Etiquetado: relaciones de amor

La vida en pareja y sus metáforas

inventario Recuerdas cuando eras una/un estudianta/e de preparatoria. Trata de sentir otra vez lo que significaban para ti los recreos en medio de una larga jornada de (obligados) estudios de colegio. Y ahora lee.

Cuando estamos en una relación de pareja a veces se nos olvida que la pareja es el recreo y no las clases y las materias. La pareja lo que hace (o correspondería que haga) es recordarte en todo momento que tienes acceso al recreo, a la diversión, al sentir rico, a estar en paz. Y entrar contigo en el recreo y jugar. A menudo los problemas cotidianos absorben a uno o ambos miembros de la pareja y olvidan que amar es sinónimo de paz. Se dejan arrastrar por las deudas económicas, los problemas en el trabajo o con los hijos, o cualquier otro inconveniente de la vida ordinaria.

El amor no es más que la puerta hacia lo extraordinario, a la que entras desde tu vida cotidiana. Si deseamos que nuestra relación (y el amor) se mantengan tranquilos y haciendo lo que es su función en el mundo humano es recomendable revisar dos modalidades de comportamiento. Para verlas mejor las llamaremos: corte de caja vs inventario.

Es común que las parejas se digan: “pensé en ti todo el día”, “no te puedo sacar de mi mente”, “estás en mi cabeza a toda hora”, yo pregunto, si tu pareja está en tu cabeza durante las 24 horas del día entonces… seamos honestas/os… cómo trabajas, cómo estás presente en tu presente, quién vela por ti, y piensa y siente y actúa en el AHORA, quién se interesa en hacer lo que está haciendo de manera consciente, estar con los hijos, hacer un deporte…

La verdad es que la única manera sana (y que no te lleva a la frustración) de estar trabajando o haciendo otra actividad es no pensar en tu pareja cuando la estés haciendo, porque estarías quitándole a eso que haces la atención que requiere. Para practicar la consciencia presente, el estar aquí y ahora, se necesita que prestes TODA tu atención a lo que haces en el momento presente. No hay de otra. Es un ejercicio fantástico.

Ejemplo. El propósito de tu vida cuando estás lavando los trastes es lavar los trastes, el propósito secundario es lavarlos para que estén ya listos cuando quieras volver a comer. Cuando estés comiendo entonces usar esos platos limpios y comer en ellos será tu propósito principal y el secundario volverlos a lavar para la siguiente comida. Y así con todo lo que hagas.

Esa forma de relacionarse con lo que se está haciendo en un determinado espacio temporal le llamamos corte de caja. Dicho corte te conduce a pensar, sentir y actuar en períodos de tiempos cortos y en tiempo presente. Y también a soltar todas las cosas positivas y negativas de esa labor, actividad o experiencia apenas termine. No te quedes pensando, sintiendo ni actuando nada que tenga que ver con eso cuando ya hayas terminado. Al pasar a una nueva actividad está presente en esa nueva actividad y deja atrás la pasada actividad. Aunque haya sido placentera o una mismísima cochinada.

En cambio, el inventario, implica un lapso de tiempo más largo, digamos un mes, un año, o varios años, y también implica cargar lo que mil “cosas” te significan por mucho tiempo. Cuando piensas, sientes y actúas en la versión inventario la presión te deja exhausta/o, la información crece, las cajas y cuentas que contabilizar son demasiadas, es decir, ya sin metáfora, esperas un tiempo enorme y acumulas un sinfín de situaciones o experiencias y luego explotas. La vida vivida así va por ciclos enormes, y cuando por fin tomas una decisión quedas casi muerta/o. Eso sucede porque has acumulado muchos resentimientos, frustraciones, sentimientos, dudas, alegrías, satisfacciones, logros, todo por tanto tiempo, que luego puede que te sientes liberada/o… al romper la relación… o dejar ese trabajo… o acudir a una nueva actividad… o ascender de puesto… pero qué necesidad tenías de esperar tanto, de acumular tantas emociones, de llevarte hasta el extremo de tus fuerzas, de perderte tanto presente mientras acumulabas y acumulabas… de dejarte en estado de muerta/o viviente.

Con los cortes de caja verás (tendrás la capacidad de VER) el camino que está tomando hoy tu relación de pareja, podrás pensar, sentir y actuar en el presente y decidir ya qué quieres y meter cambios si las cosas están conduciéndolos hacia donde no quieren ir. O hacia donde tú particularmente no quieres que vaya. El que vive en modalidad inventario, o pendiente de él, no está viviendo realmente, está en una postura de autómata y en la sobrevivencia vacía. Así la vida pierde significado.

Si tu relación ya dejó de ser el recreo que decía al inicio te hubieses dado cuenta antes al hacer un corte de caja, todos los días, al final de cada encuentro con él o ella. Ves a tu pareja, conviven, y luego sueltas esa situación y de ese recreo entras a clases. En las clases ¿qué haces? Pues trabajas, vas de compras, asistes a tu curso o clase que te gusta, ves a tus amigos, aprendes un idioma nuevo, etc. Cuando estés en esas actividades tienes que estar en ellas, con toda tu persona, con toda tu atención y dejar a tu pareja y a toda la vida en pareja en off, no estar con la imagen o el concepto de todo eso (y lo que representan para ti) en la cabeza mientras estás en el presente haciendo equis cosa. Vivir en el inventario y ausente en el presente es esquizofrénico, enloquecedor, desgastante. Para todo el mundo, no sólo para ti.

¿Cómo lograr que la relación vaya hacia donde quieres que vaya y al mismo tiempo no perderte el presente? Viviendo el presente, y pensando, sintiendo y actuando en él. Es allí en ese espacio temporal donde sucede la construcción también del futuro, pero desde el presente, no desde el pasado ni desde el futuro.

Otro ejemplo. Si hace mucho que no van a bailar, o al campo, o hacer cosas que les gustan, notarás lo que está sucediendo pero en el momento presente con él o ella. Si se la pasan hablando de deudas, de problemas de trabajo, de frustraciones, de logros, de trofeos, de más nada. O si ya no hablan de estar juntos, de abrir una cuenta bancaria para ahorrar para un próximo viaje o si ya no dicen “cuánto me gustan tus pecas” o “me late su sonrisa”, o no disfrutan de ver una película juntos y conversar sobre ella. Simplemente ¿qué sucede?… ya no conviven, sino que están apostándole a la ficción de que sí conviven.

Si su recreo se ha vuelto clases, cuando notas/n que ya no hay recreo… pero estás/n viviendo en el presente… no pasará un minuto en que no lo notes/n… es más querrás/n conducir inmediatamente tu/su presente hacia la plenitud de lo extraordinario. ¿Qué hacer siempre? Crear lo extraordinario para ti y para tu pareja en cada encuentro, en cada comida, en cada rutina, ¿qué es lo extraordinario?: PAZ. Más nada. Sólo paz. Paz compartida.

Las rutinas son las rutinas, hazlas, pero no se te olvide crear en “guao” y compartirlo con tu pareja. Las parejas son el recordatorio, son las personas que notan (la mayoría de las veces antes que tú) que algo pasa, que estás enojada/o, frustrada/o, herida/o. Las parejas están sólo para indicarte: “hey, crucemos la puerta, crúzala, no te quedes pegada/o pensando en el pasado o en el futuro”. Para eso son las parejas, son Presente Activo, recordatorios para cuando se te olvida vivir HOY, son las personas que te acompañan en esta forma sana de vivir también. Sé tú así para él o ella, y él o ella lo será para ti.

Si no lo es o no puede serlo porque no tiene las herramientas de vida para poderlo ser, sabrás PRONTO que ésa no es la pareja que deseas y podrás terminar esa relación de una forma amable, amorosa. Terminar una relación así sí es posible. Lo mejor es que no te atacarán las culpas porque en el presente vivido en modalidad corte de caja (pensando, sintiendo y actuando en el presente) NO hay culpas. Lo bueno y lo malo se libera antes de que te genere culpas.

(En eso del presente los hijos son unos maestros notables. Ellos notan rapidito cuando estás jugando con ellos y estás pensando en que no pagaste la tarjeta de crédito.)

Si tú no estás siendo “recreo” para tu pareja, o él o ella no lo está siendo para ti, revisa si estás pensando, sintiendo o actuando en modalidad inventario, seguro sí, y pásate ya al NOVEDOSO Y LIBERADOR corte de caja. Lo que siga entre ustedes o lo que tenga que venir llegará ANTES.

El corte de caja es pura vida.

PD: Las sabias metáforas son cortesía de mi psico-neuróloga Diana. Amén por mi terapia de todos los miércoles.

Pareja: ¿por qué nos relacionamos? #sersiendo

pareja

Hoy mi madre me envió por mail unos artículos de María Dolores Paoli, me gusta su punto de vista y las cosas que dice sobre las relaciones de pareja. Creo que su pensar y sentir le viene como anillo al dedo a mis lectores y a mí.

Reproduzco acá sólo una parte de su texto. Espero que se tomen un tiempo y entren en su página web. No sólo hay información sobre este tema sino sobre los niños índigo y demás.  Espero les guste. A mí me hizo pensar mucho sobre mis relaciones de pareja.

La vida está basada en la capacidad de relacionarnos

Estamos habituados en aplicar el término “relación” a la interacción entre dos personas o más, pero el relacionarse es parte inherente de la vida. Todas las manifestaciones de vida se relacionan de alguna forma para poder expresarse.

Dentro de la evolución, la forma más pasiva es la del mineral, pero aún así se deja percibir, utilizar, admirar como puede ser un brillante, un zafiro, un rubí, una joya. Le sigue el animal que es una forma más dinámica pues interactúa con otros animales, con la naturaleza, con los seres humanos como por ejemplo: el perro con su amo.

Luego está el ser humano donde se manifiestan diferentes formas de relacionarse, pero que requiere de la interacción para subsistir. Si el ser humano no se relaciona muere, por ejemplo: un bebé si no se relaciona con la madre o con otra figura adulta protectora no subsiste por sí solo.

Sobrevivencia

Por ello, manteniendo el recuerdo de la necesidad de sobrevivencia, muchas personas eligen perpetuar una relación destructiva, antes de no relacionarse, pues en el momento en que se relacionan viven.

Por ejemplo: Una pareja permite atropello físico o verbal porque en el fondo prefieren tener una relación abusiva que no tener ninguna. La calidad de la relación va a depender de la actitud con que se aborde.

Las relaciones humanas interpersonales representan el gran reto para el individuo y sólo a través del Amor es que podemos relacionarnos plenamente, donde podemos fusionar nuestras conciencias individuales y contactar la unidad.

Ser pareja para regresar a la unidad

La verdadera razón para relacionarnos es poder regresar a la unidad, de donde se parte, habiendo asimilado las vivencias, redescubriendo en el otro la condición divina. Para ello, requerimos relacionarnos.

Es a través del contacto, del placer, del gozo que nos integramos a la unidad pero la mente y las emociones no clarificadas ni canalizadas nublan el camino para hacerlo.

Por ejemplo: El temor que sentimos a no ser amados, a ser rechazados nos hace dudar de nuestra capacidad de lograr sostener una relación de amor. El encontrar la capacidad de amar, nace de la voluntad y disponibilidad que tengamos.

En el relacionarse con los demás es cuando los conflictos no resueltos de la mente se activan, por ello, muchas personas creen que si no se relacionan sentimentalmente no tendrán problemas mayores debido a que consideran que el roce de la incomodidad sólo se presenta con la presencia de otra persona cuando en realidad, las relaciones son un termómetro de nuestro estado interno.

Autoconocimiento

La fricción de la interacción es el activador del autoconocimiento porque primero el conflicto tiene que estar adentro para que se pueda manifestar afuera a través de otra persona. El evadir relacionarse sentimentalmente y sacrificar la plenitud del contacto perpetúa los problemas internos pues no son puestos en evidencia. En la medida que no estemos dispuestos a solventar los conflictos emocionales no se pueden tener relaciones significativas, duraderas, nutritivas.

La mayoría de las personas sólo se relacionan a través del intercambio de ideas, del placer sexual, pero esa atracción no garantiza una comunicación profunda ni una relación duradera sino más bien un momento de proximidad que nos aleje de la soledad que probablemente en ese momento estemos sintiendo.

Este tipo de relaciones pueden ser distraídas y placenteras pero tarde o temprano entrarán en conflicto pues el verdadero Ser no se ha revelado por temor a ser expuesto, a mostrar los conflictos y ser rechazado.

Abrir el corazón

El verdadero ingrediente para tener una relación significativa es ser genuino, abierto. Es bajar las defensas, permitirse involucrarse, ser vulnerable, envolverse en el sentir. Hay que darse permiso de conocerse a sí mismo porque ¿cómo se puede comunicar a los demás lo que no nos atrevemos a comunicar a nosotros mismos? ¿Cómo puedes hablar de tus necesidades con tu pareja si no las has reconocido primero?

Date el permiso de sentirte para que puedas sentir plenamente la integración con tu pareja.

Hasta aquí su texto. Sigue leyendo más artículos en su página web, tiene varios sobre la pareja y las relaciones de amor.

Nadir Chacín
Visítame en Facebook y Twitter

Guardar

Guardar