Baja productividad por enfermedad mental #sersiendo

La enfermedad mental puede llevarte a esta pregunta de Amado Nervo: “¿La vida es triste o soy triste yo?”.

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enfermedad mental
Ilustración: John Holcroft.

Hace 17 años que me acompaña la enfermedad mental en varias de sus formas: la ansiedad, el estrés, los ataques de pánico y la depresión.

Una de las cosas más dolorosas de tener una enfermedad mental es observar cómo tu capacidad intelectual desaparece y eres incapaz de hilar dos ideas medianamente bien. Así tu productividad cae en picada y eso comienza a afectar todas las áreas de tu vida y te deprimes.

Parece que no todas las personas padecen la ansiedad de la misma manera. Para unas es más incapacitante que para otras. Yo sólo puedo hablar desde mi experiencia.

Tu vida cambia profundamente

A mí con la llegada de la ansiedad se me fue parte de la memoria a corto plazo.  Y para acceder a la memoria a largo plazo era toda una proeza. Recordaba los contextos y los marcos generales de las cosas, pero los detalles de lo aprendido y vivido estaban borroneados en mi cabeza.

Mi vida social se redujo casi a cero y comencé a sentir miedo de estar con otras personas y de salir a la calle. Te sientes incomprendida/o y juzgada/o. Cargas con vergüenza y culpa. También con vicios, adicciones y malos hábitos. A menudo te sientes como una/un inválida/o.

Tiendes a volverte más dependiente de las personas que te rodean o pasas momentos de profunda y dolorosa soledad. La ansiedad suele acabar con tu carrera profesional en lo que canta un gallo.

Con la ansiedad tu vida sexual también se va al garete. Se modifica la relación con tu cuerpo y con las personas a las que te unen vínculos sexo-afectivos. Te vuelves insegura/o, desconfiada/o… no sabes dónde te dará el siguiente ataque de pánico. Te surgen toda clase de paranoias y con justa razón; el mundo y la gente se vuelven amenazantes. Estas vivencias te hacen más vulnerable a las situaciones de maltrato en el trabajo y/o a la violencia doméstica. Y con estos cambios tan fuertes también llega la depresión.

No eres yo ni yo soy tú

A veces creemos que podemos empatizar y entender a las personas que tienen enfermedades mentales y hasta nos sentimos con el derecho de darles consejos y opinar sobre sus vidas. Esto es muy común dentro de las familias.

Yo creo que es imposible ponerse en los zapatos de otra persona en cualquier situación de vida, que te resulte totalmente ajena. Más aún si se trata de una enfermedad mental.

Hace unos días vi esta charla TED donde una mujer llamada Michele L. Sullivan decía exactamente lo mismo sobre su condición genética y la forma en que tenerla condiciona su vida diaria. Habla sobre el modo en que los demás la ven y cómo esto obstaculiza el desarrollo de su potencial como ser humano. En sus palabras:

Estoy aquí para desmentir un mito. No creo que puedan ponerse en la piel de otro, y por eso, debemos adoptar una nueva manera de entregarnos. De manera simple, yo nunca sabré lo que es ser Uds. y Uds. nunca sabrán lo que es ser yo. No puedo enfrentar sus miedos o perseguir sus sueños, y Uds. no pueden hacer eso por mí, pero podemos apoyarnos los unos a los otros. En vez de intentar ponernos en la piel del otro, debemos adoptar una nueva manera de entregarnos.

El mundo no está hecho para las personas que salen de la norma como Michele, tampoco para las que tenemos enfermedades mentales. Este no es un mundo para todos los humanos ni siquiera para todos los seres. Hay favoritismos y privilegios.

Esa es precisamente la razón por la que las políticas públicas de inclusión social son tan importantes y necesarias. Y por lo que debemos aprender nuevas formas de relacionarnos entre nosotros desde el respeto a la diversidad.

Saliendo del “hoyo” de la enfermedad mental

Luego de un periodo muy fuerte de recaídas llevo unos cuantos años recuperándome. He tomado ansiolíticos y antidepresivos y ahora estoy comenzando a dejarlos completamente. He aprendido a meditar y a practicar la atención plena o “mindfulness”. También me he familiarizado mucho con las enseñanzas del Buda y me he convertido en budista.

Decidí que me dedicaré el resto de mi vida a enseñar las técnicas de meditación a los demás, sobre todo a las mujeres. Estas técnicas son de quien las necesita. Eso ha sido algo muy bueno que me ha dejado este periplo.

He conservado un núcleo pequeño de amigos, algunos también con enfermedades mentales como yo, que han sido de gran apoyo. Nada como sentirse comprendida/o por “la manada” en estos menesteres de la salud mental.

Recuperando mi cerebro

tejiendo cerebro
Ilustración: Mrzyk & Moriceau

La penúltima vez que estudié formalmente fue en 2006 en México. Desde esa fecha hasta hoy he seguido aprendiendo de manera ininterrumpida… pero siempre con la ansiedad en la ecuación y de forma muy accidentada, con tropiezos y esfuerzos.

Llega un punto en que aceptas que tu productividad haya bajado y que ya no eres la misma persona, eso viene muy bien para empezar a recuperarse. Bajar la presión, sobre todo la que se mete una/o a una/o misma/o para “estar bien”.

El año pasado decidí hacer un posgrado en Género y Diversidad Familiar en la Universidad de Barcelona. Tenía dudas profundas sobre si sería capaz tan siquiera de empezarlo. Este año apenas hace unos días terminé el posgrado. Ya están publicando las calificaciones y estoy muy contenta con los resultados.

I’m back & reloaded

Siento mucho placer de constatar que todos estos años de lidiar con las enfermedades mentales no acabaron con mis neuronas. ¡Pensé muchas veces que mi cerebro se había fundío para siempre, pero no! Qué alegría.

Ahora puedo decir públicamente que sí es posible recuperar la productividad intelectual desde el puto subsuelo hasta casi el estado que tenía antes de la ansiedad.

La magnitud de esta noticia sólo puede entenderla quien ha visto sus capacidades disminuidas a cero por una enfermedad mental. Larga vida a la meditación, al mindfulness y al budismo.

No tiene nada de malo necesitar un empujón

Y también a los fármacos que nos ayudan temporalmente a salir del averno y a tener un poco de fuerza para la recuperación. Son sólo un empujón. ¡Una vez que estés mejor podrás dejar la medicación! ¡Te lo aseguro! No tiene nada de malo necesitar y pedir ayuda.

Aprende recursos nuevos que te permitan mantenerte tranquila/o en el día a día. El truco es no dejar que se acumule el drama mental, gestionarlo mejor y aprender a no crear más. Para mí la clave de mi propia recuperación está siendo aprender a ser más amable conmigo misma y eso incluye aprender a pensar, sentir, actuar, hablar, escuchar… de nuevas maneras.

La sanación de una enfermedad mental dentro del campo de las neurosis es ante todo un cambio de mirada, de visión, de manera de Ser. Una nueva forma de ver y vivir tu vida, de verte a ti misma/o.

Te regalo este poema del místico sufí Shamsuddin Hafiz

“No te aflijas: la belleza volverá a regocijarte con su gracia;
la celda de la tristeza se convertirá un día
en un jardín cercado lleno de rosas.
No te aflijas, corazón doliente: tu mal, en bien se trocará;
no te detengas en lo que te perturba:
ese espíritu trastornado conocerá de nuevo la paz.
No te aflijas: una vez más la vida reinará en el jardín en que suspiras
y verás muy pronto, ¡oh, canto de la noche!,
una cortina de rosas sobre tu frente.
No te aflijas si no comprendes el misterio de la vida.
¡Tanta alegría se oculta tras del velo!
No te aflijas si, por algunos instantes, las esferas estrelladas
no giran según tus deseos, pues la rueda del tiempo
no siempre da vueltas en el mismo sentido.
No te aflijas si, por amor del santuario, penetras en el desierto
y las espinas te hieren.
No te aflijas, alma mía, si el torrente de los días
convierte en ruinas tu morada mortal, pues tienes el amor
para salvarte de ese diluvio.
No te aflijas si el viaje es amargo y la meta invisible.
No hay camino que no conduzca a una meta.
No te aflijas, Hafiz, en el rincón humilde en que te crees pobre
y en el abandono de las noches oscuras,
pues te quedan aún tu canción y tu amor.”

Agradezco con este post el apoyo de mis amigos y amigas, su comprensión y su amor incondicional. Gracias por todo. Metta hacia todos los seres, sin distinciones.

Nadir Chacín
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Dormir bien: deja atrás el abandono #sersiendo

Dormir bien es regalarte esto que escribió Antonio Gamoneda: “Te aprieto a mí, como si hubiera un poco de justicia en mi corazón y yo te la pudiera dar con el cuerpo”.

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dormir bien
Ilustración: Yelena Bryksenkova.

Dormir bien es todo un arte. Estoy aquí para contarte algo sobre mi día de ayer; ya verás por qué.

Fui anoche con Josep, Cintia, Anna y Aleix a bailar swing en una plaza de Sant Cugat del Vallès. Durante dos horas participamos en una fiesta callejera con banda de swing en vivo y en directo y decenas de bailarines extasiados pateando el asfalto.

Ver a la gente bailando siempre me ha dado placer. Bailar también. Para bailar tienes que conectar con el cuerpo de una manera tan bonita y expresiva que te sientes profundamente enraizada. Eso sí es “tener los pies en la tierra”.

Una vez en casa, Aleix y yo cenamos, conversamos sobre la vida budista e inició el amoroso “cerrar la puerta” del fantástico domingo. Me di un baño, encendí el ventilador y me tiré en mi cama en feliz estado contemplativo.

Recordé la cantidad de noches en las que me he acostado con la cabeza repleta de preocupaciones. Celebré en silencio que esos días aciagos han quedado muy atrás.

Dormir bien para no sentirse en el abandono

Pocas veces pensamos en nuestra propia cama como en un nido. No lo pensamos, pero lo es. Es el nido donde nos “empollamos” para crecer, para salir del cascarón. Es un lugar seguro o al menos debería serlo. Nadie debería pasar las horas de sueño fuera de una cama/nido cómoda ni a la intemperie. La cama es lo contrario al abandono. En mi cama me siento como cuando estaba en la barriga de mi mamá. O como el imaginario que tengo sobre aquella experiencia primigenia. El origen de la vida, de la mía.

Volver a la cama cada noche es como volver al origen. Allí en estado de entrega total a la gravedad, al peso de nuestro cuerpo, podemos soltar todo lo que hemos estado tratando de sostener durante el día. Yo no sabía lo que era “soltar” hasta que empecé a practicar la meditación. Soltar implica abrir las manos y entregarse al flujo de la vida.

Si vas a la cama y traes contigo todos los problemas y permites que éstos te roben el sueño tu vida no puede reiniciarse. Y necesitamos reiniciar el sistema cada noche. Dejar que descanse. Permitir que ese CPU complejo que es nuestra mente entre en reposo. La hora de dormir no es un momento para tensiones, al contrario, es para desfogarse de ellas. Me gusta la analogía de que dormir es volver al origen.

Dormir es la soledad acompañada

La mayoría de la gente que tiene pareja y duerme acompañada cree que ese es el estado ideal. Y no les quito razón, acurrucarse con otro cuerpo humano es muy sabroso. Yo nunca he podido dormir bien con otra persona por más grande que sea la cama. Quizás sea porque esencialmente el viaje al origen es un viaje solitario. Y, al mismo tiempo, es en compañía. Pero, ¿eso por qué? ¿Cómo se puede dormir acompañada/o si no se tiene pareja?

Yo imagino cada noche qué es esto de vivir conmigo. Sí, vivir con esa persona a quien le llaman Nadir. Qué significa ser quién soy y no otra persona. Cuáles son los aspectos que hacen a mi vida única, que me hacen ser Nadir con o sin mi permiso.

Ir a la cama, regresar al origen, tiene un impulso de muerte también. Es como si al dormir descompusiéramos la vida a su mínima expresión. La volvemos simple. Nos convertimos en las hojas que caen de los árboles y se degradan confundiéndose con la tierra. Dormir es atierrarnos plácidamente. Despertar sería como germinar o hacer crecer una rama nueva en el árbol del “yo”.

Cuando me voy a dormir a menudo dedico unos minutos a regodearme en mi vida. Me tomo el tiempo necesario para agradecer esos momentos, como los del baile de swing de ayer, en los que he sido inmensamente libre y feliz. La vida está llena de experiencias efímeras, todas lo son. Tal vez sea precisamente eso lo que las hace tan valiosas y dignas de agradecimiento. Para dormir bien hay que volverse cada vez más una persona agradecida.

La sabiduría popular

La gente mayor suele decirle a los niños que hay que dormir bien para crecer. Y creo que es verdad. Si no dormimos bien el cuerpo no se recupera de la inversión de energía que ha hecho durante el día. Ningún sistema vivo puede estar tanto tiempo en ON. Hay que descansar y recuperarse.

No tomamos en serio esto de “la higiene del sueño”. Sobre todo cuando estamos más jóvenes. Creemos que somos como una batería con carga infinita. Hay una relación muy estrecha entre el estrés, la ansiedad y la depresión y la falta de sueño o de un descanso apropiado. Yo me he dado cuenta que cuando me da más ansiedad es porque estoy cansada.

En los últimos años he desarrollado muchas estrategias para dormir bien y mejor. Me baño con agua caliente, ceno ligero y temprano, me desconecto de las pantallas lo más pronto que pueda, me hago un masaje de pies y hago mi auto-terapia de agradecimiento antes de cerrar los ojos.

Dulces sueños

Tengo por costumbre despedirme de mis lectores y mis lectoras en Facebook con esta expresión: “cerrarojitos”. Anoche me dijo Josep que era una forma muy sensible y tierna de despedirse. ¡Y yo también lo creo! Cuando empecé a usarla estaba en un periodo consciente de invitar a la ternura a entrar en mi vida. Es uno de los regalos más bonitos que me he hecho desde que empecé a amarme. La ternura es la antesala a dormir bien.

¿Y tú qué tal duermes? ¿Qué significados tiene tu cama para ti o tus horas de sueño? ¿Qué estrategias tienes para dormir bien y mejor? Compártelas en los comentarios a este post y si te gustó esto compártelo en las redes sociales con tus amigos.

Nadir Chacín
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Habitar

“Recuerdo que siempre estuve muy agradecida porque las noches existían; parecía que ese trozo del día era capaz de devolverme la sindéresis por mucho tráfago que me hubiera deparado la vigilia. Sentía un gusto, casi voluptuoso, de envolverme entre mis sábanas y sentir cómo los músculos abandonando su alerta vital se hundían en la blandura acogedora de mi cama.

Es difícil explicar la sensación de agrado con que yo me replegaba dentro mi concha, me sorprendo de que tenía sonido: era un felino ronroneo prolongado que acompañaba la dilución de mi cuerpo en el mundo maravilloso del sueño.

Mucho mejor si afuera los elementos hacían de las suyas. Si llovía me alegraba por tener un refugio seco, si hacía frío me deleitaba la tibieza del contacto. Mi cabeza al tocar la almohada parecía deslastrarse del peso de mis pensamientos, entraba en receso. Estiraba brazos y piernas buscando deshacer cualquier contracción rezagada que me impidiera el sueño.

Me gustaba imaginar en ese interín en el cual la inconsciencia se apodera de ti, que me hundía suavemente en las aguas y que desaparecía entre ellas.

Todo esto sucedió miles de veces y aún persiste, quizás sea este mi nido, mi refugio, mi rincón donde me agazapo a imaginar, el cual como el del pájaro de Michelet he construido sin más herramientas que mi propio cuerpo.”

~ Haydée Solano de Chacín, mi madre, luego de leer a Gaston Bachelard


Recomiendo el discurso de la directora de cine Lana Wachowski, una de las hermanas Wachowski, directoras de “The Matrix”, al recibir el Premio a la Visibilidad LGBT del Comité de Derechos Humanos. Habla de lo que significa ser una persona transgénero en un mundo lleno de prejuicios. A mí me conmovieron sus palabras hasta las lágrimas. ¡Un placer escucharla! Si necesitas subtítulos en español, míralo aquí.


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Injusticias: cómo identificarlas #sersiendo

Marco Aurelio escribió sobre las injusticias: “Muchas veces comete injusticia el que nada hace, no sólo el que hace algo”.

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injusticias

Las injusticias tienen siempre la misma “cara” y es muy simple identificarlas: unos seres humanos está siendo maltratados, vejados y despojados de sus derechos humanos por otros seres humanos con más poder, estatus social y privilegios.

Saber cómo funcionan las injusticias

Puede haber muchas razones por las que unos seres humanos están sufriendo el maltrato y otros lo están ejerciendo: quiénes son, de dónde son, dónde viven, qué color de piel tienen, sexo, género, clase socio-económica, preferencia sexual, nivel de instrucción, religión, edad… etc. Eso explica el funcionamiento (por qué, para qué y quién) de la violencia y del maltrato como sistema, pero una explicación no es una justificación.

Explicar y justificar no son lo mismo

Explicaciones hay muchas y nos ayudan a entender los fenómenos sociales. Este entendimiento algunos lo usan para perpetuar el maltrato y otros para buscarle remedio. Pero nada ni nadie puede justificar las injusticias. Las injusticias son injustificables siempre. Es un deber moral y ético individual y también de especie: no justificar las injusticias, bajo ningún contexto, sin excepciones.

Nadir Chacín
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Recomendaciones de películas

Les quiero recomendar las tres últimas películas y documentales que vi porque he tenido una MUY grata sorpresa. Las cito en orden de increíble sorpresa hacia sorpresa a secas.

El hilo conductor de las tres películas es la vulnerabilidad humana en todas sus expresiones y el apego o el rechazo a las diferencias, a la diversidad humana. El miedo al otro y a las otros.

Estas películas tratan sobre ese nefasto impulso_miedo que nos lleva a dañarnos los unos a los otros. Son un regalo para la reflexión sobre la vida, la compasión, la solidaridad y la empatía. Profundamente conmovedoras.

1) “Angry Inuk” (2016) de Alethea Arnaquq-Baril.

“La directora inuit Alethea Arnaquq-Baril da voz a su pueblo para defenderse de los prejuicios culturales que rodean su estilo de vida. Por primera vez escuchamos a las familias de esquimales del Canadá Ártico. Observamos cómo se organizan para encontrar su lugar en un mundo cada vez más globalizado.

Las focas son un símbolo del activismo por los derechos de los animales y también son el alimento base de los inuits, la cultura indígena que habita las tundras del norte de Canadá, Alaska y Groenlandia.

La tradición ancestral de cazar focas no sólo es básica para su alimentación sino que tiene un rol central en el ámbito social y en la identidad inuit. La lucha de las principales organizaciones ecologistas para erradicar la matanza de focas ha puesto en duda la forma de vida de los esquimales.”

2) “Todo tuyo” (“Je suis à toi”) (2015) de David Lambert.

“Una película en la que, partiendo de un desesperado encuentro por internet entre dos hombres, nace una reflexión sobre las relaciones, los deseos más íntimos y la fragilidad con la que los perseguimos.

Una relación de conveniencia a miles de kilómetros de casa en un pequeño pueblo perdido de Bélgica –una aventura que va más allá del sexo–, nos muestra el complejo universo de tres personas radicalmente diferentes.

Lucas, un joven buscavidas, Henry, un panadero soñador y bondadoso y Audrey, una mujer y madre perdida en lo trágico de su vida personal. Todos se verán obligados a sincerarse y recolocar su relación con los demás.”

3) “Welcome” (2009) de Philippe Lioret.

“Una de las mejores películas de los últimos años, Welcome narra la emocionante historia de un joven de 17 años que ha cruzado el Oriente Próximo y Europa para reunirse con su novia recién emigrada a Inglaterra.

Pero su recorrido se detiene bruscamente cuando, en el lado francés, le impiden cruzar el Canal de la Mancha. Decide cruzar el canal a nado. Para cumplir su objetivo, empieza a entrenarse en la piscina municipal. Allí conoce a Simon, un profesor de natación en pleno proceso de divorcio.”

Las reseñas, el texto entrecomillado, es de Filmin, el portal donde vi estas películas. Si no conoces Filmin te lo súper recomiendo.


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Arrepentimiento: no te automaltrates #sersiendo

arrepentimiento
© Gottfried Helnwein

La vida está hecha de experiencia, no de arrepentimiento. Vivir es experimentar, explorar, ensayar, fracasar, insistir. Que no te engañen con cuentos raros.

Los humanos venimos a este mundo con una parte de nuestra programación biológica ya estipulada. Pero todo el resto de cosas las tenemos que crear, aprender y accionar nosotros.

Eso nos diferencia del resto de los animales. Somos animales, es verdad, tenemos instintos, pero también algo más.

Arrepentimiento: por qué tendríamos que negar lo que nos hace humanos

Si no experimentamos y exploramos en nuestras vidas no aprendemos. Cuando nos empeñamos en mantenernos dentro de la zona de confort, de la zona que creemos erróneamente controlada, no aprendemos nada nuevo.

Si existe eso que llaman los niños interiores arrepentirnos es como darles de patadas a los pobrecicos y pretender que así aprendan.

Aprender implica cagarla, así de directo y fácil de entender. Entonces cagarla es parte del proceso de convertirte en un ser humano y en una persona adulta. Hazme y hazte un favor no dejes nunca de cagarla.

¿Crees que la especie humana evolucionó y se ha mantenido sobre la Tierra sólo a base de aciertos?

Yo nunca me he arrepentido de nada en mi vida. Y no es porque sea una irresponsable descarada o una inconsciente. No me arrepiento porque valoro profundamente lo que sucede y lo que hago que suceda en mi vida, incluso las cosas que no me gustan.

Arrepentirte es torturarte, tratarte mal, es no ser paciente y amable contigo cuando más lo necesitas.

Si no la hubiese cagado tantas veces en mis 45 años ahora no sabría cuáles son mis necesidades y cómo satisfacer la mayoría de ellas.

No sabría cómo darme a mí misma lo que necesito. Mi filosofía de vida y la forma en que estoy/soy en este mundo es producto de lo que he vivido.

Cagarla es una manera de aprender

No es ni bueno ni malo, sino que es parte del proceso de vivir. La construcción de una ética personal requiere de todas tus experiencias, todas.

Necesitas las veces que has hecho las cosas hábilmente y también de cuando has sido torpe. Yo no concibo que haya otra forma de aprender. Además tus errores no te definen.

Sentir arrepentimiento por lo que has vivido no te hace “mejor persona” ni te hace más espiritual que los demás. Bota ya esas ideas en la basura. El arrepentimiento sólo produce culpa y vergüenza. ¿Eso cómo podría hacerte “mejor persona”?

Una persona que carga con culpas no puede literalmente ni moverse, mucho menos hacer de su vida una experiencia más amable o del mundo un lugar más amable. ¿Cómo podría transformarse a sí misma así?

Cargar la mochila llena de arrepentimiento y culpa no te permite cambiar

En México cuando alguien la caga o comete un error se dice que la “regó”. Regarla. La regué. Me gusta esta expresión por su doble significado.

Regar es esparcir agua sobre la tierra o sobre una planta para beneficiarlas, o sobre una superficie cualquiera para limpiarla o refrescarla. Si la riegas, eso también te beneficia. Nadie es perfecto y todos aprendemos regándola.

Que sirvan todas mis hermosas y valiosas cagadas para regar la tierra de mi Ser. Para limpiarla y refrescarla. Así ya es. Cágala más seguido porque eso quiere decir que estás viviendo, que estás viva/o.

Nadir Chacín
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Una causa social y activismo consciente #sersiendo

causa social

Elige una causa social, una solamente. Son tantas las causas sociales justas y necesarias y tan pocas las horas del día que puedes pasar el resto de tu vida haciendo activismo e indignándote.

En un mundo que está hecho una real mierda -por los momentos- es difícil no abrumarse, agobiarse y deprimirse.

Dejándote la piel

Como usualmente hago sugiero que elijas una sola causa y entregues parte de tu tiempo, energía, inteligencia, vitalidad, esfuerzo y dinero a esa sola y única causa.

Gestionar el tema de las causas sociales de otra forma sólo acaba con tus nervios y así no eres útil a la construcción de un mundo más pacífico y digno.

No quiero que vivas sin piel. De verdad, no quiero

Escribo este Manifiesto el día de hoy para ustedes y para mí misma. Seguiré estas directrices hasta que cambie mi entendimiento de mis prioridades y de las prioridades del mundo y/o cambie mi propósito vital (de adentro hacia fuera), si eso sucede.

Como saben, yo he elegido la erradicación de la violencia contra las mujeres como mi causa social.

También he elegido la práctica de la meditación como mi Norte personal. Y he elegido la enseñanza de la meditación y otras técnicas afines como mis herramientas de intervención social, mi forma de generar cambios individuales, familiares y sociales.

Una sola cosa a la vez

Así que pido disculpas por no poder ni querer estar en todas las causas sociales a la vez. Es horrible lo que pasa en Venezuela y en México y lo lamento mucho. Es muy triste lo que está pasando en el mundo en lo referente a la violencia en todas sus expresiones. Sin embargo…

Mi causa social es la equidad de género

Yo he decidido que soy más útil y eficiente (y me enfermo menos) si me dedico a una sola causa social. La mía es la equidad de género y todo lo que esté relacionado directamente con ella.

De ahora en adelante será la única causa por la que levantaré mi voz públicamente. Sé que para las otras causas sociales justas y necesarias ya hay personas comprometidas como tú dedicando su esfuerzo a ellas. Gracias por eso.

Te invito a escuchar mi nuevo podcast:

Con amor, compromiso y solidaridad,

Nadir Chacín
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causa social

El día sábado 20 de mayo de 2017 impartiré el taller gratuito “Amor y Mindfulness. Relaciones Afectivas Conscientes” en Centre Cívic Concòrdia (C/ de la Lusitània 3, Sabadell, España) de 10 a 12:45 horas. Dirigido a mujeres y hombres. Escribe a inscripcionautoconocimiento @ gmail.com (sin espacios) para reservar tu plaza. Aforo limitado.

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Autoestima: la semilla que necesita tierra fértil #sersiendo

autoestima

Autoestima significa estimarte a ti misma/o. Quererte, amarte, valorarte. Apreciar tus cualidades y habilidades. Tratarte amablemente mientras vas aprendiendo es autoestima. Tenerte infinita paciencia.

Implica darte apoyo cuando las cosas van mal y celebrarte cuando van bien. No es posible amarte a ti misma/o sin abrazar los procesos de cambio que surgen en tu vida. Debemos aceptar el cambio.

La mayoría de las personas cuando “consultamos con la almohada” pensamos que no nos amamos lo suficiente. Sentimos así una (dolorosa) carencia, un vacío y con justa razón.

Estos pensamientos de “falta de” nos producen tristeza, vergüenza y culpa, nos hacen sufrir. Desencadenan también una serie de reacciones físicas en el cuerpo como tensión, dolor y entumecimiento. Nos enferman profundamente. ¿Cómo puedo amarme más a mi misma/o?, nos preguntamos en silencio. ¿Cómo lo hago?

No es suficiente enseñar lo que sabemos

Desarrollar el amor hacia una/o misma/o es algo que nadie nos ha enseñado de manera metódica. No sabemos cómo se hace porque esta enseñanza no forma parte de la educación explícita que regularmente se da en las familias, ni mucho menos en las escuelas.

A veces creemos que si queremos mucho a nuestros hijos y los apoyamos eso será suficiente. Pero para que ellos se amen a sí mismos no lo es.

¿Por qué no es suficiente? Porque los adultos rara vez tenemos realmente las herramientas y los recursos para enseñar a otros la autoestima. A nosotros nadie nos la ha enseñado de manera deliberada.

La información no es conocimiento

Sólo es información. Para que la información se vuelva conocimiento hay que reflexionar sobre ella, aplicarla a la vida y ver qué pasa. Y para que el conocimiento se vuelva sabiduría necesitamos contemplar y escuchar más y hablar menos.

También tenemos que reflexionar sobre los resultados que hemos obtenido e incorporar lo que ha servido para la siguiente etapa y desechar lo que no. Hay que incorporar concienzudamente elementos nuevos, fragmentos de información y probar otra vez. Evaluar. Analizar. Reflexionar. Conocer.

No perder las ganas de reconstruirse a una/o misma/o una vez y otra vez te vuelve más sabia/o. Pensar que ya sabes todo sobre ti misma/o te convierte en una persona dura e inflexible. Así es difícil amarse y valorarse a una misma/o positivamente.

Si lo que vas conociendo y practicando en la vida no te “suaviza” no es sabiduría. Las personas sabias caminan la vida como si estuvieran andando sobre una amorosa mota de algodón: dulcemente.

Conocimiento explícito e implícito

El conocimiento explícito es estructurado, se puede organizar y replicar de una forma sencilla. El conocimiento implícito es el que se expresa a través de nuestras acciones generalmente sin que nos demos cuenta. Son las creencias, los saberes, los quehaceres y las maneras en las que hacemos, sentimos y pensamos las cosas.

Lo implícito está relacionado con la experiencia, la intuición y los valores. Obedece al “learning by doing”, al aprendizaje de algo mientras lo estás haciendo. Todos sabemos más de lo que creemos saber. Y son precisamente nuestras acciones las que enseñan a nuestros hijos, no nuestros discursos y alegaciones sobre la vida.

El conocimiento implícito es más difícil de replicar y repetir, de trasmitir de un individuo a otro. No podemos hacer manuales ni procedimientos para que los demás repitan este conocimiento. Tu forma de ver la vida, tu filosofía personal, por ejemplo, ¿podrías convertirla en un manual? Creo que no funciona así.

Del conocimiento individual al conocimiento colectivo

A pesar de la dificultad para replicar el conocimiento implícito es el que genera cambios positivos. No sólo individual sino colectivamente. Tanto a corto como a largo plazo. Para que el conocimiento implícito se vuelva útil para tu desarrollo personal y te ayude a aumentar tu autoestima y la de tus seres queridos ha de convertirse en conocimiento explícito.

La relación y la retroalimentación entre estos dos tipos de conocimiento es bilateral y recíproca, el conocimiento implícito ha de volverse explícito y el explícito, implícito. Las relaciones interpersonales en tanto “territorios” de conexión e interacción humana son las que permiten ese “viaje” de los conocimientos de ida y vuelta. No más cuando están “abonadas” con humildad y con mente de principiante.

La socialización (de conocimiento implícito a implícito), la exteriorización (de implícito a explícito) y la combinación/asociación (de explícito a explícito, yo le digo “colaboración”) son, según Nonaka y Takeuchi, los tres medios para construir conocimiento organizacional. Las familias e incluso un solo individuo en sí mismo son un tipo de organización.

¿Y tú cómo te organizas? ¿La organización que empleas te ayuda a estar mejor, a amarte más a ti misma/o? ¿Ayuda a los demás a amarse a sí mismos?

Abonar la tierra de cultivo para la autoestima

El amor entre los seres humanos es un sentimiento espontáneo sólo cuando hay las condiciones para que esta espontaneidad se dé.

Somos como las plantas, si las semillas que somos no caen en un terreno fértil la planta no crecerá bien ni desarrollará todo su potencial. Las raíces de la autoestima no pegan en territorios desérticos.

Ese primer terreno (o lugar de siembra) es nuestra familia o el entorno creado por las personas adultas que cuidan de nosotros cuando estamos bebés y a lo largo de nuestra infancia. Considerar la historia de tu familia y aprender de ella puede ser duro a veces, pero también es esclarecedor y sirve de alimento para la vida.

¿De dónde venimos? ¿Qué nos enseñaron los adultos que nos criaron de manera implícita? ¿Qué de manera explícita? ¿Hemos sabido combinar estos dos tipos de conocimiento? ¿Hemos logrado colaborar los unos con los otros? ¿Innovar? ¿Aprender de los errores?

Reflexionar es “mirar atrás”

Reflexionar sobre cómo era nuestro entorno familiar es una estrategia hábil. Nos permite conocernos y entendernos mejor. Decía Jean Paul Sastre que “la libertad es lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros”. Siempre me ha gustado ese modo de ser libre.

Reírte contigo y no de ti te hace más libre. No te vuelvas el blanco de tu ironía o sorna. No te burles de ti misma/o en ninguna circunstancia. ¿Quién quiere amar lo que fácilmente se denosta?

Fertilizar la tierra de cultivo para la autoestima es una tarea sutil, delicada e importante. Es un acto de coraje no exento de miedo. Vale la pena arriesgarse.

Ocuparte de ti como quien cuida un jardín para crear más belleza y respeto por la vida, no sólo construye tu devenir sino el de la humanidad.

Ser jardinera/o de tu propio jardín es el empleo/trabajo más serio y relevante. Procura no explotarte ni darte malas condiciones para trabajar. Trata de pagarte dignamente por tu esfuerzo y dedicación. Valora todas las horas que has pasado bajo el sol arando la tierra para tu autoestima.

Tienes derecho a cuidar de ti, aunque nadie lo haya hecho antes. Sólo tú puedes cuidarte como ahora lo necesitas. Hazlo. Siémbrate, germina y florece.

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Nadir Chacín
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El día sábado 20 de mayo de 2017 impartiré el taller gratuito “Amor y Mindfulness. Relaciones Afectivas Conscientes” en Centre Cívic Concòrdia (C/ de la Lusitània 3, Sabadell, España) de 10 a 12:45 horas. Dirigido a mujeres y hombres. Escribe a inscripcionautoconocimiento @ gmail.com (sin espacios) para reservar tu plaza. Aforo limitado.

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Bajarse del mundo: ¿Y si fuera posible vivir sin dinero? #sersiendo

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Heidemarie Schwermer, la reina del trueque, tiene 14 de sus 68 años viviendo sin dinero

Algunos aventureros han demostrado que vivir sin dinero es posible. Eso me interesa y creo que a ti también.

En el mundo de hoy parece casi imposible “moverse” sin “pisar” a alguien. El sistema capitalista y neoliberal, junto a la dinámica del mercado, hace que tengamos la necesidad casi obligatoria de competir. No es un ambiente que propicie la colaboración. Nos obliga además a trabajar a cambio de dinero. ¿Cómo salirnos de esta “rueda de hámster”?

La misma historia repetida hasta el cansancio

¡Si no luchas y te defiendes te quedarás sin empleo y sin dinero! Este es un mantra común en nuestros días. Nunca he creído en la competencia. Quizás por eso vivo más tranquila y también por eso no tengo cuentas millonarias en Suiza.

Hace unos cuantos años que vengo probando diferentes estilos de vida y aún no he muerto en el intento. He sido becaria y estudiante. Trabajé 8 horas dentro de cuatro paredes en una oficina. Trabajo como freelance desde 2008.

También he trabajado en instituciones y universidades, tanto públicas como privadas. He migrado dos veces de país. Cambiado de orientación profesional al menos cinco veces. Debo decir que he aprendido mucho sobre mí misma, pero que aún no sé cuál es la clave para lidiar con el mundo.

Sé que me siento más cómoda y tranquila trabajando a mi propio ritmo y en mi casa. Soy más productiva así. Estar dentro de una oficina me puede. No quiero tener que volver a hacerlo jamás. Trabajar en una oficina no permite que la gente desarrolle su potencial creativo.

Me gusta trabajar en equipo. Es enriquecedor y muy útil para aprender a gestionar las relaciones humanas. No obstante, la dificultad de organizar un equipo es notoria y suele traducirse en reuniones inacabables y baja productividad. Tanto en el mundo de las empresas como en la vida necesitamos seleccionar bien con quién sí se puede colaborar y con quién no.

Cuando terminas tu carrera y sales al mercado laboral

Ayer hablaba con una amiga que está muy desanimada. Ha estudiado una carrera poco común y al salir de la Universidad ha encontrado un mercado laboral súper restringido al cual es bastante difícil entrar. Hablamos sobre el presente y qué hacer hoy para tener un futuro mejor. Le llevo 15 años de edad, son muchos años.

Mientras la escuchaba pensaba que la vida es como un experimento. Nunca las cosas salen como queremos. Sin embargo, nos empeñamos en que así sea y nos peleamos con la realidad y con los hechos.

Pelearse mentalmente con la situación del país o del mundo o del mercado laboral sólo produce estrés y ansiedad. Al menos es lo que yo he experimentado durante mi vida laboral. Claro que, como a mi amiga, me gustaría que las personas que recién se gradúan pudieran encontrar trabajo en su área. El tema es que ahora el mercado laboral no funciona así, está sumamente vinculado a la oferta y la demanda.

¿Deberíamos dejar de estudiar lo que nos gusta?

Creo que no. ¿La ideal es buscarnos un trabajo operativo para pagar las facturas y olvidarnos de nuestros sueños? No, no pienso que esa sea la solución. Quizás la solución pase por no esperar que alguien más cree “un lugar” para nosotros. Sí, empeñarnos en crear uno nosotros para nosotros mismos. Eso de ser emprendedores, como ahora se les dice, tal vez sea la vía de escape.

Tengo más preguntas que respuestas. Si otra persona viera mi vida diría que yo tampoco he encontrado “mi lugar” en el mercado laboral. No me importa darle la razón a esa persona. No sé si quiero formar parte de un mundo laboral en el que las personas terminan arrancándose la cabeza los unos a los otros por dinero. Y no es eufemismo. ¿Por qué tendría que gustarme hacer eso?

Vivir sin dinero o bajarse del mundo

El cabo que queda suelto siempre es el mismo: si no me someto al mercado laboral y sus reglas actuales fomentadoras de la violencia entre las personas, ¿cómo sobrevivo económicamente en el día a día?

Quizás convenga seguir probando diferentes estilos de vida. Tal vez llegó el momento de vivir sin dinero. El único modo de saber algo es probándolo. Así sabremos si lo que creemos necesitar es viable o no y si nos hace sentir bien y más felices.

Te sugiero ver el documental “Bajarse del mundo”. Me relajó conocer las historias de personas que se atrevieron a ir por el camino menos transitado. A mí me encantaría probar por un año esa experiencia.

Vivir sin dinero al principio ha de ser muy difícil. Con el paso del tiempo supongo que estos aventureros han de sentir una gran libertad y confianza en sí mismos. En una experimentación de ese tipo a mí me preocuparía el cómo mantenerme con salud y atender cualquier imprevisto.

Una vez leí que el dinero debería tener fecha de caducidad, así aseguraríamos que nadie lo acumulara. Es una idea curiosa e interesante. ¿Cómo hubiese evolucionado la humanidad y el mundo sin el dinero? Si hubiéramos elegido vivir sin dinero creo que habría más gente feliz.

Pensar prematuramente en la vejez

¿Cómo me preparo para la vejez? Pensar en una jubilación en este mundo tan incierto no parece muy hábil. Veo cantidad de gente preocupada en el presente por algo que no sabemos ni cómo será en el futuro. Puede que dentro de unos años ni siquiera exista eso de cotizar para la jubilación.

A mí me queda claro que al menos a mis padres no les ha servido tener una jubilación. Con la hiperinflación es más lo que tienen que gastar en alimentos y otras necesidades que lo que reciben de jubilación. Mis padres pasaron años trabajando en lo mismo y ahora su jubilación no es un beneficio que compense la entrega a un solo trabajo.

Es posible que mi opinión sea radical. No aconsejo hipotecar el presente por un futuro incierto. Definitivamente prefiero vivir con menos dinero o vivir sin dinero en el presente -si eso es necesario. Elijo seguir haciendo cosas que me motiven. Prefiero tener menos y ser más. Me niego a invertir horas y horas de mi preciada vida en pagar hipotecas o cotizar para la jubilación.

InnSaei

Me gusta decir que el mundo es un libro abierto para nuestra imaginación. Todo lo que existe fue imaginado antes por algunas personas. Te sugiero ver este otro documental llamado InnSaei.

Si “miramos” hacia dentro de nosotros mismos podremos dejar de luchar contra el mundo y contra los otros seres humanos. Así, nuestra huella personal en este planeta no agregará más sufrimiento del que ya hay. Esa intención profunda de no reproducir la violencia y de cultivar la paz es la que me saca de la cama cada mañana.

¿Cuál es ha sido tu experiencia? ¿Qué piensas sobre estos temas? Si te gustó este post por favor compártelo con tus amigos en redes sociales  y deja aquí tus comentarios.

Nadir Chacín
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