Etiquetado: Vocación

¿Cómo encontrar mi vocación? #sersiendo

vocación

Hoy vi un programa de noticias por la televisión, no recuerdo en qué canal, la moderadora estaba en un panel con tres entrevistados: un quiropráctico, una especialista en educación infantil y un cura católico. Estaban allí para hablar sobre la vocación. Al principio no me parecía un programa que pudiera “atraparme” pero poco a poco los entrevistados con sus intervenciones auténticas y basadas en sus propias experiencias vitales, me fueron seduciendo y haciendo que me quedara allí sentada y dispuesta a escucharlos. En la conversación que se armó surgieron tres ideas que me parecieron centrales:

  1. Que la vocación no es algo con lo que se nace, sino que es más bien un descubrimiento que se logra a través de la experiencia. Nacemos con habilidades, pero no siempre esas habilidades están relacionadas con nuestra vocación. Así que es más importante la actitud de descubrir, de experimentar, que la de fijarnos obsesivamente en lo que hacemos o no hacemos bien día con día. Más satisfacción sentirá alguien inspirado o inspirada por lo que hace, que alguien con muchas aptitudes y talentos para hacer esa actividad y que de plano no siente nadita, ni felicidad ni gusto por hacerla.
  2. Que debemos cuidar el tipo de relaciones interpersonales que construimos, con quién hablamos sobre nuestros sueños y aspiraciones, sobre nuestras dudas. Hay que tener cuidado de con quién compartimos ese experimento que es descubrir una vocación. ¿Por qué habríamos de tener cuidado? Porque ese descubrimiento es algo íntimo y valioso, hay que ser selectivos a la hora de compartirlo con otras personas y al mismo tiempo hay que saber discernir si lo que los demás opinan es algo que nos permitirá vivir nuestra vocación o si, por el contrario, encontraremos sólo una “ducha de agua fría” que nos apagará la inspiración. A veces es la propia familia y los amigos más cercanos quienes no apoyan mucho… júntate + con las personas que te inspiran, con esas personas de la edad que sea… que no sienten miedo de que tú quieras cambiar tu historia personal. Las personas a menudo sienten miedo ante la valentía y el atrevimiento de los otros. ¡No los culpes, vivir la vida con pasión da miedito!
  3. Que la vocación surge de ir probando lo que me gusta y lo que no me gusta, así que requiere tiempo, atrevimiento para probar y sensibilidad para evaluar cómo nos vamos sintiendo mientras probamos cosas nuevas. El cura católico citó a uno de los fundadores de la orden a la que pertenecía… soy incapaz de recordar quién era. Decía que las vocaciones son de diferentes tipos, vaya que no a todo el mundo le llega la vocación de la misma manera. Esto me gustó porque mucha gente se genera + sufrimiento sin sentido cuando se compara con la forma en que otras personas a su alrededor han encontrado su vocación. Siéntete libre de experimentar, que no pasa nada si todavía no has encontrado lo que te hace vibrar y suspirar en esta vida.

Te cuento un poco de mi experiencia personal. Yo he puesto recientemente al centro de mi mandala de vida esto: ir al encuentro de mi humanidad, sin prisa pero sin pausa. Tener esta prioridad, saberla, es una de las experiencias + hermosas que he tenido.

Creo que estamos en esta tierra para desarrollar la vocación + primigenia, la de “hacer humanidad” como individuos y como sociedad. Uso el verbo “hacer” porque esto de SER humanos está construido de acciones más que de ideas.

A esta altura creo que importa menos la actividad específica a través de la cual ejercitas tu vocación primigenia de ser cada vez más humano, el tema es hacerlo. Dedicarte a no perder tu humanidad, pase lo que pase, y a la vez dedicarte a cultivar las emociones + positivas y bellas (generosidad, compasión, empatía…) que también somos capaces de sentir los humanos. Descubrir una vocación, para mí, es también acercarse a través de las experiencias a un estilo de vida que te haga cada vez más humano y hacerlo con inspiración y entrega.

Cuéntame: ¿Cuáles son tus ideas sobre la vocación? ¿Has encontrado la tuya? ¿Conoces a alguien que sí lo ha hecho… cómo ha sido la experiencia de esa persona? Déjame un comentario al final del post > aquí.  Si te gustó leer este post compártelo en tus redes sociales, seguro le gusta a alguien más.

Nadir Chacín
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“Experimenta cada cosa que creas que podría ser tu vocación, ponlo en práctica y obsérvate a tí mismo en el tiempo ¿te hace vibrar, te emociona?” Elia Hitos


Nothing is more important than teaching compassion: «Do you remember this letter written by a Holocaust survivor? It said: “My eyes saw what no person should witness: gas chambers built by learned engineers. Children poisoned by educated physicians. Infants killed by trained nurses. Women and babies shot by high school and college graduates. So, I am suspicious of #education. My request is: HELP your children become HUMAN.“» > http://ow.ly/yJk1k

Des(nudo) de mujer

a Úrsula Fuentesberain

 

 

 

 

 

 

 

 

Hace mucho que no escribía como si alguien me dictara desde alguna parte de mí. Agradezco a Úrsula por detonar este artículo con su pregunta ¿pero qué diablos significa ser una mujer independiente? Hoy vengo a regalarles un cacho de lo parido a punta de aventuras y putazos.

Es cierto que a las mujeres no nos ha tocado fácil durante toda esta historia. Seguro algunos hombres sentirán lo mismo que nosotras. Es aun más cierto que nuestras infancias nos marcaron, pero lo que nos pasa hoy no está relacionado con nuestro género ni crianza. Al menos lo que me pasa a mí responde a algo más íntimo y maleable: mi relación conmigo.

Tratar de ser independiente no ha dependido de la actitud de los que me rodean ni de lo que pasa afuera de mí como el empleo, la casa, los hijos, la pareja, la carrera profesional. Es un estado de ánimo basado en mi autovaloración, misma que ha ido cambiando por temporadas. A brochazos. A empujones.

Puedo decir sin tapujos que me he atropellado. Nadie me atropelló: yo lo hice. Más allá de las cuestiones de género, de los condicionamientos sociales, del dinero o del empleo que tenga o no… me entendí un buen día Nadir atropellada por Nadir. Primero me atropellé con mi rol de hija, después con el de mujer, el de madre, luego antropóloga, editora, escritora, empleada, desempleada, amante de un casado, novia de un novio… y así sucesivamente. Arrollamientos nadirienses. Uno tras otro.

Con el tiempo entendí que mi anhelada independencia sólo surgía cuando me sentía valiosa y perfecta haciendo lo que el lado Bin Laden de mi mente consideraba decisiones “imperfectas”. Esas que salían del rol que yo tenía que cumplir al pie de la letra según cada etapa.

Ser independiente al inicio me pasaba por casualidad en momentos fugaces, mientras estaba haciendo algo que me gustaba mucho pero sin sentirme culpable. O cuando me divertía a pesar de no tener empleo o cuando mi pareja estaba en casa y yo disfrutaba al 100% bailando lejos de casa. No hay mejor forma de atropellarse que seguir cierto rol como único destino, aunque notes que te está matando a cuenta gotas.

Así surgieron en mi vida la fijeza, el aburrimiento y el desdén. Hasta que noté que ningún rol me contenía del todo porque los humanos no somos máquinas ni productos. Eso explicaba por qué a medida de que un rol me atrapaba yo iba perdiendo fuerzas. Perdiéndome a mí. Entendí que ningún humano atropellado acompaña ni ama a nadie. No puede.

Me humanicé al descubrir cómo darme a mí misma esos estados placenteros y satisfacer lo que deseo. Con mucha dedicación he estado aprendiendo estrategias nuevas y a mantener en ON ese estado de ánimo. He aprendido a pillarme en flagrancia cometiéndome abuso :) y entonces evito el naufragio… o puedo salir de él sin que mi vitalidad sea asesinada.

Ser una Nadir independiente ha sido y es lo mismo que valorar lo que yo deseo emocionalmente y dármelo yo. Porque si no estoy bien nada ni nadie de mi gente está ni estará bien. Porque si me arrollo me pierdo y los demás me pierden.

Desde que mi tranquilidad yo la produzco, defiendo y motivo a diario ya nada me ata como antes, nada, y si ya nada me ata de ese modo soy felizmente independiente.

Con amor,

Nadir Chacín

PD: Les regalo este autorretrato que me hice. Lo tengo en mi escritorio y me recuerda que la luz que requiero ya existe y viene de mi interior.

Creencia falsa 1: “Somos lo que tenemos y hacemos”

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En la entrada pasada comenzaba a decirles que parte del despecho, del famoso mal de amores, se construye desde una falsa imagen que tenemos de nosotras mismas. En la revisión de este asunto de la falsa imagen o del EGO, se requiere observar ciertas creencias o ideas arraigadas en la mente femenina. Son casi tradiciones en el sentido de que las heredamos de nuestros progenitores, la sociedad las alimenta y justifica, y se legitiman a través de la práctica diaria. Las escuelas, las instituciones públicas y los medios masivos de comunicación también ayudan a que estas ideas falsas se mantengan en el tiempo y adquieran “poder” sobre las personas. La primera idea o creencia falsa que tenemos en la computadora sobre nuestros hombros es la siguiente: SOMOS LO QUE TENEMOS Y HACEMOS

Desde que nacemos se nos programa para Hacer y Tener y no se nos enseña simplemente a Ser. Se nos enseña que sólo somos a través del tener y el hacer: ¡creencia falsísima! Mi Consejo es que no cargues con esas etiquetas del falso ser que provienen del “hacer” y “tener”.

No eres sólo: “la novia o la esposa de Juan (ahora su ex)”; “la ama de casa”; “la súper ejecutiva de la empresa X”; “la mujer independiente”; “la estudiante estrella”; “la súper mujer”; “la mamá perfecta”; “la mujer fatal”; “la amante de Juan”; “la intelectual”; etc, etc, etc. Algunas tenemos una etiqueta principal o una mezcla de varias en nuestra cabeza, pero no dejan de ser sólo etiquetas, roles, ideas que tienes sobre ti misma. Querida, tú no eres las etiquetas que te pones o que te ponen los demás… eres mucho más que eso. REPITO esto de las etiquetas para que lo leas mil veces, hasta que se te grabe.

Esta búsqueda de uno mismo es algo impostergable, mientras más pronto se haga mejor. Hacerla suele ser muy fuerte cuando tenemos el corazón roto, pero la revelación es que cuando estás harta, cansada de sufrir, “en el hoyo”… sale una fuerza poderosa del fondo de ti misma, ésta te permitirá dar el salto que necesitas y recuperarte de la crisis amorosa. Cuando empieces a ver para adentro de ti misma, te aseguro que estarás mejor que cuando te hiciste novia o pareja de tu ex (de tu Juan).

Esta creencia también viene acompañada de una necesidad falsa de “cuanto más, mejor”, nunca te detienes a ver si necesitas las cosas sino que quieres más y más, en eso también incluyo a las relaciones de pareja y a las necesidades que surgen de ellas. Detrás de eso hay una insatisfacción que no será llenada ni con más roles ni con más carros ni con un ascenso en tu trabajo ni siquiera con una relación nueva o si tu ex regresa contigo. Esta idea falsa te lleva a luchar constantemente, como si vivieras en un mundo hostil que si no te apuras y te pones las pilas te deja por fuera. Esta lucha -además de dejar tus defensas por el piso y hacer que te enfermes todo el tiempo- produce que toda tu energía se centre en la acumulación, las adquisiones, las recompensas, los trofeos, el dinero y la aprobación de los demás, incluso tu propia aprobación depende de eso.

Este “somos lo que tenemos o hacemos” te deja amarrado al mundo físico y deja poco espacio en ti para la búsqueda de lo espiritual, para que encuentres lo que eres en realidad más allá de todas tus pertenencias. Son sólo ilusiones, si alguna vez has pasado por una crisis económica, sabrás que tu economía es inestable y así es todo el tiempo, por lo que tu libertad, tu “estar bien” no puede depender de algo tan frágil como tu economía. A fin de cuentas, todo lo externo, tu mundo de tener y hacer (eso incluye a tu “Juan”, tu “Pedro”, el nombre que sea)… es inestable, cambia, siempre está en constante cambio. Acéptalo. La seguridad que te da una pareja sólo existe en tu mente, porque nada es 100% seguro cuando está construido en el mundo físico de las emociones, de los pensamientos y lo material (si no me crees recuerda cuando se prometieron amor eterno y luego te dejo de amar o se fue con otra a la que le prometió lo mismo, o recuerda cuando tú prometiste y dejaste de amar). Tu esencia espiritual es lo único constante, te libera y te da seguridad, la que necesitas.

Digamos que las emociones que no dependen ni se construyen desde el EGO (esta falsa imagen que tienes de ti misma y de los otros) no son estrictamente emociones sino ESTADOS DEL SER. Esos son constantes, mientras que las emociones y los pensamientos egotistas suelen ser veletas que se mueven con el viento de las circunstancias de tu vida. Lo que tú eres realmente no es una circunstancia, como “tu historia de amor con Juan”: eres tú, tu verdadero ser.

¿Cómo empezar a evaluar el “somos lo que tenemos y hacemos”?

Relájate. La vida es más que tu historia de amor rota. Relájate, relájate. Di dentro de tu cabeza dos mil millones de veces al día: “En este momento estoy muy feliz y relajada, me dispongo a estar bien siempre, eso quiero”.

Cuando te entren los nervios, relájate, respira profundo y repite la afirmación que te digo. Funciona, lo he hecho muchas veces y funciona. También cuando estés muy mal sólo respira profundo, haz ese tipo de respiraciones que inflan tu vientre de manera profunda, respira, respira. Yo le llamo la técnica de “respirar los problemas o las angustias”, funciona de manera increíble. Cuando respiras tu dolor, tu mal de amores simplemente se redimensiona, adquiere un tamaño diferente, más pequeño y ya no lo tomas tan serio como antes.

Si te dan ganas de salir a comprar cosas, muchas, o cuando producto del mal de amores te obsesiones con tu trabajo o por ser la Nro. 1 en tu clase….siempre que sientas ese frenesí angustioso por “cuanto más mejor” o “por soy lo que tengo y hago”, relájate y estudia la situación. Date un espacio y respira, pregúntate si realmente necesitas esa blusa nueva por ejemplo. Observa cuánta energía utilizas para perseguir una meta o una cosa que ni necesitas ni quieres. Repite: “No voy a perseguir eso, no lo haré”.

Una pregunta poderosa que me hice alguna vez cuando me obsesioné con mi tesis de grado (y estaba a punto de terminar con mi novio, tremenda crisis) fue: ¿qué te importa más en este momento ser Taika o ser Doctora en Filosofía? ¿Qué es lo que le pasaría a Taika si no se gradúa de Doctora? ¿Qué es lo que pienso que obtendré de los demás y de la sociedad si soy doctora? Créeme que son preguntas muy fuertes y profundas. Otras preguntas que me hice fueron: ¿Qué es lo que obtengo con mi relación de pareja frente a los demás? ¿Quién soy si no soy novia de Juan? Así me hice mi propia lista de preguntas y respuestas, lo escribí todo, todo lo que venía a mi mente sin juzgar nada. Cuando releí lo que había escrito, créeme que lloré mucho, pero me sentí tan libre de haber visto todas esas cosas en mí, esas ideas que tenía sobre mi vida profesional y mi relación de pareja, las reconocí y las acepté poco a poco.

Con el tiempo y preguntándome mucho a mí misma, sabes siendo reflexiva, descubrí que la mayoría de las cosas que hacía o tenía no me importaban un comino ni siquiera era lo que quería para mí: ¡fue devastador! Se rompió todo el mundo de mis SUPUESTAS certezas y seguridades, pero me liberé, porque empecé a verme y preguntarme: ¿Qué quiero hacer realmente? ¿Qué necesito? ¿Quién soy sin tantas etiquetas? Aún hoy no estoy muy segura de las respuestas, pero no necesito estar tan segura tampoco. Me reconforta que quitara de mi vida muchas cosas, pensamientos y emociones innecesarias y ahora me estoy reconstruyendo.

Soy Taika a medida que voy siendo Taika, no me presiono tanto como antes ni soy una tirana conmigo misma. Cuando me estoy poniendo necia y exigente conmigo o con los demás, me digo “Taika, relájate, no es tan importante, no te lo tomes tan serio”… y luego viene la risa, me río conmigo. Cada vez que siento que me pierdo vuelvo a respirar mis “problemas” y a “respirarme a mi misma”.

Lo más gratificante de esto es que a medida que te liberas de esa idea de “cuanto más mejor” y del “soy lo que tengo y hago”, resulta que la vida fluye y comienzan a llegar las cosas, el dinero, las parejas, es algo muy difícil de creer, pero sucede. Cuando eres libre la vida comienza a regalarte lo que siempre tuviste pero que con tu actitud y tu forma de pensar lo alejabas o no lo notabas. Es una ironía, pero así pasa.

CONTINUARÁ…

Creencias falsas

Lo externo a mí tiene la culpa de mis condiciones de vida.

Ser un(a) soñador(a) es malo, lo mejor es ser realista.

Somos sólo esta existencia física, lo material: nuestro cuerpo, nuestras ideas y emociones.

Estamos solos, solas, y somos diferentes de los demás.

Es bueno ignorar a la gente negativa que se me acerca y a las cosas negativas que me pasan.

Es malo no saber para dónde vamos, la que no tiene metas en la vida es un(a) fracasado(a).

El famoso si vas a hacer algo, hazlo lo mejor que puedas.

Iremos viendo poco a poco estas creencias falsas que la mayoría tenemos, por ahora mientras pasas a los siguientes textos (click arriba a cada uno) sólo respira profundo y repite:

Soy responsable de todo lo que sucede en mi vida, y ahora me dispongo a cambiarlo y a estar bien pase lo que pase.

Con amor, T.R.