Categoría : Construyendo una filosofía de vida

Sexfluencers: educación sexual y empoderamiento #sersiendo

Las sexfluencers son mujeres con un poder de influencia sobre sus seguidores y que tienen la sexualidad, el erotismo y la educación sexual como temas principales. La mayoría tiene blog/web, podcast, redes sociales muy activas e imparten talleres. Hoy vengo a regalarte la lista de mis 14 sexfluencers preferidas hasta el día de hoy.

Sexfluencers
By Guan Weixing

Estamos en esta vida para disfrutarlo todo, la sexualidad es una fuente inagotable de placer y está al alcance de tu mano.

Para aprender sobre sexualidad y erotismo hay que sentirse a gusto con quien nos está enseñando. Entonces curiosea en internet y ve con quién conectas más.

Elige la persona con la que te sientas más identificade en cuanto al tono de voz, el lenguaje verbal y corporal, el lenguaje escrito, el estilo de comunicar y demás detalles que faciliten el aprendizaje.

Si comienzas a ver un vídeo y no te engancha cambia al siguiente. NEXT. Lo mismo para un texto escrito o un podcast. Siéntete libre de elegir.

Cuando necesitas un dentista no vas con la primera persona que te pase por enfrente, ¿no? Pues pasa igual con la educación sexual y con internet. Se puede perder mucho tiempo y te puedes confundir un montón si las fuentes que estás consultando no son adecuadas.

Intenta que la información sobre sexualidad que llegue a ti venga recomendada por alguien a quien valoras. Pregunta mucho. Sé curiose.

No te frustres si a las primeras de cambio no conectas con las sexfluencers que recomiendo. Sigue buscando e intentando.

Aprender más sobre sexualidad te abrirá un mundo de opciones y te comenzarás a sentir mejor contigo misme y con tu cuerpo.

La práctica hace a la maestra

Si quieres aprender has de practicar lo aprendido. No basta con ver los vídeos o escuchar los podcasts de las sexfluencers. Aunque acumules información, el aprendizaje más valioso se crea con tu propia experiencia.

Conocerte mejor y practicar te ayudará a cambiar la relación que tienes con tu cuerpo. Por lo tanto, te sentirás más cómode cuando estés con otra persona disfrutando del encuentro entre los cuerpos.

Si no conoces bien tu cuerpo y cuáles son las cosas que te generan placer no podrás guiar a otra persona durante un encuentro erótico o sexual.

La sexualidad empieza contigo dándote placer a ti misme.

14 sexfluencers que deberías seguir

  1. Maranta Rubiera de “Sexo Nómada“.
  2. Noemí Casquet.
  3. Domnina V.S. de “Kafeïna Girl“.
  4. Raquel Graña de “Íntimas conexiones“.
  5. Elia Martínez Rodarte de “Ivaginaria“.
  6. Karen Uribarri de “Sexo con K“.
  7. Cara Sutra.
  8. Marie Rebelle.
  9. Miss Taboo.
  10. Gemma Sweinch de “Jugando con Eros“.
  11. Mi Yo Salvaje.
  12. Mamá no leas.
  13. Lorena S Gimeno de “Sexualizados“.
  14. Marta Yébenes de “Va por Nosotras“.

Te ofrezco también mis contenidos relacionados con la sexualidad

En mi podcast “Ser siendo”:

En este blog:

En esta entrevista hablo con Maranta Rubiera de “Sexo Nómada” sobre “Mindfulness y Sexualidad“.

Nadir Chacín
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Misterio: cuando la belleza sale por la puerta, más belleza entra por la ventana #sersiendo

El humor y la curiosidad son la más pura forma de inteligencia. ~ Roberto Bolaño

misterio

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La vida tiene formas misteriosas de suceder.

Cuando abrazo ese misterio aparecen y se abren en mi vida nuevas puertas, que llevan a pasillos, que conducen a territorios desconocidos por/para mí.

En el proceso de apertura aparecen nuevas personas con quienes con-vivir.

La diversidad y la curiosidad son tan bellas que quien no se deleite con ellas está limitando sus sentidos y su mente, más de lo que de por sí están limitados de fábrica.

Somos todes tan diferentes y tan valioses. Aleluya.

Si todes necesitáramos lo mismo y al mismo tiempo el mundo se volvería mega_aburridisímo.

Imagínate un mundo así y si no surge en ti el aburrimiento escríbeme para contarme.

TOC, TOC, SOY EL MISTERIO

El secreto está en escudriñar las preferencias propias.

Está en diferenciar las preferencias que son negociables de las que son imprescindibles. El secreto está en saber co(n)municar esa diferencia en una conversación honesta con alguien.

Hay situaciones y personas que deciden entrar por la ventana a tu vida. Y eso es también sorprendente y maravilloso.

Las cosas están cambiando cada segundo. Tú también.

Hace unos días le dije a las chicas que meditan conmigo que si estamos respirando es porque las cosas están mejorando en nuestras vidas, no empeorando.

El arte de estar continuamente aprendiendo a recibir. Ese es el único arte.

Nadir Chacín
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¿Capaces de perdonar? #sersiendo

Perdonar o no perdonar. Siempre que estamos enojades o resentides con alguien hay otra persona que nos insta a perdonar lo que esa persona hizo y perdonarnos a nosotres mismes. Nunca me ha gustado mucho el mandato social de “el perdón”. Es como si perdonar fuera un requisito para que dejemos de sufrir. ¡Yo no lo tengo muy claro todavía! Así que he invitado a la filósofa Esther Charabati a mi blog. Sigo su trayectoria hace muchos años. Me encantan sus escritos y que pone la filosofía al alcance de todas las personas como una herramienta para la reflexión. Les dejo en buenas manos.

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perdonar

Olvidar es una mala receta

Hay que saber perdonar. Eso dicen todos, aunque parece una tarea difícil. ¿Por qué tendríamos que perdonar a quien nos causó daño? ¿O a quien nos está haciendo sufrir o a quien nos provocó un dolor que padeceremos de por vida?

¿Por qué sería ilegítimo odiar con todas nuestras fuerzas cuando el odiado lo merece?

Le tenemos miedo al odio. Eso podría explicar que después del holocausto que costó la vida a seis millones de personas, los judíos se propongan “perdonar, pero no olvidar”.

Perdonar pero no olvidar

Esta parece ser la consigna de una generación que ha visto demasiados crímenes contra la humanidad para otorgar el perdón como si fuera un brochazo de pintura blanca en un muro manchado de sangre: no puede hacer “borrón y cuenta nueva”.

Si bien es cierto que a los individuos comunes no nos han otorgado el privilegio de negar el perdón —está reservado a los gobernantes y a Dios—, también lo es que nadie puede obligarnos a perdonar sinceramente. ¿Por qué tendríamos que hacerlo?

Los gobernantes indultan para mantener cierta paz social; las familias perdonan para hacer soportable la convivencia y no heredar odios que pueden estallar en las manos de cualquier generación.

Y los individuos, ¿en nombre de qué estaríamos obligados a hacerlo?

A veces no perdonamos porque tememos que la injusticia cometida no sea reconocida

Especialmente por el culpable. Y exigimos justicia, aunque estemos conscientes del desgaste que implica mantener el odio. En otras ocasiones, declaramos con altivez que “ya olvidamos”: olvidar es una mala receta, es alejarnos, “hacer como si” el resentimiento hubiera desaparecido, pero sigue ahí, esperando la oportunidad de resurgir.

Perdonar es suprimir el odio y enfrentar el pasado, pero ¿cómo se logra? Haciendo justicia. Ser justos es aceptar que el otro ha cometido faltas, sin reducirlo a ellas.

Quien traiciona no es necesariamente un traidor, sino una persona que cometió una falta. Generalizar de manera que la traición oculte al resto de ese individuo —sus otros actos, sentimientos y proyectos— es injusto, porque él no es sólo eso.

Cometió un error, y aunque el daño causado sea inconmensurable, sabemos que nosotros también hemos cometido errores y no queremos ser etiquetados por ellos; no somos sólo uno o dos actos equivocados, somos mucho más que eso.

Todos cometemos faltas y consideramos que merecemos el perdón, ya sea por haber actuado sin conciencia u obedeciendo a ciertos impulsos.

¿Significa esto que tenemos que perdonar todo y a todos?

La cuestión es más complicada. Si una persona cometió una falta debe recibir una sanción, independientemente de que yo quiera perdonarla o no: el criminal debe ir a prisión y el traidor sufrir la reprobación social. Es justo que se le imponga el castigo que le corresponde y de ninguna manera debe permitirse que ocupe el lugar de la víctima.

Tampoco yo debo usurpar el lugar del verdugo; para ser justo tengo que aceptar que no es mi atribución poner el castigo, sino creer en el arrepentimiento del culpable, que evidencia que él no es lo mismo que su acto, que asume su responsabilidad y reconoce su error.

Primo Levi, escritor sobreviviente de los campos de concentración nazis, resume así su postura:

“No estoy dispuesto ahora ni nunca a perdonar a ninguno (de los culpables) a menos que haya demostrado (en los hechos: no de palabra y no demasiado tarde) haber tomado conciencia de las culpas y de los errores del fascismo nuestro y extranjero, y esté decidido a condenarlos, a erradicarlos de su conciencia y de la conciencia de los demás. En tal caso sí, un no cristiano como yo está dispuesto a seguir el precepto judío y cristiano de perdonar a mi enemigo; pero un enemigo que se rectifica ha dejado de ser un enemigo”.

Eliminar la ponzoña

Reconocer que, en principio, todos merecemos el perdón, impide que el odio, auxiliado por la memoria, crezca de manera irracional y emponzoñe nuestra vida.

Perdón y olvido aceptan distintas combinaciones: perdonar sin olvidar nos permite seguir adelante con nuestras vidas, mientras que olvidar sin perdonar es diferir el momento de la venganza.

¿Qué opinas tú sobre el perdonar? Cuéntame. Cuéntanos. Si te gustó este post compártelo con tu gente en las redes sociales. ¡Gracias!


perdonar

Esther Charabati

Es licenciada en Filosofía y Doctora en Pedagogía por la Universidad Nacional Autónoma de México. Es creadora y coordinadora del único café filosófico de la Ciudad de México desde el año 2000. También lidera el proyecto “Filosofía en la ciudad”, con el que busca llevar la filosofía al espacio público, fuera de las aulas, para reflexionar y pensar con personas interesadas en la filosofía. Puedes localizarla en su Facebook.


Quizás te interese  El perdón: a la familia (NO) se le perdona todo #sersiendo 

Amor: ¿cómo saber cuando alguien te está queriendo? #sersiendo

El amor es una palabra muy grande para mí. Así que hoy vengo a hablarte de las actitudes y de los comportamientos que, en mi mundo nadiriense, significan que una persona me está queriendo en un momento dado.

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amor

Las personas cambiamos así que decir “te quiero” como algo fijo e inamovible, no es algo que se apegue a la realidad. Deberíamos -como defiende el psicólogo Walter Riso- decirnos: “te estoy queriendo ahora”.

Hace unos días pensaba en que tenemos muchas categorizaciones que diferencian a unas personas de otras.

Mi pareja y mis amiges. Mi familia biológica (con f minúscula) y quienes no son mi “sangre”. Les amiges del cole y mis compañeres de trabajo. Mis maestres y mis alumnes.

Un montón de especies de “cajas” debidamente rotuladas donde metemos a unes persones y dejamos a otres fuera.

Yo hace unos cuantos años que estoy intentando romper con esas creencias y fijarme más en las acciones de las personas que me rodean y en cómo yo me siento con respecto a sus acciones. Independientemente de si son familiares, amigues, parejas o compañeres de trabajo o lo que sea.

Amor en el Presente y no más cajas

Intento no darle tanto peso a la historia (el pasado) que tenga mi vínculo con las demás personas. Me enfoco más en lo que estoy recibiendo ahora de esas personas y lo que estoy dispuesta a darles. Los vínculos que se desarrollan así me resultan más orgánicos y amables.

Decidí que mi “Familia” (así con F mayúscula) son las personas que me están queriendo en el momento en que me están queriendo.

Eso va cambiando con el tiempo. También me gusta llamarle “La Manada”.

Cada día sólo tiene 24 horas

Así que he elegido gestionar la parte de mi espacio personal que comparto con otras personas desde las acciones que tienen esas personas hacia mí. Considero si mis necesidades y las necesidades de esas personas encajan en un momento dado o si no encajan. Entonces decido si dedicar parte de mi tiempo y mi energía a alimentar ese vínculo o no.

Esta forma de ver las relaciones humanas no implica que tratemos mal a quienes hemos decidido no incluir en nuestro espacio personal compartido. Simplemente significa que aceptas que aunque el amor es ilimitado, la energía y el tiempo no lo son.

Yo le llamo chuscamente: gestión de las querencias.

Nunca sabemos lo que pueda pasar mañana porque el futuro aún no existe. También necesitamos entender que existe la impermanencia. Todas las cosas nacen y mueren. Por más que queramos controlarlo todo, no podemos hacerlo.

Las personas que te están queriendo ahora son personas que se están queriendo a sí mismas ahora. No podemos dar a otra persona lo que no somos capaces de darnos a nosotres mismes.

Teniendo estas “cosas” en consideración se me ocurrió esta lista. Espero te sea útil.

Las personas que te están queriendo ahora son quienes:

  • Se procuran tiempo de calidad contigo, de tú a tú. Abren huecos en sus agendas -que parecen tetris- para verte, para compartir contigo por la vía que sea y “ponerse al día”. Eso es amor.
  • Tienen una curiosidad ilimitada en descubrirte. Puede que te conozcan desde ayer o hace 5, 10 o más de 20 años, pero sienten la curiosidad de develar – sin prisas ni presiones- el misterio que eres como ser humano: cambiante, diverso, poliédrico y multifacético.
  • No te dejaron “aparcade” en una imagen idealizada de quien eres, desean relacionarse contigo -sea quien sea que eres ahora- y no con la imagen de ti que guardan en sus recuerdos del pasado.
  • Te escuchan. No importa cuántas veces te repitas “tropezando con las mismas piedras”. Esas personas te escuchan cuando hablas de tus necesidades y no te interrumpen. Están más interesades en empatizar contigo y en conocerte mejor, en entender_te, que en tener la razón o darte discursos moralizantes.
  • Hacen el esfuerzo amoroso de no juzgarte o imponerte sus maneras, sus razones, sus formas de ver la vida y el mundo. Te tratan como un ser humano con “visión” propia, tan válida como la suya.
  • No desaparecen de tu vida sin avisar. Eso es amor. También es compasión, que no lástima.
  • Desean aprender los ritmos en los que tu corazón se abre y se cierra y los respetan. Son los que se han dado a la tarea de conocer el momento oportuno para “ponerte la música” que te cure cuando más lo necesitas. No te atropellan con sus ritmos.
  • No te piden que sonrías cuando te sientes como un gusano aplastado en el suelo. Te preguntan: ¿Qué puedo hacer para que te sientas apoyade por mí? Y si notan que no pueden acompañarte en tu proceso por las razones que sean te lo dicen y se excusan por no poder ser de más ayuda ahora. No se alejan totalmente ni rompen con brusquedad “el hilo invisible” que les une de ombligo a ombligo.
  • Harán todo lo posible por, si es necesario, ir a verte al hospital, a la cárcel, al velorio de alguien que quieres, en las fechas que son especiales para ti. En las buenas y en las malas. Y lo hacen porque les nace hacerlo (les sale del coño o de los cojones), no por obligación o por culpa o para manipularte después.
  • Desean que estés bien y te sientas cómode. Hacen lo posible para que estés a gusto, aunque a veces eso implique cosas incómodas para elles.
  • Saben ponerte límites y te explican sus porqués. No permiten que les atropelles con tus ritmos ni se someten a ellos. Optan por negociar contigo desde el amor y el respeto.
  • Te hablan de sus necesidades en el vínculo que tienen contigo y están dispuestes a negociar acuerdos para que tanto elles como tú se sientan lo mejor posible.
  • Comparten contigo sus saberes, sus dudas, sus inquietudes, su luz y su sombra, con la mayor honestidad que puedan ofrecer en cada momento. Eso es amor.
  • Si lo necesitas y se los pides te cortarían las uñas de los pies, te ayudarían a vestirte, te traerían el aparatejo ese para hacer pipí y caca desde la cama, cocinarían comida sana para ti, verían películas aburridas contigo y dormirían a tu lado cuando tienes miedo. Porque sí les adultes también sentimos miedo.
  • Se interesan por las cosas que te interesan a ti y te hablan de las cosas que les interesan a ellos. Desean compartir conocimientos contigo, experiencias e historias de la vida. Se atreven a probar cosas nuevas de tu mundo… contigo. Y te seducen con respeto para que pruebes cosas nuevas de sus mundos y a tu propio ritmo.
  • Se hacen cargo de las consecuencias de sus propios estados mentales y emocionales. No intentan hacerte sentir culpable por cosas que son su responsabilidad y no la tuya.
  • No te insultan, ni te maltratan, ni te agreden. Eligen “descargar” sus propias frustraciones de una forma que no le haga daño a otras personas, incluyéndote.  Y si no saben cómo hacerlo buscan la ayuda de algún profesional para aprender nuevos recursos y herramientas.
  • Te hacen un “tour” por su mundo y aceptan gustoses que le hagas un “tour” por el tuyo. Eso es amor.
  • Te admiran por lo que eres, no por lo que tienes ni por lo que haces.
  • Te dicen cosas sublimes, como el prota de la película de Eliseo Subiela: no te mueras sin decirme a dónde vas.

Nadir Chacín
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"Las personas tiernas consigo mismas y con los demás se permiten expresar su vulnerabilidad abiertamente y por ello son más fuertes." Nadir Chacín


Feliz Año 2018 y las repeticiones #sersiendo

Feliz Año 2018. Los últimos días de todo siempre son muy significativos. Dicen que lo que hacemos el último día del año abre la puerta a que esas vivencias se repitan durante el año siguiente. No sé si sea cierto o no, pero hoy vengo a hablarte sin un objetivo claro sobre el fenómeno de las repeticiones en mi vida y los aprendizajes que éstas han facilitado.

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Feliz Año 2018
By Jean Shin

A Luca

Estaba viendo un capítulo de “Bones” esta mañana. Echada en el sofá, acobijada por Frida (la gata del bigote regio) y sin prisas. Amo a la Dra.Temperance Brennan, la prota de esta serie. Si alguna vez se repite lo de ser forense en mi vida quiero ser como ella.

En este episodio Temperance le decía a una de sus colegas que “ninguna experiencia es única”. Lleva razón. En el Universo todo se repite en un movimiento certero y eterno de Nacimiento y Muerte, Creación y Destrucción, Expansión y Contracción. Cada vez hay cosas emergentes y un fundamento que se repite.

Cuando pienso en estos movimientos de Vida y Muerte siempre regresan a mí las imágenes de las personas que se han ido ya de este plano material y físico. Amigos. Gente desconocida. ¿Enemigos? Familiares. ¿Qué habrán hecho estas personas en sus últimos días? ¿Qué habrán pensado sobre la vida que tuvieron antes de despedirse de sus cuerpos?

Tengo tiempo para pensar en una buena despedida.

Las muertes

Escribir sobre la muerte en los últimos días de un año también es algo que se repite en mi vida.

A mí de verdad no me da miedo la muerte. Me da miedo vivir una vida sin sentido. A veces pienso en eso antes de dormir -a pesar de que mi madre dice que es algo deprimente. Pienso en ¿qué día he tenido hoy?

Me pregunto ¿si me muriera este noche me moriría en paz?

Justo las noches son algo que se repite. Pienso sobre mis noches lo mismo que piensa el mar sobre sus olas. ¿Qué sería de mí sin las obstinadas noches que les da por morir y nacer de nuevo?

Este escrito está saliendo un poco caótico, ya lo sé. Quizás haya un orden debajo del caos como dicen los físicos. Debajo de mi caos está ese lugar profundo del mar de donde surgen sus olas. Me gusta.

Hoy comienzo a buscar casa nueva. Esto es también algo que se repite en mi vida.

Tengo necesidad de más caos creativo.

Las casas y los hogares

Hace unos días con un amigo contábamos las 14 casas que he tenido en los últimos 5 años. 14 veces me he despedido de espacios físicos y de personas que me acompañaron por un tiempo y que ahora forman parte de mi vida presente o de mis recuerdos. Cada lugar en el que he vivido me ha dejado un aprendizaje diferente.

¿Qué he aprendido o qué estoy aprendiendo aquí y ahora?: esa es quizás una buena pregunta que hacerse cuando la Vida (esos movimientos de Nacimiento y Muerte sobre los que no tenemos control) y tus propias decisiones (tu vida) te envían hacia la repetición constante. Queriendo o no repetir(te). Feliz Año 2018.

En estas 14 casas he aprendido el sutil arte de la rendición ante las aventuras que la Vida me regala. Recuerdo en este instante la primera casa que tuve en Barcelona era un verdadero desastre. Por más que me esmeraba en limpiar mi caos y el de 3 personas viviendo en un lugar mínimo se generaba basura, desorden y cosas tiradas por todos lados.

Seguro que si hubiéramos sido otras 4 personas las cosas hubieran sido diferentes. Pero allí estábamos. ¿Por qué estaba yo allí con esas 3 personas? Nadie lo sabe. Yo me quedé con la rendición, que no es poca cosa.

Así en cada casa he aprendido cosas nuevas. También he aprendido a renunciar a muchas cosas materiales. Ahora todo lo que tengo cabe en una maleta y eso me va muy bien.

En vez de sentirme pobre materialmente me siento más rica espiritualmente. Eso lo aprendí porque he tenido 14 casas en 5 años y ahora voy para la número 15. Gracias, Barcelona. Nadir, Feliz Año 2018.

Tengo espacio en mi vida para nuevas riquezas.

Los países

También se repiten en mi vida las (in)migraciones. Sin embargo, la Ciudad de México y Barcelona poco tienen que ver entre sí. O tal vez sí, quizás son hábitats similares en algunas cosas que tienen que ver conmigo. Yo me encuentro a gusto tanto en una como en otra ciudad.

He encontrado gente maravillosa en mi camino que me han abierto la posibilidad de pertenecer a sus familias y a sus seres queridos. Como ves, estas repeticiones molan mucho. ¡Que si así llueve, que no escampe! ¿Qué hubiera sido de mí sin las migraciones que he hecho?

Tengo los brazos abiertos.

Los hombres

En mi vida se repite además la presencia de los hombres. Me gustan aventureros, un poco locos y con espíritu curioso. Encarnaciones del Dios Hermes y por fortuna incorregibles. Algunos de ellos aventurean aún con la mente, otros con el cuerpo y otros con mente, cuerpo y corazón. A todos les atraen las mujeres frikis como yo. ¡Es bueno que ellos se repitan en su buen gusto! [Risas.]

Siempre digo que detrás de todas las cosas maravillosas que he hecho en mi vida hay un hombre. ¡Y no es mentira! Hombres que me acompañaron y cuidaron con amor. Gracias. Feliz Año 2018.

Los hombres son de esas repeticiones que me han hecho aprender un montón. No nos relacionamos íntimamente con cualquiera, elegimos con quien lo hacemos según nuestras necesidades, que a su vez están delineadas por nuestras experiencias del pasado. A menudo son necesidades o muy patológicas o megatrascendentales. ¡Hay de tó!

Tengo un pasado y me gusta.

Los estados mentales y emocionales

Incluso cuando mis patrones mentales y emocionales torpes me han llevado al desfiladero (algunos hombres muy tóxicos) he aprendido muchas lecciones. Sin esas oportunidades para hacer conscientes mis patrones inconscientes: ¡yo no estaría aquí escribiendo esto! Tampoco hubiera podido vivir relaciones armoniosas con otros hombres como lo he hecho.

Así que les doy gracias a todos los hombres de mi vida por ello, sin excepciones. Me gusta la persona que estoy siendo ahora mismo y eso también se lo debo a su compañía grata o ingrata, ¡da igual!

Este año 2018 me esperan muchas más aventuras y también par de hombres nuevos, a quienes voy cogiéndoles mucho cariño. El año 2017 ha sido especial para mí.

Algo ha pasado conmigo este año no sé bien cómo (supongo se lo debo a la meditación y al budismo) y ahora soy más consciente que nunca de que voy sembrando “semillas” por doquier.  De la calidad de esas semillas y de las condiciones del terreno (interior) dependerán las cosechas y los alimentos que me nutran en un futuro: Feliz Año 2018.

Tengo la mente abierta y una visión clara.

Los aprendizajes

Una cosa que se repite en mi vida son los aprendizajes. Quizás sólo estamos en esta tierra, en este segundo y en este cuerpo, mente y corazón para aprender, para vivir, para prepararnos mejor para morir. No quiero irme a donde sea que se vayan los muertos con un sentimiento de pérdida y fracaso atroces.

Que un ciclo llegue a su fin no quiere decir que pierdes nada. Sólo se está haciendo espacio para lo nuevo.

Así me siento ahora: en la playa de mi vida viendo irse, como olas, a los 17 hombres, 2 migraciones, 5 cambios de profesión, 22 casas, un hijo que se hace mayor, amigos muertos y a las partes de mí misma que iban hacia un lugar al que nunca llegaron. Feliz Año 2018.

Tengo miles de maestras y maestros.

Feliz Año 2018

Adiós a todo, hasta la próxima repetición, hasta la próxima realidad emergente. Hola, 2018. ¿Sabes qué?

Tengo el lienzo en blanco y un chingo madral de botes de pintura.

¡Estoy lista!

Nadir Chacín
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"La felicidad es el esfuerzo consciente por desdramatizar los problemas."  
~ Silvia Adela Cohan

Ser responsable de mis actos #sersiendo

Ser responsable de mis actos. Que seas de los tuyos. ¡Qué difícil tarea! Las acciones lo son todo en esta vida, incluyen: pensamientos, emociones, sentimientos, comportamientos, sensaciones físicas, etc. Podemos tener buenas intenciones, palabras bonitas, pero si no somos capaces de observar las acciones que llevamos a cabo el día a día el sufrimiento humano nunca cesará y el nuestro tampoco. Hoy vengo a hablarte de las acciones torpes y hábiles, tomando como ejemplo las mías.

ser responsable de mis actos

Hoy he despertado temprano para realizar una ceremonia budista llamada “la puya de las 7 etapas”. Este ceremonia tiene dos partes muy hermosas y emotivas que se llaman: Reconocimiento de las Faltas y Alegría de los Méritos.

En medio de la ceremonia he comenzado a llorar inconsolablemente. El corazón me ha dado saltos dentro del pecho. Estos se alternaban con un sentimiento de opresión o lo que yo llamo “apachurramiento de corazón”. Este sentimiento es la “vergüenza” interna que surge cuando logras ver con claridad tus faltas: la torpeza de tus acciones.

En el budismo decimos que es como si una persona sabia e iluminada estuviera viéndonos todo el tiempo. Observara cómo actuamos, vivimos, sentimos, pensamos, hablamos. Al reconocer tus faltas, pensando en la mirada de esa persona sabia, sientes vergüenza y, al mismo tiempo un agradecimiento profundo.

¿Por qué agradecimiento? Porque has podido reconocer y ver con nitidez cómo te has quedado atrapada en tus condicionamientos del pasado. En la historia de siempre. Ves tus miedos y a tu ego no observado ni entrenado haciendo de las suyas. Este tipo de vergüenza trae consigo una sensación de alivio agradecido indescriptible y muy bonita.

Mi amiga la vergüenza

En estos momentos de vergüenza (interior y consciente) te es muy evidente que la disfunción de la mente (humana) no entrenada te ha controlado una vez más. Recuerda: no es tu mente es la mente de todos los seres humanos no entrenada la que tiene este funcionamiento disfuncional.

De la vergüenza surge una compasión amable hacia tu propio proceso de dejar la esclavitud que representan los patrones mentales y emocionales torpes. Quieres volverte más responsable, consciente y menos ignorante en términos espirituales.

La vergüenza de la que hablo nada tiene que ver con la culpa o la vergüenza occidental. Esta vergüenza interior es un proceso de reconocimiento de las faltas y de alegría de los méritos, como bien dice el texto de la puya.

Es un proceso activo y amoroso, compasivo. No una resignación ni un “látigo” psicológico con el cual hacerse más daño. No hace falta añadir más sufrimiento. ¿Para qué?

Reciban mis disculpas

En los últimos meses me he sentido varias veces ofendida, rechazada, enojada, resentida y triste con diferentes personas y grupos de personas.

He discutido con personas que, teniendo las mismas necesidades internas que yo (entender, dejar de sufrir), han simplemente compartido algo de su forma de vivir conmigo y con otras personas.

Yo he reprobado sus comportamientos, sus creencias y sus acciones desde estados de mi mente y de mi corazón profundamente torpes.

He sido necia. Me he creído superior y con la verdad agarrada en el puño de mi mano. He sucumbido a mis estados mentales y emocionales torpes, a la inercia, sin siquiera observar-me. Mis acciones torpes han lastimado a otras personas y a mí misma. Lo lamento.

Hacer una confesión pública como esta es inquientante, incómoda y agria. Y a la vez me siento mejor haciéndolo. Haber llegado a notar que me he equivocado, que he lastimado a otros y a mí misma, es una experiencia dolorosa y agradable. Es una experiencia sanadora.

¿Cómo ser responsable de mis actos?

Tal vez una de los compromisos más importantes que he hecho desde que soy budista es el no hacer daño voluntariamente, ni a mí misma ni a los demás.

La inconsciencia y la falta de atención plena sobre mis emociones, pensamientos y sensaciones no puede ser una excusa en la que sentirme cómoda y segura. No es un “lugar” en el que quiero estar ni permanecer. Ese es el lugar de la depresión y de la ansiedad.

Hay que auto-observarse y ser honesta, aunque a veces sea sumamente desagradable. Hace bien reconocer que has sido presa de la inconsciencia. En eso estoy, en eso estamos.

A mí me sirve mucho pensar que esa parte de mí que es consciente y iluminada (El Buda Interior podríamos llamarle, jejeje) me observa activa y amorosamente. ¿Qué piensa esa parte de mí sobre lo que estoy haciendo ahora?

Mindfulness

Lo más hábil sería poder notar mis acciones en el mismo momento en que las hago. Pero por ahora la mayor parte de las veces soy capaz de reflexionar sobre mis acciones luego de que ya las he hecho.

El Buda decía que una mente iluminada ya no tiene la necesidad de esos discursos interiores entre sus diferentes partes, aspectos o rasgos. La mente iluminada es una mente integrada, no fragmentada. Eso es algo que me produce mucha intriga, curiosidad y profunda admiración.

El camino espiritual tiene más que ver con un compromiso fuerte y sostenido de no hacer daño. No son tan fundamentales los resultados ideales ni las metas. Ser responsable de mis actos es un proceso vivo y continuo. Ser siendo.

Acciones torpes

A veces las cosas no funcionan como una quisiera durante la práctica, eso también es parte del entrenamiento de la mente, del corazón y del cuerpo. Pero ¿qué son las acciones torpes?

Las acciones torpes son aquellas que se producen o surgen desde patrones mentales y emocionales torpes como el odio, la ira, la necedad mental, el deseo de tener siempre la razón, la “sordera” selectiva, la vanidad, la prepotencia, la indiferencia, el autoengaño, etc.

Son el producto de momentos en los que hay falta de “mindfulness” y de aceptación compasiva. Durante las acciones torpes estamos cediendo nuestra responsabilidad a los viejos patrones automáticos, que nos gobiernan. Y así nos atropellamos a nosotras mismas y a los demás.

Las acciones torpes dejan un mal sabor de boca incluso cuando tienes la sensación interna de haber librado una batalla y haber ganado. Las acciones hábiles, en cambio, dejan una sensación de paz y tranquilidad interna, sientes “estoy siendo responsable de mis actos”.

Cuando una acción es hábil surge un reconocimiento lúcido y consciente en el que “escuchas” esto dentro de ti: “podría morir ahora mismo y todo estaría ok” conmigo y con los demás.

La práctica espiritual tiene que ver con aprender la diferencia entre acciones hábiles y torpes y comenzar a cultivar las hábiles de forma intencionada. Es una práctica y por lo tanto “aprendemos haciendo” (“Learning by doing”), por eso a veces “se nos va la pinza”.

A menudo nos equivocamos y lastimamos a los demás. Lastimar a los demás es como el rebote de una pelota que has lanzado, el sufrimiento sólo se expande y abarca cada vez a más gente. Estar lastimando a los demás es lastimarte a ti misma simultáneamente.

Acciones hábiles

Las acciones hábiles surgen de un lugar de paz interior, en donde no hay lucha, ni sensación de superioridad, ni siquiera una sensación de haber visto o sabido algo concreto.

Las acciones hábiles son el producto de estados mentales y emocionales hábiles como la empatía, la compasión, el alegrarte de los logros ajenos, la amabilidad, la generosidad, ver/valorar a los seres humanos en su diferencia, en su particularidad, el respeto, la curiosidad, la claridad mental.

Simplemente te sientes en equilibrio y tranquila. Es un estado de receptividad sin prejuicios, en el que te rindes y dejas de luchar. Dejas de aferrarte a la creencia de que el mundo o los demás están en tu contra y que tienes que defenderte.

Me ha dado mucho gusto poder observar, aunque sea en retrospectiva, mis acciones torpes.

Valgan estas letras para disculparme con todas las personas que he atropellado por mis estados no observados de inconsciencia durante los últimos meses. Intento con mucho compromiso ser reponsable de mis actos, aunque a veces no lo logro. Lo lamento mucho. Discúlpame.

También quiero auto-pedirme disculpas y abrazarme. Nadir, lo siento mucho.

El reconocimiento de las faltas ha de estar seguido por la alegría de los méritos, como en el texto de la ceremonia budista. ¿Por qué?

Porque el reconocimiento de las faltas estaría cojo si no somos capaces de alegrarnos de que hemos sido capaces de observar atentamente nuestras faltas y de tratarnos con amabilidad a nosotras mismas y a los demás, una vez pasada “la tormenta”.

Alegría de los méritos

Me alegra profundamente
el bien hecho por todos los seres
gracias al cual logran reposo
liberándose así del sufrimiento.
Que aquellos que hayan sufrido sean felices.
Me alegra que se liberen los seres
de los sufrimientos de la existencia cíclica.
Me alegra la naturaleza del Buda
y del Bodhisatva,
protectores del Universo.
Me alegra que surja
la voluntad de alcanzar la iluminación.
Me alegra que exista la enseñanza
esos océanos que llevan la felicidad
a todos los seres
y que son la morada del bienestar de todos ellos.

Aprender a diferenciar las acciones hábiles de las torpes, aprender a reconocer mis faltas, a pedir disculpas, a expresar mis necesidades y sentimientos sin culpar a nadie más, quizás sea una tarea para toda la vida. Ser responsable de mis actos. Yo puedo decir que al día de hoy que es la tarea-regalo más significativa que me ha dado la práctica del Budismo.

De mis acciones hábiles de este segundo nacen las acciones hábiles del siguiente segundo. De mis acciones torpes de este segundo nacen las acciones torpes del siguiente segundo. Así de importante es prestar atención plena a lo que hacemos y sobre todo al cómo lo hacemos.

Si te ha gustado este post, por favor, compártelo en tus redes sociales. Cuéntame cómo te relacionas tú con tus faltas, tus errores, tus acciones torpes. ¿Qué significa para ti esto de “ser responsable de mis actos”? Dialoguemos. Déjame un comentario.

Nadir Chacín
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Ansiedad y Coaching #sersiendo

ansiedad

Hoy vengo a hablarte del coaching, una herramienta muy útil para el desarrollo personal.

Cuando tenemos dolor de muelas vamos a un dentista. En cambio, cuando nos sentimos incapaces de lograr nuestros objetivos personales por las razones que sean nos cuesta mucho pedir ayuda.

Esa actitud produce mucho sufrimiento innecesario.

Quizás sepas, porque lo digo a menudo, que la ansiedad ha sido mi compañera de viaje durante más de una década.

Una de las cosas más difíciles de hacer cuando tienes ansiedad es trazarte metas y cumplirlas. Pasa igual con el estrés, los ataques de pánico y el famoso trastorno de déficit de atención.

También es cierto que independientemente de tu estado de salud, la vida nos presenta desafíos fuertes a todas las personas y a veces no sabemos bien cómo enfrentarlos.

Aprender estrategias y herramientas nuevas para la vida de manera recurrente son súper auto-regalos. Esa es la razón por la que yo nunca he dejado de estudiar y de pedir ayuda a diferentes tipos de profesionales y especialistas.

Pedir ayuda cuando la necesito es una forma de darme amor y de respetarme a mí misma.

Creo que “un empujón” viene bien cuando vas “en subida” y te sientes cansada/o, independientemente de si estás lidiando o no con una dolencia física, mental o emocional. Pero, ¿qué ayuda elegir?

Coaching personal

Te invito a conocer qué es el coaching personal.

La palabra “coach” viene del inglés y significa entrenador. En el coaching una persona con dificultades llamada “coachee” recibe el apoyo de un profesional llamado “coach” para diseñar un plan estratégico y asertivo que le permita cumplir con sus objetivos personales.

Lo bueno del coaching personal es que te permite trabajar sobre soluciones específicas y ponerlas en práctica de inmediato.

No requiere de un proceso largo de análisis de tus vivencias del pasado o de las circunstancias previas que te llevaron a tu situación de parálisis o de insatisfacción en el presente.

En ese sentido el coaching personal es un proceso enfocado a resultados. Podrás comprobar en poco tiempo si la ayuda del coach está “destrabando” tus limitaciones actuales y permitiéndote avanzar.

¿Ansiedad por los cambios?

Yo utilicé la ayuda de una coach para tomar la decisión de cambiar radicalmente de profesión hace unos cuantos años. Tenía la idea fija de que me sentaban fatal los cambios y que no era capaz de gestionarlos bien.

Para una persona con ansiedad los cambios pueden ser mucho más aterradores que para alguien sin ansiedad.

Con las sesiones de coaching me di cuenta -te hará mucha gracia- que en el fondo no me dan miedos los cambios sino que me gustan y me hacen bien.

Yo llevaba bastantes años pasándola mal e intentando que mi vida fuera más digamos “predecible” y “segura”.

Al mismo tiempo me aburría la monotonía del día a día y me sentía presa, sin vida.

Equilibrio sanador

El coaching personal me ayudó a balancear mi necesidad de novedad con mi necesidad de certidumbre.

Hoy por hoy sigo cambiando cosas en mi vida, pero ya no siento que estoy al borde de un precipicio y que me tiemblan las piernas.

Al contrario, siento que puedo asomarme al precipicio y sentir ese vacío raro, que se instala en el medio de la barriga y genera risas nerviosas.

He perdido miedos y ganado seguridades.

Estoy muy contenta. Y este estado no lo logré yo sola dándomelas de mujer perfecta y de que ya sé todo. Lo he logrado porque pedí ayuda cuando la necesité.

Busqué a las personas correctas para acompañarme en mi viaje-proceso de desarrollo personal. Tuve la humildad de decir: ¡ayúdame, por favor!

Cada vez que encuentro un obstáculo difícil en mi vida pido ayuda de nuevo. Ya no me da ni vergüenza ni culpa necesitar ayuda. Pienso que es una de mis virtudes.

¡Si has tocado fondo, no te cortes y grita S.O.S.!

Nadir Chacín
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