Etiquetado: familia

Voluntad de ser íntimos #sersiendo

© Carmen Martínez
© Carmen Martínez

A Carmen Tigra

· Apunte de las 18:17 · Cuando ya no vives la cotidianidad de las personas con las que tienes un vínculo amoroso algo sutil y poderoso puede quebrarse y, en efecto, a menudo se quiebra. Es posible mantener un vínculo amoroso que supere la distancia física sólo si las personas involucradas establecen como prioridad esforzarse en hacerlo. Sin ese esfuerzo mutuo y constante, la intimidad ganada deviene fácilmente en algún sustituto vacío de referentes actuales. Se pierde ese acompañar(se) en las encrucijadas, en las transformaciones y en los “sin sentido” y se sustituye al otro o a la otra por su recuerdo en nuestra cabeza. Si el otro o la otra no está haciendo su parte del esfuerzo compartido, dile Adiós sin palabras y sigue tu camino. Los vínculos amorosos son + impermanentes, delicados y volátiles de lo que nos gustaría… aunque nos haga ilusión defender los “para siempre”.

Cuéntame: ¿Te ha pasado? ¿Qué has hecho hasta ahora para mantener los vínculos amorosos cuando hay distancia física? ¿Te ha funcionado? ¿Cuál es tu consejo? Déjame un comentario aquí al final del post. Si crees que este post le puede gustar a tus amigos compártelo en tus redes sociales.

Nadir Chacín
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“Ahora: una palabra curiosa para expresar todo un mundo y toda una vida.” Ernest Hemingway

Comunicación No Violenta #sersiendo

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| Parafraseo a Marshall B. Rosenberg |

Cuando accedemos a hacer algo con el único propósito de evitar el castigo, apartamos la atención del valor que tiene la acción en sí misma. En cambio, nos centramos en las consecuencias que sobrevendrían si no hacemos lo que se nos pide. SIEMPRE que se recurre a la fuerza punitiva, se deteriora la valoración que las personas involucradas tienen de sí mismas. ¿Nos interesa que los demás hagan caso o velar por la dignidad de todos los seres humanos por igual?

El castigo también se cobra un precio en la buena voluntad de los demás. Si estas personas nos consideran administradores de castigo, difícilmente responderán de un modo adecuado a nuestras necesidades. La comunicación está rota. El castigo también incluye etiquetar al otro con un juicio y en retirarles ciertas concesiones. El uso punitivo de la fuerza genera hostilidad (violencia genera más violencia) y refuerza la resistencia a la conducta que nos gustaría propiciar.

Ante la represión sólo quedan dos opciones: el sometimiento o el desacato. Ninguna tiene nada que ver con la comunicación y el diálogo, mucho menos con el respeto. Culpar y castigar a los demás no sirve para que tengan las motivaciones que nos gustaría que tuvieran. Reflexionemos. Seamos estratégicos.

Nadir Chacín
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“El problema con la familia es que los hijos abandonan un día la infancia, pero los padres nunca dejan la paternidad.” Osho

Raíces

a Emilio

La vida es como un entrerramado de raíces. Las razones por la que las personas se cruzan, se “alimentan” mutuamente y se quieren es algo incierto al inicio. Con el tiempo todo adquiere sentido, profundidad. Doy gracias por tenerlos, por disfrutarlos y porque mi vida esté llena de sorpresas que hoy no entiendo. (Ando re-romántica.)

Nadir Chacín

PD1: Pase lo que pase… no dejes de bailar. Casi lloro viéndolo. Qué sensibilidad la de la persona que hizo este video-animación-danza. Guao: Thought of You

¿Ya votaste para que Zeverla! la banda de mi hijo Nabil graben su primer disco (EP) en Caracas? Gracias por tu apoyo.

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Miércoles instintoherencia. Miércoles de artes ocultas, herbolaria y oráculos.

←El ojo que sí ve.

Hoy desperté con esta frase en mi cabeza: “Reconocer: ver(se) en el ojo ajeno”.

Hoy tengo ganas de un miércoles instintoherencia. Miércoles de artes ocultas, herbolaria y oráculos. Todo está escrito. Hasta TU nombre. Sí, el tuyo.

Circumanas y circumanos
se multiplican en el reflejo infinito de las miradas del Mundo. Visiones encarnadas desmantelan la lógica ceniza de este siglo. La especie unida que decora rincones desvaneciendo dudas. El ojo que sí ve se ha vuelto Uno.

Sortilegio de amor

Agarra un papel escribe el nombre de la persona amada, luego llena una frasco de vidrio pequeño de miel, la mejor miel que hayas probado en tu vida, y mete el papel dentro, asegúrate que quede cubierto con la miel, mientras dices: “(Tu nombre) y (el nombre de esa persona) están unidos por un vínculo dulce hecho de ternura, pasión y amor de amantes, hoy y siempre”. Tápalo y colócalo donde puedas verlo a diario y repite el conjuro.

Confieso: el poder está en la intención de la persona que hace el sortilegio mientras lo hace, cada vez que repitas esas palabras la magia resurge. Sirve para proyectos, citas de trabajo, entrevistas, dinero, sólo tienen que cambiar la frase por una adecuada para la ocasión. La miel endulzará lo que uds. decidan que sea endulzado.

Lo dulce no se quiere lejos sino cerca.

Más allá de las historias, de los siglos, de las eras, ahí están estampados sobre los significados del tiempo nuestros nombres. Imborrables como todo lo que tiene un destino.

Imborrables como las miradas del cuervo blanco que carga la lámpara eterna en su pico.

Hoy ando: brujas time.

Tercer Encuentro del Círculo Humano, sábado 27 de noviembre, 11 am, Parque México, Col. Hipódromo Condesa, México D.F. Tema: Cierre del año. ¡Agéndalo! Reserva el día desde ya. :)

Mia y ana, thinspo, wannabes (2da.parte)

El 24 de mayo publiqué en este blog una parte de mi historia, se llama Testimonio de una mujer “con carnes”. Releyéndome noté que hay una parte que faltó así nació esta segunda entrega. Hoy quise escribirte nuevamente, princesa de cristal. Sí, a ti. En las webs de Anas y Mias he encontrado reflejados algunos de mis miedos. Hoy quiero abrir mi corazón y sentir dentro de mí lo que me une a cada Ana y Mia del planeta. Es cierto yo no vomito ni paso hambre pero algunas veces no me alimento de lo que necesito y deseo y otras veces me atasco de cosas que necesito tanto que luego tengo que vomitarlas. Hablo de algo que parece diferente, pero creo que sólo “lo parece” pero no lo es. Un amigo decía que: un tanto así es la vida, como la vivimos y como creemos o queremos vivirla.
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Mi cuerpo ha sido mi yo, lo que soy. Al menos eso pensaba antes. Últimamente he pasado épocas en que veo a mi cuerpo como si no fuera mi yo, y puedo pensar, actuar y verme desde afuera, sí, desde afuera de mi cuerpo. Puedo sentir que soy algo más que mi cuerpo, ahora. Debo reconocer que esos momentos en que me veo desde afuera han sido los más felices de mi vida.
¿El cuerpo se tiene o se es? Yo creía que yo era sólo mi cuerpo, lo creía firmemente. Luego descubrí que habitar mi cuerpo es disfrutar un préstamo temporal, tan sólo una fase de todo lo que fui, soy y seré.
En esos años cuando yo era sólo mi cuerpo me importaba mucho lo que los otros pensaran sobre él, mucho más que lo que pensara yo. Notaba que con mi cuerpo, podía desatar pasiones, odios, envidias, amores y una serie de emociones que me gustaban o me disgustan, pero finalmente mi cuerpo las podía producir, todas y en los demás. Era una forma de estar viva, de que los demás me reconocieran, era la única forma de existir, pensaba yo.
Trataba de producir solamente las buenas emociones, claro, así empezaron unas tras otras mis confusiones. Descubrí que mi mismo cuerpo podía desatar cosas diferentes en distintas personas, algunos hombres me miraban con lujuria por mis carnes y a otros les parecían detestables. Yo quería ser flaca, porque mis amigas las flacas conquistaban más hombres. Pero apesar de eso ahí estaban un grupo pequeño pero real de hombres que les gustaban mis gorditos y les parecían sexys. Entonces, ¿a quién debía yo hacerle caso? ¿A los que opinaban que me veía bien gordita o a los que decían “creo que ya te toca una dieta”?
En esos tiempos me encontraba muy confundida, lo que yo deseaba era sentirme bien. Sentía que mi estar bien dependía de los demás, de verdad lo sentía. Mi vida era como una montaña rusa, unas días estaba feliz de tener “carnes bien puestas” y al día siguiente estaba tan deprimida, en el hoyo y a punto de querer cortarme los gorditos con un cuchillo. La mayoría de las veces en que quería hacer uso del cuchillo, algún evento desagradable anterior lo había causado. Ejemplo: ir a una fiesta y que todas mis amigas bailaran menos yo. Yo pensaba “¡son mis gorditos, seguro les doy asco!”.
No fue sencillo llegar a una resolución. Pero algo dentro mí me decía que mi confusión no podía ser eterna, que tendría que decidir que era lo que más me interesaba. Yo elegí que yo quería sentirme feliz… y volví a caer en el mismo dilema. ¿Qué hacer si mi felicidad sólo surgía cuando los hombres me decían te ves bella, linda, hermosa y me gustas así? Yo quería bailar como las otras. La respuesta estaba muy clara para aquellos días: tenía que ser como la mayoría de los hombres querían que yo fuera para ser feliz. Nuevamente comenzó el suplicio. Nunca he sido de dietas, me cuestan mucho. Soy de buen comer y la verdad es que me gusta comer. ¿Cómo estar flaca? ¿Cómo se hace eso? No aprendí, nunca aprendí. Entonces seguía yo gordita y al mismo tiempo pensando que tenía que ser flaca porque así le gustaban las mujeres a la mayoría de los hombres.
En mis años adolescentes comencé a contradecir las normas sociales, decidí ser punk (quizás porque eso de ser flaca no se me daba). Qué más da… entre tanta ropa y color negro y maquillajes raros, alguien me notaría. Quizás algunos de los hombres punks con los que andaba les llamaría más la atención mi vestimenta y la manera de arreglarme que si yo era flaca o gorda. La cosa resultó. ¿Quién sabe que tiene en la cabeza un adolescente punk? Yo tampoco sabía, pero el tema era que yo comenzaba a gustarles. En cierto modo, había encontrado mi lugar, un grupo que me aceptaba y con el cual me sentía identificada. Es importante tener una familia, un grupo más allá de tus hermanos o tus padres. Esta familia yo la había elegido, no nací en ella ni me la impuso la vida, Dios o la evolución humana.
Cuando veía a mis antiguas amigas que no eran punks, las veía allí flaquitas y con muchos hombres revoloteando alrededor de ellas. Esta vez, yo también tenía hombres revoloteando alrededor de mí. Entonces yo y mis amigos punks eramos “nosotros” y las flacas y sus hombres eran “ellos”. Aunque “ellos” y “nosotros” buscábamos exactamente lo mismo: elegir una familia y tener la fortuna de que una familia te eligiera.
“Tú eres como nosotros”, esa frase alimenta y quita los miedos, vaya que sí.
Hoy viéndolo desde mis 37 años me parece que las princesas de cristal son una familia y las mías y las anas buscan lo mismo que yo cuando tenía 15 años: elegir una familia y pertenecer.
Hoy, 11 de mayo 2010, a mis 38 años pienso en esto: ¿cuál es el costo de pertenecer” a un grupo X? Si bien toda búsqueda es genuina, la que sea, hay búsquedas que te dejan SECA como una ciruela pasa. Otras búsquedas te llevan por caminos duros, dolorosos y solitarios. Leí en un libro que para encontrar a tu manada hay que aprender a aullar. Siempre hay un lugar para ti, una familia “adoptiva” que te dé amor y a quien puedas tú dárselo. El asunto es que hay familias donde el amor implica que tú sufras y que lastimes tu cuerpo, tu salud. Quien te acepta realmente te acepta como eres, no te pide que seas alguien que no eres. La vida es una constante elección. Las familias “adoptadas”, esas que tú eliges, van cambiando con el paso de los años. Hoy miro hacia atrás y me gustan unas familias que adopté más que otras. Otras definitivamente no me gustan ya. En unas creía estar bien cuidada, protegida, y resultaron cárceles más que familias amorosas. Nada es bueno ni malo en sí mismo, lo que sí sé ahora es que mi mejor apuesta, mi mejor familia “adoptiva” es la que me respeta y me ayuda a respetarme a mí misma. Es la que cuando vea que no me estoy respetando me dice: ojo con tus elecciones. Asume las consecuencias de tus actos, de tus comportamientos, eso me dice mi psicóloga todo el tiempo. La neta, es una sabia. Ella (querida Diana) pertenece a mi nueva manada. Sin duda.
T.R.