Etiquetado: Colaboración

Estar en el mundo o la curandera #sersiendo

Estar en el mundo no es una tarea sencilla.

Hay unas tendencias que tiran de nosotres en una dirección. Es el viento fuerte del mercado_consumo_mainstream_statusquo. Eso está allí siempre tirando fuerte y su arma letal es el miedo.

Ese viento tiene una voz terrorífica que parece salida de un libro de Stephen King y va gritando: “Si no te dejas llevar, si no te apuras, acabarás mal”.

En ciertos días, más que un viento parece un huracán arrasador.  Y sí, tienes razón, da mucho miedo porque ese viento ha sido creado para dar miedo.

Una vez alguien me dijo que las personas valientes son las que siguen caminando hacia su objetivo, aunque se estén cagando del susto. Estoy de acuerdo.

Aunque ese viento exista…

Que este viento exista no te impide crear tu propia estrategia de vida: una que siga y respete los ciclos naturales del ser humano y los tuyos.

Aunque todo parezca difícil ahora, confía en “La Curandera”, “La que todo lo ve”, “La Sabia”. O ponle a “La Curandera” el nombre que tú quieras: “Ética”, “Economía del bien común”, “Ciudadanía consciente y responsable”, “Sostenibilidad”, etc.

“La Curandera” protege a quienes velamos por la dignidad de los seres, de todos los seres.

No estamos soles. Somos una cantidad enorme de personas que queremos lo mismo y estamos trabajando para lograrlo.

Activarse es una manera de estar en el mundo.

Haz tu trabajo con confianza, compromiso, ahínco y entrega.

Busca tu manada, colabora con otras personas y con otros seres vivos. Mientras tanto deja que La Curandera que te habita y protege haga su parte.

Los seres humanos estamos en este mundo para colaborar, no para competir.

He leído muchos libros sobre evolución porque mi profesión me ha regalado ese privilegio. Me he dado cuenta que cada pequeño bichito está relacionado con todo lo que está vivo y existe. Los seres humanos pertenemos a esa misma dinámica.

Micro-cosmos y Macro-cosmos retroalimentándose.

Estar en el mundo nos obliga (es un deber y no sólo un derecho) a velar porque esta dinámica sea equitativa, justa y amable.

Te sugiero dos contenidos que me han gustado: el artículo “Contemplando al ser humano en contexto” y el podcast sobre el duelo de “Entiende tu mente”.

Namasté,

Nadir Chacín
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La vida es tan frágil y el presente es tan pleno. ~ Francisco Varela

Mercancía que no se exhibe, no se vende #sersiendo

By Sergio Larraín
By Sergio Larraín

Mi abuela solía repetir el refrán popular que utilicé de título. Significa que si una/o desea vender algo tiene que exhibirlo. Esa sería la interpretación directa del refrán que hace mi cerebro, pero yo lo entiendo/incorporo mejor si dejo que sea mi corazón quien lo interprete. “Mercancía que no se exhibe, no se vende” significa que si deseo que algo pase yo tengo que hacerlo suceder. La vida [todas las vidas no sólo la mía] funciona de maneras raras [¿estarás de acuerdo?] y como yo no creo en las casualidades: siempre me muevo hacia donde me dice mi intuición que vaya. A veces no tengo claro si es la decisión correcta, la verdad, pero me he dado cuenta que “la parálisis por el análisis” es peor que equivocarme de decisión.

Exhibir es una acción. Vender, otra. Pero la segunda no pasa sin la primera. ¡Espabílate! Una acción te llevará a otra. Todas las causas siempre terminarán siendo consecuencias y las consecuencias, causas de otras cosas más adelante. No es tonto preguntarse: ¿Quién dirige todo ese movimiento? ¿Ese “moverse” de lugar” ¿Ese dirigir la vida? ¿Ese “buscar lo que necesito”? ¿Ese “exhibir para vender” al que alude el refrán? Pues tú. Cada quien dirige su vida, como si fueras un director de orquesta haz tu mejor esfuerzo para que todos los músicos [circunstancias] de tu vida suenen coordinadamente y entonces surja la belleza de la música [estar REALMENTE viva/o]. A veces esa belleza dura un minuto, a veces tienes el privilegio de sentirla durante más tiempo.

Vale la pena [más bien: vale la alegría] ir tras lo que una/o desea y necesita en esta vida para sentirse mejor, más satisfecha/o. Da igual si encuentras lo que necesitas a través de los anuncios gratis, en una cita a ciegas o limpiando vitrinas a destajo en tu barrio. El tema es salir de la zona de confort y arriesgarse, aunque sea un poco, ¿no?
Esta mañana pensaba: ¿cuál puede ser la noticia más positiva que una/o puede darle a alguien? ¿Que se ganó la lotería? ¿Que finalmente logramos revertir el cambio climático? ¿Que estoy embarazada? ¿Que tengo nuevo empleo? Casi todas las buenas noticias dependen de su contexto, lo que es bueno para unxs puede no serlo para otrxs. Pasa lo mismo con las malas noticias. Sin embargo, hay una Buena Noticia Universal, una que nos une a todos los seres humanos: EXISTE en este mundo alguien que necesita lo que tú deseas dar y alguien que desea dar lo que tú necesitas.
Aprovecha esa riqueza que es tuya sólo por estar viva/o, ahora y aquí.
Feliz fin de semana, mi gente.

Nadir Chacín

Hoyos: “La Educación para la perfección es perversa” #sersiendo

Interesante su postura. Rescatar la mediocridad en la Educación. Educar para la ciudadanía, para la colaboración y no para la competencia. Guillermo Hoyos fue un filósofo y pensador colombiano. También les comparto un artículo (obituario) sobre su persona del periódico El País: Guillermo Hoyos, un filósofo en la estela de Habermas

Buen martes,
Nadir Chacín
Lee + https://www.facebook.com/sersiendo o Twitter @nadirchs

¿Cuál es la diferencia entre compasión y lástima? #sersiendo

© "Big Baby" (1930) de Grancel Fritz
© “Big Baby” (1930) de Grancel Fritz

a Venezuela, México y España

a Doppelgänger De Florentino Fuentes

“Auto-liderarnos: no esperar el líder. Cada quien es un líder que hay que respetar y hacer aflorar. Hemos de trabajar nuestra capacidad de contactar, conectar, compartir y co-crear. Trabajemos el camino de la libertad en vez del camino de la servidumbre. No hay dos personas iguales. Busca la singularidad y devén solidario con la especie. Si todos nos auto-lideráramos, no necesitaríamos líderes.” Pere Monràs

La práctica de la compasión es una de las cosas más difíciles de hacer hacia uno mismo y hacia los otros. Sin compasión, no hay conocimiento ni enseñanza ni aprendizaje sano. La auto-compasión nada tiene que ver con el victismismo o con andar por la vida con actitud de mártir. Cuando eres compasiva/o te conectas con los demás desde el entendimiento de tus propias fases oscuras, desde allí empatizas con la situación que viven los otros. Cuando sientes lástima te motiva la culpa, el sentimiento de superioridad o de inferioridad, producto de un entendimiento tergiversado de tu propia personalidad. Cuando eres compasiva/o verdaderamente te conectas contigo y con los demás, cuando sientes lástima sólo reaccionas desde el miedo, el miedo a tus propios fantasmas, el miedo a los demás o a lo que esas personas despiertan en  ti, el miedo al mundo.

¿Cómo saber cuando siento lástima y cuándo compasión?

Te cuento como me pasa a mí. Sé que estoy teniendo lástima y no compasión cuando me siento incómoda, cuando siento que lo que me está contando la otra persona me perturba, me hace sentir invadida, atacada, comprometida a actuar (cuando no quiero hacerlo) o me deja paralizada, cuando en vez de escuchar, sólo oigo… cuando siento necesidad de hablar (la mayoría de las veces: hablar demasiado), cuando no me siento en paz allí en compañia de esa persona. Cuando puedo conectar con el otro o la otra soy capaz de escuchar, de verme yo en la situación de la otra persona, en vez de criticar o ajusticiar al otro o a la otra, me permito -desde la escucha calmada- colocar todo lo que estoy sintiendo (bonito y feo) en un lugar sano dentro de mí. Cuando logro me conecto (veo, escucho, estoy, soy) y puedo preguntarle al otro o a la otra, sin presión ni demanda ni juicios: ¿Cómo podría ayudarte en tu situación para que te sintieras apoyado/a por mí? Eso es la compasión.

He aprendido que la culpa sólo me invisibiliza a mí e invisibiliza a mi interlocutor. La rabia y la ira hacen lo mismo. A veces tengo más capacidad para actuar de este modo y otras simplemente me desconecto. Cuando me desconecto, me abrazo yo solita por dentro sin decir nada, hago silencio y trato de empezar de nuevo a estar presente frente al otro o la otra. Si no lo logro trato de retirarme lo más pronto que pueda y digo: “no estoy en uno de mis días pacíficos y me está costando escucharte calmadamente”.

La lástima y la compasión son estados del ser. Uno puede estar en cualquiera de ellos y un segundo después cambiar al otro. Me imagino a la compasión como un interruptor que apaga y prende un escenario sobre el que hay actores , muebles y escenografías. Aunque tengas el escenario en OFF los actores y las cosas siguen presentes, sólo que tú no puedes verlos. Sé que cuando no soy compasiva literalmente no estoy viendo bien, ni a mí, ni a los otros ni al mundo. Me empeño en cuestionar mis criterios cuando estoy observando algún escenario vacío: ¿habrá algo en él que temporalmente no estoy viendo? Opto por invertir mi existencia, cada vez que lo consigo, en aprender cómo apretar el ON de cada momento: me agrade o no me agrade el vai-vén de mi vida.

¿Qué es para ti la compasión? ¿Cómo saber cuando no estás siendo compasiva/o? Compártelo en los comentarios y si te gustó este post, por favor, compártelo en las redes sociales o por correo electrónico.

Buen jueves de libros,
Nadir Chacín
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imager.phpJueves de libros | “Ética de la compasión”, de Joan Carles Mèlich, Herder Editorial, Ibérica, 2010.

“La ética es la respuesta a una interpelación que pone en cuestión el orden moral. Lo que nos convierte en humanos no es la obediencia a un código universal y absoluto sino el reconocimiento de la radical vulnerabilidad de nuestra condición y el hecho de no poder eludir la demanda del dolor del otro. No hay ética porque sepamos qué es el «bien», sino porque hemos vivido y hemos sido testigos de la experiencia del mal. No hay ética porque uno cumpla con su «deber», sino porque nuestra respuesta ha sido adecuada al sufrimiento. No hay ética porque seamos «dignos», porque tengamos dignidad, sino porque somos sensibles a los indignos, a los infrahumanos, a los que no son personas. La ética, pues, a diferencia de la moral, es la respuesta compasiva que damos a «los heridos» que nos interpelan en los distintos trayectos de nuestra vida, cuando bajamos de «Jerusalén a Jericó».” Herder Editorial


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