personas malas

La mayoría de las personas somos rápidas para enjuiciar el comportamiento ajeno. Decimos que quienes nos han dañado u ofendido son malas personas. Pero ¿qué tan cierto es eso? En este artículo te cuento por qué las personas malas son muy poco frecuentes.

personas malas
A veces no es tan fácil discernir si alguien es idiota con ignorancia supina o si ha tenido malas intenciones y ganas de dañar.
He llegado a la conclusión de que la maldad humana es rara avis. No hay tanta gente mala como creemos. Lo que más hay es personas con ignorancia supina.
No es malo quien quiere, sino quien puede. La mayor parte de la gente no podemos ser malos, no tenemos cómo serlo ni hacerlo.
Lo máximo que llegamos es a la negligencia en el cuidado y la ética relacionales, a la ignorancia, a la enajenación. A menudo la causa es la inatención crónica o el egoísmo o simplemente el intentar huir del propio sufrimiento sin éxito. También el miedo nos gobierna muchas veces y la envidia. O combinaciones de todos esos diferentes ingredientes.
Partiendo del reconocimiento tranquilo de mi propia idiotez e ignorancia supina, aceptando que millones de veces es justo eso lo que me mueve o desde donde estoy sacando conclusiones sobre algo, pues me he relajado con las estupideces que hacen los demás. (Risas.)

La mutiplicación de la estulticia

Asumo que la estulticia es el pan nuestro de cada día. 
Eso no me quita a mí ni les quita a los demás la responsabilidad sobre mis/sus acciones. Pero es diferente pensar que se es ignorante supino o que alguien lo es, a creer que esas personas hacia quienes tengo recelo son la «encarnación del mal» o que «estoy rodeada de personas malas» o que «la humanidad está podrida». 
 
Las personas malas no están por todas partes, no es verdad. Piénsalo. ¿Con cuántas personas realmente malas te has encontrado en tu vida? Piensa en la cantidad de personas nobles con las que te has topado. Acuérdate de las personas que simplemente conviviste con ellas o estuviste cerca y no tienes ninguna opinión, son personas neutrales para ti. 
 
Las personas malas son poquísimas.
 
Esta es una de las tesis nadirienses que más alivio me han dado en la última década. (¿No te gusta? Tengo otras.) Muchas cosas cambian cuando estás convencida de que la maldad humana es rarísima, poco común, atípica.
 

Intento no adjudicar un sentido y una intención de maldad a las tonterías que hago/hacemos. A veces me sale y a veces no, la teoría la tengo clara, pero apenas voy a agarrando ritmo con la práctica.

 
No estoy intentando convencerte de que no pongas límites a los demás y de que te vuelvas el felpudo de l·s idiotas o mi propio felpudo. Sólo intento decirte que no sufras, darling, que tomes distancia de seguridad para que la enajenación y la estulticia no te salpiquen.
 
Trato también de invitarte al reconocimiento de las tonterías propias, las que has hecho hasta ahora.

O cambiamos de ideas o nos arrancamos la cabeza, lo primero duele menos

La estulticia humana es ordinaria, vulgar y lastimosamente frecuente. 
 
Esta tesis también me ha permitido ser más amable conmigo cuando meto la pata. Aún no sé si logro ser amable con los demás, creo que no, pero al menos ya no creo que toda persona que me lastima es una «encarnación del mal». Eso ya es un avance.
 
No sabes qué alivio se siente al soltar una idea falsa sobre la condición humana que produce sufrimiento y que nos enferma con diferentes modalidades del odio.
 
Nadir Chacín

P.D.1. Una vez estaba en una época súper nihilista y se lo comenté al maestro que dirigía el retiro budista donde yo estaba. El maestro me dijo: «Ahora en el mundo hay millones de personas intentando hacer las cosas bien, cuidar de sus familias, trabajar honradamente. Personas que cuidan a los demás, que comparten. Que velan por sus hijos. Que tienen animales y los cuidan y quieren con parte de su familia. El tema es que no se habla mucho de estas personas nobles, generosas y amables en los medios y por eso parece como si sólo existiera el caos y el egoísmo.»

P.D. 2. Hoy regresé a escribir en mi blog luego de un largo año de cambios muy radicales en mi vida. No sé si volveré a publicar pronto, pero tampoco importa mucho eso por ahora. Búscame en las redes sociales, por allí aparezco más a menudo. Ahora no tengo mucha neurona para escribir. Gracias por pasar por aquí y no olvidarte de este blog.

"Nada es más peligroso que un pueblo que ha renunciado
al derecho de pensar por sí mismo."

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