La cuarentena es un estribillo #sersiendo

Anoche apagué las luces. Me quedé mirando hacia afuera por la ventana hasta la madrugada. Escuché la quietud reticente de las últimas semanas. Más que una trampa, el silencio parecía un recuerdo de mí misma contenida en la placenta de mi madre. Escuché el palpitar amable o inquietante de aquel corazón que me era ajeno sin que yo lo supiera. Me dejé bailar por el burbujeo sanguíneo emitido por el cordón. Sentí la certeza del líquido amniótico. Su llamado potente.…

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