Etiquetado: Prejuicios

¿Alguien entiende? #sersiendo

mar-nadir-chacin

Apunte de las 20:46 · Curioso que la sociedad en conjunto haya/mos construido/creado “castigos” sociales tanto para las personas que se salen de la “norma” como para las que siguen la “norma”. ¿? Es bastante esquizoide el asunto. Si tratas de ser diferente o lo eres o te comportas como si lo fueras serás socialmente “castigada/o”, si tratas de ser igual o lo eres o te comportas como si lo fueras serás socialmente “castigada/o”. ¿Alguien entiende qué es lo quiere/queremos?

Me acerco cada vez + a concluir que la sociedad/nosotros simplemente no soporta/mos que cada humano SEA, da igual qué. Por eso nos mantiene/nos mantenemos alejados de cualquier ________ que nos ayude a descubrir la maravilla de vivir en contacto con el SER. Una mente (patrones mentales individuales y colectivos) desintegradora/desintegrada/sinIntegración sólo puede crear un_mundo/una_humanidad desintegrada.

Nadir Chacín
Visítame en Facebook y Twitter

Compartir “basura” mental no es compartir #sersiendo

By Úrsula Fuentesberain
By Úrsula Fuentesberain

Tenemos un montón de goteras en nuestra realidad.
Philip Dick

· Reflexión ·

Pareciera que los humanos nos “contagiamos” “las cárceles” mentales a través de nuestros vínculos relacionales. Tratamos consciente o inconscientemente de arrastrar a las personas de nuestro entorno hacia los miedos y las limitaciones que nosotros nos hemos impuesto a nosotros mismos. Tratamos de mimetizar a los demás, de “obligarlos” a construir la visión del mundo de la forma en que nosotros lo hacemos. Quizás sea nuestro genuino y torpe intento por querer compartir con los demás, como si los humanos sólo tuviéramos la posibilidad de compartir el miedo y la culpa.

Me pregunto: ¿Por qué no hemos aprendido hasta ahora que también podemos compartir las experiencias directas que tenemos en nuestro contacto con el mundo sin compartir el juicio, las prenociones, la “basura” mental? ¿Por qué son tan peligrosas para el orden establecido las personas que desean compartir la vida? ¿Será que temen que una vez conectados entre nosotros seamos más fuertes, menos manipulables, más humanos? Nosotros hemos creado este orden de las cosas, ¿qué esperamos para crear uno nuevo, uno que nos permita no ser “zombies” que funcionan por piloto automático?

Sea cual sea la motivación para tener este comportamiento tan humano me queda claro que nos autogeneramos sufrimiento y se lo generamos a otras personas. Teniendo una mirada compasiva, resulta que ese comportamiento es tan humano como cualquier otro comportamiento. Que lo tengamos no es la razón del sufrimiento, el sufrimiento se genera por la frecuencia casi neurótica con la que repetimos dicho comportamiento. ¿No valdría la pena dejar de repetir lo que nos daña y tratar de aumentar la frecuencia de un comportamiento más sano que reduzca nuestro sufrimiento?

Si no aprendemos pronto a conectarnos más con el presente, si no aprendemos a diferenciar nuestras experiencias directas de las elucubraciones mentales que construimos sobre ellas, a separar la “basura mental” de la experiencia genuina, no podremos compartir lo que realmente vale la pena compartir en esta vida que es la vida misma. Compartir “la basura” que construimos mentalmente, no es compartir. Disfrutar de la maravilla de estar vivos sin auto-atropellarnos puede ser un buen comienzo.

Namasté,
Nadir Chacín
Te espero en Facebook y Twitter


Captura de pantalla 2013-09-28 a la(s) 12.19.23

Abuso de confianza #sersiendo

5c9a88a788e3e182f638a2da33535af6
© Jehan Choo

Hoy me ha dado por escribir de noche, cuando todos duermen. Aquí son las 12:12 am y aunque me gustaría que todo estuviera sereno, realmente no lo está. Una vez leí que cuando nos acercamos a una persona concreta a contarle nuestras miserias [o nuestras inseguridades disfrazadas de “buenas noticias”, de “éxito arrollador”, de “sabiduría”] y hacemos uso de nuestro habitual monólogo egocéntrico de siempre… ese acto es un abuso de confianza que quiebra la amistad o el amor que dicha persona nos tiene. Nunca olvidé esa frase aunque sí olvidé a su autor. Estos últimos días he estado pensando mucho en ella.
¿Para qué contamos nuestras miserias, qué creemos que lograremos con ese acto? ¿Por qué tenemos esa necesidad desesperada de llamar la atención revelando información que sólo a nosotros nos concierne, sea buena o sea mala? ¿Cuál es la sutil línea que divide a los diálogos sanos con los amigos, con las parejas, al crecimiento y la lucidez compartidos de los monólogos desesperados y abusivos que imponemos a los demás? ¿Cómo hacemos para no traspasar esa línea, para no demandar amor de un modo tan grotesco, taaaaan violento?
Supongo que las pulsiones que nos hacen retomar una y otra vez nuestros discursos mentales y estampárselos en la cara a quien tenemos enfrente tienen su origen en los primeros años de la niñez, quizás están relacionados con las condiciones en que nuestras figuras fundantes (léase madre, padre o los adultos que hayan hecho esos roles) nos entregaron su amor o lo que ellos pensaron que era amor. ¿Qué es lo que nos pidieron a cambio esos adultos para podernos amar, qué nos decían más allá de sus palabras con sus acciones? Detrás de toda simulación realizada por un ser humano ante un otro o una otra, detrás de todo drama actuado [producto de una historia demasiado mala o demasiado buena] hay una persona desesperada por agradar, por ser amada, aunque eso le cueste un precio muy alto.
Somos tan ciegos cuando necesitamos ser amados, poca importa si nuestros actos nos llevan a ese punto en el que el resto de la humanidad simplemente no nos soporta. El drama es un acto de prepotencia, de soberbia. Seguimos aferrados al papel representado, obnubilados, sin notar el estallido de inconsciencia del que somos esclavos. Es una ceguera radical, una ceguera producida por el miedo, por nuestra intolerable huella de abandono que se despierta. En ese momento creemos que el Mundo es nuestro y está a nuestros pies.
El o la que actúa, el o la que impone su drama [su pequeña historia personal], simplemente quiere existir para alguien, quiere ser. Es tan triste ver el drama, ver a la persona en su estertor de muerte queriendo seguir vivo, viva, en un papel que nada tiene que ver con su esencia como persona. El drama personal, tu historia demasiado buena o demasiado mala, la mía, no es la vida, no es quien somos sino quien creemos que somos. ¿De qué nos sirve ser un drama falso? ¿De qué nos ha servido hasta ahora? Nos ha servido para sobrevivir, porque vivir, lo que se llama vivir, no pasa por el drama personal. Vivir es otra cosa. Cuando nos relacionamos con los demás desde ese papel idiota y alienante que hemos representado durante años no somos nosotros.
El Nosotros más libre nunca será revelado si seguimos aferrados a las representaciones de nuestro ego. Bastaría con decirle a ese amigo, a esa amiga, a esa pareja, a esa madre o padre dramático mientras elabora su drama: ¿En qué puedo ayudarte puntualmente? o ¿Para qué me cuentas eso? Podría bastar, pero la mayor parte del tiempo no basta. El o la que actúa no sabrá qué contestar, porque realmente poco le importa quién es la persona que está del otro lado. [Estallido de inconsciencia, otra vez.] Cuando atropellamos a los demás con nuestras historias personales sin meditar las consecuencias, sin ver, sin discernir, ejecutamos un abuso de confianza en toda la expresión de la palabra. Cuando atropellamos a los demás estamos utilizando el tiempo, la buena disposición del otro o de la otra para con nosotros y la parte sagrada de todo vínculo amoroso para hacer que quien nos oye deje de ser una persona con nombre [Pedro, Juan, María, Claudia…] y se convierta en un anónimo utilizado por nosotros [“por favor que alguien me escuche”, “que alguien me ame”, “que alguien resuelva por mí esto que me arde por dentro”]. ¿Por qué tanto deseo en que esa otra persona sea un alguien y deje de ser quién es? ¿Será porque nuestro ego nos dice al oído que no es suficiente lo que somos para que finalmente una persona con nombre y apellido nos ame? Cuando atropellamos así deja de existir el vínculo amoroso, el amor, el respeto por la persona que amamos y surge sin más un comportamiento que  tiene nombre propio, se llama abuso de confianza.

Namasté,
Nadir Chacín
Lee + https://www.facebook.com/sersiendo o Twitter @nadirchs

Velitas de mayo 2013 #sersiendo

velitas

A Eladi

Ahí les van mis velitas tardías de mayo. Deseo que no perdamos tanto tiempo en juzgarnos los unos a los otros, en clasificar, en ver quién lo hace mejor o peor, deseo que nos centremos en dar + amor a través de pequeños actos a nosotros mismos y a los demás. Deseo que quienes han perdido la esperanza la recuperen para siempre, deseo que (re)encontremos el lenguaje de la vida, el respeto y la compasión. Deseo para nosotros, todas y todos, un despertar alegre. Como escribió divinamente el poeta sufí Rumi: “Más allá del actuar bien y el actuar mal, se extiende un campo. Allí [mi gente] nos encontraremos”. Luz para sus proyectos, para sus vidas, para sus cuerpos, mentes, almas. Así ya es. Namasté.

Si te gustan mis velitas, compártelas por favor en las redes sociales para que circule la buena vibra o sube las tuyas, tus buenos deseos y comparte esperanza con los miembros de tu Manada. Gracias.

Feliz jueves de libros,
Nadir Chacín
Lee + https://www.facebook.com/sersiendo o Twitter @nadirchs

Sobre la vejez

DILEMA

Por qué si un viejo se comporta como un culero lo justificamos diciendo que el pobre está viejo. Al contrario, si un joven se comporta como un culero es efectivamente un culero. ¿Será que cuando llegamos a viejos tenemos derecho a volvernos seres nefastos con el permiso de todos?

Nadir Chacín

PD. Culero significa mala onda, desagradecido, egocentrista, que se aprovecha de los demás pero que no está dispuesto a ayudar a quien sí lo ayuda. Para resumir es alguien que trata mal a los demás, simplemente porque sí.