Etiquetado: Rol

Des(nudo) de mujer

a Úrsula Fuentesberain

 

 

 

 

 

 

 

 

Hace mucho que no escribía como si alguien me dictara desde alguna parte de mí. Agradezco a Úrsula por detonar este artículo con su pregunta ¿pero qué diablos significa ser una mujer independiente? Hoy vengo a regalarles un cacho de lo parido a punta de aventuras y putazos.

Es cierto que a las mujeres no nos ha tocado fácil durante toda esta historia. Seguro algunos hombres sentirán lo mismo que nosotras. Es aun más cierto que nuestras infancias nos marcaron, pero lo que nos pasa hoy no está relacionado con nuestro género ni crianza. Al menos lo que me pasa a mí responde a algo más íntimo y maleable: mi relación conmigo.

Tratar de ser independiente no ha dependido de la actitud de los que me rodean ni de lo que pasa afuera de mí como el empleo, la casa, los hijos, la pareja, la carrera profesional. Es un estado de ánimo basado en mi autovaloración, misma que ha ido cambiando por temporadas. A brochazos. A empujones.

Puedo decir sin tapujos que me he atropellado. Nadie me atropelló: yo lo hice. Más allá de las cuestiones de género, de los condicionamientos sociales, del dinero o del empleo que tenga o no… me entendí un buen día Nadir atropellada por Nadir. Primero me atropellé con mi rol de hija, después con el de mujer, el de madre, luego antropóloga, editora, escritora, empleada, desempleada, amante de un casado, novia de un novio… y así sucesivamente. Arrollamientos nadirienses. Uno tras otro.

Con el tiempo entendí que mi anhelada independencia sólo surgía cuando me sentía valiosa y perfecta haciendo lo que el lado Bin Laden de mi mente consideraba decisiones “imperfectas”. Esas que salían del rol que yo tenía que cumplir al pie de la letra según cada etapa.

Ser independiente al inicio me pasaba por casualidad en momentos fugaces, mientras estaba haciendo algo que me gustaba mucho pero sin sentirme culpable. O cuando me divertía a pesar de no tener empleo o cuando mi pareja estaba en casa y yo disfrutaba al 100% bailando lejos de casa. No hay mejor forma de atropellarse que seguir cierto rol como único destino, aunque notes que te está matando a cuenta gotas.

Así surgieron en mi vida la fijeza, el aburrimiento y el desdén. Hasta que noté que ningún rol me contenía del todo porque los humanos no somos máquinas ni productos. Eso explicaba por qué a medida de que un rol me atrapaba yo iba perdiendo fuerzas. Perdiéndome a mí. Entendí que ningún humano atropellado acompaña ni ama a nadie. No puede.

Me humanicé al descubrir cómo darme a mí misma esos estados placenteros y satisfacer lo que deseo. Con mucha dedicación he estado aprendiendo estrategias nuevas y a mantener en ON ese estado de ánimo. He aprendido a pillarme en flagrancia cometiéndome abuso :) y entonces evito el naufragio… o puedo salir de él sin que mi vitalidad sea asesinada.

Ser una Nadir independiente ha sido y es lo mismo que valorar lo que yo deseo emocionalmente y dármelo yo. Porque si no estoy bien nada ni nadie de mi gente está ni estará bien. Porque si me arrollo me pierdo y los demás me pierden.

Desde que mi tranquilidad yo la produzco, defiendo y motivo a diario ya nada me ata como antes, nada, y si ya nada me ata de ese modo soy felizmente independiente.

Con amor,

Nadir Chacín

PD: Les regalo este autorretrato que me hice. Lo tengo en mi escritorio y me recuerda que la luz que requiero ya existe y viene de mi interior.