Categoría : Tarot arquetípico

El Colgado: para sobrevivientes conscientes

Acepto la espera mientras sea inevitable, aprovecho las pruebas que me impiden actuar para crecer internamente. Reconozco la necesidad de ver las cosas de otra manera. Igualmente, reconozco la complementariedad humana, todos necesitamos de alguien, alguien necesita de mí. Ahora me esfuerzo por cuidarme y protegerme, sabiendo poner límites sin causar dolor. Reconozco cuánto valgo y me quiero tal cual soy.
Marianela Ramírez, afirmación para El Colgado.

¡De regreso! Hoy les traigo a un personaje importante del tarot: El Colgado, el arcano mayor número 12. En estos tiempos en que se acerca el mes del amor, el día de los enamorados y demás, es una carta muy reveladora. Indaguemos…
el-colgado-rider-whiteUn hombre joven pende boca abajo colgado de un tronco, está sujetado a él por un pie. La otra pierna la tiene doblada por detrás de la rodilla, sus piernas hacen la forma de un cuatro. En el mazo Rider-White, está vestido con una especie de medias rojas y una prenda azul holgada, lleva en la cintura un cordel como si fuera un cinturón. El azul representa la profundidad, la sabiduría, la eternidad, lo espiritual; y el rojo, la carne, las pasiones, el deseo sexual, la rabia, el ejercicio del poder: el mundo de la materia. La superposición del azul sobre el rojo indica que El Colgado da prioridad (está dando) a los asuntos espirituales sobre los materiales (pensamientos, cuerpo, ideas, objetos materiales). Sus zapatos son amarillos como su aura, representan el acto de  poder caminar, de avanzar en dirección hacia la iluminación, y el saber por dónde caminar.
En algunos mazos (Marsella, Wirth y Visconti-Sforza) el joven pende del pie izquierdo, mientras que en otros (Rider-White) lo hace del pie derecho (1). El tronco que lo sostiene, a veces es un solo tronco horizontal (Rider-White), pero a menudo vemos dos columnas verticales  que sostienen a este tronco horizontal en otros mazos (Marsella y Wirth). Esas columnas verticales, troncos, también tienen 12 ramas cortadas, 6 en cada tronco, el número doce de este arcano. En el mazo Visconti parece que está sostenido por un arco, una especie de rectángulo sin un lado, el inferior.
El joven se encuentra en estado apacible, no sufre por estar colgado así: de cabeza. Parece un conformista, pero no lo es. Conformarse no es lo mismo que aceptar, El Colgado acepta su situación. En todos los mazos el joven tiene las manos detrás de la espalda, dando la idea de que está amarrado. Allá en lo oculto, en lo invisible (inconsciente), están sus amarras, ocultas de sí mismo y de los demás. Su sujeción no es real sino imaginaria, viene del mundo de las ideas, de su mente.
el-colgado-marsellaPosee un aura amarilla (el color del discernimiento) alrededor de la cabeza (Rider-White), representa la iluminación, también es la característica propia de los iniciados. ¿Iniciados en qué? se preguntarán. El colgado es una persona “atrapada”, algo le impide actuar. Las circunstancias lo someten a una prueba, pero como esas circunstancias las ha creado él o ella para sí mism@, también es un sacrificio voluntario. El colgado se sacrifica a sí mismo de alguna forma. Su entorno puede que le detenga momentáneamente, parece que está estancado, pero El Colgado decide tener los ojos bien abiertos (como se aprecia en todos los mazos), decreta que podrá estar aparentemente quieto, pero está haciendo un trabajo interior. Es una carta prometedora, el aura implica que tiene las herramientas para salir de su situación. Sale de ella no como cualquiera saldría de una crisis, agobiad@, herid@, rendid@ sino profunda y significativamente victorios@, más que victorios@… TRANSFORMAD@.
La actividad brutal y arrasadora que se produce en los tiempos de EL Colgado es interna no externa. Afuera todo parece quieto, estancado, sin movimiento: ¿muerto? Adentro de esta persona sucede una revolución, un “darse cuenta”, una revelación… la vida palpita. Logra ver cosas sobre sí mism@ que no había alcanzado a entender hasta ahora, todo se mueve pero por dentro, las piezas del rompecabezas de la vida se van armando en su cabeza, van adquiriendo sentido (o va descubriendo que ya lo tenían pero que no lograba verlo). Es una interrupción creativa la que está viviendo (siempre que acepte lo que le pasa, si no acepta sufre y se siente descontrolad@, deprimid@).
el-colgado-wirthEl Colgado representa la figura del péndulo en reposo, cuelga pero no se mueve de un lado ni del otro, ya se movió mucho y ahora está buscando el equilibrio. Aceptándolo. Ya lo logró o lo está logrando. Comienza a ver hacia adentro, su revelación es ésa: descubrir su maravilloso (y a veces aterrador) mundo interno. Su transformación le obliga, como si se tratara de una fuerza irrefrenable, a cambiar sus valores superficiales y materiales por unos espirituales, profundos, VIVOS. El reposo, su aparente inmovilidad, nos indica que ha alcanzado o está alcanzando la atemporalidad, desligarse del paso del tiempo. No es casual que a El Colgado le siga el arcano de La Muerte, número 13. (Mientras hago mi propia versión de La Muerte pueden leer otras interpretaciones aquí: 1, 2 y 3.)
El Colgado si simboliza algo es a la paradoja. Revela cómo la vida se contradice a sí misma en muchas formas. Te demuestra que el sentido común es el menos común de los sentidos. La vida es un contrasentido con sentido te susurra esta carta al oído. Paradójico… ¿no? La palabra viene del latín paradoxum, se construye del prefijo para que significa “contrario a”, “alterado” y doxa, opinión. La paradoja como tema es recurrente en las filosofías y religiones de todo el mundo. Es condición también de lo humano en tanto que somos animales simbólicos.
Es inevitable la comparación, El Colgado me recuerda a Simón Pedro, Simón Bariona, mejor conocido como el apóstol San Pedro. Es uno de los doce apóstoles, discípulos de Jesús, según el Nuevo Testamento. La historia cuenta que San Pedro fue crucificado boca abajo en los tiempos de Nerón, así murió. Dicen que Pedro pidió ser crucificado así por no creerse digno de morir como Jesús. Para mí, significa la actitud de aquél que lleva la contraria (o cree que lo hace), la imagen del eterno subversivo que se sacrifica por una causa. La subversión en nuestra carta del tarot es más bien interna, en el mundo íntimo de la persona. El orden al cual reaccionas y te opones viene de adentro, en otras palabras, implica ser subversivo hacia la parte impositiva de uno mismo, hacia el ego. San Pedro simboliza al iniciado en tanto que le llevó la contraria al común de la gente de su época, era considerado “un loco”. “Los locos” viven y se alimentan de la paradoja.
el-colgado-viscontiEl Colgado -como Jesús y San Pedro- está relacionado con la letra Tau (muy simbólica), la última del alfabeto hebreo, es nuestra T del castellano. La cruz que conocemos es una variación de la T. Los troncos de los que cuelga este personaje también tienen forma de T. El mismísimo colgado en su tronco adquiere una posición en T. La Tau es un símbolo-letra muy fuerte.
Se dice que San Francisco sanaba heridas y enfermedades trazando la letra Tau sobre los dolientes que se le acercaban, de igual forma colocaba el signo sobre las paredes y  en los sellos con que cerraba sus cartas. Es un signo de protección muy antiguo, en el Libro de Ezequiel (Viejo Testamento) ya se decía que Yahvéh (Dios) llamó entonces al hombre vestido de lino que tenía la cartera de escribano a la cintura, y le dijo: “Recorre la ciudad, Jerusalén, y marca una tau en la frente de los hombres que gimen y lloran por todas las abominaciones que se cometen en ella. Y a los otros oí que les dijo: Recorred la ciudad detrás de él y herid. No tengáis piedad, no perdonéis; matad a viejos, jóvenes, doncellas, niños y mujeres hasta que no quede uno. Pero no toquéis a quien lleve la tau en la frente”. No matáis al iniciado, diría yo. Debió ser un símbolo de Dios, de la protección de Dios. Quizá un símbolo de consuelo, en términos católicos. De salvación.
Las religiones tienen sus términos enredados, pero más allá de ellas y antes de ellas, estaban los significados arquetípicos que se les asignan a los símbolos. El Colgado, entonces, más que un hombre inútil y paralizado que cuelga de cabeza, es un sobreviviente atento, consciente. Sobre-viviente. Una mujer o hombre que vive “sobre”, “más allá de”, “por encima”. Sobrevivir del latín supervivĕre. Es vivir después de la muerte de otra persona o después de un determinado suceso. La persona que hoy muere con la lectura de El Colgado eres tú mism@, el suceso determinado es la consciencia que tienes de haber muerto en ti. Suena paradójico, lo es, pero la iluminación implica la muerte de todo eso que hasta hoy pensabas que eras tú. Luego de esa muerte queda la nada en el sentido filosófico de la palabra. Es el Sunyata de los budistas. Lo carente de realidad, sin entidad, lo que no es, lo insustancial, lo deshabitado, lo vacío, la vacuidad, la vaciedad.
La cualidad de lo vacío te ha sido revelada. ¿Y esa cualidad cuál es? Todo está vacío, sin una realidad independiente. Todo lo que existe en este planeta, incluso tú, está relacionado y es interdependiente, y la aparente pluralidad de individualidades es un carácter ilusorio de nuestra existencia.
¡Abraza voluntariamente tu condición de colgad@! Y luego muévete a lo que sigue, en el momento oportuno.

(1) En el lado izquierdo del cuerpo según la psicología de la Gestalt se reflejan las relaciones familiares más significativas, padre, madre, hermanos, hijos. En el derecho se muestran las sociales: pareja, amigos, vecinos, compañeros de trabajo. El pie representa el apoyo, el equilibrio, el soporte de la vida. En El Colgado y en la tarea que éste implica conviene revisar por qué pie se está colgado. Qué relaciones necesitan afianzarse, de quienes necesitas apoyo o entender algo sobre ellos, o sobre lo que conservas en ti de esas personas, la diferencia entre lo que crees de ellas y lo que realmente son. El trabajo es tuyo, no de ellos, la relación con estas personas hay que trabajarlas dentro de ti mism@.


Los Enamorados: cuando te da el amor y necesitas elegir

Rider-Waite
Rider-Waite

Siguiendo con mi proyecto de interpretación de los arcanos mayores del Tarot, hoy toca el arcano número 6, es el que más alegría da cuando te sale en una lectura: Los Enamorados.

Éste es un ejercicio personal sobre lo que me dicen las imágenes del Tarot y cómo se vincula mi aprendizaje con sus enseñanzas, busca tus propias interpretaciones y deja tus comentarios, así esta sección se llena de frutos compartidos.
El más común de los mazos, el de Rider-Waite, muestra dos amantes desnudos, hombre y mujer, que mantienen sus brazos abiertos, rememorando las figuras de Adán y Eva en el Paraíso. Ella tiene un árbol con frutos y una serpiente a su lado, y Él, una zarza con hojas en forma de llamas. Son advertencias y regalos: avisan sobre la naturaleza del amor según los géneros y señalan las desventuras que vienen con el amor. Las llamas en la zarza representan la pasión encendida al rojo vivo, la serpiente, la indomabilidad del deseo sexual, y el árbol con frutos, el alimento mutuo que nutre a los enamorados cuando saben darle justo equilibrio a todos los ingredientes del amor.
En el cielo y sobre ellos, se ve la imagen de un ángel con sus alas desplegadas que descansa en una nube. También tiene sus brazos abiertos, se elevan mostrando su poder divino, este personaje protege y posa su alegría celestial (su bendición) sobre los enamorados. Los brazos abiertos de los tres personajes revelan la esencia sagrada del amor: Dar.
Al fondo de la imagen y entre la mujer y el hombre está una montaña, simboliza que el proceso del amor se mantiene vinculado a la tierra, a lo terrenal, además es una metáfora de la construcción del “nuevo mundo” tan anhelado por los seres que se aman. El nuevo mundo que buscan edificar, uno nuevo, el cual rompe con los viejos mundos donde habitaban Él y Ella antes de unirse.
(Los enamorados sienten que son el primer hombre y la primera mujer, la Reina y el Rey del Mundo, se supone que simbolizan el comienzo de todas las eras humanas, de la Humanidad. En la religión ortodoxa durante los matrimonios a los novios les colocan coronas de metal o aveces de flores, pero son coronados durante la ceremonia. Es un rito hermoso.)
En la atadura terrenal del amor -que recuerda la montaña- también se encuentra la fuente de discordia entre los amantes, como un recordatorio de que el amor sólo puede ser real y genuino cuando en su “elevación” mantiene los pies sobre la tierra.
Visconti-SforzaEn las barajas de Visconti-Sforza, el Ángel (que aquí se parece más a Cupido) tiene una venda que le tapa los ojos. Esta metáfora me gusta porque se relaciona con la ilusión, con el maya budista. Significa que en el amor también hay ilusión, es decir estamos ciegos, apegados a una realidad falsa, incluso pensamos que al amarnos conocemos al otro, a ese que amamos, pero no es tan cierto. La mente humana nunca podrá develar del todo la naturaleza íntima y sagrada de un ser humano. El misterio de lo que es nuestro enamorado o enamorada siempre permanecerá oculto. La ilusión es pensar que lo que creemos sobre él o ella es toda la verdad sobre él o ella.
Cupido tiene su típica flecha en la mano junto a su cuerpo desnudo, en algunas cartas está en ademán de lanzarles la flecha y en otras simplemente la sostiene, como es el caso de esta versión. En esta baraja los personajes están vestidos con ropajes de época, no están desnudos, porque se crearon en el siglo XV con la iconografía propia de esa época. (Se dice que en este mazo nunca se crearon o se perdieron El Diablo y La Torre, quizás El Diablo fue interpretado literalmente como El Maligno y no se hizo o ambas cartas se relacionaron con la sexualidad mal vista para esos tiempos, sobre todo en las mujeres.)
 En las cartas de Wirth, otro tipo de mazo, se llama a este arcano El Enamorado, así en singular. La figura central es un tipejo con semblante tranquilo que tiene las manos cruzadas sobre el torso y está acompañado de dos figuras femeninas, su madre y su novia. Representan los dos amores de su vida, el que lo acompañó hasta este momento, que no eligió sino que se lo dió Mamá Natura, y el amor elegido, la mujer de la que está enamorado y con la que piensa acompañarse de ahora en adelante, el resto de sus días. Es interesante, porque la imagen nos remite a la capacidad de decisión, a la unión de los opuestos, de dos fuerzas que jalan en sentido contrario (en apariencia). Su novia representa la elección frente a su deseo sexual, si la elige lo hace en detrimento de la relación con su madre, la cual representa a su vez el sacrificio de la sana sexualidad. WirthSi se va con su novia se hará hombre, eso significa que conocerá el deseo, la sexualidad y el apego producido por la pasión, también implica la apuesta por “querer crecer” y no seguir siendo un “hijito de mamá” (curarse del síndrome de Peter Pan). Es también válido para las mujeres que no quieren crecer y que siguen aferradas a alguna de las figuras progenitoras.
En esta versión sí está Cupido sobre los personajes, en una estrella a lo alto y con su flecha a punto de lanzarla. Se trata de equilibrar la balanza entre lo que está predestinado para tí y lo que tú eligas libremente. Es la elección entre Tánatos (La muerte) y Eros (La vida), donde siempre Cupido tratará de que te inclines sabiamente hacia la vida.
Esta carta también simboliza a Marte y a Venus, y a la sexualidad como don sagrado y humano (y a su otra cara: el deseo sexual que cae en el libertinaje). Marte y Venus eran dos dioses de la mitología romana. Marte (Ares para los griegos), el Dios de la Guerra, pero también el de la fecundidad, la vegetación y el ganado. Fuentes de vida, todas. Se le relacionaba también con la violencia y la fuerza bruta.
Venus (Afordita para los griegos), era su esposa, Diosa del Amor, la belleza y la fertilidad. Los escenarios donde están los enamorados o donde está el enamorado en todas las cartas, están marcados por las fuerzas de estos dos símbolos míticos, recordándonos que existe la dualidad, que nada es bueno o malo por sí mismo, que Todo depende de lo que elijas para tí, en los temas del amor y de la sexualidad. Nos remite a la elección que se hace en pleno estado de consciencia.
Esta carta cuando sale en una lectura se refiere a las elecciones o decisiones que hacemos ante el amor, incluso se podría ampliar más y decir que ante la vida misma. Más literalmente significa matrimonio, unión, un logro de un proyecto, una prueba de la vida que superarás, pero lo que está más en el fondo de esta imagen-arquetipo es: “la armonía necesaria entre el mundo interior y el mundo exterior”. Tus dos mundos.
Esa armonía que deviene en paz y en alegría en las personas que la logran. También nos habla sobre la estabilidad emocional, en otras palabras, nos obliga a encargarnos de nuestras emociones, que son la materialización de los pensamientos en las acciones y sentires cotidianos. Un poco nos advierte sobre las tentaciones, sobre perder el rumbo, sobre el error de colocar las vivencias imprescindibles en segundo plano.
El amor es con mucho, la fuerza más sanadora que conozco. No sólo cura emocionalmente sino físicamente, la salud mejora cuando nos entregamos sabiamente al amor. Me gusta usar la palabra “sabiamente” porque la clave de una entrega sana está en la elección de la persona a quién le darás tu amor, esa que te acompañará en las buenas y en las malas.
Este arcano es un recordatorio: elige bien a tu enamorada o enamorado. No elijas desde la ceguera de la pasión o desde las tentaciones de la carne (tu cuerpo deseante). Al menos trata de usar -lo más que puedas- tu racionalidad aunque la flecha de Cupido ya se haya clavado en tu corazón.
Nota importante
En el Tarot las imágenes son metáforas, no deben interpretarse las figuras con género como mujeres o hombres literalmente, sino que están relacionadas con la naturaleza femenina o masculina que tenemos todos los seres humanos. En este caso, si eres mujer, para visualizarlo mejor, podrías pensar que el tipejo es una tipeja, y que las otras dos figuras son tu novio y tu padre, funciona igual. También puedes analizar la relación con tu madre si eres mujer, allí se esconden muchas verdades, igual si eres hombre y revisas la figura de tu padre. A veces el padre o la madre, no tienen que ver necesariamente con nuestros progenitores biológicos o adoptivos sino con figuras como un familiar o amigo “nutridor” (funge como la Madre) o otra persona castigadora, represiva, controladora en tu vida (que funge como el Padre).
En algunas ocasiones la Madre es “eso” social que te alimenta, los lazos o redes sociales que te protegen mientras te cuidan con amor, y el Padre es también el Patriarcado, las reglas sociales más castrantes y estrictas, los tabúes, los dogmas.  El consejo es que la figura central (o las figuras centrales) seas tú, que las metas dentro de ti y veas qué te dicen. Colócate en cada elemento de la imagen y explora sus significados en ti, qué es (para tí) la montaña, qué es El Ángel, qué es el árbol de los frutos, etc. La interpretación del Tarot es como la que se hace de los sueños, tiene que ver con tu propio inconsciente, así que te invito a urgar en él. La clave de la paz interior está en sacarle los “trapitos sucios” a tu inconsciente y llevarlos al nivel consciente, lo más que puedas.
Por el Tarot como guía de enseñanza.

Nadir Chacín @nadirchs
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El Diablo: la energía sexual y el deseo #sersiendo

“La ciencia y la tecnología modernas no sólo se basan en una actitud hostil hacia el ambiente, sino también en la represión del cuerpo y del inconsciente; y a menos que éstos puedan recuperarse, a menos que la conciencia participativa pueda ser restaurada de un modo que sea científicamente (o al menos racionalmente) creíble y no meramente una recaída en un animismo ingenuo, entonces el significado de lo que es ser una criatura humana se habrá perdido para siempre.”
El Reencantamiento del mundo, Morris Berman

La figura de El Diablo es quizás de todas las cartas del Tarot juntito con La Muerte de las que dan más miedo cuando aparecen en una lectura. Los invito a repensar esa figura en un ejercicio de revisión no sólo de la sexualidad sino del tan nombrado lado “oscuro” de todo ser humano (nótense las comillas). 
El Diablo aparece en los diferentes tipos de barajas como una figura grotesca y bien fea en el centro, un demonio con alas de murciélago y cachos de carnero, parece una figura masculina que está sentada sobre un pedestal, pero en muchas de las cartas tiene senos de mujer (sobre todo se le notan en los mazos: Wirth, Visconti-Sforza y Marsella). Este detalle de la imagen es “externidad”, estética, trata de confundirnos, hacernos pensar que no existe, que no tiene género, que es y no es.
Esta carta se asocia con el yo imaginario, el lado “oscuro” de nosotros mismos, la inconsciencia, el ego y la “independencia” que se construye desde la soberbia. En el mazo de Visconti-Sforza, la figura revela una conexión interesante, El Diablo tiene un aire a las representaciones medievales del “perfecto salvaje”: el hombre no civilizado.
El Diablo eleva una mano abierta (la mayoría de las veces la derecha) y en la otra sostiene una espada (Marsella), a veces sostiene una antorcha encendida (Wirth y Rider-Waite) o un garrote (Visconti-Sforza). Generalmente apunta al suelo cualquiera de los dos objetos y una única vez los sostiene simplemente con sus puntas hacia arriba (Wirth). Lo interesante es la simbología, una antorcha, una espada, mientras que otras figuras del tarot como El Mago sostienen una varita mágica que recuerda la conexión con lo divino, El Diablo manipula elementos de destrucción y de violencia. Los objetos del El Diablo son también fálicos. La mano abierta a veces (Rider-Waite) trae dibujado el símbolo de saturno, que se asocia con el dolor.
En el mazo de Wirth, la figura central trae unas palabras escritas en latín sobre sus brazos extendidos Solve et Coagula (solución y coagulación), es un término medieval usado por Los Alquimistas. Durante la trasmutación de cualquier metal en oro, en la fase de “la solución” los elementos se separan y en la de “coagulación” se vuelven a juntar ya transformados. Se puede interpretar como “limpiar y renovar”, limpiar lo viejo y hacer espacio para lo nuevo.
Esta parte medieval es interesante porque nos remonta hacia los siglos XVI y XVII, época en que triunfó el paradigma cartesiano y el ser humano perdió su consciencia participativa. En el paradigma anterior se sabía que las fronteras entre el sujeto y el objeto eran difusas o no existían, la separación entre espíritu y materia  (propias del Materialismo y del Racionalismo) condenó al humano a no poder relacionarse con la realidad como lo haría un amante apasionado: con todo su cuerpo y de manera directa. Eso marcó un cambio radical, se dejó de creer que el cuerpo era una frontera artificial (como en esencia es), y que Todo está interrelacionado, todo lo vivo está junto.
El viejo saber (donde el hombre era un participante activo de la realidad) sobrevivió en las tradiciones alquímicas y mágicas (paganas) pero la revolución científica y tecnológica sembró la base de todas las futuras y actuales patologías humanas (pathos): la división entre el observador y lo observado. Se cercenó el sentido “erótico” de nuestra relación con la realidad.
Debajo de la figura demoníaca suelen estar una pareja (hombre y mujer) de “humanos” encadenados a su pedestal, los mantiene esclavos mediante la fuerza irrefrenable de la atracción sexual que tienen dentro y sienten, simbolizan el poder de la seducción, de la tentación, de las pasiones carnales descontroladas, es también un estado mental controlado por un impulso ciego, una obsesión.
Los seres humanos no son completamente humanos, en casi todas las cartas, simulan las características físicas de su amo; tienen orejas animalescas, patas de cabra, cachos, están desnudos, en el mazo de Wirth son literalmente unos demonios más pequeños. Las figuras de esta carta, todas, recuerdan a los Sátiros, criaturas de la mitología griega, que eran mitad hombre, mitad carneros, con orejas puntiagudas, cuernos, mucho pelo, cola de cabra, nariz chata y penes con erecciones casi permanentes. Sus erecciones duran más tiempo de lo habitual, volviéndose una condición dolorosa, y suceden en ausencia de estimulación física o fisiológica. Perseguían a las ninfas, actualmente diríamos que las acosaban sexualmente. Eran alegres, fiesteros, disfrutaban de los placeres carnales, del buen vino, de las mujeres y de los jóvenes, su carácter era tan eufórico que podían resultar violentos. Su imagen encarnaba la fuerza vital de la naturaleza, de todo lo vivo. Es lo vivo que se abre paso “a dentelladas”, a la fuerza, es la vitalidad y -una llamada de atención- para equilibrarla cuando está descontrolada.
La tarea principal de este arquetipo-carta (al igual que la de tu ego) consiste en expandir al máximo el principio de desastre en ti, de corrupción, incluso hasta el límite de la autodestrucción, porque busca desesperadamente y por el camino equivocado llenar (a cualquier costo) la dimensión que le falta (su lado con luz). Trata de eliminar la falta en un sentido psiconalítico, acabar con el vacío existencial.
La mano abierta de El Diablo parece recibirnos, decirnos que todo lo que queremos ya lo tenemos en esa dimensión “oscura” de nosotros mismos, es una mano abierta que engaña. Todos estos significados suelen generar angustia, miedo, pero la energía sexual ha sido considerada por muchas tradiciones antiguas como similar o igual a la energía creativa, espiritual.
El secreto es la canalización de esa energía, sentirla y saberla conducir hacia la realización de nuestra persona, es igual a la pasión que bien dirigida logra mover montañas.
El Diablo no es una carta mala, desastrosa, al contrario, es un recordatorio, un llamado al deseo y a la celebración y conducción del mismo pero en un sentido positivo. Esta carta complementa lo dicho en las anteriores, todo está en ti, la clave es cómo deseas utilizar lo que tienes adentro, lo que eres. El Diablo te recuerda que dentro de ti está la pasión y también la capacidad de destrucción, pero también te hace un llamado a desear, a dejar que la pasión viva y te llene de energía. Te dice: celebra tu cuerpo y sus sensaciones directas de la realidad. Pide revises tu racionalismo a ultranza y tu falta de fe en las cosas que no puedes comprobar científicamente. Es una invitación a experimentar con lo metafísico.
Por otra parte, en su significado está resumido el poder de tu imaginario (las cosas que imaginas y piensas), del inconsciente, el ego que dirige y que te hace pensar que no existe, que tu deseo se murió o al contrario que deseas tanto que es malo. Desear es la energía que mueve al mundo, desear no puede ser malo, malo quizás es lo que la gente hace con sus deseos y los medios que usa para realizarlos.
Últimamente he tenido muchos sueños con El Diablo, al principio me asustaba y decía qué me pasa, por qué esto ahora, luego le di un giro y entendí que tenía que trabajar y repensar mi sexualidad, en una dimensión más amplia: reflexionar sobre la pasión que habita en mí.
Decidir qué de mí se iba en cada intento de encontrar el amor y la pasión que deseaba a través de otros o de situaciones que buscaba, entonces decidí buscarlos dentro de mí primero. Primero adentro y luego afuera, porque desde adentro se crea lo de afuera.
La energía sexual puede llevarse a cada punto de tu cuerpo y más allá a esa dimensión no material que trasciende lo corporal. Hay lecturas muy interesantes en la filosofía del Tao, y en eso que llaman sexo tántrico, hay muchos ejercicios que puedes hacer para retroalimentarte de esa energía, se pueden hacer en pareja o individualmente, el punto es canalizarla y usarla para curarte. No sólo curar tu cuerpo sino tu alma.
 
Por una sexualidad más libre,
Taika Ramé
तइका रमे

La Rueda de la Fortuna: busca ser como la esfinge #sersiendo

Existen tres cartas La Torre, la Rueda de la Fortuna y La Muerte que están relacionadas con todas las situaciones de la vida donde es imperativo un cambio, una transformación. La Rueda de la Fortuna describe el proceso que seguiste o seguirás antes o después del cambio que implicó o implicará La Torre. ¿Por qué?
En La Torre vimos como tu mundo lleno de supuestas certezas se desmorona ante tus ojos y demanda la caída del ego y tu renacimiento.
La Rueda de la Fortuna, el arcano 10,  habla de la actitud idónea frente y después de ese cambio o antes de que suceda, partiendo de lo que La Torre te obliga a hacer: soltar los apegos con tu mundo material, no pensar obsesivamente en el transcurso del tiempo y evitar ser presa de tus emociones a cada paso del segundero.
 
La rueda es un símbolo usado desde la Edad Media, contiene en sí misma la idea de movimiento más que ningún otro símbolo. La rueda es “lo que gira”, aquello que nunca termina de moverse, da la idea también de cierta continuidad, de ciclos: totalidad en movimiento. Además es la existencia, la vida misma o el devenir repentino de situaciones y acontecimientos.
Cada tanto la vida requiere de una poda (como la que se le hace a las plantas), La Torre es precisamente eso: una limpieza interna. La Rueda a su vez representa la vida que seguirá cambiando quieras o no, tu vida tal cual la vives en el tiempo reloj o el tiempo psicológico (ver el artículo: creencia falsa 2). Su arquetipo-significado nos recuerda a las inquietas manecillas del reloj, el paso de las estaciones, el reloj de arena, las transformaciones de la luna, los ciclos de la naturaleza y los del cuerpo humano (nacer, crecer, reproducirse, envejecer y morir).  En esta carta todo se mueve menos un elemento importante: la esfinge. Vayamos a las imágenes de las cartas.
Hay varias versiones de la Rueda de la Fortuna, las más antiguas tenían figuras humanas de reyes (uno trepando a la rueda, uno sentado, reinando, y otro descendiendo del trono), otras más recientes tienen a figuras mitológicas grecoegipcias (Hermanubis, la creación, la Esfinge, la estabilidad, y Tifón-Set, la destrucción), y otras unos simples monos o perros y una esfinge.

En el tarot de Marsella al centro de la carta vemos una rueda sobre el suelo, tiene seis rayos. Parece que está siempre dando vueltas pero vemos que en una parte de la rueda hay una manivela, señalando que podemos acelerar o desacelerar su movimiento. Encontramos unos seres extraños colgando de la rueda, tienen respectivamente la apariencia de un mono y de un perro-mono (serpiente y hombre-chacal en el de Rider-Waite). Al estar colgados de la rueda uno aparece en la parte que va ascendiendo de la rueda (perro o hombre-chacal) y otro en la que desciende (mono o serpiente). El mono que ve hacia abajo y que cae representa al ser humano en sus desgracias, en sus momentos tristes, mientras que el perro-mono equivale a los tiempos de fortuna. Representan dos de los estados de la suerte: progreso o decadencia.

Sus significados: esos momentos donde te crees al tope la alegría y la felicidad, cuando te sientes bien por lo que te pasa (estás enamorad@), y otros momentos, más tristes (tu enamorad@ te dejó), donde te sientes que la vida no te ayuda, que Todo está en contra. Momentos de depresión, tristeza, negatividad excesiva. También las diferentes posiciones de estos seres en la rueda nos hablan del pasado, del presente y del futuro: a veces estás anclado al pasado y ¡zas! la rueda gira trayéndote al presente, a veces estás en el futuro, quieres vivirlo, y de nuevo la rueda te lleva al pasado y así. Siempre cambios, siempre recordando la impermanencia, la imperdurabilidad, lo efímero de las condiciones de tu vida.
En algunas cartas como la de Rider-Waite la rueda no descansa directamente sobre el suelo, sino que está como flotando en las nubes (no tiene patas ni manivela), la rodean nubes y en las cuatro esquinas de la carta -también como flotando- observamos a cuatro animales alados que aparecen en el Apocalipsis: vaca, águila, león y hombre. También sobre la rueda hay una inscripción, TARO, son letras del alfabeto judío que significan Yahvé (Dios), y en los círculos más interiores de la misma vemos varios símbolos de elementos alquímicos: azufre,  mercurio, sal  y otro, unas olitas, me parece es el elemento agua.
Mientras estos seres al tope de la rueda están presos por los acontecimientos, por el paso del tiempo, una especie de esfinge que sujeta una espada los contempla, sentadita y tranquila desde el presente. La espada suele representar a la inteligencia, en este caso es una inteligencia de tipo superior, la que proviene de tu estado consciente, una inteligencia intuitiva, no racional. La inteligencia es diferente al intelecto, lo incluye pero va más allá de él.
La Esfinge es el nombre griego de un animal fabuloso que suele representarse como un león recostado con cabeza humana. Las esfinges fueron ideadas por los antiguos egipcios y formaban parte de su mitología y posteriomente de la mitología de los antiguos griegos. La mayor y más antigua representación escultórica es la Gran Esfinge que se encuentra en Giza, Egipto. La esfinge no está dentro del movimiento, simplemente lo ve todo desde afuera, lo contempla.
Las cartas de Visconti-Sforza tienen cinco personajes todos humanos. En posición de cuatro patas aparece un hombre mayor que carga sobre su espalda la rueda, parece ser el tiempo, suele representársele como un anciano. Los monos-perros que suben y bajan sobre la rueda en esta carta son dos ¿reyezuelos? o ¿gente de la corte real pero de menos rango?, vestidos con ropaje sencillo. Como si fuera el centro de la rueda del cual parten los rayos está una mujer con sus brazos abiertos. Parece representar al azar, la diosa fortuna tal vez, porque tiene los ojos vendados. En el lugar que ocupa la esfinge en los otros mazos está un hombrecillo, más joven en apariencia, parece un ¿niño entre ángel y paje? La carta es borrosa en esa zona pero parece estar sentado en una especie de trono.
Me gusta relacionar la imagen de esta carta conmigo misma, con “partes de mí”, soy yo en mis diferentes versiones, estados anímicos o mentales. Unas veces soy esa que le gusta la montaña rusa y va del pasado al presente y al futuro y otra vez al pasado, soy la que se cree dependiente de los movimientos de la vida, impotente frente a ellos. Otras veces, soy la esfinge consciente y presente, que vive el ahora, la que espera tranquila y mira, es mi ser sosegado que no permite que nada la haga entrar a la montaña rusa.
Soy ese yo, que está por encima de las vicisitudes, de las situaciones y que apesar de ver que todo cambia, siempre sabe que su ser más íntimo y sagrado es constante y seguro, fijo: presente. Les recuerdo el texto del blog que cito arriba, veíamos el asunto de las diferencias entre el tiempo reloj y el tiempo eterno. La Rueda es una imagen contundente que resume esa idea.
Algunos gustan de interpretar esta carta como el azar, el destino, los cambios repentinos que te llegan, el humano “esclavo” del azar. Puedes elegir ese significado, depende de cómo lo quieras ver, pero lo importante es el nivel de tu vida donde los cambios suceden, creo que ahí está la clave. Es cierto que lo único constante es el cambio y viene bien saberlo procesar, pero hay una parte de ti, donde nada cambia: tu ser sagrado, tu ser real, ese que habita en el tiempo eterno. Cuando estás en el ahora y en el presente, es cuando puedes habitar el tiempo eterno.
La esfinge eres tú también quiet@ y contemplativ@, al igual que debes reconocer en tí los perros y monos que penden de la rueda. En ambas representaciones estás tú, es una cuestión de elección, ¿a través de qué figura deseas vivir más, de la esfinge o de los seres extraños colgantes y dependientes de la rueda?
Vivir realmente es ser esfinge, porque cuando somos “esos seres extraños” normalmente nos sentimos sobreviviendo y no viviendo. Éste es un camino largo y espiritual, reconocer las diferentes facetas anímicas que tenemos. Es una evolución notable cuando aprendes a reconocerte en el “monito” inseguro y te das cuenta, lo notas. Esa parte de tí que se da cuenta que estás siendo “mono” es la esfinge, eres tú, viéndote y sintiéndote esfinge, tú viendo y sintiendo la vida.
No inviertas mucho tiempo en quedarte “monito”, y dedica mucho, mucho tiempo a reconocerte y a saberte esfinge. Te advierte esta carta: requieres de saberte monito primero y entender que no eres sólo un “monito” frágil, indefenso y débil.
La Rueda de la Fortuna encarnada eres tú, tu ego y tu ser superior, todos esos papeles representados en una sola imagen. Tu ego es como los seres extraños que cuelgan de la rueda y tu SER REAL es la esfinge.
La esfinge es también ese “lugar” (dentro de ti, de mí y de todos) en donde descansamos, nos sentimos con sabiduría, tranquilidad, paz y armonía, es donde nos sentimos conectados con la vida y perfectos.
El amor suele quitar los velos que tapan a tu esfinge, te recuerda apasionadamente que eres esfinge. También puede arrastrarte y subirte como un mono, azotarte contra el piso, llevarte a la cima y luego dejarte caer de nuevo, pero el amor sano-equilibrado, te recuerda que, aunque todo cambia, nunca dejaste de ser esfinge ni podrás dejar de serlo. 
Tu esfinge es ese no-lugar y no-espacio que algunos han venido llamando Dios, la mente grande, el Universo… sí, porque DIOS también eres tú.
Abraza tu microcosmos.

Más cartas: El Diablo, La Torre, Los Enamorados.

Por el devenir amoroso (que no es tan azaroso),
Taika Ramé
तइका रमे

La Torre: volver a nacer, renacer #sersiendo

Me confeso devota de las cartas del Tarot, son instrumentos para mejorarse, para verse hacia dentro y crecer.
Hay etapas de la vida cuando todo sucede, es como un huracán que te desvasta para luego arreglarte y poner las piezas del rompecabezas en orden. Hay tres cartas del tarot que ilustran muy bien este proceso y lo que viene después: La Torre, La Muerte y La Rueda de la Fortuna. Son arquetipos muy fuertes, determinantes, y que por la forma en que vivimos la mayoría de los seres humanos -con nuestro ego dirigiendo la vida- los significados de estas cartas suelen percibirse como algo malo.
La Torre, el arcano 16, muestra una construcción hecha por el humano, una representación física de los elementos materiales (donde también están los pensamientos y las emociones que supuestamente hacen al humano todo-poderoso). Representa lo que construimos para ver la vida “desde lo alto”, para sentirnos seguros y protegidos. Quizás lo más relevante sea que su inminente destrucción nos permite subirnos a ella, elevarnos, caernos, y ver las cosas como si sucedieran sin nosotros. Como si le pasaran a alguien más pero no a nosotros (el observador consciente). Obligarte bruscamente a esta labor crítica de tu vida es la misión de La Torre durante una lectura de cartas.
Nos remite a la prisión de lo material, esa que encadena el espíritu a las tenencias y apegos materiales. Es algo no-natural, construido, ésta es una clave importante en la interpretación. No naciste con tu torre, se fue creando, la fueron y fuiste creando, digamos que es aprendido, todo lo que la edifica es aprendido. La Torre es la identificación que tenemos y que hacemos con lo material, con aquello que pensamos, creemos que somos, que tenemos y hacemos, creemos falsamente que somos sólo eso. Es el exceso de orgullo, fuente de todos los males y sentimientos negativos. Es además lo que se ha construido socialmente, para fines de socialización: las etiquetas, los roles sociales, las diferencias que nos separan a unas personas de las otras, allí cada quien se sube a su torre y se piensa diferente, protegido, separado, único. Hemos creado conceptos e ideas que nos limitan y separan, y creemos que nos protegen pero realmente nos aíslan de nosotros mismos y de los demás.
En la versión más usada del Tarot, Rider-Waite, en la parte de arriba de la carta se ve un rayo destructor que viene del cielo y que arrasa con la parte superior de una torre mientras dos humanos -una mujer y un hombre- caen de ella. Simboliza la caída del ego humano, su quiebre. Los humanos que caen de la torre son los que participaron en su construcción, eres tú y somos todos los humanos. Una fuerza (evento, situación o persona) superior y repentina, inesperada, explosiva, te hace un llamado a la transformación, ésta sólo es posible a través de la ruptura de tu identificación con el mundo material (ideas, emociones, pertenencias, apegos, etc.). Es aquello sagrado que te pide abandones tu torre y crezcas hacia dentro de ti mismo, te insta a empezar de nuevo. Eso sagrado puede ser algo externo, pero también hay crisis que vienen de adentro de uno mismo. Es común que pongamos la razón en el exterior, pero casi siempre la motivación o causa de las crisis es interna, y allí, dentro de tí, es donde está la respuesta. La diferencia con las otras cartas que describen procesos parecidos (La Muerte y La Rueda de la Fortuna), es que en La Torre el cambio es sorpresivo, no gradual, y no te da chance de prepararte, por eso es tan, tan doloroso. Puede ser una ruptura amorosa, la caída de un proyecto al que le habia puesto mucha ilusión, un divorcio, una muerte de un ser querido, una enfermedad que se presenta de improviso, una idea que tienes que te “ataca” obsesivamente, una crisis de motivación profesional, un cambio repentino de oficio.
Este arcano nos recuerda a la famosa Torre de Babel, por esta razón también es interpretada como sinónimo de “confusión”. La construcción de esta mítica torre se relata en el Génesis de La Biblia y su destrucción en el Apocalipsis. Se cuenta que los hombres después del Diluvio la construyeron para alcanzar el Cielo, y Yahveh (Dios) para hacer fracasar sus intenciones (su orgulllo de creerse “divinos” o de acercarse a “lo divino”) confundió las lenguas de los contructores para que no pudieran entenderse entre sí. Al no poder comunicarse, abandonaron su proyecto y se dispersaron en diferentes direcciones, así se repobló la Tierra. La escena de su destrucción generalmente fue representada por las artes con grandes vientos y rayos salidos del cielo, como los que lucen en la mayoría de las versiones del tarot. No se puede dejar de decir, la torre también es un símbolo fálico (se parece al pene), alude a las facetas “masculinizadas” de la vida en las que se te revuelve tu complejo de superioridad y tu relación desequilibrada con el poder se vuelve contra ti. Es un llamado a reflexionar sobre cómo manejas el poder (la ira o tu agresividad) y donde te colocas como persona en relación con los demás. Sentirse superior o inferior, siempre encierra la misma falsedad: creer que eres diferente, único.
La Torre te hace renacer con un nuevo modo de sentir y de pensar. Es una oportunidad-crisis para volver a crear sobre nuevos cimientos o sobre alguna parte de los viejos. Cuando no estás consciente vivirás La Torre y su destrucción como una desgracia, una fatalidad, seguirás dormido, dormida. La Torre posee también tres ventanas en su estructura (repartidas en forma de pirámide) y en algunas cartas también una puerta (mazo tipo Wirth), las cuales representan la apertura espiritual necesaria para afrontar el cambio y tu crisis. No eres una víctima del destino, ni de la vida que te ha destruido y que ahora se ensaña contra ti, al contrario si miras las situación con los ojos claros y el corazón dispuesto será un renacer, “resurgirás de las cenizas como el ave fénix”. ¿Qué quién es el ave fénix? Cuenta la leyenda que era un ave mitológica que podía renacer, era inmortal. Nos habla de la superviviencia (también de la trascendencia, la anulación del tiempo calendario), de cuando renacemos a la gloria eternos y purificados. Los egipcios le decían Bennu que significa: “Él que se convirtió en Ser por sí mismo”. Los griegos lo conocían como Phoenicoperus. Cuando le llegaba la hora de morir, hacía un nido y ponía un único huevo, lo empollaba durante tres días, y al tercer día ardía. Se quemaba por completo y se reducía a cenizas. Luego la misma ave Fénix nacía de su propio huevo: única y eterna. Se decía que esto ocurría cada quinientos años. Puede que tus crisis sean más frecuentes, pero el tema es que en tí mismo está clave de tu resurrección, sí, eres un nuevo y moderno Bennu. Te invito hoy a poner y empollar tu propio huevo.
La pregunta más importante en estas fases críticas de la vida sería: ¿cuáles son los materiales con los cuales construiste tu torre?, sí, esa que ahora se destruye ante tus ojos, para tu sorpresa. En la respuesta encontrarás lo que sí y lo que no, eso que deseas conservar para tu nueva vida y eso que deseas botar a la basura, pero no sin antes haber visto, analizado y comprendido el proceso, haberlo superado, redimido. La intensidad dolorosa tendrá la justa medida de tu actitud ante la crisis. Si reconoces que la destrucción ocurrió porque era necesaria y “abrazas” el cambio o al menos tratas de encontrarle el lado positivo el cambio será menos traumático. Pararse a mitad del camino y cambiar de dirección puede hacerte sentir una pacífica liberación. ¿Que por qué lo aseguro?, porque -como a tí- ya se me han destruido muchas torres.
Otras cartas: La Rueda de la Fortuna, Los Enamorados, El Diablo.

Porque el cambio es lo único constante,


Taika Ramé
तइका रमे