Etiquetado: violencia

El (mal) amor como escuela #sersiendo

By Lonac
By Lonac

Se ha dicho que el enamoramiento es una “experiencia cumbre”. A mí me gusta verlo como un proceso. Se parece a nadar plácidamente en un mar infestado de tiburones, pero sin notar que están allí desde un principio. (No, no exagero.)

El amor, el proceso que viene luego del enamoramiento (si se da), requiere de más paciencia, esfuerzo mutuo y reflexión. Durante ambos procesos, enamoramiento y amor, se necesita utilizar al corazón y al cerebro juntos para poder gestionarlos de una manera sana.

Cuando entras al terreno del enamoramiento recíproco y mutuo con alguien, la posible antesala del amor, se produce un resquebrajamiento de los guiones de vida en los inicios de la historia amorosa. Esto hay que vivirlo con conciencia, notando lo que estamos sintiendo, pensando y haciendo en cada momento. Sabiendo lo que podemos esperar o no de esta etapa de vida que estamos viviendo. Para eso también hay que estudiar, leer, informarse. Algo que rara vez hacemos.

Posteriormente, una vez que el efecto “hormonas a millón” del enamoramiento ha bajado, ambas personas han de decidir voluntariamente si continúan alimentando la relación y haciéndola crecer, es decir, pasar del enamoramiento al amor.

La mayoría de nosotros pasamos por el enamoramiento y el amor sin mucha conciencia, sin saber, sin analizar, sin discernir, con una extrema y profunda ignorancia, guiados por emociones muy tormentosas que no han recibido un entrenamiento adecuado. Una emocionalidad sin riendas.

¡Cuando no se tiene mucha conciencia, el quiebre del guión de vida puede dar un miedo de cagarse encima! (No hay otra forma de decirlo). Y el miedo sólo puede generar violencia, en todas sus formas de expresión, desde revisarle a escondidas el móvil al otro o a la otra hasta apuñalar a tu ex porque te ha dejado.

¿Por qué sentimos tanto miedo?

De la mano del enamoramiento asistes a sentarte en primera fila para ver la película sobre tu vida, la que has estado viviendo hasta ahora. Y, claro, todos tenemos escenas-vivencias que no queremos volverlas a ver.

En el enamoramiento y en el amor no sólo hace falta seguir lo que dice el corazón y el cerebro juntos, sino es necesario re-entrenarlos para que éstos nos lleven progresivamente por un buen camino: el sendero del buen amor como proceso vivo, no como meta. Digo re-entrenarlos porque el entrenamiento que la mayoría de nuestros corazones y cerebros ha recibido sobre las relaciones afectivas suele ser bastante sufridor y tóxico.

No todo lo que nos dicta el corazón nos llevará necesariamente a un “lugar” sano y habitable. Eso es un mito.

Deseamos amar y ser amados y a menudo terminamos haciendo daño y haciéndonos daño. Y la peor parte es que aprendemos desde la más tierna edad que nuestras experiencias de ir y venir de la duda a la certeza, de la conexión al rechazo, del amor al desamor, nos la produce la persona de la que estamos enamoradas/os o la persona que deseamos que nos ame. ¡No, esa persona no es culpable de tu malestar!

El buen amor no es ni se siente como una montaña rusa. El mal amor sí. Esto se aplica a las relaciones de pareja, a las relaciones familiares y a los amigos también.

Sin una toma de consciencia sobre el hecho de que las emociones placenteras o desagradables que sentimos y lo que hacemos con ellas son nuestra responsabilidad es muy difícil construir relaciones afectivas nutrientes, respetuosas y equitativas. ¡Esto no suele enseñárnoslo nadie: aprender eso es una empresa nuestra!

Que estés enamorada/o es una experiencia que merece celebración. Estoy de acuerdo. El tema es que no importa tanto si la persona, el otro o la otra en cuestión, no te corresponde como a ti te gustaría. ¿Cómo me atrevo a decir eso? Porque me he descalabrado muchas veces, ya perdí la cuenta, y aún sigo aquí dándole la bienvenida a las emociones placenteras y desagradables vinculadas a las relaciones afectivas, dejando que me transformen, aún cuando los resultados no sean “para siempre” ni sean exactamente como yo quiero.

Un buen punto de partida es considerar seriamente que la mayor parte de nuestros aprendizajes sobre el amor dejan mucho que desear. Nuestros progenitores, nuestras familias, la escuela, la cultura, la sociedad que “nos tocaron”, nos han enseñado a percibir el maltrato como una demostración de amor. ¡Estamos muy confundidos!

Desconfundirnos, desaprender y re-aprender cómo construir vínculos afectivos más sanos es una tarea personal y urgente. (A mí me ha sido sido útil leer el libro “Comunicación No Violenta” de Marshall Rosenberg. Si luego de leerlo sigues pensando que fuiste criada/o en un ambiente de amor y respeto: juro que me quito el sombrero.)

¿Cómo puedes sacar partido a tus (malas) experiencias afectivas?

Revisa tu guión de vida. Hazlo como si estuvieras analizando el guión de una película que hizo alguien más. ¿Cuál es tu historia de amor favorita? ¿La de tus padres o tus tíos o la de alguna pareja de amigos? ¿La de algún personaje de un libro? ¿La de una caricatura que veías de niña/o? Escríbela y revísala.

¿Cuál ha sido la historia de amor más importante para ti en tu vida (una que hayas vivido tú)? ¿Cuál ha sido la más patética, esa donde perdiste hasta la dignidad?

Escribe sobre todas esas experiencias y ponlas “bajo la lupa”. Analízalas. Escribe todo lo que se te ocurra. No las analices sólo pensando, que los pensamientos luego se van y uno se olvida. Ponlo todo sobre el papel. (Para este ejercicio recomiendo leer el libro “Los vínculos amorosos” de Fina Sanz.)

¿Qué he aprendido del (mal) amor?

Las veces que me he enamorado de alguien y no he sido correspondida:

He aprendido a tener paciencia y a ser humilde. He aprendido a darme apoyo a mí misma durante situaciones que me resultan muy desagradables y difíciles, estén vinculadas o no con el amor o con el enamoramiento. He aprendido a tener un espacio personal más rico y satisfactorio, construido por mí misma y para mí. He aprendido a tener Una Vida Propia. He aprendido a hacer blogs y talleres sobre el enamoramiento y el amor. (Risas.) He aprendido a poner límites en mis relaciones personales, a decir “No” cuando tengo la necesidad de estar en soledad para integrar las experiencias vividas o simplemente porque me da la puta gana. He aprendido a decir “Sí” cuando de verdad me apetecen las propuestas de los demás y así poder disfrutarlas.

Las veces que me he enamorado y he sido correspondida:

He aprendido otras cosas necesarias para la vida. He aprendido a disfrutar del momento, a dejarme asombrar por otro ser humano, he aprendido a ser tierna, a ser sexualmente activa, a darme placer y a dar placer. He aprendido a jugar con el erotismo, a ser atrevida y probar cosas nuevas, he aprendido a gustarme mucho a mí misma, incluso cuando estoy con kilos de más. He aprendido a disfrutar de la fusión amorosa, mientras dure.

Las veces que me he enamorado y he sido correspondida, y hemos atravesado juntos del enamoramiento al amor:

He aprendido a negociar, a ceder, a respetar más el tiempo y el ritmo de los otros, a escuchar, a confiar en las personas, a ser clara en mis peticiones. He aprendido a dejarme querer y cuidar sin tener tanto miedo. He integrado en mis células y en mis poros que no tengo que hacer más nada para que alguien me quiera, con existir es suficiente y eso ya lo estoy haciendo. He aprendido que siempre debo tener una Habitación Propia (literalmente).

Las veces en que me han dejado o he dejado:

He aprendido que el amor no dura para siempre. El enamoramiento tampoco. He aprendido que el mundo y las personas no giran a mi alrededor, como satélites, esperando que yo les diga lo que tienen que hacer. He aprendido a no ser el satélite de nadie. He aprendido a cuidar mejor de mis amistades, independientemente de que yo tenga pareja o no. He aprendido a no abandonar mi mundo creativo bajo ninguna circunstancia. He aprendido que todas las personas tienen sus propias necesidades y que a menudo yo no puedo ni podré darles lo que necesitan. He aprendido a regalar libertad al otro y a la otra en mis vínculos afectivos. He aprendido que siempre he de tener proyectos propios: míos de mí. He aprendido a seguir dándome a mí misma lo que me produce placer en la vida, sin depender de que alguien más venga a dármelo.

Las veces en que no estoy enamorada ni amando a otra persona:

He aprendido a compartir lo que he aprendido sobre la vida con otras personas. He aprendido que el hombre de mi vida soy yo. He aprendido que el amor es como un arcoíris con muchos colores. Que mi empeño en interesarme sólo por el color rojo pasional y asociarlo al tema “tener una pareja” me hace monotemática y me auto-produce sufrimiento. He aprendido a disfrutar la soledad y la libertad. He aprendido a interesarme por todos los colores del arcoíris y  por todos los tipos de vínculos afectivos: no sólo el de pareja. He aprendido a hacer podcast como este:

¡En ninguna de mis experiencias amorosas (al día de hoy) he aprendido a escribir textos cortos relacionados con el amor! (Risas.) ¿Y tú, qué has aprendido de/en las tuyas? ¡Cuéntame en los comentarios y si te gustó este post compártelo en tus redes sociales!

Nadir Chacín
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Fundadora de mindfulnessparamujeres.com, Antropóloga, Escritora y Conferencista motivacional, Profesora de Mindfulness Respira Vida Breathworks (certificación), Maestra (Shihan) en Gendai Reiki Ho, Estudiante del Diploma de Especialización de Postgrado en Género, Diversidad Familiar y Tecnologías de la Universidad de Barcelona, Practicante budista dentro del Movimiento Triratna, Bloguera en temas de crecimiento personal desde 2007, Organizadora del Barcelona Mindfulness para Mujeres Meetup y de La red de lavanderas en Sant Cugat, Autora del libro “Senderos de paz. Deja de sobrevivir y dirige tus pasos hacia el amor y la felicidad” sobre Budismo Zen y Física Cuántica publicado por Santillana México.

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Volver invisible a los demás #sersiendo

mujer-invisible

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· Educación ·

 

Lo que + me molestaba de la Escuela era esa insistencia atroz y cotidiana de las maestras en tratar de convertirme en otra niña. Una niña que se pareciera + a las niñas que ellas tenían en su mente (una idea). Ese simple acto me demostraba que yo no les importaba, no eran capaces ni siquiera de VERme. Que un otro o una otra se vuelva invisible para nosotros es violencia y una soberana falta de respeto.

Nadir Chacín
Te espero en Facebook y Twitter

#MéxicoGritaNoMasTauromaquia

Activistas banderillados y ensangrentados protestan (AnimaNaturalis)

Dilemas de HOY ✄ circos con animales ✄ zoológicos ✄ corridas de toros y cualquier práctica donde se maltraten a los animales ✄ deportes donde los humanos se hacen daño (y hasta mueren por las consecuencias físicas) ✄ los niños y las niñas trabajando y viviendo en la calle ✄ la pornografía infantil ✄ la mutilación genital femenina ✄ acoso escolar

#culturadepaz

Sobre algunas prácticas humanas Trato, la neta trato, pero no entiendo cómo a alguien le pueden gustar las peleas de perros, de gallos o las corridas de toros. Ni siquiera me gustan las carreras de caballos, puff imagínate… no puedo… ¿Peleas de perros? qué horror :(

Sobre las tradiciones La historia de la humanidad tiene tradiciones que me gustan y otras que no me gustan. Creo que cada quien debe decidir qué hace y qué opina. Mi opinión es que ninguna tradición que maltrate a personas o animales o a la Tierra vale la pena que la continuemos. Hay que contextualizar las tradiciones, algunas tenían algún sentido en sus épocas, pero ya estamos en el siglo XXI. Hay que elegir. Hay que construir tradiciones nuevas o darle poder a las que tenemos que sí nos colocan en una cultura mundial de la paz y el respeto. Eso pienso yo. No se trata de atacar a las tradiciones, yo creo que son importantes para los humanos, para nosotros… pero debemos elegir qué tradiciones nos van ahora en este siglo y neta que hay algunas que requieren que nos deshagamos de ellas. Todas las que tienen que ver con el maltrato animal están en esa lista, junto con cualquier tipo de tortura y cosas horribles que nos hacemos entre los mismos humanos, los unos a los otros, en nombre de alguna tradición (la lista es larga).

Sobre la resolución del conflicto La verdad es que todas las tradiciones tienen sus cosas bonitas. Si las conoces a fondo le puedes encontrar sentido, claro. Yo soy antropóloga y puedo verle el trasfondo a las tradiciones. A mí no me gusta menospreciar a nadie ni tampoco meterme en insultos y esas cosas. Yo sólo creo que con este mundo tan revuelto que tenemos ahora los seres humanos necesitamos hacer un esfuerzo por construir tradiciones más positivas, sobre todo que se basen en el respeto y la paz. A veces cuando atacan algo que nos gusta reaccionamos como si nos estuvieran atacando a nosotros. Neta no se trata de eso. Creo que los seres humanos podemos buscar nuevas estructuras simbólicas, nuevas prácticas, nuevas palabras, nuevas creencias, nuevas pasiones, somos seres humanos caray todo lo que tenemos nosotros lo creamos. Hoy necesitamos re-crearnos en positivo, edificar sentires que nos unan como especie desde prácticas en donde velemos por la dignidad y el respeto en un sentido amplio. También podemos crear un sistema económico distinto… todo eso podemos…

Sobre el famoso Olé También podemos construir nuevas palabras. Imagina esto. Qué tal que tuviéramos una palabra para compartir la euforia colectiva cuando alguien tira un papel en el bote de la basura y no en la calle… o que dijéramos una palabra así tan fuerte como el Olé pero para celebrar que finalmente todos nuestros niños van a la escuela… a eso me refiero… a buscar nuevas formas de generar identidad, unión, solidaridad, sentido de pertenencia… y orgullo nacional.

Sobre mi elección Todo esto es una elección personal. Y también es una elección que hace un grupo de personas que comparten un gusto por algo, eso lo vuelve social. Y al ser social es un asunto que nos incumbe a todos/todas.
A mí no me gusta la tortura en general. Creo que para poder construir un mundo mejor hay que urgar en la propia necesidad de crueldad o dolor. Cada quien ver hacia adentro, reflexionar en eso. Volver consciente el lado oscuro que tenemos, cada ser humano. Siempre he pensado que todas las cosas que no me agradan que tiene este mundo vienen de allí, del estado de inconsciencia en el que vivimos. Y con mi propia inconsciencia. Ni siquiera somos capaces de notar nuestro propio dolor o nuestra propia crueldad. Hacer ese ejercicio es un buen comienzo. Les recomiendo el libro “Nuestro lado oscuro. Una historia de los perversos” de Roudinesco, Anagrama.

Sobre la estupidez humana La estupidez humana, la que nos ataca bien seguido la verdad a todos incluyéndome, es hija del estado de inconsciencia en el que vivimos los seres humanos desde que existimos en la tierra. La inteligencia – o lo que yo llamo inteligencia al menos- no tiene que ver con el intelecto. Uno puede ser muy culto y hasta con posgrados y ser un perfecto estúpido o una perfecta estúpida en ciertas situaciones o temas o momentos de vida… en los términos en los que yo lo veo. Al existir tantos estúpidos nos volvemos sociedades estúpidas. La Inteligencia real es sensible, tiene los ojos bien abiertos, también es humilde, muy humilde. No es cruel.

Solución en facebook No quiero quedarme en casa sentada sin hacer nada. Si tú tampoco quieres hacerlo te espero en Círculo Humano. Nuestro próximo evento gratuito y público es el 26 de noviembre en México D.F.: XIV Círculo Humano – Cultura de paz: ¿un mundo sin violencia? Solución en twitter Búscanos en @CirculoHumano o a mí en @nadirchs Información sobre el Círculo Humano en este blog

Nadir Chacín

Mis 10 estrategias de defensa

1. Al caminar por la calle mantengo mis ojos bien abiertos y trato de no distraerme con el celular. Cuando veo a lo lejos acercarse a alguien raro, me cambio de banqueta (acera) de inmediato, mucho más si es de noche.

2. Si camino por algún sitio que está muy solo y tengo un paraguas por ej. lo saco sin abrir la parte de arriba y lo llevo en la mano como objeto muy visible de defensa. (El objeto tiene que poder verse desde lo lejos, si no no funciona.)

3. Si por andar en apuros y distraída, me subo a un taxi y al rato siento algo raro o me parece que estoy en peligro, espero un semáforo y cuando el coche se detiene, le digo al conductor rápido “aquí me bajo” mientras abro la puerta y me bajo, y le pago por la ventana al conductor, lo más alejada del coche que pueda. (Una vez me pasó en medio de una vía rápida y no lo pensé dos veces, abrí la puerta y me lancé del coche en pleno movimiento, rodé y rodé, me levanté y corrí lo más rápido que pude hasta un lugar seguro. Sí se puede.)

4. Si alguien me acosa en redes sociales -aunque sea una sola vez- enseguida lo/la elimino y lo/la bloqueo sin la más mínima culpa.

5. Si siento que el peligro es inminente GRITO durísimo (dicen los que saben que mejor gritar Fuego, Bomba, Terremoto, o lo que sea y no Ayuda) y corro en sentido contrario al agresor o a la agresora.

6. Si en el metro veo a alguien raro cerca de mí, me bajo y me cambio de vagón. Mejor tarde, que muerta.

7. Si alguna ex pareja me está acosando lo denuncio con las autoridades a las primeras señales de acoso, y le pongo una orden de causión. Importante: le aviso a mis amistades y familiares la situación y lo que hice.

8. Jamássssss NUNCA, me subo al coche de alguien luego de una fiesta si esa persona no es mi amigo directo, tomo taxi seguro, de sitio. Y en el caso de que todos hayamos bebido alcohol o consumido alguna otra sustancia siempre agarro taxi, no me subo ni al coche de mi mejor amigo o amiga. NEVER. En resumen: no salgas de tu casa sin dinero suficiente para un taxi. (Esta regla inquebrantable la tengo desde mis 15 años.)

9. Jamás me cito con alguien que no conozco en un lugar que no sea público y que esté solitario. Si voy a verme con esa persona, selecciono un lugar que me sea familiar a mí y siempre SIEMPRE le aviso a alguien antes de ir dándole todos los datos que sepa sobre esa persona y mi paradero. Eso es importantísimo.

10. Si me siento insegura con respecto a mi relación con alguien o de si esa persona está pasando los límites o no, o si se está volviendo violento mi vínculo con él o ella por las razones que sea, busco ayuda, pido consejos a mi psicóloga, a mis amigas o amigos, o familiares. Y si sigo con dudas o no sé qué decidir, entonces decido por lo más seguro para mí: no salgo más con esa persona y me alejo. (Prevención.)

Nadir Chacín

Preguntas con rumbo (sobre el narco, la droga y la violencia)

¿Legalizar la droga solucionaría la violencia que vivimos en México? ¿Ud. qué opinan?

Ando pensando que para como opera el narco creo que -aunque se legalice la droga- se moverían más rápido que nosotros y se pondrían a hacer negocio con alguna otra cosa. No sé. Uhmm. Son tantos factores por los que el narco lleva la delantera. Pá empezar el hecho de que los chavos en general vean al narco como un modelo a seguir y la pobreza.

Es un problema profundo y más viejo que la lucha contra el narco de este gobierno en turno, ciertamente, eso viene de atrás, muy atrás. La violencia va en escalada, ha aumentado… sí creo eso. Qué podemos hacer nosotros… los ciudadanos… eso me pregunto sabes cada vez que muere un joven, una mujer… y así. La situación me parece muy delicada ya, pienso en mi hijo también. Decía Rodolfo (mi pareja) que también depende de qué espacios y gente frecuentes, pero como lo veo yo es la ruleta rusa. Y no más no quiero quedarme con los brazos cruzados. Le apuesto al Círculo Humano por esa razón, creo en la participación ciudadana y en la educación así en pequeños grupos, pero siento que si no estás en política, dentro de los círculos que toman las decisiones, el cambio iría muy lento, el que nosotros podemos hacer. ¿O me equivoco?

¿Tratar de que el narcotráfico no sea negocio, tratar de que no haya gente que consuma esos “productos”, uhmm, penalizar más severamente esos delitos, modificar el aparato de justicia, limpiarlo de corrupción…, exigir qué se haga, monitorear que se haga? No veo cómo desde abajo… desde los ciudadanos podríamos hacer eso. ¿Se te ocurre algo?

Cuando veo el contexto de los países donde alguna droga se legalizó y veo el de México no sé me entran las dudas, son sociedades muy diferentes, sobre todo la manera en que vive y piensa la gente es diferente. No imagino a un europeo haciendo fila para entrar a formar parte de las filas del narco. Para empezar la pobreza no está tan cañona allá. También hay más educación. Aunque ahora con el tema de la migración y el desempleo la cosa se está poniendo fea por allá también. Acción personal, pero también acción colectiva y cuidadana ¿qué no? Me queda la sensación de que vamos muy lento… (o será que es así lento en que se construye una forma diferente de sociedad). ¿?
No creo en que el ser humano sea violento por naturaleza, ni aquí ni en ninguna parte. Creo que la crueldad se aprende también. Efectivamente hay un problema de dirigir esa energía, canalizarla mejor. Y también hay un contexto social que te premia cuando la dirijes mal, por ejemplo. Creo que es un poco de todo. Yo insisto no creo que el ser humano es violento por naturaleza. Es más un asunto de adaptación, de subsistencia, y también de mandatos sociales errados pero que son muy muy efectivos en estos medios violentos. Nadie que no sea violento sobrevive por ejemplo viviendo en la calle, como los niños de la calle.
Pensando en lo que hemos hecho en todas partes… lo que sí… sigo sintiendo que lo que hacemos es lento y poco, y que por poner un ej. el narco va más rápido, o el consumismo loco, o así. Pero el regreso a humanizar esa parte de nosotros y de lo social que se deshumanizó (o está en camino de deshumanizarse por entero) no puede hacerse rápido, sería una incongruencia: apurarse para desapurarse. ¿No creen? Eso es lo que creo yo, ¿cómo hacer frente al consumismo si él va más rápido? ¿Si tiene mayor difusión y un sistema que lo avala, legitima y demás? La vida lenta, la vida que dignifica al ser humano… no tiene ese aparato tan eficaz…. ¿o me equivoco? Uhmm.
Aún así sigo apostándole al ser humano. El día que deje de hacerlo prefiero no estar viva.
Nadir Chacín
PD: Hoy mataron al hijo de un poeta mexicano (Javier Sicilia) de balazos. Esa noticia suscitó este dilema mío que expuse en facebook y que ahora les comparto un cacho aquí en mi blog.
PD2: Con tanta conversa sobre la situación de México me acordé de esta película. Véanla. Se las recomiendo.
“Los que matan en realidad no han vivido.” Rafael Cadenas

Reflexiones sobre la violencia (o cómo ayudar a las personas en riesgo)

¡Un 20 caído! Para que una persona en situación de violencia (en riesgo) uno puedo ayudarla, auxiliarla efectivamente, hay que explicarle su situación desde los términos y estrategias de comunicación de la violencia. (Cuando sólo escuchas “un idioma” por mucho tiempo sólo ése te llega a mover de lugar y puede motivar el cambio.)

Estuve releyendo unos poquitos comentarios de mi blog donde me dicen que los posts de mi blog son sexistas, machistas. Reflexioné mucho sobre eso y luego entendí esto que dice arriba. Intuitivamente trato de explicarle a hombres y mujeres cosas prácticas que pueden hacer, pero el idioma que siento que realmente me conecta con ellos es el mismo que siempre han escuchado, hemos escuchado, el de la violencia y el patriarcado violento. (Curioso, pero no es azar.) Eso lo trasladé a las políticas de intervención social y las guías que rigen a las políticas públicas. En ese contexto social digo y reflexioné lo que sigue.

Utilizar ese idioma no quiere decir que vas a pegar y violentar a esa persona para intervenir en su situación, pero sí que la estructura y sobre todo los significados de las palabras sean iguales a los de la violencia. Semánticamente. Debe ser un lenguaje directo, no piadoso, firme, y sin retórica, que conserve el sentido (significado) de lo que la otra persona está viviendo y ya conoce. (Uff qué complejo de explicar.) Ésa es una primera fase del método de aproximación que estoy revisando, aprender el idioma de la violencia. Luego explicar tácticas para salir de allí en esos mismos términos y una vez establecida la comunicación (empática) con esa persona (y cuando ya esté fuera de peligro), entonces es cuando viene la fase de modificación de los términos de la comunicación. Enseñar y ejecutar un nuevo lenguaje reconstructivo con el que esa persona y quien la ayuda podrán empezar a modificar paradigmas.

Antes pensaba que la dulzura y el amor ayudarían al mundo, sí lo hacen, pero como el idioma de la violencia está tan extendido y se practica tanto las personas se vuelven “sordas” y sólo escuchan el idioma de la violencia y no los demás. Hay diferentes tipos de personas, unas ya están listas para comprender, aceptar y abrazar el idioma del amor, otros, aún no saben ese idioma y hay que entrar a su terreno desde el idioma que ellos hablan, practican y conocen. Si no seguiremos afuera sin poder hacer mucho. Es la mejor forma en que puedo explicarlo por ahora, seguiré investigando…
(Método nadiriense en fase de mejoramiento. Pero me gusta la dirección que ha tomado al ponerlo en palabras y tratar de ver por qué funciona. Trataré de explicarme mejor en otro post.)

Esto puede servir mucho para analizar desde otra mirada por qué ciertas políticas públicas de intervención a grupos en riesgo no funcionan.

Aclaro algo que me parece pertinente

Estoy exponiendo el punto desde la antropología y todos mis estudios académicos. Me interesa cómo funcionan los mecanismos de naturalización de la violencia y cómo entrar a ellos y desinstalarlos, los vengo estudiando desde el 2000, 10 años. Ojo no es recetario, mi gente, por si acaso hay algún perdío o perdía por ahí. Estoy planteando una idea para crear un método de aproximación, un enfoque de estudio e intervención.

Nadir Chacín

EXPLICAR vs JUSTIFICAR

Ojo mi gente con la diferencia entre EXPLICAR y JUSTIFICAR. Yo puedo explicar (la ciencia y la psicología me ayudan) que un hombre le pegue o viole a una mujer porque está seguro de que ella lo provoca. Pero bajo ningún contexto se puede fundamentar el abuso y la violencia en atenuantes de este tipo, eso es confundirlo todo: la explicación con la justificación.

Para explicar no tengo que involucrarme emocionalmente (la ciencia sale al ruedo), pero en la justificación asumo una posición individual (personal) en la que participa la ética mezclada con lo afectivo. Yo podría -a través de la argumentación de cómo funciona una mentalidad psicopática- “explicar” que Hitler odiaba a los judíos, pero eso NUNCA “justificaría” el Holocausto.

NO TE VUELVAS ALIADA NI ALIADO DE LAS PERSONAS QUE VIVEN Y SE ALIMENTAN DE LA VIOLENCIA. NO existe alguien “más o menos” abusivo, violador, violento, pedófilo, ladrón o asesino, eso es imposible. En estas cosas NO HAY puntos medios de valoración.