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Cómo descubrir el propósito de tu vida #sersiendo

ManosYPlanta_NadirChacin

Yaneli, una de las lectoras del blog me hizo esta pregunta que se muestra en el título, creo que todas/todos hemos pasado por momentos donde no sabemos qué queremos, ni para dónde vamos ni qué es lo que venimos a hacer a este mundo. Es un sentimiento súper genuino y además más común de lo que se piensa o acepta públicamente. **Para este post he tomado información del capítulo 9 del libro “Una nueva Tierra” de Eckhart Tolle, así que si pueden leerlo directamente será mucho mejor para ustedes.**

¿Qué significa propósito?

El diccionario de la Real Academia Española dice que Propósito (Del lat. proposĭtum) significa:
1. m. Ánimo o intención de hacer o de no hacer algo.
2. m. Objeto, mira, cosa que se pretende conseguir.
3. m. Asunto, materia de que se trata.

Como puedes ver esta definición está más orientada al Hacer que al Ser. Utiliza las palabras “hacer” o “no hacer”, “objeto”, “conseguir”, “materia”, todas vinculadas con el mundo de lo físico, de los pensamientos, emociones y cuestiones terrenales. De allí que el 99% de las personas pensemos que nuestro propósito vital es hacer o no hacer determinadas cosas. Uno de los primeros pasos para que la angustia no se adueñe de ti cuando tienes dudas sobre lo que deseas y quieres en determinado momento de tu vida es entender más allá de las palabras lo que implica descubrir -y sobre todo vivir- propósitos.

Tolle nos habla sobre dos tipos de propósitos que aunque relacionados e inseparables, son distintos: el propósito interno y el propósito externo. También les llama primario y secundario respectivamente. El propósito externo tiene que ver con los que hacemos y el propósito interno con lo que somos, con el Ser. El verdadero propósito y por tanto el primario es el interno, que no es otra cosa que el estado de consciencia en el que vivimos. Este autor nos invita a reconocer que para las personas existen estos dos tipos de propósitos, y que la dicha humana está ligada a la consonancia o congruencia entre ambos propósitos durante el transcurso de la vida.

El propósito interno es común en todos los humanos, todos buscamos el despertar, un estado de consciencia más presente, más sano y menos atormentante. Es el propósito de la humanidad como especie y también es el propósito del Todo, del Universo, de la Inteligencia cósmica. El despertar es cuando estás en paz y te sientes bien contigo mismo, es cuando tu vida fluye apesar de los tropiezos, todos buscamos eso y compartimos este tipo de propósito. En cambio, el externo es particular, individual, cada persona buscará hacer cosas diferentes e incluso éstas variarán con el tiempo.

La base del éxito verdadero radica en lograr el propósito interno, porque los que basan su éxito en el propósito externo terminarán por acumular cosas materiales, prestigio o estatus haciendo mucho esfuerzo, teniendo dedicación, pero “su carrera” terminará traduciéndose en sufrimiento tarde o temprano. El propósito externo siempre depende del paso del tiempo, está atado a él irremediablemente, entonces atarse al propósito externo es atarse al tiempo.

Como el propósito interno está relacionado con el despertar, veamos qué significa despertar. Despertar es un cambio de consciencia en el cual logras separar tu pensamiento de tu conciencia. Tu pensamiento como actividad mental incesante pasa a segundo término, ya no domina tu vida ni la dirige, sino que está al servicio de tu consciencia, al servicio de ti mismo, de tu Ser. También al despertar se le llama la consciencia sin pensamiento o Presencia, así con P mayúscula. La otra característica del despertar es que es un proceso, no es algo que puntualmente logremos, sino que las personas lo adquieren gradualmente y así, poco a poco, se incorpora en todas las áreas de la vida y las transforma.

No es posible dar recetas para encontrar el despertar, tampoco tenemos que hacer algo específico para merecérnoslo, le puede suceder a cualquiera en el momento menos pensado. Usualmente las personas que han logrado entrar en ese proceso lo describen como un estado de gracia, un instante mágico, en el cual las personas se dan cuenta de lo que están pensando y logran mantenerse alertas separando sus pensamientos negativos de lo que son como personas, es decir, tienen consciencia del pensamiento sin ser parte de él. Por esta razón a esas personas “despiertas” también se les llama observadores conscientes.

Para aclarar la idea, hagamos un ejercicio de visualización. Imagina un mar tranquilo en el cual pones unas barquitas a flotar. ¿Ya lo imaginaste? Ok. El mar es tu consciencia, vasta, pacífica, y las barquitas son tus pensamientos. El mar y las barquitas son diferentes, ¿verdad?, están separados, por más que las barquitas se muevan de lugar, flotando, o las pintes de rosa o de azul, estén nuevas o viejas, sucias o limpias, cargadas de cosas o vacías, el mar siempre está tranquilo y tú puedes manipular las barquitas a tu conveniencia. Así se da el despertar, cuando despiertas logras ver esta separación y permaneces como el observador consciente de las barquitas (tus pensamientos), las puedes ver, reconocer, saber y describir su estado (¡sí la barquita es azul y está full de cosas!). Cuando te suceda reconocerás el cambio de consciencia dentro de tí, te darás cuenta -en una situación específica- lo que estás pensando, por ejemplo, “Juan (o María) abusa de mi cuando se le antoja y eso me da rabia”.

Las letras de Tolle son el eco de reflexiones más profundas de millones de pensadores, científicos y místicos anteriores a él, también nos acompaña dulcemente a personas comunes como tú y yo que en algún momento de nuestras vidas hemos sentido una Revelación momentánea al notar la separación entre nuestros pensamientos (propósito externo) y lo que somos realmente: consciencia expandida (propósito interno). A veces dura más, otras menos, pero sientes que en ese momentillo sagrado de paz contigo mismo lo más importante que puede sucederte como ser humano ya te ha sucedido.

Tolle en su libro relata una anécdota sobre uno de los científicos más prodigiosos de la historia que me encantó. “Einstein dijo: deseo conocer la mente de Dios, lo demás son detalles”. Añade Tolle, posteriormente, “y ¿qué es la mente de Dios? Conciencia. ¿Qué significa conocer la mente de Dios? Estar conscientes. ¿Cuáles son “los detalles” a que se refiere Einstein? Los detalles son el propósito externo y lo que quiera que suceda en el plano externo de tu vida.”

Trataré de explicar con mis palabras lo que interpreto de las reflexiones de Tolle.

El propósito interno, como está orientado a lo que somos como personas, no tiene que ver con metas ni con acciones, sino con el estado en que estás contigo mismo mientras vives la vida cotidiana, planeas lo que deseas hacer y lo haces. El propósito externo son precisamente esas metas y las acciones que te propones para alcanzarlas. Entonces el meollo del asunto es vincular ambas cosas y jerarquizar, crear propósitos externos que se conecten con el propósito interno, que necesariamente es y será el PRIMARIO, la motivación de todo, TODO lo que haces.

En palabras más sencillas primero tienes que SER para poder HACER y sentirte feliz. Si sólo HACES sin SER o pones el HACER antes del SER podrás tal vez hacer muchas cosas y tener logros exitosos pero la felicidad no la tendrás y la paz menos. Cuando descubres tu propósito interno en tí (que te recuerdo no es sólo tuyo, sino que TODOS lo compartimos: el despertar), el propósito externo se redimensiona, se carga de sentido y de poder espiritual, y una de las razones por la cual eso pasa es que te sintonizas con un propósito más grande, el impulso evolutivo y armónico del Universo y de la especie humana. Digamos que ya no estás solo, sola, somos todos que estamos conectados con la fuerza sanadora del mundo, la fuente inagotable, la mente grande, Dios o como desees decirle.

El propósito de mi vida, por ejemplo, es escribir de la forma más sencilla que pueda sobre lo que plantea Tolle y lo que he experimentado. Ahora que estoy haciendo esto y estoy aquí en casa escribiendo, mi propósito es éste: escribir y comunicarte lo que siento. Apenas termine y pase a hacer otra cosa, esa nueva cosa será el propósito de mi vida. A lo mejor te resulta demasiado esotérico o espiritual, pero la verdad es que la mayoría de tus crisis tienen de fondo esta pregunta: ¿cómo dar sentido a mi vida?

Resulta que la vida cotidiana, la del mundo externo (yo le digo “condiciones de vida”) no tiene sentido, tú se lo das, eso sólo es posible cuando todo lo que decides en este mundo del día a día tiene como motivación tu yo espiritual, tu yo sagrado, tu SER. El propósito interno es ese, respetar a tu yo sagrado, y ¿cómo se hace eso?, pues estando consciente y viviendo intensamente tu presente mientras lo vives. Si yo estuviera escribiendo estas líneas y estando en casa, pero al mismo tiempo quisiera estar en Europa con mi novio tomándome un té, no estaría aquí ni estaría conectada con lo que estoy haciendo y sobre todo no estaría Siendo mientras te escribo. Mi capacidad para estar en cada letra que escribo y en cada acto que hago hoy y ahora es lo que le imprime sentido a lo que hago, digamos que de mi estado de PRESENCIA en el ahora, en el YA de este momento que vivo, emanan mis actos (escribir y leer) y mis metas (comunicarte con amor lo que siento).

Creo que la clave está en el asunto de la variable Tiempo. Normalmente se cree que tener un propósito es tener una meta en el futuro y eso sólo es parte de la historia. ¿Qué pasa entonces? Hay un paso del tiempo que es cronológico y que tiene que ver con tu agenda, el transcurso de las horas en tu reloj y demás marcadores habituales del tiempo. Eso está bien, así funcionamos el día con día, somos operativos, pero a nivel psicológico nosotros convertimos el avance de ese tiempo en el calendario en un problema porque queremos buscar la plenitud en el futuro donde no es posible hallarla. La plenitud está en el presente, en la negación del tiempo. La negación del tiempo sucede cuando consideramos que el propósito de nuestra vida está en lo que somos y hacemos mientras somos, en dicha negación también se conectan el propósito interno y el externo. Cuando negamos el tiempo, negamos el ego, la idea falsa que tenemos sobre nosotros mismos, y nos acercamos más a lo que realmente somos.

Cuando realizas una actividad y pones toda tu atención en lo que estás haciendo, se genera un poder impresionante porque estás todo tú en eso que haces. La calidad de lo que haces aumenta, se redimensiona y adquiere sentido.

Cuando lavas los platos el propósito principal es lavar los platos y el propósito secundario es tenerlos limpios para cuando vuelvas a comer. Cuando vuelvas a comer y tomes el plato que ya limpiaste, tomar el plato limpio será ahora tu propósito principal. Digamos que el propósito primario será el eje que rija tu vida y luego irás construyendo cosas hacia afuera, metas y actos que vayan en concordancia con eso que eres, que realmente eres.

El propósito externo siempre está relacionado con el tiempo, no puede ser de otra forma, no existe sin el tiempo. Entonces si tú crees que tu propósito externo es lo más importante y lo vuelves tu única prioridad te vuelves esclavo de tu agenda y estás todo el tiempo viviendo un tiempo que no existe: el futuro (o el pasado).

¿Cómo saber si tu propósito surge o emana de lo que eres? ¿Si tu propósito es un propósito interno?

Si mientras estás haciendo algo o en una situación específica te sientes angustiado o en tensión estás guiándote por el propósito externo y lo has convertido en lo primario para ti, así de fácil. A veces me he cruzado con personas que me confiesan que lo que más desean en la vida es estar tranquilos y en paz y la verdad ¡ese deseo les dura tan poco!, hasta el siguiente atracón de tráfico, hasta la siguiente llamada de teléfono con malas noticias en el trabajo, o hasta el siguiente desplante del enamorado o enamorada. Entonces yo les pregunto: ¿realmente lo que más deseas es estar en paz?

Es más fácil verlo en otros que en nosotros mismos, pero cuando me he pillado en esa actitud me hago la misma pregunta: ¿Realmente mi propósito es estar en paz? ¿Por qué esta situación está siendo más importante que mi paz? Estas preguntas me devuelven al presente, me regresan a mi paz y me regresan la paz, respiro y pongo atención a mi presente reforzando mi deseo con unas sabias palabras que repito: “hoy decido estar en paz pase lo que pase”.

Algunos sentirán esta propuesta como una receta para ser mediocre. La verdad es que la vida de todas las personas incluso la tuya está hecha de pequeñas cosas cotidianas, todas, también la de Buda, la de Cristo y la de Einstein eran así. Hay personas que pasan toda su vida haciendo planes para ser Grandes, para ser exitosos y todo lo que hacen al final del día no les da paz y se sienten vacíos. La verdadera grandeza está en respetar y celebrar los detalles del presente en el momento presente, cuando están sucediendo. El momento presente siempre es sencillo, simple, pero es más grande que el futuro y el pasado porque en el presente estás y vives, y en él está el poder: el mayor de los poderes. ¿Cuál es ese poder? El poder es evitar la equivocación de olvidar nuestro propósito principal: ser feliz y estar en paz. El poder reside en no alejarnos de nuestro presente.

Cuando conoces a alguien que te gusta y decides comenzar una relación tienes dos opciones excluyentes, una, te entregas al misterio del enamoramiento y lo vives sencillamente en cada instante que vivas, o dos, te alejas emocionalmente del otro y te quedas con el concepto mental de lo que (supuestamente) es una pareja mientras compartes con él o ella. Muchas parejas se relacionan así a través de conceptos mentales, porque viven en el pasado de la relación o en el futuro de la misma, nunca habitan sus presentes como personas ni el presente de su relación amorosa. Por eso las parejas terminan sufriendo y se vuelven esclavos del tiempo. La única manera de vivir el amor es en el presente, no hay otra. Cualquier cosa que sea diferente a esto no es amor, es sólo costumbre, unir propósitos externos con alguien compatible o algo así, pero esa pareja nunca será feliz ni estará en paz. Lo mismo pasa con las personas individualmente. El propósito primario es estar en paz, el secundario todos los planes que tengan juntos y por separado.

Una amiga que estaba pasando por una situación dificil con su pareja me dijo una frase que aún me retumbra en los oídos. Yo le pregunté que qué les pasaba como pareja y ella me respondió con un profundo y sentido: “se nos olvidó que nos amábamos”. Parece una frase simple, pero es muy, muy profunda. A veces en el afán por hacer todo bien y en la inercia de dejarse llevar como autómatas a las parejas se les olvida su propósito principal: amarse con los ojos bien abiertos, celebrar la interacción consciente entre dos humanos. Eso está relacionado con el propósito primario de la vida, estar consciente y vivir el presente. Vivir el presente es amarse a uno mismo y amar al otro, es amar la vida también. Puede que como individuo y como pareja, en relación con un otro u otra, tengas muchos planes, pero sin en la búsqueda de esos planes se te olvida VIVIR EL PRESENTE DE MANERA CONSCIENTE ten por seguro que sufrirás. Lo mismo ocurre con las carreras profesionales.

Todo futuro que planees terminará generándote dolor y sufrimiento si tu momento presente no tiene calidad. El éxito no es algo que se alcance, sino algo que se tiene. No se trata de no tener planes, eso está muy bien, y si sabes “a dónde vas” también está genial, el tema es que si mientras vives sólo piensas en lo que vendrá, el momento del hoy “pasa bajo la mesa”, pasa a ciegas para ti, es decir no lo estás viviendo. Hay que lograr ambas cosas dándole las prioridades que son, el presente sí existe, así que te toca vivirlo primero de manera muy atenta y dedicada, el futuro aún no existe así que por ahora es tan sólo una idea, una “cosa” secundaria. Secundaria no significa que no tenga valor o que tienes que borrar el futuro de tu vida, no al contrario, dale su lugar, pero en segundo lugar no en el primero.

Lo más curioso del asunto es que cuando tienes las prioridades bien ordenadas, el propósito externo se va alineando con el interno y un buen día sabes con certeza que es lo que debes hacer, qué pasos tienes que seguir. Surgen en ti. La mayoría de las veces cuando descubres tu propósito interno resulta que lo haces identificando primero qué es lo que no te gusta, lo que te saca de quicio en tu presente, lo que te hace sufrir. Es más fácil descubir qué es lo que no te gusta de tu vida, aquello que es incompatible con la vida que realmente quieres para ti. Otras veces la vida te pone en el camino del amor hacia ti mismo a través de eventos inesperados y generalmente muy muy fuertes, dolorosos.

A mí me pasaron tres cosas fuertes casi juntas: me pusieron cámaras de video en mi departamento y me estaban espiando, luego casi me secuestran en un taxi y me lancé del coche en plena marcha y casi me mato, posteriomente uno de mis “médicos” de turno casi me viola. Todo eso pasó en cuatro meses, casi seguido. Parece una película de acción pero no lo es. Yo me preguntaba: ¿qué es lo que la vida me está queriendo decir? La crisis por lo vivido me llevó a dejar mi carrera académica que era muy prometedora, luego a ponerme a escribir literatura, a trabajar como editora y eso me condujo a escribir “Senderos de paz”, mi primer libro de autoayuda. Definitivamente después de lo que viví ya no creo en las casualidades, creo que la vida cuando eres terca/o y no quieres vivir tu presente, te manda eventos -del tipo cachetadas- para ver si despiertas de una buena vez. Para otros el cambio de conciencia es distinto, simplemente cambia el cómo hacen las cosas y no lo que hacen. Digamos que continuan lo que han estado haciendo pero lo hacen de forma más consciente y eso les da paz, una paz que no tenían antes haciendo exactamente lo mismo.

Cuando hayamos logrado descubrir y ser fieles a nuestro propósito interno, el que compartimos todos los seres humanos, lograremos un poder mucho más grande que el que podemos tener cada uno por separado. Esa es la razón por la cual nuestro propósito es el mismo, es el propósito de la raza, de la especie, del Universo, del Todo, de Dios.
Ese día, la humanidad completa dejará de sufrir. La buena noticia: ¡el cambio de consciencia mundial, ya ha empezado.

Nadir Chacín
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“Una de las diferencias más impresionantes entre un gato y una mentira, es que el gato sólo tiene siete vidas.”
Mark Twain

“Una nueva tierra” de Tolle #sersiendo

Este libro maravilloso Una nueva tierra: un despertar al propósito de tu vida de Eckhart Tolle es altamente recomendable. Es el mismo autor de El poder del ahora.

Plantea en forma precisa y con ejemplos muy sencillos cómo es que opera el ego humano: generador de toda la angustia y el malestar que nos separa de la verdadera felicidad centrada en el Ser. 

Tolle es una de mis autores preferidos y muchos de mis artículos están escritos basados en sus enseñanzas o hacen referencia a ellas. Lo mejor que puedes hacer es comprarte el libro, pero te invito también a ver la forma en que he tomado sus reflexiones para tratar temas como el amor, el destino, la culpa, etc.


Artículos e información de este blog relacionados con la filosofía de Tolle

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