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La Emperatriz: revive tu vida

“Estar en paz siempre implica entender Lo Masculino,
y entendiéndolo, optar por mantenerse en Lo Femenino.”
Nadir Chacín, Senderos de paz (Alamah 2008, p. 64) 
Una tarotista de origen chileno me dijo durante una lectura que veía dos cartas principales relacionadas conmigo, con mi personalidad y mis propósitos interno y externo en esta vida. Decidí que las cartas siguientes en este proyectito serán esos dos arquetipos principales: La Emperatriz y El Mundo. Me disculpo con mi querido amigo Christian (Barcelona) por retrasar un poquillo su petición, la interpretación de El Colgado, ésa será la tercera próxima carta.
La Emperatriz, el arcano 3, representa a la Madre por excelencia, el principio materno, la mamá Naturaleza, la madre Tierra (Gaia), el Ánima, el principio femenino, lo que yo llamo en mi libro Senderos de paz: Lo Femenino, así con mayúsculas en las dos palabras.
Es curioso que mi arquetipo principal sea éste, curioso y a la vez revelador. Yo siempre fui una mujer algo masculina, creo que en mi afán por no ser tan débil, por protegerme y dejar de sentir miedo me volví hacia Lo Masculino de mí misma y siento además que a muchas mujeres y hombres de hoy les pasa lo mismo. Quizás lo que más está relacionado con Lo Masculino sea el ejercicio agresivo  y controlador del poder que todos tenemos sobre los demás, y también el que ejercemos sobre nosotros mismos en una suerte de tiranía, de autocrítica y reproches mal sanos. El ego suele utilizar estas tácticas masculinizadas. Suelo aclarar que mi visión de Lo Masculino y de Lo Femenino no es necesariamente la división artificial que se hace entre hombres y mujeres, o la de los estudios de género, machismo y hembrismo, yo creo que en cada ser humano hay ambas facetas, de allí la necesidad de reflexionar y experimentar con ambas y no sólo con una. Hagamos este viaje juntos, vayamos a las imágenes de las cartas.
 La Emperatriz es una mujer de apariencia joven, aparentemente encinta, que está sentada en un trono. Su actitud es serena, segura, podríamos decir que solemne. Mira hacia adelante sin titubeos. Sus cabellos -dependiendo del tipo de mazo- suelen ser blancos, amarillos o cafés, y sobre su cabeza siempre porta una corona, símbolo de autoridad sobre las cosas de esta tierra. En las cartas de Marsella y Visconti-Sforza, la imagen está más cercana, no tiene un escenario específico atrás, está ella y su trono, en cambio en Rider-Waite, la rodea un bosque frondoso y verde y a sus pies vemos una plantación de trigo dorado. En la mayoría de las cartas porta un cetro y/o un escudo (Wirth, Marsella, Visconti-Sforza), algunas veces hay un cojín rescostado sobre un costado del trono decorado con el símbolo de Venus (Rider-Waite). Dicho símbolo es el que comúnmente utilizamos para representar a la mujer. En el escudo -cuando lo hay- observamos un águila que representa al alma purificada, y el cetro -que casi siempre aparece- refulge como el oro, ambos recuerdan la inteligencia y el poder de La Emperatriz.
En las cartas de Rider-Waite su túnica corriente está decorada con dibujos de granadas, que suelen relacionarse con la fertilidad, y al fondo entre el bosque corre una especie de riachuelo, es el agua que nutre y permite la vida, mientras que en las de tipo Marsella su túnica de color azul tapa un vestido rojo recordando a las pasiones que son controladas por los estados espirituales.
En esta carta y en su imagen se unen los arquetipos de otras dos cartas, La Sacerdotisa y El Mago, lo que significa que el poder de la inteligencia de esta mujer (o el lado femenino de cualquier humano)proviene de la mezcla de la intuición y la acción, de la profundidad y la habilidad. A veces La Emperatriz tiene alas porque goza de una espiritualidad muy elevada (Wirth y Marsella).
Decía yo que su actitud es solemne, porque Ella reconoce su poder y su autoridad, sabe que los tiene, pero no hará uso de ellos sino hasta el momento oportuno, en su caso la reflexión siempre domina a la acción impulsiva. Me gusta.
¿Qué viene a decirnos La Emperatriz cuando sale en una lectura?
Me recordaba mi amiga tarotista que todos los arquetipos-cartas tienen dos “caras”. Algunos dicen que sólo se lee el aspecto negativo cuando las cartas salen en posición invertida, ella siempre recomienda reflexionar sobre la dualidad de los arcanos mayores salgan como salgan. Yo digo que es un excelente ejercicio. 
La Emperatriz nos enseña a amar sin motivo alguno, por el simple hecho de amar, por puro placer. Su naturaleza es terrenal, su amor se expresa en este mundo físico y tangible. Nos recuerda que el amor hace que todo crezca y se nutra, mejore. Es la representante del amor incondicional, altruista y reflexivo, podría decir que se vincula con el Ágape de los griegos (ver reseña de Ama y no sufras). Ella es el abono de la vida, permite que nos llenemos de amor, de felicidad y satisfacción. Sabe confiada que el secreto de la paz interna es el amor, por ello hace resaltar, ilumina y revela en nuestras vidas las cosas que deseamos, amamos y alimentamos (lo sepamos o no de forma consciente). Su amor es abarcativo, ama a los niños y todos los seres vivos sin distinción somos sus hijos.
Algo de ella representa también a lo cotidiano, al mundo del ahora, la esfera de lo doméstico (el hogar), lo que vives hoy en forma sencilla, natural, espontánea. Está vinculada con el progreso, los logros, la abundancia ilimitada, el poder material, la riqueza, el dominio del espíritu, la decisión, la acción, la elegancia, la amabilidad, la evolución, la mejoría. Te pide traer la vida a tu mundo, el deleite, el goce, a confiar en los mecanismos de la propia vida y del amor, a ir seguro de tí mism@ mientras caminas y experimentas.
Cuando vivimos a La Emperatriz de una manera sana, su lado positivo, buscamos alimentar aquello que hacemos desde el amor, también estamos conectados con nuestro oficio, profesión, proyectos o situaciones de una forma presente. Cuando sale en una lectura invita a alimentar, nutrir, inyectar amor, creatividad, en eso que estamos preguntándole al Tarot, en aquello que nos preocupa (una situación, una relación, el avance de un proyecto, una idea). Nos invita a ocuparnos del asunto, más que a preocuparnos por él.
Habla de un período fértil y productivo, lleno de oportunidades. Sal a la calle, no te encierres, socializa, optimiza tus contactos sociales y tus recursos económicos. Las cosas que se inician en épocas marcadas por La Emperatriz están bendecidas, tendrán repercusiones positivas y darán fruto. Las metas que te hayas puesto serán logradas de manera más fácil, es como si la vida fluyera a tu favor. Conseguirás el éxito, lo que quiera que signifique eso para tí (un matrimonio, un buen negocio, una obra de arte bien terminada y hermosa, etc).
Las personas Emperatriz siempre requieren tener un proyecto de vida, estarlo alimentando, eso es una parte importante de sus vidas. Cuando la energía de este arquetipo está bien canalizada las cosas prosperan y se renuevan. Se actúa con confianza y tienes claridad, sabrás reconocer a las personas que te ayudarán a lograr lo que te propones. También tienes el don de la palabra, del convencimiento amoroso, como hablas desde la pasión y el amor por lo que haces, los demás se sienten vinculados contigo.
Son seres humanos creativos, diplomáticos, gustan de buscar soluciones, ponerlas en práctica y compartirlas de manera altruista con sus pares. Son mujeres y hombres prácticos y que les gusta trabajar en equipo, son aglutinador@s, amalgamador@s de ideas, de gente, de mundos y paradigmas.
Cuando aparece el lado oscuro de La Emperatriz todo se vuelve blanco o negro, se preocupa uno por los extremos de las cosas y situaciones. Tu estado de ánimo se pasea entre la sobreprotección y la manipulación tiránica. Surge la dependencia emocional, la sumisión y el mal uso del poder. O te muestras distante con tus seres queridos y los ignoras o ejerces una relación tirana para con ellos y contigo mism@.
Si estás en el trabajo pronto comienzan a aparecer las pugnas, disputas y enemigos, no te sabes expresar bien y surgen los malos entendidos. Sientes un agotamiento voraz, en las mañanas no quieres ni pararte de la cama. Se manifiesta la parte egotista, tirana, terca, injusta de esta carta.
Recuerdo una cosa que me dijo mi amiga impresionante. Una persona Emperatriz durante su fase negativa es como una “madre” sobreprotectora que se come a sus hijos, que no los deja ser, que no permite su sano crecimiento y autonomía. No respeta a nada ni a nadie.
Para mantenernos -como diría mi hijo- del lado luminoso “de la fuerza” es imperativo identificar tus conductas egotistas, dominantes, controladoras, posesivas. Los celos excesivos son desvastadores para quien los siente y para quien los recibe.
Busca el equilibrio en todo lo que haces, sientes y piensas. No seas extremista, ni agresiv@. El respeto es la base de las relaciones humanas, bien sean amorosas o laborales.
La visión que el mundo moderno tiene sobre los niños y jóvenes ha sido un cambio muy positivo, antes se creía que eran casi animales (con el perdón de los animales), que no podían autogestionarse ni tener ideas propias. Ahora se les respeta más que antes, se habla sobre sus derechos, ya no viven en el anonimato. Todo con justo equilibrio. Tu hij@ tampoco necesita un amig@ nada más en tí, necesita un padre o una madre, necesita límites puestos con amor, regulados mediante el diálogo afable y la negociación asertiva. El tema es saber ejercer tu rol con respeto hacia tus hijos o hijas.
Lo mismo sucede con las parejas, de nada sirve que tengas una pareja si l@ tratas como si fuera un(a) inútil, si subestimas lo que piensa y hace, y tratas de imponerle lo que tú crees que es bueno, sano y justo para él o ella. Eso es abuso, no hay otra descripción.
Modera tu actuar, reflexiona antes, sé congruente y deja que la vida te inunde de respeto, de alegría por los demás y por lo que te sucede. El verdadero amor surge de la empatía, del respeto, del amar sin esperar nada a cambio. El amor para ser completo necesita Eros, Ágape y Phillia como bien dice Walter Riso.
Como La Emperatriz es también la Mamá Natura por favor siembra un árbol, visita el parque más cercano a tu casa, vete de camping, riega las plantas del vecino, siembre un huerto vertical en tu departamento, llena de VERDE tu vida, tu hogar y tu relación de pareja. Ahorra agua, luz, gas, gasolina, usa tu bicicleta, pide aventón a tu trabajo y otro día lleva a su casa a tu compañer@. Salva a Gaia: la Tierra.
Doy y recibo amor cada segundo de mi vida.
T.R.

Libro: “Ama y no sufras” de Walter Riso #sersiendo

PortadaLibroAmayNoSufras_NadirChacin¿Cómo amar sin tener que sufrir los estragos del mal de amores? Es el tema de “Ama y no sufras” de Walter Riso publicado por Grupo Editoral Norma en el 2003. Apesar de ser un libro publicado por primera vez hace cinco años se ha reimpreso varias veces y encierra una sabiduría que te ayudará, los estragos del amor de los que habla Riso no han “envejecido” al contrario siguen increíblemente vigentes. Anoche apenas lo terminé y me dejó un buen sabor de boca.

Es un libro sencillo y a la vez profundo, habla de los tres pilares del amor “sano” (si es que le podemos decir así) que según Riso atiende a estas tres formas del amor: Eros, Philia y Ágape. Para este autor las relaciones tienen y gozan de equilibrio cuando existen los tres (pueden ser también facetas temporales de un mismo amor): el enamoramiento pasional (Eros), el amor amistoso y empático (Philia) y el amor tierno (Ágape), sublime-sagrado, el que da sin esperar recibir.

Su propuesta es muy interesante e ilustrativa. Al final de cada capítulo tiene una serie de consejos prácticos para que cada tipo amor “no se nos salga del cauce”, ya que cuando se “desborda” el sufrimiento aparece en la vida de los amantes, de los esposos y de los novios.
Lo que más me gusta de “Ama y no sufras” es su lenguaje sencillo y didáctico, se nota que el autor ha sido psicólogo clínico y terapeuta de parejas por 25 años. Da muchos ejemplos de casos de parejas que él ha atendido.

Es fácil entender cómo uno mismo se ha extraviado en el amor, ha dejado que uno de los pilares del amor se alimente desmedidamente en detrimento de otros o notar cuándo hemos construido ideales que están haciendo que nuestra relación se vaya al fozo.
En definitiva el mensaje que me dejó: “el equilibrio es la justa medida en el amor”, el conocerse, el conversar sobre cómo queremos nuestra relación de pareja y sobre todo permitirnos “ver por” la otra persona, “sentir por”, “hacer por”, “sufrir (positivamente) por”.

El meollo del amor es la inclusión de un otro a quién dar amor, un espejo donde mirarte y que sea de carne y hueso. El dolor suele hacernos sentir identificados con los demás mucho más fácil que el amor y el placer, por ello las relaciones destructivas suelen ser más comunes que las sanas.

He visto que muchas personas visitan mi blog en busca de información sobre la violencia en las parejas y por ello decidí transcribir aquí un pedacito de este libro (del capítulo del amor agápico) que me gustó mucho y está relacionado. ¡Ojo! Estas condiciones o requisitos de un amor sano tienen que ser recíprocos, esa es la clave, que sea un acuerdo bilateral y que ambas partes de la pareja respeten el trato amoroso. Si tu relación no cumple alguno de estos tres requisitos (que vienen abajo luego de la palabra NO) vives en una situación de violencia.

La violencia no es sólo ser golpeado o golpear, también es la indiferencia ante la necesidades de tu pareja, los insultos, la subestimación del otro, la negación voluntaria a tener sexo (que hacen muchas personas para manipular) o el abuso sexual, la manipulación (ejemplo: ¡si me dejas me mato!), tratar de comprar el amor con bienes materiales, los celos, todo eso es violencia.

Querer tratar al otro o la otra como tú quieras que te traten no es lo adecuado… tal vez lo que tú necesitas no es lo mismo que tu pareja necesita, averigua amorosamente quién es y qué necesita… no lo supongas… “suponer” es otra forma de violencia. Respétate no dejes que nadie te diga lo que necesitas, decide tú. Elige el amor y el respeto, ante todo.

En los matrimonios y noviazgos también se dan las violaciones sexuales, NADIE tiene que obligarte a hacer nada con lo que no te sientas a gusto, aunque estés casada o sea tu novio… ESO que él te hace con el uso de su fuerza y sin tu consentimiento se llama: violación. No hay otra definición. Por favor, busca ayuda.

Para no sufrir ni hacer sufrir (pág. 233)

1) Niégate a todo tipo de agresión. No conviertas tu relación en un campo de batalla. Puedes crear inmunidad a la violencia en cualquiera de sus formas. Sólo necesitas usar tres NO, negarte a tres cosas pase lo que pase. Puedes escribirlo y firmar con tu pareja el compromiso. Me comprometo a:

  • NO subestimar el dolor de mi pareja (ten compasión, métete en sus zapatos, camina con sus zapatos).
  • NO agredir a mi pareja de ninguna manera, ni aprovecharme de sus debilidades (tener dulzura, delicadeza, etc.).
  • NO fomentar la indiferencia afectiva, la frialdad, la falta de contacto físico o la ausencia de caricias (expresión de afecto positivo).

2) El descuido es desamor, no importa la excusa que des. Nada disculpa el abandono afectivo de la persona que amas. Y si crees que eso te convertirá en dependiente, despreocúpate, hay una forma de cuidado que no es co-dependencia, que va más allá del apego: es el gusto de dar, de hacer el bien a quien amamos. No hablo de sobreprotección, sino de atención amorosa, de vigilancia afectiva y efectiva, para buscar el bienestar del otro. Tampoco digo que tengas que desvelarte como lo hacen los padres aprenhensivos. Más bien se trata de estar dispuesto y disponible para cuando te necesite la persona que amas. Tu pareja no es tu hijo ni tu hija, es verdad, pero al amor agápico (el que da sin esperar recibir) no discrimina tan fino, cuando hay que dar se da.

3) Si sientes que los problemas de la vida diaria te alejan de tu pareja, tu relación está en peligro. En las malas épocas, las buenas relaciones se fortalecen y las disfuncionales (adictivas, peligrosas, dependientes, insanas, violentas, etc.) se acaban. El dolor compartido puede unirte, más que separarte. Si tienen problemas económicos, luchen juntos. Si los echan del lugar donde viven, busquen otro lugar, duerman en la calle, pero juntos. El sufrimiento es menor si se divide en dos. Y si hay una enfermedad en la familia, que sea motivo de unión, de trabajo en equipo. Cada vez que las dificultades afecten a tu pareja, recuérdale que no está solo o sola, que no eres un desertor o desertora y que puede contar contigo. Un amor completo no se agota en el placer del sexo, ni en la alegría de que el otro exista, necesita estar listo para el sufrimiento compartido. El amor agápico se reafirma en el dolor que la vida obliga.

Nadir Chacín
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“El amor conlleva su propia disciplina.” Krishnamurti

"Ama y no sufras" de Walter Riso

 

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“El amor conlleva su propia disciplina.”
Krishnamurti
¿Cómo amar sin tener que sufrir los estragos del mal de amores? es el tema de Ama y no sufras publicado por Grupo Editoral Norma en el 2003. Apesar de ser un libro publicado por primera vez hace cinco años se ha reimpreso varias veces y encierra una sabiduría que te ayudará, los estragos del amor de los que habla Riso no han “envejecido” al contrario siguen increíblemente vigentes.
Anoche apenas lo terminé y me dejó un buen sabor de boca.
Es un libro sencillo y a la vez profundo, habla de los tres pilares del amor “sano” (si es que le podemos decir así) que según Riso atiende a estas tres formas del amor: Eros, Philia y Ágape. Para este autor las relaciones tienen y gozan de equilibrio cuando existen los tres (pueden ser también facetas temporales de un mismo amor): el enamoramiento pasional (Eros), el amor amistoso y empático (Philia) y el amor tierno (Ágape), sublime-sagrado, el que da sin esperar recibir.
Su propuesta es muy interesante e ilustrativa. Al final de cada capítulo tiene una serie de consejos prácticos para que cada tipo amor “no se nos salga del cauce”, ya que cuando se “desborda” el sufrimiento aparece en la vida de los amantes, de los esposos y de los novios.
Lo que más me gusta de Ama y no sufras es su lenguaje sencillo y didáctico, se nota que el autor ha sido psicólogo clínico y terapeuta de parejas por 25 años. Da muchos ejemplos de casos de parejas que él ha atendido.
Es fácil entender cómo uno mismo se ha extraviado en el amor, ha dejado que uno de los pilares del amor se alimente desmedidamente en detrimento de otros o notar cuándo hemos construido ideales que están haciendo que nuestra relación se vaya al foso.
En definitiva el mensaje que me dejó: “el equilibrio es la justa medida en el amor”,  el conocerse, el conversar sobre cómo queremos nuestra relación de pareja y sobre todo permitirnos “ver por” la otra persona, “sentir por”, “hacer por”, “sufrir (positivamente) por”.
El meollo del amor es la inclusión de un otro a quién dar amor, un espejo donde mirarte y que sea de carne y hueso. El dolor suele hacernos sentir identificados con los demás mucho más fácil que el amor y el placer, por ello las relaciones destructivas suelen ser más comunes que las sanas.
He visto que muchas personas visitan mi blog en busca de información sobre la violencia en las parejas y por ello decidí transcribir aquí un pedacito de este libro (del capítulo del amor agápico) que me gustó mucho y está relacionado.
¡Ojo! Estas condiciones o requisitos de un amor sano tienen que ser recíprocos, esa es la clave, que sea un acuerdo bilateral y que ambas partes de la pareja respeten el trato amoroso. Si tu relación no cumple alguno de estos tres requisitos (que vienen abajo luego de la palabra NO) vives en una situacion de violencia.
La violencia no es sólo ser golpeado o golpear, también es la indiferencia ante la necesidades de tu pareja, los insultos, la subestimación del otro, la negación voluntaria a tener sexo (que hacen muchas personas para manipular) o el abuso sexual, la manipulación (ejemplo: ¡si me dejas me mato!), tratar de comprar el amor con bienes materiales, los celos, todo eso es violencia. 
Querer tratar al otro o la otra como tú quieras que te traten no es lo adecuado… tal vez lo que tú necesitas no es lo mismo que tu pareja necesita, averigua amorosamente quién es y qué necesita… no lo supongas, “suponer” es otra forma de violencia.
Respétate no dejes que nadie te diga lo que necesitas, decide tú. Elige el amor y el respeto, ante todo.
Notita amorosa para mujeres:
En los matrimonios y noviazgos también se dan las violaciones sexuales, NADIE tiene que obligarte a hacer nada con lo que no te sientas a gusto, aunque estés casada o sea tu novio ESO que él te hace con el uso de su fuerza y sin tu consetimiento se llama: violación. No hay otra definición. Por favor busca ayuda.
 
Para no sufrir ni hacer sufrir (p. 233)
 
-Niégate a todo tipo de agresión. No conviertas tu relación en un campo de batalla. Puedes crear inmunidad a la violencia en cualquiera de sus formas. Sólo necesitas usar tres NO, negarte a tres cosas pase lo que pase. Puedes escribirlo y firmar con tu pareja el compromiso.
Me comprometo a:
  • NO subestimar el dolor de mi pareja (ten compasión, métete en sus zapatos, camina con sus zapatos).
  • NO agredir a mi pareja de ninguna manera, ni aprovecharme de sus debilidades (tener dulzura, delicadeza, etc.).
  • NO fomentar la indiferencia afectiva, la frialdad, la falta de contacto físico o la ausencia de caricias (expresión de afecto positivo). 
-El descuido es desamor, no importa la excusa que des. Nada disculpa el abandono afectivo de la persona que amas. Y si crees que eso te convertirá en dependiente, despreocúpate, hay una forma de cuidado que no es co-dependencia, que va más allá del apego: es el gusto de dar, de hacer el bien a quien amamos. No hablo de sobreprotección, sino de atención amorosa, de vigilancia afectiva y efectiva, para buscar el bienestar del otro. Tampoco digo que tengas que desvelarte como lo hacen los padres aprenhensivos. Más bien se trata de estar dispuesto y disponible para cuando te necesite la persona que amas. Tu pareja no es tu hijo ni tu hija, es verdad, pero al amor agápico (el que da sin esperar recibir) no discrimina tan fino, cuando hay que dar se da.
-Si sientes que los problemas de la vida diaria te alejan de tu pareja, tu relación está en peligro. En las malas épocas, las buenas relaciones se fortalecen y las disfuncionales (adictivas, peligrosas, dependientes,insanas, violentas, etc.) se acaban. El dolor compartido puede unirte, más que separarte. Si tienen problemas económicos, luchen juntos. Si los echan del lugar donde viven, busquen otro lugar, duerman en la calle, pero juntos. El sufrimiento es menor si se divide en dos. Y si hay una efermedad en la familia, que sea motivo de unión, de trabajo en equipo. Cada vez que las dificultades afecten a tu pareja, recuérdale que no está solo o sola, que no eres un desertor o desertora y que puede contar contigo. Un amor completo no se agota en el placer del sexo, ni en la alegría de que el otro exista, necesita estar listo para el sufrimiento compartido. El amor agápico se reafirma en el dolor que la vida obliga.
Besos,
T.R.