Etiquetado: ego

Tu mente = “disco rallado” #sersiendo

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Preocuparse por cuál es el contenido de nuestros pensamientos es absolutamente inútil. Lo + eficaz y eficiente para alcanzar la ‪ecuanimidad‬ es “trabajar” sobre el patrón mental (la “estructura” digamos) que utiliza nuestra mente para que podamos pensar. El patrón mental es usualmente una “estructura” siempre parecida: compulsiva, neurótica, tóxica… reiterativa.

La construcción de una identidad fija (un “yo” que te define) a partir de dicho patrón mental es lo que produce la locura humana (algunos le llaman “el ego”) en todas sus expresiones, que por cierto: es el estado “normal” en el que vivimos el 99% de los humanos, incluyéndome.

No te quedes pegada (obsesión) analizando el por qué de tus pensamientos, tus comportamientos, tus sentimientos, tus emociones (¡todos son contenido!). Enfócate, para empezar, en observar cómo funciona este patrón mental (contenedor) al que me refiero, obsérvalo con curiosidad y hasta con una sonrisita pícara. Sé la mujer que mira una nube gris (pensamiento/estructura/patrón_mental) y pasajera que se mueve sobre el cielo azul (tu consciencia al ser consciente del patrón mental tóxico). Respira.

Nadir Chacín
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Atravesar las puertas #sersiendo

By Reietto
By Reietto

Las puertas que se abren delante de nosotros dan bastante miedo, pero son sólo puertas que se abren y lo que hay detrás de ellas son sólo mundos nuevos. Inciertos, sí, pero también son las semillas que buscan germinar, son más vida. Saber/Entender que quiera o no quiera estas semillas germinarán.

Si yo me creo segura en mi mundo tal cual es y si me defino a mí misma desde la inmutabilidad de lo que supongo mi mundo… mi sistema solar, conmigo como un sol atrapado en su centralidad… si me creo las historias que obsesivamente crea mi mente, en las que esa mi supuesta condición de sol es la base segura que me define y me mantiene segura… hay algo que sí es seguro: sufriré más. No soy el sol de ninguno sistema solar, aunque así me lo parezca.

Mi ‪paz‬ interna comienza con un replantamiento profundo de mi estar/ser en mi propia vida y en esta realidad compartida con otros seres sintientes. No estoy separada de nada ni de nadie. No me lo creo.

Partiendo de este asunto algo incómodo de que mis percepciones sobre lo que soy están condicionadas y de por sí distorsionadas… si sigo el hilo vital e intuitivo_profundo que me dice que no hay un sujeto ni un objeto… si me atrevo a ver qué hay del otro lado de esas misteriosas nuevas puertas… si me entrego al hecho demostrable de que cada día al despertar soy una nueva persona con nuevas posibilidades… entonces ya no tendré tanto_miedo. Y si no hay tanto_miedo entonces tendré la fortuna de florecer en una vida + genuina y honesta… una que sea más congruente, puesto que se alínea naturalmente con la realidad tal cual es. Nada es estático y seguro… ni siquiera mi/la humanidad y sus circunstancias.

Quiero esas puertas, las quiero ver y atravesar -sin demora. También quiero la incomodidad de re_definirme a cada instante hasta que logre soltar la forma y mi ‪apego‬ a ella, hasta que suelte la idea, el concepto, los condicionamientos aprendidos que me/nos mantiene/n en esta rueda de hámster dando vueltas sin ir a ningun parte, pero pensando que voy/vamos. La ‪‎libertad‬ de vivir sin la esclavitud de las limitaciones subjetivas, de las percepciones limitantes, de la reactividad, el ‪‎odio‬, la constante ‪avidez‬.

La libertad de “experienciar”, como diría Maturana, la vida con + respuestas creativas frente a los cambios, la vida con sus cosas tal cual son y no como a mí me gustaría que fueran o como a la sociedad le gustaría que fueran. Abandonar el sol_centrismo de la idea falsa acerca de quien soy, de quien eres, de quienes somos. Verdaderamente empezar a Ser Humano. ¡Me gusta!

Entender que el catalizador del ‪egoísmo‬ es básicamente ese miedo a vivir experiencias nuevas, del tipo que sean. Escribo el punto final a este miedo a (mo)verme. Estoy cruzando el umbral de muchas puertas y doy un paso hacia lo desconocido. Te amo y te respeto tanto Nadir: que te estoy (mo)viendo.

Nadir Chacín
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¿Ser o tener amigos? #sersiendo

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Mi mamá (la bruja mayor) suele citar este enunciado de otra persona, no recuerdo quién es: “Para tener un amigo a veces hay que cerrar un ojo y para conservarlo a veces hay que cerrar los dos”. Ayer estaba en mi cama pensando qué significa esto de “cerrar los ojos” en ese contexto de las amistades.

Si lo interpretamos de una forma literal parece que este enunciado nos pide que pasemos por alto los errores de nuestros amigos, que tengamos una fe ciega en ellos. Pero buscando con más sabiduría, desgranando la frase, quizás tenga que ver más con indagar en nuestras creencias sobre la amistad y en el ejercicio per se del ser amigos.

La mayoría de nosotros pensamos que vemos la realidad tal cual es, pero la realidad que vemos existe primero en nuestras mentes, está condicionada por nuestros pensamientos y creencias. Estas creencias modelan dentro de nosotros lo que nuestros sentidos perciben, tanto que por eso se dice popularmente que “el amor es ciego”. Estudiando a profundidad los descubrimientos recientes en Neurociencias no puedo sino asombrarme de que los seres humanos vemos con el cerebro y no con los ojos. Los ojos son un medio, un sentido para la percepción, pero es en nuestra mente “donde sucede la mirada”: nuestra aprehensión del mundo.

Si yo pienso que mi amigo, por ejemplo, me ha lastimado con sus actos o palabras, entonces desde esa creencia personal miraré nuestra relación, sacaré conclusiones y actuaré conforme no a lo que ven mis ojos (la realidad objetiva, los hechos) sino a lo que estoy pensando. Digamos que es como si sucedieran dos realidades simultáneamente, la que yo creo que veo y la realidad que es.

Este funcionamiento de la mente ha resultado muy útil para adaptarnos biológicamente, pero en términos de las relaciones interpersonales puede volverse muy retorcido si no nos esforzamos en desarrolar una capacidad de auto-crítica y de atención plena (mindfulness). Esta mirada que a menudo está tergiversada genera cantidad de malos entendidos y sufrimiento entre los amigos.

La parte más jodida de este proceso mental quizás sea la construcción de nuestro personaje interior (ego) desde dichas creencias (miradas del mundo), el resultado es el estancamiento de mi persona dentro del papel de víctima. Y cuando abandono mi condición de ser responsable sobre mis actos y me coloco en la postura de la víctima de alguien más (“soy yo la que ha sufrido un agravio”) ya me he quedado “ciega/o”.

A mí me resulta muy interesante este mecanismo psicológico, no porque sea masoquista (¿por qué no te ríes?), sino porque me impresiona la capacidad enorme y poderosa de la mente humana. ¡Es una maravilla! Saber que la realidad, mediada por mi mente y por mi capacidad para “lenguajear” (hablar, simbolizar, representar), puede devenir o convertirse en otra “cosa”, también me da la libertad de dirigir las interpretaciones que hago hacia un puerto más positivo. Si lo hago mi realidad subjetiva cambia porque somos organismos subjetivos. Y si los físicos cuánticos llevan razón, mi realidad objetiva también cambiaría.

«Para tener un amigo a veces hay que cerrar un ojo y para conservarlo a veces hay que cerrar los dos.» El «cerrar los dos ojos» que recomienda esta cita puede tratarse de mirar para dentro de una/o misma/o y no tanto hacia afuera en lo que respecta a las relaciones de amistad con otros seres humanos.

Aboga por devolvernos la capacidad de incluirnos realmente en la situación vivida (los hechos) y dejar de interpretar lo sucedido como «mi amigo me ha ofendido», por ejemplo, y pasar a un escenario diferente: ¿cuál es mi responsabilidad en lo que nos ha pasado?, ¿cuál es la suya? y ¿cómo podemos ayudarnos mutuamente en esta situación?

Paciencia, quizás se necesita más paciencia, y curiosidad ilimitada para mantener las relaciones amistosas. Cuando me coloco en esta nueva postura interna, cuando el referente soy yo, mis actos y mis búsquedas personales más elevadas, el punto de vista que tengo acerca de nuestro problema cambia. Ese cambio de punto de vista no solo es más responsable y más sano, sino que a la vez me da espacio a mí misma/o para modificar mi manera de vivir y relacionarme con los demás. También me permite construir límites: ¿cómo quiero ser tratada por los demás? y ¿cómo quiero tratar a los demás?

De esta forma mis amigos dejarán de ser objetos para mí y yo para ellos, mis amigos dejarán de ser los responsables de darme algo que sólo yo puedo darme, mis amigos dejarán de ser las personas que tienen el deber de llenar el vacío que siento, la soledad que siento, el abandono que siento, y pasarán a ser otros seres humanos con sus respectivas necesidades de afecto y reconocimiento. Mis amigos ya no serán “algo” que tengo, una posesión.

Ser amigos es muy diferente a tener amigos, ¿qué no? La amistad genuina es una habitación que siempre tiene las puertas abiertas, se puede entrar o salir a voluntad, no puede ser una cárcel. Los amigos han de sentirse libres para ser humanos, para ser lo que son, personas con patrones mentales negativos, pero también personas con un potencial ilimitado para trascender, para cultivar y desarrollar una base emocional más amable, estable y positiva. Un potencial maravilloso para la compasión y para la “com-pasión”.

Ser amigos es el resultado vivo y diario de la práctica constante de la amistad y del ejercicio de nuestra voluntad de ser amigos. Implica IMPLICARSE con el otro o la otra de forma activa, creativa y con entusiasmo. Tiene que ver con respetar el compromiso que hemos adquirido en nuestro vínculo amistoso, con las ganas de ayudarnos mutuamente a recorrer este difícil camino que es el auto-conocimiento y el desarrollo de nuestras mejores cualidades como seres humanos.

Ser amigos es doloroso sí, porque a través del vínculo amistoso también descubrimos nuestras peores pesadillas internas. Mas esas pesadillas… ¿de quién son? Mis amigos no pueden tener la responsabilidad sobre mis pesadillas porque están muy ocupados luchando con las suyas. Es una penita que sea así, de buen agrado le endilgaría a alguien mis pesadillas un rato… pero eso no va a mejorar mucho mi vida… Si delego el poder de cambiar mi vida y mi autonomía emocional, pierdo yo.

Me doy cuenta con esta indagación que la amistad puede ser una suerte de gurú, una maestra iluminada en sí misma, si esta se ejerce desde la compasión y el amor incondicional, si se cultiva con responsabilidad y ética. Este tipo de vínculo humano, digámosle amistad espiritual como le decimos los budistas, no se encuentra en todas partes ni se construye con todo el mundo, ambas personas han de querer ser amigos y no sólo tenerse mutuamente como quien posee el último gadget tecnológico de moda. Vaya reto/oportunidad. ¡Ála, a seramigarse!

Namasté,
Nadir Chacín
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“La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido.” R. Tagore





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Egoísmo consciente #sersiendo

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| Aprendiendo |

Me sirve mucho recordar que los patrones de conducta de las demás personas son SUS patrones y también SU responsabilidad, no tienen que ver directamente con lo que yo haga o deje de hacer. En otras palabras, no es personal el asunto. Estas personas han decidido tener esa conducta. Lo que yo haga o deje de hacer tiene que ver con mis propios patrones de conducta y lo que decida hacer con ellos. Hace bien separar las cosas para no alimentar los “monstricos” internos que desencadenan una baja de la autoestima.

Las personas en general estamos + pendientes de nosotros mismos que de los demás, aunque a veces la manipulación y el victimismo de los demás o los propios nos haga enredarnos y creer lo contrario. Si creo que dentro de mi ética personal está velar por la dignidad de los demás y relacionarme de una manera sana con ellos, me daré cuenta que mis motivaciones internas son otras… y no las que creo… revisando mi actitud tanto conmigo misma como con los demás en el instante en que estas personas (o yo misma) no hacen lo que pienso que tienen que hacer. A veces es más fácil verlo en los demás. ¡Esa es una buena guía para ver si estoy siendo congruente o por el contrario me he alejado de mi propia ética!

El amor propio o la autoestima pasa por la congruencia y por poner límites claros. No es lo mismo ser una persona tirana (egoísmo egocéntrico) que tener una valoración positiva de ti misma/o y cuidar o velar por tu integridad en todos los aspectos de la vida (egoísmo consciente).

Tratemos de desarrollar el egoísmo consciente, que es el estado desde el cual realmente podemos elegir el comportamiento que deseamos tener frente a unas circunstancias determinadas como, por ejemplo, un conflicto con un amigo o un familiar.

Nadir Chacín
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“El amor beneficia más al que ama que al que es amado.” Anthony de Mello

¡Conoce mejor a tu monstrico! #sersiendo

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| Reflexión sabatina |

Con la práctica de tratar de observar mejor lo que sucede mientras sucede, de estar más atenta, a veces, puedo ver lo dramáticos que nos ponemos los seres humanos. Nos engancha la intensidad del drama (si no hay, lo inventamos) porque la vida tal cual es ordinaria, equilibrada y sosegada nos aburre. Mientras más sufrimiento haya, o aparentemente haya en el tema o situación o escena o persona, más nos engancha, es como si el drama ajeno fuera alimentando el drama personal, a ese pequeño pero fuerte monstrico decadente que nos habita. Entonces el monstrico se hace cada vez más maldito, cree que es el Jefe y se pone demandante, quiere una dosis más fuerte como los yonquis. Por eso incluso cuando no hay drama lo creamos y potenciamos. Pensamos que si el monstrico deja de existir nosotros moriremos con él. Esta dinámica mental humana es nuestra mentira primordial (nuestra “enfermedad” ineludible) y, con mucho, la mayor fuente del sentimiento de separación y de enajenación en nuestras vidas. La salida quizá sea ponerle nombre al monstrico, entender qué le pasa, cómo actúa, aceptar que así actúa pues y no es tan grave, y luego agendar un día a la semana para peinarlo, sobarlo y cortarle las garras.

Namasté,
Nadir Chacín
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Propósitos para el 2014 #sersiendo

By Takahiro Kimura
By Takahiro Kimura

| Viaje de las 13:35 |

En este año recién parido quiero hacerme más amiga de las pérdidas, de la destrucción, de las cosas, situaciones, vivencias, personas, que me han acompañado en el placer (o en el dolor) y que van desapareciendo una a una o lo harán más adelante. La vida está llena de experiencias temporales e impermanentes. Vivir mi vida mediante este cuerpo efímero es precisamente eso: disfrutar del presente sabiendo que nada dura para siempre, yo tampoco lo haré. Fantasioso es tratar de retener aquello (placentero o doloroso) que me da lo que creo necesitar para ser esa persona que pienso que soy. Son demasiadas mentiras, yo me rindo. Me rindo ante la única Verdad, me rindo ante todo lo que muere mientras observo a mi mente condicionada en su auténtico desespero por retener. Me abrazo fuerte. Ése es mi propósito: abrazar, disfrutar y aceptar, cada vez más, este intenso presente que con cada segundo se despide de mí.

Namasté,
Nadir Chacín
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“Alégrate porque todo lugar es aquí y todo momento es ahora.”
Buda

Abuso de confianza #sersiendo

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© Jehan Choo

Hoy me ha dado por escribir de noche, cuando todos duermen. Aquí son las 12:12 am y aunque me gustaría que todo estuviera sereno, realmente no lo está. Una vez leí que cuando nos acercamos a una persona concreta a contarle nuestras miserias [o nuestras inseguridades disfrazadas de “buenas noticias”, de “éxito arrollador”, de “sabiduría”] y hacemos uso de nuestro habitual monólogo egocéntrico de siempre… ese acto es un abuso de confianza que quiebra la amistad o el amor que dicha persona nos tiene. Nunca olvidé esa frase aunque sí olvidé a su autor. Estos últimos días he estado pensando mucho en ella.
¿Para qué contamos nuestras miserias, qué creemos que lograremos con ese acto? ¿Por qué tenemos esa necesidad desesperada de llamar la atención revelando información que sólo a nosotros nos concierne, sea buena o sea mala? ¿Cuál es la sutil línea que divide a los diálogos sanos con los amigos, con las parejas, al crecimiento y la lucidez compartidos de los monólogos desesperados y abusivos que imponemos a los demás? ¿Cómo hacemos para no traspasar esa línea, para no demandar amor de un modo tan grotesco, taaaaan violento?
Supongo que las pulsiones que nos hacen retomar una y otra vez nuestros discursos mentales y estampárselos en la cara a quien tenemos enfrente tienen su origen en los primeros años de la niñez, quizás están relacionados con las condiciones en que nuestras figuras fundantes (léase madre, padre o los adultos que hayan hecho esos roles) nos entregaron su amor o lo que ellos pensaron que era amor. ¿Qué es lo que nos pidieron a cambio esos adultos para podernos amar, qué nos decían más allá de sus palabras con sus acciones? Detrás de toda simulación realizada por un ser humano ante un otro o una otra, detrás de todo drama actuado [producto de una historia demasiado mala o demasiado buena] hay una persona desesperada por agradar, por ser amada, aunque eso le cueste un precio muy alto.
Somos tan ciegos cuando necesitamos ser amados, poca importa si nuestros actos nos llevan a ese punto en el que el resto de la humanidad simplemente no nos soporta. El drama es un acto de prepotencia, de soberbia. Seguimos aferrados al papel representado, obnubilados, sin notar el estallido de inconsciencia del que somos esclavos. Es una ceguera radical, una ceguera producida por el miedo, por nuestra intolerable huella de abandono que se despierta. En ese momento creemos que el Mundo es nuestro y está a nuestros pies.
El o la que actúa, el o la que impone su drama [su pequeña historia personal], simplemente quiere existir para alguien, quiere ser. Es tan triste ver el drama, ver a la persona en su estertor de muerte queriendo seguir vivo, viva, en un papel que nada tiene que ver con su esencia como persona. El drama personal, tu historia demasiado buena o demasiado mala, la mía, no es la vida, no es quien somos sino quien creemos que somos. ¿De qué nos sirve ser un drama falso? ¿De qué nos ha servido hasta ahora? Nos ha servido para sobrevivir, porque vivir, lo que se llama vivir, no pasa por el drama personal. Vivir es otra cosa. Cuando nos relacionamos con los demás desde ese papel idiota y alienante que hemos representado durante años no somos nosotros.
El Nosotros más libre nunca será revelado si seguimos aferrados a las representaciones de nuestro ego. Bastaría con decirle a ese amigo, a esa amiga, a esa pareja, a esa madre o padre dramático mientras elabora su drama: ¿En qué puedo ayudarte puntualmente? o ¿Para qué me cuentas eso? Podría bastar, pero la mayor parte del tiempo no basta. El o la que actúa no sabrá qué contestar, porque realmente poco le importa quién es la persona que está del otro lado. [Estallido de inconsciencia, otra vez.] Cuando atropellamos a los demás con nuestras historias personales sin meditar las consecuencias, sin ver, sin discernir, ejecutamos un abuso de confianza en toda la expresión de la palabra. Cuando atropellamos a los demás estamos utilizando el tiempo, la buena disposición del otro o de la otra para con nosotros y la parte sagrada de todo vínculo amoroso para hacer que quien nos oye deje de ser una persona con nombre [Pedro, Juan, María, Claudia…] y se convierta en un anónimo utilizado por nosotros [“por favor que alguien me escuche”, “que alguien me ame”, “que alguien resuelva por mí esto que me arde por dentro”]. ¿Por qué tanto deseo en que esa otra persona sea un alguien y deje de ser quién es? ¿Será porque nuestro ego nos dice al oído que no es suficiente lo que somos para que finalmente una persona con nombre y apellido nos ame? Cuando atropellamos así deja de existir el vínculo amoroso, el amor, el respeto por la persona que amamos y surge sin más un comportamiento que  tiene nombre propio, se llama abuso de confianza.

Namasté,
Nadir Chacín
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