Etiquetado: estatus social

Reto anti-incomodidad #sersiendo

web_j510012_big_ce

Imagina que tu cuenta bancaria está en ceros [si está en ceros realmente -pues no necesitas imaginar] y que no tienes dinero ni para comer. Escoge un lugar concurrido de la ciudad como la entrada de un metro o de un supermercado y pídele a la gente que pasa por allí dinero para comer o comida directamente. Luego de que hayas hecho eso alguna vez sentirás menos miedo al futuro… si algún día tienes que pedir dinero en la calle, ya sabrás que sabes hacerlo y que no pasa nada si lo haces. Este reto te ayudará a sobrellevar la incomodidad, la vergüenza y la ansiedad por el estatus social, el miedo al “qué dirán”. Tener varios miedos menos o que éstos sean menos fuertes… es algo muy útil y profundamente transformador.

¿Qué opinas sobre este reto? ¿Lo harías? ¿Ya lo has hecho? Deja tu comentario.

Namasté,
Nadir Chacín
Visítame en Facebook y Twitter

Creencia falsa 1: “Somos lo que tenemos y hacemos”

espiral120.jpg

En la entrada pasada comenzaba a decirles que parte del despecho, del famoso mal de amores, se construye desde una falsa imagen que tenemos de nosotras mismas. En la revisión de este asunto de la falsa imagen o del EGO, se requiere observar ciertas creencias o ideas arraigadas en la mente femenina. Son casi tradiciones en el sentido de que las heredamos de nuestros progenitores, la sociedad las alimenta y justifica, y se legitiman a través de la práctica diaria. Las escuelas, las instituciones públicas y los medios masivos de comunicación también ayudan a que estas ideas falsas se mantengan en el tiempo y adquieran “poder” sobre las personas. La primera idea o creencia falsa que tenemos en la computadora sobre nuestros hombros es la siguiente: SOMOS LO QUE TENEMOS Y HACEMOS

Desde que nacemos se nos programa para Hacer y Tener y no se nos enseña simplemente a Ser. Se nos enseña que sólo somos a través del tener y el hacer: ¡creencia falsísima! Mi Consejo es que no cargues con esas etiquetas del falso ser que provienen del “hacer” y “tener”.

No eres sólo: “la novia o la esposa de Juan (ahora su ex)”; “la ama de casa”; “la súper ejecutiva de la empresa X”; “la mujer independiente”; “la estudiante estrella”; “la súper mujer”; “la mamá perfecta”; “la mujer fatal”; “la amante de Juan”; “la intelectual”; etc, etc, etc. Algunas tenemos una etiqueta principal o una mezcla de varias en nuestra cabeza, pero no dejan de ser sólo etiquetas, roles, ideas que tienes sobre ti misma. Querida, tú no eres las etiquetas que te pones o que te ponen los demás… eres mucho más que eso. REPITO esto de las etiquetas para que lo leas mil veces, hasta que se te grabe.

Esta búsqueda de uno mismo es algo impostergable, mientras más pronto se haga mejor. Hacerla suele ser muy fuerte cuando tenemos el corazón roto, pero la revelación es que cuando estás harta, cansada de sufrir, “en el hoyo”… sale una fuerza poderosa del fondo de ti misma, ésta te permitirá dar el salto que necesitas y recuperarte de la crisis amorosa. Cuando empieces a ver para adentro de ti misma, te aseguro que estarás mejor que cuando te hiciste novia o pareja de tu ex (de tu Juan).

Esta creencia también viene acompañada de una necesidad falsa de “cuanto más, mejor”, nunca te detienes a ver si necesitas las cosas sino que quieres más y más, en eso también incluyo a las relaciones de pareja y a las necesidades que surgen de ellas. Detrás de eso hay una insatisfacción que no será llenada ni con más roles ni con más carros ni con un ascenso en tu trabajo ni siquiera con una relación nueva o si tu ex regresa contigo. Esta idea falsa te lleva a luchar constantemente, como si vivieras en un mundo hostil que si no te apuras y te pones las pilas te deja por fuera. Esta lucha -además de dejar tus defensas por el piso y hacer que te enfermes todo el tiempo- produce que toda tu energía se centre en la acumulación, las adquisiones, las recompensas, los trofeos, el dinero y la aprobación de los demás, incluso tu propia aprobación depende de eso.

Este “somos lo que tenemos o hacemos” te deja amarrado al mundo físico y deja poco espacio en ti para la búsqueda de lo espiritual, para que encuentres lo que eres en realidad más allá de todas tus pertenencias. Son sólo ilusiones, si alguna vez has pasado por una crisis económica, sabrás que tu economía es inestable y así es todo el tiempo, por lo que tu libertad, tu “estar bien” no puede depender de algo tan frágil como tu economía. A fin de cuentas, todo lo externo, tu mundo de tener y hacer (eso incluye a tu “Juan”, tu “Pedro”, el nombre que sea)… es inestable, cambia, siempre está en constante cambio. Acéptalo. La seguridad que te da una pareja sólo existe en tu mente, porque nada es 100% seguro cuando está construido en el mundo físico de las emociones, de los pensamientos y lo material (si no me crees recuerda cuando se prometieron amor eterno y luego te dejo de amar o se fue con otra a la que le prometió lo mismo, o recuerda cuando tú prometiste y dejaste de amar). Tu esencia espiritual es lo único constante, te libera y te da seguridad, la que necesitas.

Digamos que las emociones que no dependen ni se construyen desde el EGO (esta falsa imagen que tienes de ti misma y de los otros) no son estrictamente emociones sino ESTADOS DEL SER. Esos son constantes, mientras que las emociones y los pensamientos egotistas suelen ser veletas que se mueven con el viento de las circunstancias de tu vida. Lo que tú eres realmente no es una circunstancia, como “tu historia de amor con Juan”: eres tú, tu verdadero ser.

¿Cómo empezar a evaluar el “somos lo que tenemos y hacemos”?

Relájate. La vida es más que tu historia de amor rota. Relájate, relájate. Di dentro de tu cabeza dos mil millones de veces al día: “En este momento estoy muy feliz y relajada, me dispongo a estar bien siempre, eso quiero”.

Cuando te entren los nervios, relájate, respira profundo y repite la afirmación que te digo. Funciona, lo he hecho muchas veces y funciona. También cuando estés muy mal sólo respira profundo, haz ese tipo de respiraciones que inflan tu vientre de manera profunda, respira, respira. Yo le llamo la técnica de “respirar los problemas o las angustias”, funciona de manera increíble. Cuando respiras tu dolor, tu mal de amores simplemente se redimensiona, adquiere un tamaño diferente, más pequeño y ya no lo tomas tan serio como antes.

Si te dan ganas de salir a comprar cosas, muchas, o cuando producto del mal de amores te obsesiones con tu trabajo o por ser la Nro. 1 en tu clase….siempre que sientas ese frenesí angustioso por “cuanto más mejor” o “por soy lo que tengo y hago”, relájate y estudia la situación. Date un espacio y respira, pregúntate si realmente necesitas esa blusa nueva por ejemplo. Observa cuánta energía utilizas para perseguir una meta o una cosa que ni necesitas ni quieres. Repite: “No voy a perseguir eso, no lo haré”.

Una pregunta poderosa que me hice alguna vez cuando me obsesioné con mi tesis de grado (y estaba a punto de terminar con mi novio, tremenda crisis) fue: ¿qué te importa más en este momento ser Taika o ser Doctora en Filosofía? ¿Qué es lo que le pasaría a Taika si no se gradúa de Doctora? ¿Qué es lo que pienso que obtendré de los demás y de la sociedad si soy doctora? Créeme que son preguntas muy fuertes y profundas. Otras preguntas que me hice fueron: ¿Qué es lo que obtengo con mi relación de pareja frente a los demás? ¿Quién soy si no soy novia de Juan? Así me hice mi propia lista de preguntas y respuestas, lo escribí todo, todo lo que venía a mi mente sin juzgar nada. Cuando releí lo que había escrito, créeme que lloré mucho, pero me sentí tan libre de haber visto todas esas cosas en mí, esas ideas que tenía sobre mi vida profesional y mi relación de pareja, las reconocí y las acepté poco a poco.

Con el tiempo y preguntándome mucho a mí misma, sabes siendo reflexiva, descubrí que la mayoría de las cosas que hacía o tenía no me importaban un comino ni siquiera era lo que quería para mí: ¡fue devastador! Se rompió todo el mundo de mis SUPUESTAS certezas y seguridades, pero me liberé, porque empecé a verme y preguntarme: ¿Qué quiero hacer realmente? ¿Qué necesito? ¿Quién soy sin tantas etiquetas? Aún hoy no estoy muy segura de las respuestas, pero no necesito estar tan segura tampoco. Me reconforta que quitara de mi vida muchas cosas, pensamientos y emociones innecesarias y ahora me estoy reconstruyendo.

Soy Taika a medida que voy siendo Taika, no me presiono tanto como antes ni soy una tirana conmigo misma. Cuando me estoy poniendo necia y exigente conmigo o con los demás, me digo “Taika, relájate, no es tan importante, no te lo tomes tan serio”… y luego viene la risa, me río conmigo. Cada vez que siento que me pierdo vuelvo a respirar mis “problemas” y a “respirarme a mi misma”.

Lo más gratificante de esto es que a medida que te liberas de esa idea de “cuanto más mejor” y del “soy lo que tengo y hago”, resulta que la vida fluye y comienzan a llegar las cosas, el dinero, las parejas, es algo muy difícil de creer, pero sucede. Cuando eres libre la vida comienza a regalarte lo que siempre tuviste pero que con tu actitud y tu forma de pensar lo alejabas o no lo notabas. Es una ironía, pero así pasa.

CONTINUARÁ…

Creencias falsas

Lo externo a mí tiene la culpa de mis condiciones de vida.

Ser un(a) soñador(a) es malo, lo mejor es ser realista.

Somos sólo esta existencia física, lo material: nuestro cuerpo, nuestras ideas y emociones.

Estamos solos, solas, y somos diferentes de los demás.

Es bueno ignorar a la gente negativa que se me acerca y a las cosas negativas que me pasan.

Es malo no saber para dónde vamos, la que no tiene metas en la vida es un(a) fracasado(a).

El famoso si vas a hacer algo, hazlo lo mejor que puedas.

Iremos viendo poco a poco estas creencias falsas que la mayoría tenemos, por ahora mientras pasas a los siguientes textos (click arriba a cada uno) sólo respira profundo y repite:

Soy responsable de todo lo que sucede en mi vida, y ahora me dispongo a cambiarlo y a estar bien pase lo que pase.

Con amor, T.R.

¿Mal de amores? (2º parte) #sersiendo

corazonroto2

Este artículo es la segunda parte de una serie de entradas sobre el MAL DE AMORES. En la introducción al tema les recomendaba leer mucha bibliografía sobre el ego, iremos poco a poco desglosando a qué se refiere esta palabrita y viendo cómo te comportas cuando sólo tu mente egotista rige lo que eres y lo que haces. Es muy importante que hoy te centres en ti mism@, sí, ahora mientras estás triste y enojad@ por la ruptura con tu pareja.
Mis lentes marca EGO

La palabra yo tiene un significado que depende de cómo la utilices y en dónde colocas tu identidad, puede ser un yo muy profundo y verdadero o puede provenir del mayor error, de una percepción equivocada de lo que eres: un falso ser o sentido de la identidad. Esa ilusión o falso ser es lo que llamamos ego, y cuando vives con esa máscara puesta todas las demás interpretaciones y nociones de la realidad las construyes a través de ella.
Tu percepción está distorsionada, es como si te pusieras unos lentes y vieras el mundo, la vida, el empleo, la relación de pareja, todo, a través de unos lentes marca EGO. No te angusties, la buena noticia es que cuando reconocemos al ego por lo que es, su ilusión se desvanece y comenzará poco a poco a surgir la persona que eres realmente: tu verdadero ser. El yo tiene sus derivados igualmente falsos como “ese carro es mío” y “Juan es mi pareja”: el “mi” y lo “mío” son primos del ego. Cuando construyes una realidad desde el ego lo que sucede es que te identificas con ciertos pensamientos, cosas y emociones que no te definen como ser humano.
Identificarse es creer que tu identidad, lo que tú eres, lo que te define, está en algo externo a ti y/o está contenido sólo en pensamientos o emociones tuyas.
Entonces la pregunta clave para hacerte hoy es, la de siempre, la que se han hecho todos los seres humanos alguna vez: ¿quién soy?
Querid@… festeja, aplaude… te aseguro que eres mucho más que tu carro, tu empleo, tu relación rota con tu ex-pareja, incluso eres más que la rabia y la tristeza que sientes ahora, y eres mucho más que todas esas cosas nefastas que estás pensando: “soy un(a) idiota”, “un(a) débil”, “me quedaré solter@ para siempre”, “quisiera retroceder el tiempo”, “nunca más amaré a nadie”, “el amor apesta”, etc.
Lo relevante en esta etapa crítica de tu vida es que averigües quién eres realmente, ¿no te gusta la idea? es muy tentadora.
Cuando empecé a averiguar quién era Taika Ramé, me entró un profundo miedo y luego me di cuenta que no era tan poca cosa ni tan mala persona como pensaba y me dio risa, sí, me reí. La verdad es que fue muyyyyyyy reconfortante, me sentí feliz completamente a pesar de que estaba muy triste y deprimida por la ruptura con mi ex-pareja. Suena extraño, pues a mí también me lo pareció, pero así sucedió.
Normalmente tenemos miedo a saber quiénes somos porque en el fondo pensamos que somos “monstruos”, “malas personas”, “seres insignificantes”, que “no merecemos nada”. Pues querid@ esas también son falsas ideas sobre ti mism@, así que manos a la obra, porque hay que excavar profundo, quitar capas, prescindir de las máscaras del ego para que puedas relucir, brillar. No se puede prescindir del ego totalmente, porque es parte de la constitución de tu mente, pero por fortuna basta saber que aquello que no eres lo puedes poner a un ladito para que no te haga sentir mal. Lo que sí eres irá surgiendo con tu nueva forma de verte a ti mism@. Un buen día será tan natural saber quién eres, ya lo sabrás, que la pregunta ¿quién soy? perderá sentido. Cuando lo que eres surge en toda su plenitud hasta el yo real deja de existir, ya no puedes estar separado, decir yo soy, formarás parte de la vida, de la inteligencia universal, de la energía que nos conecta a todos y a Todo, que no separa a una persona de la otra. Los grandes sabios de la humanidad han logrado ese yo que por las características que te digo se conoce como el no-yo.

 

Disolviendo los lentes

Seguro te estarás preguntando ¿cómo se hace eso de unirse al Todo? ¿Qué tengo que hacer para saber quién soy? Vamos para allá. Hay que empezar por saber cuáles son l@s falsas TÚ que te has construido durante tu vida, desde niñ@ y hasta hoy. Todos los seres humanos somos diferentes, pero en general la mayoría construimos falsas ideas o creencias a través de las cuales decidimos, sentimos, pensamos, etc. Estas creencias existen, querid@, porque son socialmente bien vistas y aceptadas, pero tienes la elección de escoger qué quieres para ti y construir tu propia filosofía de vida. ¿Qué decides?

Las creencias falsas más comunes en los humanos son:

Lo externo a mí tiene la culpa de mis condiciones de vida.

Ser un(a) soñador(a) es malo, lo mejor es ser realista.

Somos sólo esta existencia física, lo material: nuestro cuerpo, nuestras ideas y emociones.

Estamos solos, solas, y somos diferentes de los demás.

Es bueno ignorar a la gente negativa que se me acerca y a las cosas negativas que me pasan.

Es malo no saber para dónde vamos, la que no tiene metas en la vida es un(a) fracasado(a).

El famoso si vas a hacer algo, hazlo lo mejor que puedas.

Iremos viendo poco a poco estas creencias falsas que la mayoría tenemos, por ahora mientras pasas a los siguientes textos (click arriba a cada uno) sólo respira profundo y repite:
Soy responsable de todo lo que sucede en mi vida, y ahora me dispongo a cambiarlo y a estar bien pase lo que pase.

Con amor, 

Nadir Chacín