Arráncame las áridas raíces

ARRÁNCAME LAS ÁRIDAS RAÍCES, déjame suspendida en el espacio, entre los vientos firmes. Allí se está como en un gran regazo maternal y sin límites. Déjame con los pájaros, indagan lo invisible. ¡Ah, más allá del cielo se alza un árbol que sus alas indómitas persiguen! No lo han visto jamás y, sin embargo, creen sentir su rumor en los confines. Rumor de hojas distantes… Pero ¿acaso no lo vieron, gigante, en el origen primero de la vida, y en…

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