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Los Enamorados en el tarot: cuando te da el amor y necesitas elegir

Rider-Waite
Rider-Waite

Siguiendo con mi proyecto de interpretación de los arcanos mayores del Tarot, hoy toca el arcano número 6, es el que más alegría da cuando te sale en una lectura: Los Enamorados.

Éste es un ejercicio personal sobre lo que me dicen las imágenes del Tarot y cómo se vincula mi aprendizaje con sus enseñanzas, busca tus propias interpretaciones y deja tus comentarios, así esta sección se llena de frutos compartidos.
El más común de los mazos, el de Rider-Waite, muestra dos amantes desnudos, hombre y mujer, que mantienen sus brazos abiertos, rememorando las figuras de Adán y Eva en el Paraíso. Ella tiene un árbol con frutos y una serpiente a su lado, y Él, una zarza con hojas en forma de llamas. Son advertencias y regalos: avisan sobre la naturaleza del amor según los géneros y señalan las desventuras que vienen con el amor. Las llamas en la zarza representan la pasión encendida al rojo vivo, la serpiente, la indomabilidad del deseo sexual, y el árbol con frutos, el alimento mutuo que nutre a los enamorados cuando saben darle justo equilibrio a todos los ingredientes del amor.
En el cielo y sobre ellos, se ve la imagen de un ángel con sus alas desplegadas que descansa en una nube. También tiene sus brazos abiertos, se elevan mostrando su poder divino, este personaje protege y posa su alegría celestial (su bendición) sobre los enamorados. Los brazos abiertos de los tres personajes revelan la esencia sagrada del amor: Dar.
Al fondo de la imagen y entre la mujer y el hombre está una montaña, simboliza que el proceso del amor se mantiene vinculado a la tierra, a lo terrenal, además es una metáfora de la construcción del “nuevo mundo” tan anhelado por los seres que se aman. El nuevo mundo que buscan edificar, uno nuevo, el cual rompe con los viejos mundos donde habitaban Él y Ella antes de unirse.
(Los enamorados sienten que son el primer hombre y la primera mujer, la Reina y el Rey del Mundo, se supone que simbolizan el comienzo de todas las eras humanas, de la Humanidad. En la religión ortodoxa durante los matrimonios a los novios les colocan coronas de metal o aveces de flores, pero son coronados durante la ceremonia. Es un rito hermoso.)
En la atadura terrenal del amor -que recuerda la montaña- también se encuentra la fuente de discordia entre los amantes, como un recordatorio de que el amor sólo puede ser real y genuino cuando en su “elevación” mantiene los pies sobre la tierra.
Visconti-SforzaEn las barajas de Visconti-Sforza, el Ángel (que aquí se parece más a Cupido) tiene una venda que le tapa los ojos. Esta metáfora me gusta porque se relaciona con la ilusión, con el maya budista. Significa que en el amor también hay ilusión, es decir estamos ciegos, apegados a una realidad falsa, incluso pensamos que al amarnos conocemos al otro, a ese que amamos, pero no es tan cierto. La mente humana nunca podrá develar del todo la naturaleza íntima y sagrada de un ser humano. El misterio de lo que es nuestro enamorado o enamorada siempre permanecerá oculto. La ilusión es pensar que lo que creemos sobre él o ella es toda la verdad sobre él o ella.
Cupido tiene su típica flecha en la mano junto a su cuerpo desnudo, en algunas cartas está en ademán de lanzarles la flecha y en otras simplemente la sostiene, como es el caso de esta versión. En esta baraja los personajes están vestidos con ropajes de época, no están desnudos, porque se crearon en el siglo XV con la iconografía propia de esa época. (Se dice que en este mazo nunca se crearon o se perdieron El Diablo y La Torre, quizás El Diablo fue interpretado literalmente como El Maligno y no se hizo o ambas cartas se relacionaron con la sexualidad mal vista para esos tiempos, sobre todo en las mujeres.)
 En las cartas de Wirth, otro tipo de mazo, se llama a este arcano El Enamorado, así en singular. La figura central es un tipejo con semblante tranquilo que tiene las manos cruzadas sobre el torso y está acompañado de dos figuras femeninas, su madre y su novia. Representan los dos amores de su vida, el que lo acompañó hasta este momento, que no eligió sino que se lo dió Mamá Natura, y el amor elegido, la mujer de la que está enamorado y con la que piensa acompañarse de ahora en adelante, el resto de sus días. Es interesante, porque la imagen nos remite a la capacidad de decisión, a la unión de los opuestos, de dos fuerzas que jalan en sentido contrario (en apariencia). Su novia representa la elección frente a su deseo sexual, si la elige lo hace en detrimento de la relación con su madre, la cual representa a su vez el sacrificio de la sana sexualidad. WirthSi se va con su novia se hará hombre, eso significa que conocerá el deseo, la sexualidad y el apego producido por la pasión, también implica la apuesta por “querer crecer” y no seguir siendo un “hijito de mamá” (curarse del síndrome de Peter Pan). Es también válido para las mujeres que no quieren crecer y que siguen aferradas a alguna de las figuras progenitoras.
En esta versión sí está Cupido sobre los personajes, en una estrella a lo alto y con su flecha a punto de lanzarla. Se trata de equilibrar la balanza entre lo que está predestinado para tí y lo que tú eligas libremente. Es la elección entre Tánatos (La muerte) y Eros (La vida), donde siempre Cupido tratará de que te inclines sabiamente hacia la vida.
Esta carta también simboliza a Marte y a Venus, y a la sexualidad como don sagrado y humano (y a su otra cara: el deseo sexual que cae en el libertinaje). Marte y Venus eran dos dioses de la mitología romana. Marte (Ares para los griegos), el Dios de la Guerra, pero también el de la fecundidad, la vegetación y el ganado. Fuentes de vida, todas. Se le relacionaba también con la violencia y la fuerza bruta.
Venus (Afordita para los griegos), era su esposa, Diosa del Amor, la belleza y la fertilidad. Los escenarios donde están los enamorados o donde está el enamorado en todas las cartas, están marcados por las fuerzas de estos dos símbolos míticos, recordándonos que existe la dualidad, que nada es bueno o malo por sí mismo, que Todo depende de lo que elijas para tí, en los temas del amor y de la sexualidad. Nos remite a la elección que se hace en pleno estado de consciencia.
Esta carta cuando sale en una lectura se refiere a las elecciones o decisiones que hacemos ante el amor, incluso se podría ampliar más y decir que ante la vida misma. Más literalmente significa matrimonio, unión, un logro de un proyecto, una prueba de la vida que superarás, pero lo que está más en el fondo de esta imagen-arquetipo es: “la armonía necesaria entre el mundo interior y el mundo exterior”. Tus dos mundos.
Esa armonía que deviene en paz y en alegría en las personas que la logran. También nos habla sobre la estabilidad emocional, en otras palabras, nos obliga a encargarnos de nuestras emociones, que son la materialización de los pensamientos en las acciones y sentires cotidianos. Un poco nos advierte sobre las tentaciones, sobre perder el rumbo, sobre el error de colocar las vivencias imprescindibles en segundo plano.
El amor es con mucho, la fuerza más sanadora que conozco. No sólo cura emocionalmente sino físicamente, la salud mejora cuando nos entregamos sabiamente al amor. Me gusta usar la palabra “sabiamente” porque la clave de una entrega sana está en la elección de la persona a quién le darás tu amor, esa que te acompañará en las buenas y en las malas.
Este arcano es un recordatorio: elige bien a tu enamorada o enamorado. No elijas desde la ceguera de la pasión o desde las tentaciones de la carne (tu cuerpo deseante). Al menos trata de usar -lo más que puedas- tu racionalidad aunque la flecha de Cupido ya se haya clavado en tu corazón.
Nota importante
En el Tarot las imágenes son metáforas, no deben interpretarse las figuras con género como mujeres o hombres literalmente, sino que están relacionadas con la naturaleza femenina o masculina que tenemos todos los seres humanos. En este caso, si eres mujer, para visualizarlo mejor, podrías pensar que el tipejo es una tipeja, y que las otras dos figuras son tu novio y tu padre, funciona igual. También puedes analizar la relación con tu madre si eres mujer, allí se esconden muchas verdades, igual si eres hombre y revisas la figura de tu padre. A veces el padre o la madre, no tienen que ver necesariamente con nuestros progenitores biológicos o adoptivos sino con figuras como un familiar o amigo “nutridor” (funge como la Madre) o otra persona castigadora, represiva, controladora en tu vida (que funge como el Padre).
En algunas ocasiones la Madre es “eso” social que te alimenta, los lazos o redes sociales que te protegen mientras te cuidan con amor, y el Padre es también el Patriarcado, las reglas sociales más castrantes y estrictas, los tabúes, los dogmas.  El consejo es que la figura central (o las figuras centrales) seas tú, que las metas dentro de ti y veas qué te dicen. Colócate en cada elemento de la imagen y explora sus significados en ti, qué es (para tí) la montaña, qué es El Ángel, qué es el árbol de los frutos, etc. La interpretación del Tarot es como la que se hace de los sueños, tiene que ver con tu propio inconsciente, así que te invito a urgar en él. La clave de la paz interior está en sacarle los “trapitos sucios” a tu inconsciente y llevarlos al nivel consciente, lo más que puedas.
Por el Tarot como guía de enseñanza.

Nadir Chacín @nadirchs
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