afecta el cambio de las estaciones y prepararnos -con o sin pareja- a la gestión de las emociones nacientes y de la energía que busca salida hacia afuera. ¡Así no nos agarrará desprevenidos!

Es una época en que necesitamos dar y recibir mucho amor. Como siempre digo, viene bien recordar que el amor es un arcoíris multicolor. Cuando nos empeñamos en querer que este arcoíris sea de un solo color hacemos que deje de ser lo que es. Es una metáfora de lo que  sucede cuando insistimos en que el único amor que necesitamos es el amor de pareja. Procura alimentar, regar y hacer florecer todos tus vínculos amorosos esta primavera: familiares, amigos y parejas. También recuerda que el amor incluye a la gente que te resulta neutra (el cartero, la señora de la limpieza, la persona que te encuentras en el bus todas las mañanas) y la gente totalmente desconocida. El amor para que sea profundamente curativo ha de dirigirse hacia todos los seres sintientes, sin diferenciar a unos de otros.

6 consejos para el inicio de la primavera

Tómatelo con calma

La apertura a la primavera ha de ser progresiva. Revisa bien tu agenda y haz una selección de las cosas que quieres hacer. Trata de poner menos al inicio de la primavera e ir aumentando progresivamente durante los siguientes tres meses. No llenes tu agenda de citas con gente desde el día cero de la primavera. No hay apuro. Trata de relajarte y de ser más selectiva/o con aquello con lo que llenas tu tiempo. No olvides poner en tu día a día, de agendar, un espacio de tiempo únicamente para descansar. ¡Es tu momento para simplemente ser tú y ya!

Reduce el uso de la tecnología

Reduce y gestiona mejor los estímulos que recibes por los sentidos. En esta temporada de apertura recibimos mucha más información que en el invierno. Entonces vale la pena empezar a gestionar qué entra y cómo. Existen muchas maneras de reducir los estímulos, una de ellas es reducir el tiempo que pasas frente a diferentes tipos de pantallas.

Yo, por ejemplo, tengo programado mi móvil para que se apague automáticamente a las 21 horas y se encienda a las 9 horas, de lunes a viernes. Ha sido mi forma de desconectar de la tecnología. También tengo un “timer” que emite una campanada cada hora del día y me recuerda que he de descansar de lo que estoy haciendo durante unos minutos. La idea es que eso que estás haciendo no te absorba completamente y te lleve a un estado de inconsciencia.

Exprésate con palabras amorosas

A mí me encanta decirle a la gente: “Deseo que florezcas esta primavera”. Creo que es una imagen muy bella, saber que ha llegado el momento para la expansión y el crecimiento orientado hacia fuera de nosotros mismos. Si todo a nuestro alrededor se vuelve más bonito, tratamos de que también suceda dentro de nosotros. Si hablamos con más amabilidad, recibiremos más amabilidad de parte de los demás.

Haz un curso que te ayude a enamorarte de ti misma/o

Hazte un regalo muy útil en términos de Crecimiento personal. Un curso para subir la autoestima. Un taller de Eneagrama para que te conozcas mejor a ti misma/o. Una constelación familiar para que entiendas mejor cómo te comportas y la influencia de tu historia familiar en tu vida.

Asiste a un grupo de mujeres (si eres mujer) o de hombres (si eres hombre) para compartir con tus pares y entender mejor ese asunto de “ser mujer” o “ser hombre”, para hablar sobre las cosas que te preocupan. Ve a una escuela de madres y padres. Inscríbete en un portal que organice escapadas a la naturaleza y disfruta del color, de la luz de la primavera, lentamente y sin prisas.

Haz un retiro con tu pareja, si la tienes

Te sugiero que si tienes pareja que decidan juntos tomar algún retiro, uno que les ayude a relacionarse de mejor manera entre ustedes. Quizás uno de Comunicación No Violenta, por ejemplo. También puede ser de yoga, de meditación o cualquier técnica que aprenderla y practicarla les sea beneficioso a largo plazo. Y si no tienes pareja, pues hazlo sola o con amigas. Yo tengo una larga lista de retiros en mi haber y nunca he ido a uno en pareja. ¡Fuera las excusas!

Cuida mejor tu cuerpo

Elige las frutas y los vegetales de la temporada. Bebe mucha agua. Haz algo de ejercicio y aprovecha para hacerlo al aire libre. Vive la transición con amabilidad y conscientemente hacia tu cuerpo. Échate crema hidratante. Ve a una sesión de masajes o de meditación. Corre desnuda/o por la plaza al mediodía. Ríete más a menudo. Disfruta de tu sexualidad con responsabilidad y con mucha picardía. Tal vez llegó el momento de comprar juguetes sexuales y comenzar a experimentar poco a poco cosas nuevas. ¡Adelante!

Feliz primavera,

Nadir Chacín
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corazon-dactilar-nadir-chacinImpartiré este curso en Barcelona para mujeres: “Amor y Mindfulness. Relaciones Afectivas Conscientes (RAC)” del 20 de abril al 18 de mayo 2017, c/jueves por las tardes, de 19 a 21:30 horas. Inscripciones abiertas. Sesiones informativas gratuitas: jueves 30 de marzo o 6 de abril, de 19:00 a 20:30 horas. Reserva tu plaza aquí. Especifica en tu correo electrónico la fecha de la sesión a la que deseas asistir. 

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¿Qué desea una mujer? #sersiendo

“Si un hombre pasa por alto la doble naturaleza de una mujer y la toma por lo que parece, lo más seguro es que se lleve una sorpresa, pues cuando la naturaleza salvaje de la mujer surge de las profundidades y empieza a dejar sentir su presencia, a menudo tiene unas ideas, unos intereses y unos sentimientos muy distintos de los que había puesto de manifiesto anteriormente.” Clarissa Pinkola Estés

manawee
By appleriverart

He retomado mi programa “Ser siendo” con la divertida tarea de seguir desgranando el libro “Mujeres que corren con los lobos” de Clarissa Pinkola Estés. Es mi libro favorito en el mundo, mi libro de cabecera y guía eterna. Clarissa es una psicoanalista junguiana que vale la pena leer y releer.

Ella rescata cuentos populares y analiza todos sus símbolos para que éstos nos ayuden a crecer y a madurar como seres humanos de una manera más amable. “El compañero: la unión con el otro” es el capítulo cuatro del libro e incluye el cuento “Manawee”, en el que hay un perro que simboliza la naturaleza instintiva de los hombres.

Recomiendo este podcast especialmente a los hombres que me leen, puesto que el análisis del cuento es una guía útil para saber cómo acercarte a la mujer que te gusta, que amas o por la que te sientes atraído. A las mujeres le servirá para elegir mejor a su compañero de vida, uno que sume y no que reste.

Estoy deseando que puedan escuchar juntos mi podcast también y que logren re-encontrarse desde lo más profundo de ustedes mismos. Que se citen en ese territorio que está más allá de lo que está bien o está mal. Que lo disfruten. Compártanlo en sus redes sociales y si tienen dudas o preguntas utilicen los comentarios de este post y les responderé lo más pronto posible.

¿Qué desea realmente una mujer? ¿Cuál es la verdadera naturaleza de las mujeres? Los hombres que se esfuerzan en comprender la forma de ser y actuar que se muestra en el cuento “Manawee” serán para siempre compañeros y amantes de la mujer salvaje.

Desde el inicio del podcast hasta el minuto 7:49 es la lectura del cuento “Manawee” y desde 7:49 hasta el final es la interpretación del cuento, el cómo puedes convertirte en un compañero perfecto para la mujer salvaje que te quita el sueño o, mejor dicho, te acompaña a cumplir tus sueños.

Con amor,

Nadir Chacín
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corazon-dactilar-nadir-chacinPróximo curso en Barcelona para mujeres: “Amor y Mindfulness. Relaciones afectivas conscientes (RAC)” del 27 de marzo al 24 de abril 2017, lunes por las tardes. Inscripciones abiertas. Sesiones informativas gratuitas: lunes 13 de marzo o 20 de marzo, de 19:00 a 20:30 horas. Reserva tu plaza aquí. Especifica en tu correo electrónico la fecha de la sesión a la que deseas asistir. 

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50 contenidos para aprender a amar #sersiendo

“Parecía, por lo menos, que no le habían enseñado a mentir. Pero tampoco le habían enseñado a distinguir la verdad de la mentira.” Úrsula K. Le Guin

By Matt Mims
By Matt Mims

Ir hacia al amor no es algo que podamos planificar. Lo que sí podemos es aprender recursos nuevos para ir al encuentro del amor. Amar bien es más importante que amar mucho. Amar es un arte y un oficio. Es una práctica ineludible claro está. Pero también amar es (o debiera de ser) un tema de estudio consciente y deliberado para todos y todas. Hemos de empeñarnos en acercanos al conocimiento que han creado filósofos, psicólogos, antropológos, sociólogos o científicos sobre el amor.

Cuando somos niños aprendemos qué es el amor y qué no en nuestras familias. Sin embargo, en la adolescencia y posteriormente en los primeros años de la adultez, es menester interesarnos por indagar más en el tema. Conviene desaprender algunas cosas, quedarnos con lo que nos sirva y aprender otras nuevas. Lastimosamente la mayoría de nuestros progenitores no se prepararon conscientemente para el amor y a algunos de ellos les ha salido muy bien, pero son pocos.

Buena parte de nuestros progenitores estaban improvisando a través del ensayo y el error y sobre todo estaban dejándose llevar por lo que a su vez habían aprendido de sus propios progenitores sobre el amor y de la sociedad formativa en la que les tocó vivir y crecer. Y sus progenitores aprendieron de las generaciones anteriores y así sucesivamente.

Somos un compendio de aprendizajes anteriores que van pasando repotenciados de una generación a la otra en automático. La pregunta ética a estas alturas de la historia de la humanidad, en pleno siglo XXI, es: ¿qué queremos pasar nosotros a la siguiente generación? ¿Más de lo mismo? Seamos más responsables y despiertos.

Prepararnos para el amor mediante un esfuerzo voluntario

El mundo ha cambiado mucho en algunas cosas y otras, casi nada. Ahora con el Internet, con los libros electrónicos, con YouTube, con las redes sociales, quien no quiera aprender cosas nuevas es porque realmente no está interesado/a. Así como vamos a estos nuevos medios para establecer contacto con otras personas o para informarnos de las noticias, podemos ir a ellos para encontrar respuestas sobre el amor o mejor dicho para crear nuevas preguntas. Quien no se cuestiona lo que cree que ya sabe sobre el amor no está preparándose para amar de una forma consciente y sana.

Todos los medios para aprender están a la disposición de quien los necesita, al menos en el mundo occidental y entre quienes tenemos acceso a una biblioteca, a una computadora y a Internet. Hay que usar las nuevas tecnologías para descubrir  y compartir  modelos igualitarios de amor y de enamoramiento. Hay contenidos de diferentes tipos y la principal necesidad cuando quieres aprender es seleccionar entre el maremagnum de informaciones a la que estamos expuestos cuál sirve y cuál no.

Yo soy clásica para pocas cosas, estudiar es una de ellas. Creo que la mejor manera de estudiar un tema es leer y leer, tomar notas, comentar lo que has leído con otras personas que también lo hayan hecho y volver a leer, leer cada vez más y mejor. Pero si te cuesta leer, también está YouTube. Mi intención es hacerte la vida más fácil a la hora de elegir a qué le dedicas tu valioso tiempo. Espero te sea útil toda esta información.

Aprendiendo a amar mejor

Vídeos en español

Vídeos subtitulados al español

Vídeos en inglés

Vídeos y podcasts en catalán

Libros en español

Nadir Chacín
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11 cosas que he aprendido con mi crush #sersiendo

 Ilustración: Humberto Castro
Ilustración: Humberto Castro

Soy lenta para los terminajos de moda. Según leí “crush” significa un flechazo o un amor platónico o algo así. Yo tengo el mío hace más de 10 años. Te cuento todo lo que he aprendido con él. Este es mi regalo del día de San Valentín para ti. Quizás te sientas identificada/o.

Un enamoramiento recíproco no siempre acaba en una relación de pareja.

Uno de los mitos del amor romántico es que si dos personas se enamoran mutuamente han de ser pareja. Esta creencia nos lleva a ver al enamoramiento como algo que viene en un solo paquete con el formar una pareja. Y no necesariamente es así. A veces el enamoramiento es profundo sin transformarse en un vínculo sexoafectivo con forma de pareja tradicional. Eso no implica que las personas se quieran menos o no estén enamoradas ni tampoco es una pérdida de tiempo o un fracaso amoroso.

Las relaciones de pareja que aparecen en las canciones y las películas son casi siempre patológicas/tóxicas.

Estamos influenciados por el tipo de amor que se vende en las canciones y películas y solemos pensar que nuestra vida sexoafectiva tiene que ser así. Si no conseguimos que la relación de pareja que tenemos sea igual, nos frustramos y sufrimos. Cuando comencé a estudiar y a reflexionar sobre este asunto del amor romántico sentí un alivio muy grande. Primero, entendí que el amor romántico no es amor es dependencia emocional. Segundo, acepté que mientras me una a alguien la dependencia emocional sólo me estaré dañando a mí misma. Me ha resultado efectivo quedarme tres años totalmente célibe y sin vínculos sexoafectivos. Hacer buenas migas con la soledad enseña muchas cosas y cura desde adentro hacia afuera.

Las relaciones de pareja necesitan acuerdos explícitos y no tácitos.

Para que las relaciones de pareja sean un alimento para la vida, para que no nos indigestemos cada uno, hace falta ser valiente y preguntarse sobre las necesidades propias. Es muy difícil llegar a un acuerdo con alguien si no sabemos qué queremos nosotros mismos y que necesitamos del otro o la otra. A menudo preferimos evadirnos o “meter bajo la alfombra” esas emociones conflictivas que surgen en las relaciones de pareja. En general nos comportaremos en una relación de pareja de la misma forma en cómo afrontamos cualquier situación o emoción difícil en las otras áreas de nuestra vida. Suele ser justo con nuestras parejas donde nos salen todos los miedos y con ellos el enojo, las recriminaciones y el echarle la culpa a los demás, especialmente a nuestra pareja, porque somos infelices.

La fidelidad y la lealtad no son sinónimos de la monogamia.

Que tu pareja no tenga sexo con otra o con otro ahora no implica que te está siendo realmente fiel o leal. La peor traición que puede hacer un ser humano es la traición que se hace a sí mismo. A veces lo que queremos no es lo que necesitamos. A menudo necesitamos que nuestras bases se tambaleen y si estamos ciegamente y por miedo entregados a la monogamia sufriremos más. La monogamia es como una camisa de fuerza totalmente inconsciente e impuesta. Hemos aprendido que es eso lo que necesitamos, pero lo hemos aprendido a través de la culpa y de la represión. ¡Eso no puede ser sano para nadie! Yo no quiero que mi pareja sea esclavo de nada para poder estar conmigo, ni yo quiero ser esclava de un concepto para poder estar con mi pareja. Encontrarse con otro ser humano desde la honestidad, con todas nuestras imperfecciones, es mucho más aleccionador y útil para madurar, que seguir leyes o normas decididas y difundidas por otros.

Decirle la verdad a una persona no siempre significa que la quieras y respetas.

Los mitos del amor romántico nos tienen a todos muy confundidos. A veces la verdad puede ser como una daga que le clavas al otro en el corazón. Yo siempre había pensado que la verdad es siempre mejor, aunque duela. Pero estos últimos años de mi vida he cambiado de opinión. Creo que a veces el acto más compasivo es no decirle todo lo que piensas al otro. También creo que la honestidad no tiene que ver con “abrir el grifo” de la boca sin ton ni son. Hay que pensar y reflexionar, darse un tiempo antes de hablar. Estudiar a fondo lo que es la comunicación no violenta y practicarla a mí me ha enseñado muchas cosas. Ahora cada vez prefiero más escuchar que hablar.

Tener una vida amorosa es mucho más que tener una pareja sexoafectiva.

Hace poco descubrí y no me da vergüenza decirlo que se puede vivir sin una pareja y estar bien, sentirte llena y satisfecha con tu vida. Este es otro mito del amor romántico que crea mucho sufrimiento. Las mejores relaciones sexoafectivas se dan cuando las personas se eligen el uno al otro y no cuando se necesitan. El buen amor se da en libertad. Se da cuando sabes qué quieres y que no quieres de un vínculo con otra persona y eres fiel a tus propias necesidades, decisiones y valores. He descubierto también que el amor es como un arcoíris y que empeñarme en que el amor sólo sea la línea roja (la pasión, Eros) me hace perderme el resto de los colores. Vi hace unos días este vídeo de Cher en Facebook y creo que dice algo muy cierto y útil. Aplicable a ambos géneros.

Los seres humanos amamos como podemos no como queremos.

Hay muchas formas de quererse (Coral Herrera dixit). Todas son importantes para aprender y madurar como ser humano. Se va aprendiendo a amar mientras se está amando. Ser siendo. Cuando culpo a alguien por mi sufrimiento me quito toda la responsabilidad sobre la forma en cómo me estoy relacionando con lo que vivo y con lo que siento. Mis ideas y creencias sobre el amor y el enamoramiento son mi responsabilidad. A veces somos demasiado exigentes y esperamos que la otra persona, nuestra pareja, se haga cargo de algo que no es su responsabilidad. Nuestro estado de ánimo es nuestra responsabilidad. Tener relaciones sexoafectivas que se han acabado no nos hace unos fracasados en el amor. Al contrario, nos ayuda a discernir y a diferenciar qué queremos de una pareja y qué no. La siguiente relación sexoafectiva que construyas con alguien, si has procesado lo que aprendiste y lo aplicas, será mucho más equilibrada y sana.

Las relaciones sexuales satisfactorias son producto de una comunicación asertiva en la pareja.

Si evadimos hablar de sexualidad y erotismo con nuestra pareja nunca podremos tener relaciones sexuales que sean placenteras para ambos. Me da ternura la inocencia de algunas personas cuando se creen “latin lovers” y fieras sexuales en la cama y ni siquiera han hablado de estos temas con sus parejas. A veces ni con los amigos y las amigas. Peor aún. Yo no me canso de decirlo: si quieres saber qué le gusta o no le gusta a tu pareja sexualmente tienes que preguntárselo. Si quieres que tu pareja te haga en la cama lo que te gusta, tienes que decírselo.  La mayor parte de la gente, mujeres y hombres, tienen un sexo muy mediocre y lleno de tabúes. Una vez fui a una charla que dio una sexóloga y dijo que “El sexo más habitual se da entre vaginas rabiosas y penes ansiosos”. ¡Cuánta verdad!

El dolor es inevitable. El sufrimiento es opcional y es responsabilidad de quien lo siente.

La vida está llena de cosas que nos gustan (agradables) y otras que no nos gustan (desagradables). Es inevitable que cuando nos sucede algo que no nos gusta -como podría ser el rompimiento de una relación de pareja- sintamos un dolor muy fuerte. Si ese dolor no se va quitando con el tiempo, es porque la forma en que lo estamos gestionando y procesando ha perdido su rumbo, se ha estancado. El dolor y la tristeza son como cualquier otra emoción, tienen un pico de intensidad y luego pasan. Los duelos de cada quien son distintos y tienen su propio ritmo. Pero si luego de un tiempo considerable de haber roto una relación te encuentras a ti misma/o llorando desconsoladamente porque se te rompió una taza… >>> ¡Algo te está pasando! <<< ¡Busca ayuda psicológica! La cura necesita fluidez para hacer su labor. Sufrimos porque no sabemos relacionarnos de una forma amable con lo que nos resulta difícil y desagradable, especialmente con el dolor emocional. Si necesitas un mano amiga, avísame.

El enamoramiento y el amor se pueden vivir sin desconectarnos de nuestra capacidad de razonar.

Este es otro mito muy frecuente. Nuestras capacidades intelectuales no obedecen a un interruptor de ON/OFF. Nos han enseñado que estar enamorados es “volverse loco” por alguien o “perder el Norte”, pero no es así. Lo vivimos de este modo porque es la única forma en que sabemos hacerlo por ahora. Pero hay muchas más formas y se pueden aprender. Los seres humanos sí cambiamos. Que si no haces cosas impulsivas, que si no sientes como si te fueras a morir cuando el otro se va es porque no estás enamorada/o. ¡Eso es absolutamente falso! Al enamoramiento y al amor hay que ir con un entrenamiento previo. Debemos acudir al misterio del encuentro con otro ser humano con todas nuestras “partes”: corazón, mente y cuerpo conectados. De hecho siempre están conectados, lo que sucede es que no prestamos atención plena o “mindfulness” a lo que sentimos, pensamos, hacemos, decimos. Nadie nos enseñó. Vivimos la vida en total inconsciencia y automáticamente. Por eso es vital entrenarnos para sentir de una manera sana y hábil. Ocuparnos de aprender estos nuevos recursos para la vida es nuestra responsabilidad como adultos, nadie se puede ocupar de esta tarea por nosotros. ¡Yo siempre digo en mis charlas que Mindfulness es político!

La pasión y la razón están peleadas

Este es otro mito. La pasión y la razón pueden convivir perfectamente y no son antagónicas. Tampoco son mutuamente excluyentes la firmeza y la ternura. La afectividad se aprende y educa. Así como hemos aprendido a sufrir por amor también podemos desaprender las creencias que nos mantienen sufriendo. Y también podemos aprender una manera más sana, sencilla y hasta poética de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás.

Feliz Día del Amor y la Amistad,

Nadir Chacín
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El (mal) amor como escuela #sersiendo

By Lonac
By Lonac

Se ha dicho que el enamoramiento es una “experiencia cumbre”. A mí me gusta verlo como un proceso. Se parece a nadar plácidamente en un mar infestado de tiburones, pero sin notar que están allí desde un principio. (No, no exagero.)

El amor, el proceso que viene luego del enamoramiento (si se da), requiere de más paciencia, esfuerzo mutuo y reflexión. Durante ambos procesos, enamoramiento y amor, se necesita utilizar al corazón y al cerebro juntos para poder gestionarlos de una manera sana.

Cuando entras al terreno del enamoramiento recíproco y mutuo con alguien, la posible antesala del amor, se produce un resquebrajamiento de los guiones de vida en los inicios de la historia amorosa. Esto hay que vivirlo con conciencia, notando lo que estamos sintiendo, pensando y haciendo en cada momento. Sabiendo lo que podemos esperar o no de esta etapa de vida que estamos viviendo. Para eso también hay que estudiar, leer, informarse. Algo que rara vez hacemos.

Posteriormente, una vez que el efecto “hormonas a millón” del enamoramiento ha bajado, ambas personas han de decidir voluntariamente si continúan alimentando la relación y haciéndola crecer, es decir, pasar del enamoramiento al amor.

La mayoría de nosotros pasamos por el enamoramiento y el amor sin mucha conciencia, sin saber, sin analizar, sin discernir, con una extrema y profunda ignorancia, guiados por emociones muy tormentosas que no han recibido un entrenamiento adecuado. Una emocionalidad sin riendas.

¡Cuando no se tiene mucha conciencia, el quiebre del guión de vida puede dar un miedo de cagarse encima! (No hay otra forma de decirlo). Y el miedo sólo puede generar violencia, en todas sus formas de expresión, desde revisarle a escondidas el móvil al otro o a la otra hasta apuñalar a tu ex porque te ha dejado.

¿Por qué sentimos tanto miedo?

De la mano del enamoramiento asistes a sentarte en primera fila para ver la película sobre tu vida, la que has estado viviendo hasta ahora. Y, claro, todos tenemos escenas-vivencias que no queremos volverlas a ver.

En el enamoramiento y en el amor no sólo hace falta seguir lo que dice el corazón y el cerebro juntos, sino es necesario re-entrenarlos para que éstos nos lleven progresivamente por un buen camino: el sendero del buen amor como proceso vivo, no como meta. Digo re-entrenarlos porque el entrenamiento que la mayoría de nuestros corazones y cerebros ha recibido sobre las relaciones afectivas suele ser bastante sufridor y tóxico.

No todo lo que nos dicta el corazón nos llevará necesariamente a un “lugar” sano y habitable. Eso es un mito.

Deseamos amar y ser amados y a menudo terminamos haciendo daño y haciéndonos daño. Y la peor parte es que aprendemos desde la más tierna edad que nuestras experiencias de ir y venir de la duda a la certeza, de la conexión al rechazo, del amor al desamor, nos la produce la persona de la que estamos enamoradas/os o la persona que deseamos que nos ame. ¡No, esa persona no es culpable de tu malestar!

El buen amor no es ni se siente como una montaña rusa. El mal amor sí. Esto se aplica a las relaciones de pareja, a las relaciones familiares y a los amigos también.

Sin una toma de consciencia sobre el hecho de que las emociones placenteras o desagradables que sentimos y lo que hacemos con ellas son nuestra responsabilidad es muy difícil construir relaciones afectivas nutrientes, respetuosas y equitativas. ¡Esto no suele enseñárnoslo nadie: aprender eso es una empresa nuestra!

Que estés enamorada/o es una experiencia que merece celebración. Estoy de acuerdo. El tema es que no importa tanto si la persona, el otro o la otra en cuestión, no te corresponde como a ti te gustaría. ¿Cómo me atrevo a decir eso? Porque me he descalabrado muchas veces, ya perdí la cuenta, y aún sigo aquí dándole la bienvenida a las emociones placenteras y desagradables vinculadas a las relaciones afectivas, dejando que me transformen, aún cuando los resultados no sean “para siempre” ni sean exactamente como yo quiero.

Un buen punto de partida es considerar seriamente que la mayor parte de nuestros aprendizajes sobre el amor dejan mucho que desear. Nuestros progenitores, nuestras familias, la escuela, la cultura, la sociedad que “nos tocaron”, nos han enseñado a percibir el maltrato como una demostración de amor. ¡Estamos muy confundidos!

Desconfundirnos, desaprender y re-aprender cómo construir vínculos afectivos más sanos es una tarea personal y urgente. (A mí me ha sido sido útil leer el libro “Comunicación No Violenta” de Marshall Rosenberg. Si luego de leerlo sigues pensando que fuiste criada/o en un ambiente de amor y respeto: juro que me quito el sombrero.)

¿Cómo puedes sacar partido a tus (malas) experiencias afectivas?

Revisa tu guión de vida. Hazlo como si estuvieras analizando el guión de una película que hizo alguien más. ¿Cuál es tu historia de amor favorita? ¿La de tus padres o tus tíos o la de alguna pareja de amigos? ¿La de algún personaje de un libro? ¿La de una caricatura que veías de niña/o? Escríbela y revísala.

¿Cuál ha sido la historia de amor más importante para ti en tu vida (una que hayas vivido tú)? ¿Cuál ha sido la más patética, esa donde perdiste hasta la dignidad?

Escribe sobre todas esas experiencias y ponlas “bajo la lupa”. Analízalas. Escribe todo lo que se te ocurra. No las analices sólo pensando, que los pensamientos luego se van y uno se olvida. Ponlo todo sobre el papel. (Para este ejercicio recomiendo leer el libro “Los vínculos amorosos” de Fina Sanz.)

¿Qué he aprendido del (mal) amor?

Las veces que me he enamorado de alguien y no he sido correspondida:

He aprendido a tener paciencia y a ser humilde. He aprendido a darme apoyo a mí misma durante situaciones que me resultan muy desagradables y difíciles, estén vinculadas o no con el amor o con el enamoramiento. He aprendido a tener un espacio personal más rico y satisfactorio, construido por mí misma y para mí. He aprendido a tener Una Vida Propia. He aprendido a hacer blogs y talleres sobre el enamoramiento y el amor. (Risas.) He aprendido a poner límites en mis relaciones personales, a decir “No” cuando tengo la necesidad de estar en soledad para integrar las experiencias vividas o simplemente porque me da la puta gana. He aprendido a decir “Sí” cuando de verdad me apetecen las propuestas de los demás y así poder disfrutarlas.

Las veces que me he enamorado y he sido correspondida:

He aprendido otras cosas necesarias para la vida. He aprendido a disfrutar del momento, a dejarme asombrar por otro ser humano, he aprendido a ser tierna, a ser sexualmente activa, a darme placer y a dar placer. He aprendido a jugar con el erotismo, a ser atrevida y probar cosas nuevas, he aprendido a gustarme mucho a mí misma, incluso cuando estoy con kilos de más. He aprendido a disfrutar de la fusión amorosa, mientras dure.

Las veces que me he enamorado y he sido correspondida, y hemos atravesado juntos del enamoramiento al amor:

He aprendido a negociar, a ceder, a respetar más el tiempo y el ritmo de los otros, a escuchar, a confiar en las personas, a ser clara en mis peticiones. He aprendido a dejarme querer y cuidar sin tener tanto miedo. He integrado en mis células y en mis poros que no tengo que hacer más nada para que alguien me quiera, con existir es suficiente y eso ya lo estoy haciendo. He aprendido que siempre debo tener una Habitación Propia (literalmente).

Las veces en que me han dejado o he dejado:

He aprendido que el amor no dura para siempre. El enamoramiento tampoco. He aprendido que el mundo y las personas no giran a mi alrededor, como satélites, esperando que yo les diga lo que tienen que hacer. He aprendido a no ser el satélite de nadie. He aprendido a cuidar mejor de mis amistades, independientemente de que yo tenga pareja o no. He aprendido a no abandonar mi mundo creativo bajo ninguna circunstancia. He aprendido que todas las personas tienen sus propias necesidades y que a menudo yo no puedo ni podré darles lo que necesitan. He aprendido a regalar libertad al otro y a la otra en mis vínculos afectivos. He aprendido que siempre he de tener proyectos propios: míos de mí. He aprendido a seguir dándome a mí misma lo que me produce placer en la vida, sin depender de que alguien más venga a dármelo.

Las veces en que no estoy enamorada ni amando a otra persona:

He aprendido a compartir lo que he aprendido sobre la vida con otras personas. He aprendido que el hombre de mi vida soy yo. He aprendido que el amor es como un arcoíris con muchos colores. Que mi empeño en interesarme sólo por el color rojo pasional y asociarlo al tema “tener una pareja” me hace monotemática y me auto-produce sufrimiento. He aprendido a disfrutar la soledad y la libertad. He aprendido a interesarme por todos los colores del arcoíris y  por todos los tipos de vínculos afectivos: no sólo el de pareja. He aprendido a hacer podcast como este:

¡En ninguna de mis experiencias amorosas (al día de hoy) he aprendido a escribir textos cortos relacionados con el amor! (Risas.) ¿Y tú, qué has aprendido de/en las tuyas? ¡Cuéntame en los comentarios y si te gustó este post compártelo en tus redes sociales!

Nadir Chacín
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Fundadora de mindfulnessparamujeres.com, Antropóloga, Escritora y Conferencista motivacional, Profesora de Mindfulness Respira Vida Breathworks (certificación), Maestra (Shihan) en Gendai Reiki Ho, Estudiante del Diploma de Especialización de Postgrado en Género, Diversidad Familiar y Tecnologías de la Universidad de Barcelona, Practicante budista dentro del Movimiento Triratna, Bloguera en temas de crecimiento personal desde 2007, Organizadora del Barcelona Mindfulness para Mujeres Meetup y de La red de lavanderas en Sant Cugat, Autora del libro “Senderos de paz. Deja de sobrevivir y dirige tus pasos hacia el amor y la felicidad” sobre Budismo Zen y Física Cuántica publicado por Santillana México.

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