Etiquetado: Toma de decisiones

Negociación vs Seudo-negociación #sersiendo

pareja-crisis

No hay que confundir la negociación con la seudo-negociación en las relaciones de pareja. Negociar es ponderar las necesidades e intereses de cada miembro de la pareja cuando surge un conflicto entre ambos, luego llegar a una decisión (solución) reflexionada, consensuada y compartida y, en consecuencia, es también asumir ambas partes la responsabilidad sobre dicha decisión y sobre los efectos que ésta tenga en la vida de ambos (juntos y por separado). Seudo-negociación es cuando el otro o la otra hace ***como que*** decidimos juntos (hasta ahí todo va muy bien), pero cuando las cosas salen mal “la culpa” es del otro o de la otra y si las cosas salen bien entonces “el mérito” es mío. ¡Ojito, pongan atención a esta sutil y fina diferencia! La seudo-negociación es un tipo de manipulación (chantaje emocional), no es una negociación real.

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Nadir Chacín
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Libérate de las culpas
Libérate de las culpas

Reflexión de lunes | La mayor fuente del sufrimiento humano procede de la necesidad que tenemos de auto-legitimar nuestra condición de víctimas. ¿Víctimas de qué? De la crianza que recibimos, del mal humor de nuestra pareja, de la crisis mundial, de tu ex, de los banqueros, de nuestros defectos (“así soy, qué más puedo hacer”), de la genética (“soy hipertenso, mi mamá también lo era”), de los maestros, del lugar donde nací, del clima, de nuestra falta de formación académica o del exceso de ella, de nuestros vecinos, de nuestra delgadez o gordura, de las emociones, de nuestra belleza o fealdad, de las leyes, de la corrupción política… [y así hasta el infinito]. No somos víctimas de nada ni de nadie. Lo que lees: no eres una víctima. Si te comportas como víctima, así te auto-tratarás y así te tratarán los demás. La única manera de estar en paz es dejar de ser víctima y comenzar a hacerse responsable de la vida propia. ¿Duele el proceso que nos lleva a generar mayor tranquilidad para nosotros mismos? Sí, pero temporalmente. ¿Sufres? No. Sentir dolor no es lo mismo que sufrir. Hay una gran diferencia. Las personas que dejan de ser víctimas hacen acciones precisas para cambiar lo que no les gusta de su vida y también ayudan a que el mundo sea un lugar más habitable, para todos y todas. Hacen lo que tienen que hacer, lo que desean hacer, sin sentirse víctimas. El victimismo paraliza.

Lee sobre la diferencia entre culpa y responsabilidad en: “Por mi gran culpa”. Adelanto del libro “Senderos de paz” de Nadir Chacín

Feliz lunes,
Nadir Chacín @nadirchs
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