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SER FELIZ ANTES, DURANTE Y DESPUÉS DE UN VIAJE

¡Viajar!

Pareciera que todo tendría que ser feliz antes, durante y después de un viaje, pero a veces no es así tan sencillo. ¿Por qué a veces irse de vacaciones implica dolor, miedo, angustia, decepción, y tantas emociones encontradas?

Cuando viajo suele tener una cosilla que yo le llamo los síndromes pre, peri y post viaje. Mis amigos y familiares se sorprenden puesto que un viaje pareciera siempre un motivo para estar jubiloso, feliz, emocionado y demás. Sí, pues sí, siempre estoy contenta, pero también la verdad me da mucho miedo.

Pensando en eso supuse que a lo mejor a otras personas les pasa lo mismo y quise dejar acá mis reflexiones y consejos prácticos para que viajar no se vuelva una verdadera pesadilla.

Iré subiendo esta larga nota viajera a medida que la escriba, serán tres partes, una para antes, otra para durante y la última para después del viaje.

Antes del viaje

Hay personas que deciden sus viajes casi con un año de antelación, siempre he admirado eso porque para mí los viajes siempre son de improviso, surgen a veces sin siquiera haberlos imaginado. Bien podría pensarse que viajar así sería un caos, pero a mí me ha dado fabulosos resultados. El balance, la verdad, es que lo vengo haciendo hasta después, para qué lo niego. Una de las consecuencias de mis decisiones apresuradas es que me la he pasado viajando conmigo misma muchos años, pero como verás más adelante eso también tiene su chiste.

Los viajes siempre me han implicado el comienzo o el final de alguna situación de vida, buena o mala. Tal vez por esta razón me causan un poquillo de angustia antes de subirme al avión. Al viajar se produce un quiebre con la rutina de la vida y estés a gusto con lo que vives o no, realmente se pierde la continuidad de lo vivido: la gente que te rodea, los espacios físicos que ocupas e incluso las costumbres más íntimas como los alimentos que te gustan y/o hacer tus necesidades (¡te dará risa, pero eso de hacer kakita se vuelve un verdadero problema para mí durante los viajes!).

Decidas viajar solo o acompañado, creo que lo más importante es tener claro el motivo del viaje. El motivo tiene que ser abierto y flexible, dejar espacio para las cosas que vayan surgiendo en el camino. Cuando decido mi motivo siempre lo coloco en la esfera de lo espiritual, es decir dejo que le crezcan raíces hacia dentro de mi alma. Las veces que he puesto los motivos en cuestiones más físicas como conocer lugares de moda, comprarme mucha ropa, ir a ver al novio que conocí en el chat o huir de mi presente que no me gusta (en vez de en las metafísicas) ha terminado siendo un viaje devastador, doloroso y decepcionante.

Paradójicamente, decidí que mis viajes fuera de casa serían “aventuras hacia dentro”, bien podría hacerlas sin moverme de mi cama, pero al viajar lejos tengo más oportunidades para chocar con el mundo que está afuera de mí y en esos choques aprendo mucho sobre mí misma.

¿Cómo saber si estoy tratando de huir de algo y por eso he decidido viajar?

Para saber esto no hay atajos, ni caminos correctos. Cada quién tiene que hacer una inspección de sus emociones primero, luego de sus pensamientos, y luego -lo más trascendental- de su deseo íntimo.

Les dejo algunas preguntas, escribe tus respuestas en un papel:

  • ¿Qué quiero hoy?
  • ¿Por qué deseo viajar?
  • ¿Cómo estoy, cómo me siento antes de subirme a ese avión?
  • ¿Qué pienso que lograré con este viaje?
  • ¿Estoy listo para aprender algo nuevo sobre mí mismo?

Una vez decidido el motivo, viene el siguiente gran paso. No dejarse convencer por todo lo que produce tu mente antes del viaje.

El pensamiento racional es muy traicionero porque está guiado por el ego de cada persona, siempre encontrará una razón para que te sientas frustrado antes de subirte al avión. A veces la evolución de mis pensamientos negativos es lineal y secuencial, y otras veces un verdadero caos, salta de un tema a otro a través de lo que llamo un poco por chiste Efecto Tarantino.

Te enumero el origen de mis pensamientos y en lo que devienen de tanto darles vuelta, para que te des cuenta de lo que hablo:

1. Tema compañía o no para el viaje.

Otra vez viajaré sola > Es que siempre viajo sola, debe ser que nadie le gusta mi compañía > Si me hubiera planificado no estuviera pasando esto > Es que nunca aprendo > Bueno y qué tiene yo siempre he viajado sola y me ha resultado bien > Cuál es el gran problema, seguro encuentro amigos y personas nuevas > Qué bonito sería tener con quién viajar > El último viaje que hice con mi novio fue un desastre y hasta rompimos la relación al regresar del viaje > Mejor sola que mal acompañada…

2. Tema pasaje aéreo o boleto de avión.

Quién le entiende a los portales de venta de pasajes > Deberían hacer unos mejores > Qué caro que está todo > Lo voy a comprar por internet, dicen que es más barato > Mejor me quedo en casa > Y si se roban mi clave de seguridad de la tarjeta de crédito y me hacen cargos millonarios > Se han visto casos > Cuál será la mejor ruta o la mejor línea > Mejor lo hago mañana, un día más, un día menos, no creo que el precio varíe tanto > Mierda, debí haberlo comprado antes, siempre yo dejando todo para última hora > Mira, Pedro compró el suyo para ir con su familia a otro lado hace un mes y le salió casi a mitad de precio > Mis viajes siempre coinciden con la temporada alta …

3. Tema ropa para el viaje.

Qué ropa me llevaré > Si es que no tengo nada, hace años que no compro ropa > Qué caos es mi closet, debería botar la ropa que no me sirve, qué hace allí > Debe ser que estoy tan deprimida que ni tirar la ropa puedo > Por eso me dejó (nombre del innombrable) porque no sabía arreglarme y parecer una mujer in > Y si me llevo ropa para el frío seguro hace calor y si me la llevo para el calor seguro hace frío > Ley de Murphy…

4. Tema dinero

Cuando regrese no voy a poder pagar las deudas > Sólo me quedarán 3 días de vacaciones si me tomo esta semana > ¡Me explotan en este trabajo! > Ya subieron las tasas de intereses de la tarjeta ayyy Taikar se avecina un desastre sin haces ese gasto > Las normas laborales de esta empresa son un asco, apestan > No si es culpa del mismo sistema, todos los trabajos son lo mismo un horror > Tengo que pagar la renta adelantada antes de irme > Ver al contador > Llevar artesanías por si acaso algún amigo me recibe en su casa no llegar con las manos vacías > Me va a pesar la pinche mochila, no podré cargar las maletas > Me dolerá la espalda y ¡zaz! se acabo el placer del viaje…

5. Tema viaje, aereopuerto, check-in y tópicos variados

Ni loca viajo el 11 de septiembre > Que tal que se cae el puto avión o lo secuestran > Mejor no viajo por Estados Unidos > Tengo que llegar tres horas antes al aeropuerto la última vez había una cola infernal > Que me toque alguien amable en el mostrador así comenzaré bien el viaje > Pinche gente ineficaz, seguro me manda la maleta a otra ciudad > Voy a llevarme mis cositas más básicas en la bolsa de mano, no vaya a ser…

Parece una broma pero podría escribir unas tres cuartillas más y no me alcanzaría el espacio para TODOS los pensamientos negativos que me atosigan la mente antes de subirme a un avión. Desde que se caerá el avión hasta cualquier cosa, es impresionante, pero mi mente es tan capaz, tan pero tan capaz que si la dejo avanzar en su lucha contra el viaje, ni siquiera me iría, es más nunca hubiera salido de mi país natal Venezuela, ni me hubiera venido a México a vivir, seguiría en casa de mis padres. Allí en el hogar paterno, con todo seguro y bien puesto.

¿Cómo hacer para que no te enloquezcan los pensamientos?

La clave está en saber que son producto del miedo. Miedo a lo desconocido, al futuro. En vez de ver cada pensamiento por separado y ponerme a analizarlo, me resulta más observarlo de forma general, apenas surge en mi cabeza algún pensamiento digo en alto o dentro de mi cabeza: “Este pensamiento es producto del miedo, no es real y lo dejo ir. Ya no lo necesito”.

No quiero decir que las personas no traten de acomodar su vida antes del viaje, sabes, dejar todo listo está bien, lo que no está nada bien, es la obsesión y los pensamientos negativos reiterados. Hay que hacer una lista de pendientes y hacerlos, sin más, sin pensar tanto, sin darle tantas vueltas a las ideas en la cabeza o dejar que crezcan como la bola de nieve.

El ego se nutre del sufrimiento y trata de encontrar en cada acción o situación algo para seguirse alimentando. Buscará que te sientas mal incluso cuando este viaje que vas a hacer es una cosa buena para ti, algo alegre.

Mi mejor antídoto para el síndrome pre-viaje es dejarme llevar mientras disfruto, como siempre decido a última hora mis viajes, eso tiene algo de bueno, no hay tanto tiempo reloj para estar pensando incoherencias por más lógicas que sean. Me toca ser efectiva en el uso de mi tiempo calendario y organizarme. No sé qué suceda con la gente que planifica un año antes, nunca lo he hecho, pero tengo la impresión de que si algún día decidiera actuar así también me adaptaría usando mi antídoto.

Tengo en mi mente allí siempre listo un pensamiento que me ha resultado una roca efectiva de donde agarrarme. Cuando viene el miedo recuerdo esos viajes trascendentales que han marcado positivamente la vida, en mi caso, el más importante mudarme de Venezuela a México. En vez de dejarme absorber por los pensamientos negativos los transmuto en luz, recuerdo las cosas hermosas que me dejó ese maravilloso viaje y qué hubiera pasado conmigo si no lo hubiera hecho. Recuerdo las sincronías de mi vida, lo importante que son, como mi vida se ha beneficiado a través de los viajes. No me quedo clavada tampoco en esa idea, sólo la pienso, me sonrío y paso siguiente regreso al presente y sigo haciendo mis pendientes para el viaje.

La organización del viaje tiene que ser flexible como decía antes, incluso aunque viajes con niños, no hay que aferrarse a una sola forma de viajar o a un itinerario. Puedes hacer varios planes y que puedas ver cuando ya estés durante el viaje cuál te acomoda más. Hay personas que adoran ir en tours, yo confieso que me asfixia un poco, pero también puede ser muy bueno si eso te da tranquilidad. Todo depende de tu forma de habitar tu vida y el presente. Si estás bien con tu presente, si él es tu amigo, no habrá nada ningún obstáculo para que tu viaje sea increíblemente placentero y tampoco para que puedas disfrutar de un crecimiento espiritual al cambiar por unos días tu ambiente, tus rutinas.

Como decía antes normalmente viajo sola, me ha dejado muchas cosas buenas hacerlo. He conocido gente increíble en mis viajes, tengo amigos regados por doquier y puedo llegar a sus casas en mis nuevos viajes (¡me sale más barato!), tengo alguien local que me lleva a sitios raros y poco turísticos y además por si lo anterior fuera poco me ha tocado “rascarme con mis propias uñas” al tratar de comunicarme en otros idiomas. Eso puede ser brutal, pero siempre me da gusto que al final del día me comunico como sea pero me comunico, el lenguaje universal de los gestos, de las señas y la gran motivación de entender y ser entendido por otro ser humano es un aprendizaje profundo y muy práctico.

Cuando viajo sola estoy abierta a lo nuevo y entonces me siento bien porque cuando viajo acompañada -lo que ha sido sólo un par de veces en mi vida- lo disfruto enormemente. Es decir viajo acompañada porque se me da la gana no porque no sé viajar sola y disfrutarlo. Parece lo mismo pero no es igual, mucha gente viaja acompañada por necesidad y eso marca mucho y a veces perjudica las relaciones entre los compañeros de viaje, incluso si es tu pareja.

En los viajes las parejas suelen pelear, no se ponen de acuerdo nunca y eso genera roces. Valdría la pena acordar desde antes, sin que sea una cosa rígida, cómo manejarán las diferencias de criterio durante el viaje. La otra cosa es que entre los enamorados, esposos y amantes se compartan la lista del paso 1: ¿Cuál es el motivo del viaje?

Eso aligerará las cosas porque podrán hablar de sus miedos, expectativas, inquietudes, sensaciones generales del viaje. Yo digo que es mejor hablar siempre, hacer ciertos acuerdos sin que se vuelvan sentencias inamovibles. Y si la situación se pone color de hormiga (o sea rojo: ¡peligro!) es mejor sacar una moneda y echarlo al azar. El azar siempre es parejo, equitativo, no beneficia a nadie y además a mí por lo menos me ha llevado a unas aventuras increíblemente buenas. Otras veces voy a mis oráculos y me leo el I Ching y le pregunto del viaje, sus enseñanzas siempre son profundas y tranquilizadoras.

Nota: Si eres chica y todavía tienes miedo de viajar, oye esta canción y canta a grito suelto como yo hice (llamaron a la dueña de la inmobiliaria y cuando me tocó el timbre le dije que estaba muy feliz y se rió, menos mal que no es de las personas que detestan a los felices). Si eso no te libera entonces lee el libro El arte de viajar de Alain de Botton. Como ahora estoy en síndrome previaje… me lo leí completito y está rebueno.

Y si eres hombre, pues pa qué te cuento, haz lo mismo. “Lo que es plano no es chipotudo” como dicen en México.

Continuará…

Sigue con la SEGUNDA PARTE AQUÍ

Ilustración: Maletas de Claudia Moya