Etiquetado: rabia

Indagar en las emociones #sersiendo

Depresión_NadirChacín

Indagar es averiguar algo, es investigar. Cuando surgen las emociones negativas nuestra primera reacción es rechazarlas o hacer alguna actividad que las ahuyente: distraernos, salir, ver TV, llamar a alguien, fumar, beber… pero también tenemos la opción de indagar en ellas. Tenemos la creencia de que las emociones negativas hay que tratar lo más que se pueda de evadirlas o reprimirlas y son parte de nuestras respuestas emocionales por alguna razón. Nos da miedo el control que parecen tener nuestras emociones sobre lo que decidimos o hacemos, sobre nuestros actos. Eso sucede porque no nos damos chance de aprender a estar con esas emociones sin hacer más nada que estar con ellas.

No decidas cosas importantes cuando te sientas poseída/o por una emoción negativa que te embarga. Mejor espera. Ese es buen consejo que alguna vez me dieron y que trato de tener presente todos los días en mi vida.

Cuando estoy triste o tengo rabia o cuando me siento confundida ante alguna situación trato de detener mi andar rápido, busco darme un tiempo para hacer meditación, escribir o simplemente estar con esas emociones sin hacer nada más, estar allí viéndolas, sintiéndolas, observándolas, y ver qué tienen que decirme sobre mí misma sin intervenir mucho en el proceso. Si en la situación en cuestión están involucradas otras personas me doy permiso para comunicarles que deseo indagar en lo que siento por un tiempo y que cuando tenga más claro lo que me pasa entonces conversaremos de una manera más sana y constructiva. Decirle esto a las otras personas me da el chance de no reaccionar ante las emociones y tratar de tamizarlas… esperar que baje la marea, aguardar a que se tranquilicen las aguas, a que se decante lo que tenga que decantarse… por usar algunas metáforas.
No sólo nuestro lado luminoso vale la pena vivirlo, también el lado oscuro es parte de lo que somos, ¿por qué habríamos de rechazar algo que también somos? Si siento esas emociones negativas es porque soy un ser humano. Me agrada permitirme ser un ser humano. Aunque los demás eso los pongan nerviosos. Incluso si me da nervios a mí. Las emociones, las bonitas y las feas, son una suerte de guía para el auto-conocimiento. La única manera en que podemos alcanzar una maestría en la gestión de las emociones (Inteligencia emocional) que modifique nuestra vida de forma positiva es aprendiendo poco a poco a no evadir las emociones negativas ni tratar de que se vayan a la fuerza.

Cuéntame: ¿Tú cómo manejas tus emociones negativas? ¿Qué haces cuando las sientes? Déjame un comentario aquí al final del post. Si crees que este post le puede ser útil a tus familiares y amigos compártelo en tus redes sociales.

Nadir Chacín
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Actualización: El 13 de abril salió publicado este artículo de Miriam Subirana en El País, curiosamente habla de lo mismo… me gustó. Léelo, se llama Gestionar el sufrimiento.


“Al luchar contra la angustia uno nunca produce serenidad; la lucha contra la angustia sólo produce nuevas formas de angustia.” Simone Weil

La rabia y el abandono #sersiendo

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Reflexión | La rabia, la ira y el enojo surgen del mismo lugar, de ese rincón lúgubre adentro de uno/a mismo/a donde habita este recuerdo infantil: No soy suficientemente ________ [bueno/a, inteligente, bello/a, etc] para mis progenitores o figuras fundantes. Es el rincón del primer abandono. Para curarse de esa sensación o mantenerla quieta hay que volver allí, ver esa historia de frente, y con mucho coraje salir del Infierno a la Vida por tu propio pie. Nadie puede hacer ese proceso por ti, ni darte lo que necesitas ahora. Eso tienes que hacerlo tú para y por ti.

Feliz jueves de sanación,
Nadir Chacín
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“Por todo equipaje debería llevarme solo el que en el caso de naufragio, pudiera nadar con él.” Antístenes


Sobre la rabia y el desprecio #sersiendo

Neta de viernes

El miedo que da cuando reconoces que estás instalado en la emoción del “desprecio a/por”. No basta con tratar de no tener emociones negativas, hay que desarrollar las emociones positivas todos los días. Dice el Budismo que la supresión de un dolor no conduce forzosamente al placer. Por eso no basta con abstenerse de hacer daño a los demás, hay que hacer un esfuerzo constante por beneficiarlos, pero sin atropellarse una/o misma/o. Para poder ver los límites hay que dejar de ser infantil en la manera de relacionarnos.

Nadir Chacín @nadirchs


Ven a conocerme y a platicar conmigo. Estaré en Espai ARA (Barcelona, España) conversando en las sesiones de Art amb Té sobre “La vida como un viaje constructivo de nuestra identidad”. Por fa avísale también a las amigas y amigos que tengas en Barcelona. Gracias por tu ayuda para la difusión. Para cubrir los gastos del espacio se pide una colaboración mínima de 2 euros por persona. VIERNES 26 DE OCTUBRE A LAS 18 HORAS Carrer de les Monges 43, Baixos Sant Andreu – Barcelona – Este evento en Facebook


Animal herido #sersiendo

“Animal herido” de Frida Khalo

#sersiendo #miedo Viene bien observar qué situaciones (me) producen estados mentales de miedo. (Observa las tuyas.) Cuando tengo miedo reacciono como un animal herido que está asustado y alguien viene a molestarlo. Los animales heridos sólo saben de defenderse y atacar. Aunque pueda actuar como animal herido, yo no soy sólo eso. Las otras personas que me rodean sólo se acercan a mí como saben y pueden hacerlo. A menudo ellos pueden actuar como animales heridos, pero tampoco son sólo eso. Mi miedo es mi responsabilidad y lo que decida hacer con él también lo es. (Escribiré en el techo de mi cuarto: Please, Nadir, do not feed the fears.)

Estrategias para salir de la inercia

XXII Encuentro del Círculo Humano CHxDF, sábado 25 agosto 2012, en Parque México, Condesa, México D.F., de 11-14 horas. #gratis Tema: “Sexo: ¿por placer o por poder?”. Se hablará sobre el sexo como mecanismo de control y poder, y sobre cómo ha cambiado la sexualidad a partir del “empoderamiento” femenino. Evento en Facebook

V Encuentro del Círculo Humano CHxBarcelona, sábado 8 septiembre 2012, en Parque de la Ciudadela, Barcelona, España, de 11-14 horas. #gratis Tema pendiente: buscando invitado especial. [Posibles temas: 1) Risoterapia o 2) En defensa de la felicidad.] Evento en Facebook [Estaré presente en este evento.]

¿Buscas ayuda? Haz clic en este enlace y lee sobre mis sesiones personalizadas de “Curadoría del alma” y Reiki. La mayoría de mis clientes utilizan estos recursos de apoyo durante momentos coyunturales de sus vidas para encontrar respuestas, salidas, claridad, tranquilidad, soluciones, creatividad, compañía, apoyo y herramientas de autosanación nuevas. Mi Móvil +34 674968169, Barcelona, España, y Skype nadir.chacin. Haz una cita.

Sobre el enojo


Buen fin de semana, mi gente
Nadir Chacín

Recordatorio: XI Encuentro del Círculo Humano, sábado 27 de agosto 2011, 11-14 horas, Parque México, Col. Hipódromo Condesa, México D.F. TEMA Inteligencia: capacidad de respuesta ante el cambio. Más INFO

La historia de mi saco de piedras

las piedras que saque

A Gaba, por nuestra amistad perenne

Hablando con una amiga por chat me vino a la mente una revelación valiosísima y quiero compartirla con ustedes, sobre todo con las mujeres que leen este blog y que son madres. Mientras escuchaba lo que ella me había dicho sobre sus vivencias de los últimos cinco años, una y otra vez, yo me veía reflejada en su historia pero de manera inversa, como si LEYERA LAS LETRAS DE MI VIDA en un espejo.

A veces creemos que la solución de todos nuestros problemas tiene una forma determinada, que generalmente es la opuesta a la que estamos viviendo. Si vivimos con nuestra pareja, pensamos que vivir separados es la solución. Si somos divorciados le decimos a todos que estar casados es la clave que nos devolverá la felicidad y que por no estarlo es que somos infelices. Si nuestros hijos no viven con nosotros creemos que viviendo con ellos regresará nuestra sonrisa casi olvidada y si -por el contrario- estamos todo el día con los niños saltando a nuestro alrededor creemos que lo requerimos es un minuto (laargooooooo) de vida de solteros, de silencio, y de tiempo libre.

En resumen, NUNCA tenemos lo que deseamos y renegamos de lo que estamos viviendo, y pensamos que el modelo totalmente opuesto es la cura para esa sensación de hastío y apatía que se ha instalado en nuestra alma. Esa creencia genera lo que nosotras llamamos espontáneamente en la conversación: cargar un saco de piedras sobre la espalda. ¿Ese saco qué contiene? Culpas, remordimientos, dudas, inseguridad, enojo, rabia, frustración, tristeza, parálisis emocional, baja autoestima, apatía, recelo, odio, envidia, miedo, MUCHO miedo.

En la plática con mi amiga me di cuenta que ella había hecho con su vida, su matrimonio y sus hijos lo que yo pensaba que era la solución a mis culpas, mis miedos, a todo lo que me hacía sufrir de mi situación de vida, de mis decisiones pasadas y actuales. También noté que yo tenía, de alguna manera, la vida que ella desearía tener, y ella la que yo deseaba. En el fondo así era, al menos estábamos deseando (envidiando) la idealización que teníamos en nuestras cabezas sobre la vida de la otra.

Ambas estábamos añorando lo que la otra en cierta forma disfrutaba (o no, tal vez lo sufría pero lo tenía, era suya esa vida), que aquella vida, la de la otra era la que en el fondo desearíamos estar viviendo y no la propia vida. Ambas… y acá viene la revelación: sufrimos en el pasado, y en cierto modo seguimos sufriendo por las decisiones que tomamos y estamos tomando hoy en nuestras respectivas vidas como madres y mujeres. Entonces me dije si ella sufre, y yo estoy creyendo que lo que ella vive es mi solución (la panacea), y a ella le pasa igual que a mí, entonces las dos estamos equivocadas. La interpretación que cada una hace de su vida es UNA GRAN TRAMPA. Las dos estamos cayendo en ella.

Siempre hemos soñado con una vida diferente, supuestamente más feliz. Pero allí estábamos leyéndonos, la una a la otra, leyendo un testimonio en vivo y en directo que demostraba que esa vida ideal que soñábamos no lo era tanto, dado que la otra estaba padeciendo ése que era el sueño propio (tantas veces anhelado). Es algo complicado de explicar, pero sentí que ese saco de piedras del que tanto hablamos esa noche era UNA GRAN MENTIRA, que yo había invertido tanto tiempo, tantos pensamientos, tanta energía, en pensar CIERTA, VÁLIDA Y LEGÍTIMA mi mentira personal que me la había creído.

Pero un momento… allí estaba ella, sencilla, AMOROSA, demostrándome con su vida (con su interpretación de la misma) que lo que yo había creído mi salvación no lo era. Parece consuelo de tontos, pero es algo GRANDE. Parece una cosa nefasta (hasta cruel) concluir que el sufrimiento de mi amiga demostró que mi sufrimiento personal es una gran mentira… pero no lo es. ¿Por qué no? Porque cualquier cosa que sirva para DEVELAR una mentira ES UN MILAGRO DE ENTENDIMIENTO. Y si éste es compartido ES UN DOBLE MILAGRO. ¡Aleluya! ¡Aleluya! Mi sufrimiento en mi historia de vida, también le revela a ella SU MENTIRA PERSONAL. Somos dos las que despertamos de UNA PESADILLA. De un mal sueño: DE LA CEGUERA QUE ES LA INCONSCIENCIA PERSONAL.

¿Dónde estaba entonces mi problema, su problema REAL? Estaba en la interpretación de lo vivido. En la mía. En la suya. En el deseo constante de tener lo que no se tiene, de desear siempre otra cosa, de pelearse con lo que es, de no aceptar a corazón abierto (y con los ovarios necesarios) las consecuencias de las decisiones que tomamos. ¿Qué contiene de verdad nuestro saco de piedras? Nada. No contiene nada porque NO existe realmente. Es una creación MENTAL. Una interpretación que hicimos cada una de lo que estaba viviendo y había vivido. Es tan profundo, NO EXISTE EL SACO, NO EXISTE SU ¡”$%%&(/)=? CONTENIDO, NUNCA EXISTIÓ. Ver que la que creía mi única verdad, mi única salida, era la mentira personal de otra persona, además la de una amiga querida sincera, honesta, amorosa, que me lo estaba contando honestamente fue MÁGICO, triste y doloroso también -no lo niego-, pero finalmente MÁGICO. No me estaba contando su vida, sino la interpretación errónea que hizo, yo estaba haciendo lo mismo con la mía. Nuestras vidas como tal son OTRA COSA.

Hoy me detengo ante mi saco de piedras, lo veo, lo reviso. Le digo que NO EXISTE Y QUE YA NO NECESITO CREER QUE SÍ EXISTE. Hago todo eso porque mi amiga me OBSEQUIO EN UN ACTO DE AMOR, LA INTERPRETACIÓN DE SU  VIDA COMO ESPEJO. Lo hago con la certeza de que no es real mi saco de piedras, que me lo inventé… que ese saco no me llevará a NINGÚN SITIO DE VIDA MEJOR. ¿Por qué no? Porque a mi amiga no la llevó a ningún sitio mejor. Es realmente LIBERADOR. MUY LIBERADOR. Es sacarme una daga del corazón, quitarme un saco de piedras pesadas de la espalda, curarme una herida que llevaba nueve años sangrando, una que no estaba abierta del todo ni tampoco cerrada… pero por donde sin duda HASTA HOY ME DESANGRABA.

POR UN MUNDO SIN VERDUGOS AUTOGESTINADOS DENTRO DEL ALMA. POR UNA VIDA SIN INTERPRETACIONES PODRIDAS. ALLÍ EN LA FOTO LES DEJÓ LAS PIEDRAS QUE SAQUÉ DEL SACO, LAS MISMAS QUE MIRÉ DURANTE HORAS. CON MI REFLEXIÓN DE HOY DESAPARECIERON DE LA CESTA DONDE LAS PUSE. LUEGO DE UN MOMENTO, DESAPARECIERON PARA SIEMPRE. DESAPARECIÓ LA CESTA, MI SACO PERSONAL, DESAPARECIERON LAS PIEDRAS Y MI NECESIDAD DE CARGARLAS.

Infinitas gracias, querida amiga.

Con amor a mis lectoras, Nadir

En busca de la fertilidad perdida

 

Unos siete millones de mujeres mayores de 35 años y sus parejas padecen de infertilidad en el mundo. Para el año 2018 la mayoría de las personas de 30 años estarán buscando familia con asistencia médica, casi el doble de hoy en día.  

Estas parejas pasan por un doble suplicio: tratamientos médicos complicados y ver como sus relaciones de pareja se desmoronan. Luego de lograr el tan ansiado hij@ un porcentaje muy alto termina con un relación amorosa en crisis o a punto de divorcio. A veces la relación termina igual de mal porque el hijo no llega ni con la ayuda de la ciencia. Si estamos hablando de siete millones de mujeres y sus parejas es mucha gente, MUCHA. La ciencia ha ayudado es cierto, menos mal que existe, pero hay que revisar las motivaciones, los deseos y las angustias relacionados con dichos tratamientos y su efecto, que no te tomen desprevenid@.
Hace unos días un amigo me contaba que su hijo no más no llegaba. Me decía: “ella tenía tanta ansiedad de no salir embarazada que por lo mismo no salía embarazada, es una locura”. No le quito la razón. Las relaciones sexuales además se vuelven aburridas, cansonas, irritantes, para la persona que está menos ansios@ o para ambos. Cuando lo que se busca no es el placer y el amor compartido sino la creación obsesiva de un cachorrito humano los cimientos de cualquier relación pueden tambalearse o de plano colapsar.
Últimamente siento que los hijos ya están entrando a la dinámica de los bienes de consumo. La gente tiene una relación casi patológica con el tema del embarazo. Parece que una mujer o una pareja no puede ser entera, completa y feliz sin prole. Otros desean tenerlos en una especie de “déjame llenarme el huequito que tengo en mi alma”, pobres hijos digo yo qué les espera al nacer cuando sus padres no han logrado ser felices por ellos mismos, cuando necesitan que “algo” más para sentirse satisfechos. Aclaro, los niños me encantan y creo que tener un familia es maravilloso, pero también es una responsabilidad grande que comienza con un@ mism@. ¿Qué queremos realmente cuando decidimos procrear? Una buena pregunta que tod@s tendríamos que hacernos llegado el momento.

Estas parejas pasan por varias fases, creo yo: el deseo de tener un hijo y la anulación de la pareja; búsqueda del embarazo por la via natural y la decepción porque no resulta; toma de la decisión de hacerse el tramiento de fertilidad; el tratamiento per se; el embarazo o no; la vida con crío o sin él; y de regreso a la relación de pareja. No todos los casos son iguales, pero al menos resulta ilustrador revisar lo que puede pasarnos y nos pasa como pareja.

A veces los hijos vienen sin planificación, pero en este caso hablamos de un acuerdo, organizado y decidido en pareja. La historia es muy conocida… uno se enamora, ama y quiere todo con el otro o la otra. A veces ese todo tiene ansias de trascendencia y comienza la necesidad de ver corriendo y hablando al “producto” del amor. En algunas parejas surge la premura también de enamorarse de un tercero cuando el enamoramiento deja de ser tan fuerte y ya han pasado hacia una fase más sosegada (el amor en sí) y menos líbidinosa, los encuentros sexuales alocados ya no son tan numerosos ni tan apasionados. La pasión busca renacer en otros significados, ahora el surgimiento del concepto de familia. Muchos solucionarían su deseo de un tercero con una cana al aire o un amante fortuito, pero como eso es menos convencional (y para algunos hasta pecaminoso) deciden tener hijos. Algun@s creen que los hijos unen a las parejas (craso error) y otr@s que su espos@ no l@ dejará si tienen un hijo (más falso aún). Sean por las razones que sean (sugiero que estén muy claras al menos lo más que se pueda) se llega a la decisión.
Suele suceder: se comienzan a tener relaciones sexuales para un único objetivo, otro error. La pareja pronto olvida que hacen el amor por el amor y el deseo que comparten, porque tener sexo cura, éste sí une, y además es sagrado, conecta al cuerpo con una dimensión extraordinaria y espiritual. ¡Ojo! Cuando la cama se vuelve monotemática… hacemos un hijo, hacemos un hijo, hacemos un hijo… el tedio y el horror pueden retozar con ustedes entre las sábanas. Nos entregamos al horario, a los días fértiles así sin más, con ilusión, amor o la emoción que esté detrás de lo que hacemos. Podría ser algo muy hermoso, de hecho lo es pero… ¿lo es para ti? ¿Te has preguntado si te satisface tener sexo así o está comenzando a ser un obstáculo para ti o para tu pareja?
Entonces nos damos “cita” en el período fértil, hacemos lo que se requiere y nada sucede. Los meses pasan, cada menstruación, gastamos en pruebas de embarazo caseras, el tiempo corre y la decepción se adueña de todo dejando una sensación de “ser poco útil”, ¿qué es lo que te pasa realmente? ¿Acaso ser humano sólo implica tener hijos? Saber que así sin hijos ya estás complet@ te dará paz. Los hijos son un regalo no una necesidad. La búsqueda de un retoñito tendría que ser un proceso ameno, divertido, creativo, no un deber. Cualquier cosa de tu vida a la que le pongas la etiqueta del deber será un perfecto “karma” (en el sentido amplio de la palabra), comenzarás a sentir que es una carga y tu pareja también.
Entremos amablemente a la vida de familia, sin obsesiones, nada pasa si no se tienen hijos ya, ya, ya… soltemos los ideales tan dañinos para la relación de pareja. Es paradójico pero la maternidad y la paternidad suscitan los miedos más profundos, las historias familiares de cada uno saldrán a flote, así como las heces fecales que flotan en tu WC cuando no jalas el agua. Perdonen la expresión, pero es que a veces los traumas de la niñez apestan. Jalar el agua de tu inconsciente te salvará. Es mi intención motivarte a revisar todos esos miedos e historias antes de lanzarte a tener una panza enorme o a depositar tus espermatozoides dentro de tu pareja. Tener un hijo es un regalo maravilloso de la vida, no lo arruines con obsesiones e ideas negativas. No lo arruines con motivaciones viciadas y equivocadas, revisa cuáles son tus motivaciones ya. No arruines el proceso de hacer el hijo, eso también hay que disfrutarlo. Que “me pegó el calendario”, que “ya me llama mi reloj biológico”, que “si espero ya no podré tener un hijo”, pues es mejor que cuando lo tengas estés segur@ de que deseas hacerlo, por tu bien y por el de tu vástago. Leí en alguna parte que la infertilidad es la incapacidad de quedar en embarazo después de estar tratando por lo menos durante un año sin usar ningún tipo de control prenatal. Cerca de 15% de las parejas son realmente infértiles. Pero la ansiedad es tanta que muchas parejas entran en pánico sin ni siquiera haber pasado un año buscando bebé. Relájate, viajen, sigan sus vidas alegres, cítense en un hotel con jacuzzi, varíen la forma en la que juguetean en la cama, disfruten del sexo por sí mismo.   
Las personas son fértiles de por sí, el cuerpo sano es fértil. Habría que preguntarse qué está pasando en tu cuerpo que no te deja embarazarte o que le está pasando al hombre que sus espermatozoides cada vez son menos y tienen menos movilidad. Preguntarse no es atormentarse, sino revisar lo que está dentro de tu mente, las creencias que tienes y el estado de salud general de las personas involucradas y sus hábitos. La enfermedad como camino es un libro que te puede ser muy útil, porque finalmente explica cómo es que nos enfermamos y que buena parte de los padecimientos que sufrimos (la infertilidad incluso) tienen que ver con ideas, conceptos, pensamientos y creencias que tienes y pasan al cuerpo físico sacándolo de su equilibrio perfecto. Te pongo un ejemplo de creencia falsa. Un viejo refrán dice: para sentir que tu paso por el mundo tiene significado debes sembrar un árbol, escribir un libro y tener un hijo, es una atrocidad pensar así, estás cavando tu propia tumba y la de tu deseo. ¿Acaso la vida realmente no tiene significado sin esos logros? Es una sentencia horrible, falsa y además poco amable para contigo mism@. Los deseos y los logros son particulares, son como las huellas digitales, cada quién tiene los suyos y todos son válidos, muy válidos. ¿Qué se cree la gente que juzga a los que no han sembrado un árbol, ni escrito un libro y tampoco procreado un hijo? Lo que está bien para unos no necesaramiente tiene que ser lo que los demás deseen y quieran para sus vidas. La libertad, uhmmm, ¿dónde quedó la libertad?
Quizá tu cuerpo al no quedar embarazada o al no producir espermatozoides suficientes o de calidad te esté mandando una señal, te grita: revísate, cúrate, renúevate, transfórmate antes de ser mamá o papá. Habría que detenerse un ratillo y dedicarse a ser mejor persona, a estar feliz así como estás sin hijos… prepararse para ser padre o madre requiere de un ejercicio consciente de transformarte como persona, de sentirte más libre y es aconsejable tomar una decisión tan importante en un estado pacífico, en paz, en una etapa estable y armoniosa de tu vida. Porqué no decirlo también la relación de pareja debe estar en una fase armoniosa, porque un hijo no resolverá los gritos, las peleas ni la apatía en la que están hoy.
Te comento algunas cosillas interesantes que dicen los que han logrado un estilo de vida más sano. En macrobiótica se dice que el estrés de las mujeres en los trabajos competitivos, el exceso de intelecto (pensamientos recurrentes y obsesivos) y las falsas creencias de las ejecutivas crea un ambiente interno hostil para la formación de un embrión. Entre los practicantes del ayurveda se recomienda buscar el origen de la infertilidad en el cuerpo y lo que no anda bien de manera amable; a las personas se les hace más fácil acudir al menor esfuerzo y a la velocidad de los tratamientos alopáticos, invaden su cuerpo con intervenciones o medicinas que en la mayoría de los casos no funcionan o tienen un alto porcentaje de fracaso: la reproducción asistida y el tratamiento con hormonas. Cuando un cuerpo está sano las hormonas deben funcionar bien, la naturaleza es sabia, somos nosotros quienes la disturbamos con nuestros hábitos, mala alimentación, ocupaciones y preocupaciones. En el mundo de hoy, alocado, apurado, agitado, estresante y esquizoide nunca se escucha al cuerpo ni se le da tiempo para que con su sabiduría natural y propia se cure, vuelva al equilibrio. La práctica de la autoobservación no está de moda, la gente no se da tiempo para sí misma.
En esta búsqueda aparece una pregunta muy dolorosa: ¿quién es el responsable de que el hijo no llegue? Invariablemente sucede lo mismo siempre se cree que la culpable es la mujer. Aunque la infertilidad se ha asociado tradicionalmente a la mujer, las estadísticas demuestran que en un 40 por ciento de los casos, el hombre es el que presenta problemas de fertilidad, en otro 40 por ciento, es la mujer quien padece este problema, y en el 20 por ciento restante, el problema es de ambos. Pero siempre pasa que se responsabiliza a la mujer primero, incluso teniendo pruebas de que el hombre es el infértil resulta que la mujer siempre lleva la peor parte, sobre todo cuando la noticia se hace pública. ¿Por qué? Resulta que la fecundidad y los hijos siempre son asuntos femeninos dicen much@s, erróneamente pero lo dicen. A mí me huele a violencia contra la mujer, a “cosificación” de la mujer, a que muchas personas piensan que las mujeres somos máquinas de producir y cuidar hijos y que no servimos para más nada. En pleno siglo XXI todavía hay muchos seres humanos que piensan de esta forma. Es una lástima.
Los prejucios y las ideas falsas también actúan en contra de los hombres. Se ha comprobado que si el hombre no es padre, se vuelve ansioso y pierde la autoestima, porque tiene que demostrar su virilidad y masculinidad. En lugares donde los hijos son considerados un bien preciado, la infertilidad masculina es un problema que puede contribuir a matrimonios inestables, marginación social y estrés psicológico, ya que se cree que la fertilidad y la reproducción son valores centrales para la identificación de la autoimagen en el hombre.  
Los factores biológicos y médicos siguen siendo los más investigados en comparación con los emocionales o los socioculturales. Sin embargo, suelen ser muy determinantes en los casos de infertilidad tanto en hombres como en mujeres. Lo que se conoce es que la infertilidad mantiene al hombre en un estado de desequilibrio emocional y de baja autoestima, dado por la ansiedad y frustración que genera. Por ejemplo, en estudios experimentales, se ha demostrado que cuando el estrés es severo causa una declinación en la cantidad y la calidad del esperma y afecta el sistema endocrino.
LLegado el momento en que se reconoce la infertilidad se produce un bloqueo en una meta que se  considera de gran valor (ser padre o madre), luego se da un período de desequilibrio emocional, una crisis, la ansiedad se eleva y la tensión también, la persona se enfrenta a sentimientos no placenteros y a veces desconocidos hasta el momento, en general la vida se altera, se sale de la costumbre. Generalmente la pareja experimenta frustración, irritabilidad, depresión, rabia, culpa y aislamiento. La relación de pareja puede resentirse y verse afectadas muchas áreas: la sexualidad, la comunicación, la actitud hacia el trabajo o la carrera profesional y la adaptación social. Es el momento de buscar ayuda, pídela, búscala. Buscar ayuda y aceptar que la necesitas no tiene nada de malo.
Los hombres infértiles suelen sufrir más angustia que las mujeres infértiles, porque en las sociedades machistas y tradicionales (que son casi todas), el hombre que no procrea es asociado a una falta de virilidad. La familia comienza a presionar y el entorno social también para que la pareja tenga descendencia. Surgen conversaciones hirientes y culpabilizantes sobre la imposibilidad de la extensión del linaje familiar o la pérdida del apellido familiar. En algunas culturas, especialmente en Africa, América Latina y el Caribe, la conformación de una familia constituye el objetivo principal de la vida, porque constituir un hogar significa alcanzar la complementariedad biológica y social, lo cual representa el cumplimiento de un precepto social impuesto por el grupo sobre la pareja, para demostrar la capacidad biológica de reproducción o procreación. En sociedades patriarcales (la mayoría), el hombre que tiene muchos hijos adquiere un reconocimiento social. Es por eso que algunos hombres ven el casarse y tener hijos como parte del mismo negocio,  un convenio en paquete. Todo esto origina que el hombre muchas veces no reconozca su problema de infertilidad o que trate de ocultar y negar a los demás su incapacidad para procrear para que no lo califiquen con adjetivos que denotan falta de virilidad, debido a que la imagen del hombre sin hijos generalmente es negativa y constituye objeto de reproche, compasión y a veces hasta de desprecio. Los seres humanos valemos por lo que somos, por nosotros mismos, no porque tengamos hijos o no.
El hombre por lo general no desea hablar de sus problemas sexuales, tiene vergüenza y considera equivocadamente que en este tema radica el poder de su masculinidad. Cuando el hombre recurre a un médico por un asunto relacionado con su fertilidad, pocos profesionales pueden comprender las preocupaciones de índole moral, social y subjetiva que tiene el hombre. Además, generalmente el hombre llega a la consulta después que su esposa visitó al ginecólogo. Es muy triste ver como muchas mujeres supuestamente infértiles tienen que someterse a una serie de pruebas y tratamientos invasivos durante años cuando en muchos casos el problema está en su pareja.
Habría que rescatar el lado humano en la medicina. ¿Dónde quedó? Los médicos no sólo están tratando con mujeres y hombres con problemas de fertilidad sino con humanos ansiosos, temerosos, ilusionados y a veces obsesionados con los resultados. No necesitan más agresiones. Detrás de cada tratamiento de fertilidad debería existir un equipo interdisciplinario (psicólogos por ejemplo) no sólo un ginecólogo o un urólogo. 
La sobrecarga de gente buscando tratamientos de fertilidad ha vuelto este campo un negocio muy grande y a las personas se les trata como objetos, “ven y deja tu dinero aquí”, es triste. Sugiero hacer terapia psicológica individual o en pareja, revisa tus creencias sobre la maternidad o la paternidad antes, durante y después del tratamiento. Entra al yoga, a la meditación, te aseguro que una hora diaria de meditación será muy bueno si andas en estos menesteres de los tratamientos de fertilidad. Trata con medicina alternativa también es una opción muy válida y aconsejable, no trates con tratamientos invasivos primero, opta antes por ser amable con tu cuerpo. 
La tierra ya está súper poblada y tenemos muchos niños en total abandono, no nos dejes uno más. Hazte cargo de lo que decides. Muchas personas optan por no tener hijos, qué bien, me parece una opción muy válida y además plausible. Algunos muy muy MUY sabios deciden adoptar, de esos sabios requerimos por MILLONES en este planeta.
Con todo mi amor,
T.R.