Madurar asusta (o no hay nada que entender) #sersiendo

madurar
By Carmen María García

MADURAR ASUSTA.

Es como si estuvieras parada en la orilla de un precipicio y una leve ráfaga de viento te hiciera tambalear. Cuántos ovarios hay que tener para asomarse al abismo y ver qué hay en el fondo. Nunca nos dicen lo difícil que es hacernos cargo de nuestra vida, 100% a cargo. Creo que si lo hicieran no nos atreveríamos a nacer. Nadie se atrevería. A veces cuando me voy a dormir luego de un día agitado sólo quiero regresar al útero de la Madre. Sentirme protegida, a salvo y no tener que pensar en cosas de adultos. Luego abro los ojos en la mañana siguiente y me doy cuenta que sigo aquí y adulta. Y me dan ganas de correr de mi vida y perderme con “la chinita” en algún “bosque de la China”.

MADURAR ASUSTA.

Aquí estoy en este cuerpo adulto sintiéndome huérfana hasta el tuétano de los huesos. Y me miro a mí misma en el espejo directo a los ojos y quisiera devolver el tiempo o acelerarlo o matarlo. Me peleo con esta cara y estos ojos y esta nariz de perfil en ruinas y regreso, sin quererlo, a la orilla del precipicio. No sé cuántas veces ya. Algunas mañanas me parece que soy lo suficientemente adulta para asomarme en lo desconocido aunque sea por un segundo. Y cuando eso pasa y me asomo, noto que ya no hay abismo ni miedo ni finales fatídicos. Y me siento tan inocente y virgen y fresca. La creadora de los monstruos de mi mente, esa que me ofrece ternura y en ocasiones odio. La dueña del Todo.

MADURAR ASUSTA.

Cómo no podría poner el mundo a mis pies. Cómo podría no obedecer_me. El mundo es como yo quiera. Y a menudo cuando veo el mundo que he construido no lo entiendo. No me motiva. Otras veces vuelvo a mirarlo y es totalmente diferente. Me interesa. Entonces, ¿cuál es el mundo? ¿De qué está hecho? Y resulta que está fabricado con mis entrañas, que la Madre soy yo, que vibra conmigo y existe para mí con sus precipicios, sus cimas, sus bosques, sus caídas, sus tetas, sus tetas caídas y sus “no entiendo”. Y cierro un ojo y después cierro el otro para morirme a medias hasta que de verdad cierre los dos ojos juntos y me muera sin siquiera poder quejarme.

MADURAR ASUSTA.

Mientras eso pasa seguiré intentando caerme de la rama como una fruta que madura a su propio ritmo. Y cuando quiera decirme a mí misma que estoy perdida y sin familia y sin suspiros y sin trono mearé las esquinas del mundo mientras grito que el mundo es mío y que lo meo cuando yo quiera. Y entonces sacaré el spray ese para quitar los malos olores y rociaré el mundo y esperaré consciente y despierta lo que sea que esté por venir.

Nadir Chacín
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¿Para qué sirve el arte? #sersiendo

La función del arte es corromper. Si el arte que haces no (te) corrompe no es arte. Corromper es la capacidad de sacarte de tu orden establecido en un momento dado. ~ Nadir Chacín

arte
Foto © Kat B. Photography

El propósito de tu vida: ¿cómo descubrirlo?

Descubriendo tu sexualidad #sersiendo

Hace unos meses que estoy experimentando con mis maneras de vivir la sexualidad. Tengo la convicción de que la sexualidad es una de las formas en que el cuerpo y la mente se curan a sí mismos. Hoy vengo a hablarte de mis descubrimientos sexuales y eróticos, que espero te inciten a experimentar más con tu sexualidad.

Leyendo y releyendo mi libro de cabecera “Mujeres que corren con los lobos” descubrí hace un tiempo a la diosa Baubo de la mitología griega.

Me encanta Baubo porque representa la transgresión a todas las normas morales relacionadas con la sexualidad que nos han sido impuestas a todes, especialmente a las mujeres.

También Baubo está conectada con la capacidad de reírnos, con la risa, la carcajada. Con la liberación de la tensión emocional.

Cada vez que nos reímos pícaramente CON nosotres mismes y no DE nosotres (que es diferente) Baubo está guiando nuestros comportamientos.

En la mitología griega se dice que cuando Deméter estaba desesperada y triste buscando a su hija Perséfone, Baubo la ayudó haciendo gestos extraños e indecentes que le causaron la risa.

Yo soy una amante empedernida de la indecencia

La Reina de las “malas” costumbres. Gracias por reírte. ¡Ser así me ha salvado de la muerte y no exagero!

Creo que la mayor parte de las personas que están deprimidas o ansiosas lo que tienen (o tenemos) es una represión moral y sexual abrumadora.

Reprimimos especialmente los asuntos relacionados con la sexualidad y la expresión natural de nuestra naturaleza erótica y juguetona.

Bajo mi punto de vista, todes estamos malfollades. Y esto debería considerarse un problema grave de salud pública. Una lacra social.

¿Por qué no te ríes?

La sexualidad nos fue dada por alguna razón, no sólo para procrear.

Los seres humanos somos de todos los animales quienes tenemos un cuerpo más adaptado para el placer y el auto-placer en términos evolutivos.

¿Por qué no deberíamos aprovechar nuestro cuerpo y disfrutarlo? Para algo hemos nacido así con un cuerpo diseñado para el placer y el gozo.

Cuando estaba de estudiante en la Escuela de Antropología sentía una fascinación por los Bonobos. Son una especie de chimpancé, con quienes estamos emparentades genéticamente de una manera que te parecería asombrosa y que tienen diferentes posturas para realizar el coito.

La mayoría de los mamíferos no se miran de frente ni a los ojos cuando se aparean. Los Bonobos sí. Además de ser expertos en el Kama Sutra (risas), también son los chimpancés más pacíficos. ¡Por algo será!

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La diosa Baubo de la mitología griega

Follar es rico

La sexualidad, cuando se vive sin culpa, nos vuelve “mejores” personas. No me gusta esta expresión, pero queda bien aquí para aclarar la idea.

Follar placenteramente, con consentimiento y con la intención de cuidarnos les unes a les otres y darnos placer (sexualidad consciente y ética) nos ayuda a conectar no sólo con nuestro cuerpo, sino con los cuerpos de las demás personas de una forma íntima y humanizadora que no es posible con otros métodos y prácticas.

También nos hace seres vivos más tranquilos, menos violentos. La sexualidad consciente funciona como una válvula de escape para las tensiones individuales y sociales. Como les pasa a los Bonobos.

Para comenzar a experimentar con la sexualidad propia conviene adentrarse en el mundo del auto-placer y el auto-erotismo. Es decir, volvernos unes maestres de la masturbación y otras prácticas de auto-placer.

Durante siglos hemos sido sometides a una serie de mensajes de control social que han “demonizado” la masturbación y las demás prácticas y comportamientos relacionados con el sexo y el erotismo.

Ya es hora de “desmontar” ese sistema de tortura legal, aceptado socialmente y maquiavélico con el que unas personas dañan a las otras. Y con el que, además, hemos aprendido a dañarnos nosotres a nosotres mismes. ¡Una locura colectiva!

La masturbación no es un práctica demoníaca

Las monjas de colegio donde estudié nos decían que las “niñas buenas” no hacían esa clase de cosas y que te podían “salir pelos en las manos”. Como si la masturbación nos regresara a nuestra naturaleza animal perdida. ¿Hemos perdido la naturaleza animal? Yo creo que no.

Somos animales racionales y emocionales complejos. Pero seguimos siendo animales. Nuestro cuerpo y nuestra mente han evolucionado de una manera tal y tan perfecta que nos permiten conectar con el placer de muchas formas. Pero socialmente entregarnos al placer o al auto-placer está mal visto y eso ha sido nuestra cárcel y nuestra “condena”.

Quiero trasmitir que la revolución personal y social (el cambio hacia un mundo más sano y armonioso) se hace transgrediendo las ideas obsoletas que hemos aprendido y sustituyéndolas por unas nuevas.

Para poder liberarse de las “cadenas” que nos oprimen tenemos que movernos de lugar, tenemos que aprender cosas nuevas. ¿Por qué no comenzar por conocer mejor nuestros cuerpos y sus capacidades para el auto-placer?

Sexualidad: cuerpo, mente y corazón

Profundizar en el conocimiento de nuestra sexualidad es un ejercicio político. Nos posiciona en el mundo y ante el mundo de una manera diferente.

Siempre he pensando que no existe auto-gobierno si no somos capaces de agarrar un espejo y vernos nuestros propios anos o vulvas o órganos sexuales.

Y cuando hablo de auto-gobierno hablo de nuestra capacidad para convertirnos en ciudadanes actives y involucrades con lo que sucede en el mundo. ¡Imagínate qué importante es esto!

También me he dado a la tarea de reflexionar sobre el poder curativo de una sexualidad sin culpas, consciente y placentera. Ya decía Freud o Lacan, no recuerdo, que “el cuerpo es el escenario de la mente”.

Yo agrego que la mente también es el escenario del cuerpo. Están conectados. Tenemos la capacidad de “entrar” a la mente a través del contacto amoroso con nuestros cuerpos.

No todo es hablar, intelectualizar, racionalizar. El cuerpo es muy elocuente y tiene muchos lenguajes. Puedes bailar, tocarte, hacerte masajes, tocar a otros, follar, masturbarte…

Si las relaciones sexuales y los encuentros eróticos se hacen con consciencia, cuidados y  consentimiento de las personas involucradas (obvio) pueden ser una GRAN medicina. No sólo para los “males” del cuerpo, sino también para los de la mente y del corazón. No me creas, pruébalo y verás.

Empieza por masturbarte, por tocarte

Un día me di cuenta que sólo me tocaba el cuerpo para echarme crema y me pareció auto-limitante. También estuve 4 años célibe por decisión propia. Por eso puedo escribir este post sin tapujos de ningún tipo. Conozco lo que es estar fogosamente conectada con tu cuerpo y también fríamente desconectada de tu cuerpo.

Si vivimos sólo en la mente y en sus proyecciones, nos desconectamos del cuerpo. Y esa desconexión nos enferma de múltiples maneras.

Si exploras tu sexualidad con otras personas toma las medidas pertinentes para protegerte de las enfermedades de transmisión sexual y de los embarazos no deseados, pero no dejes de explorar… explora. Explórate. Explora el cuerpo de los demás con su consentimiento.

Explora tu sexualidad con consciencia, ética e intencionalidad. Hazlo como un acto de reconocimiento y legitimación hacia las capacidades con las que has nacido. Explora tu sexualidad como un acto de amor propio, de amabilidad hacia ti misme. ¡Te lo mereces!

Todo mecanismo de opresión y de control social e individual que te aleje de tu cuerpo o lo convierta en un “terreno de batalla” invariablemente se convertirá en una enfermedad física o mental o del tipo que sea.

Estoy francamente convencida de que aprender a tener una sexualidad consciente y sanadora es el mejor regalo que una persona puede hacerse a sí misma y a las personas que ama y a la humanidad.

¡Hala, a comprar vibradores! No lo dejes para mañana. Comienza ya. Descarga el libro “Coño potents” de Diana J. Torres

Esto también es contigo y sobre ti

Y si eres hombre heterosexual, no creas que este post no habla sobre tu sexualidad también. ¿Sabías que los hombres pueden ser multiorgásmicos? ¿Sabías que tu ano es una zona de placer y que también puedes auto-explorarte la próstata y permitir que las mujeres lo hagan? ¿Conoces bien tu cuerpo y sus capacidades para el auto-placer y para dar placer a otras personas? ¿Has reflexionado sobre la creencia de que el placer está relacionado sólo con tus genitales? ¿Has leído información sobre el consentimiento en las relaciones sexuales? ¿Has leído el libro “Los dioses de cada hombre” de Jean Shinoda o “Hombres con corazón” de Fina Sanz?

Nadir Chacín
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Un mundo en el que pueda llevar lo que quiera, decir lo que quiera y expresar un deseo sin temer por mi seguridad física o reputación, será el mundo en el que el deseo y la sexualidad femenina tendrán su máxima expresión. Ese mundo que queremos construir es lo opuesto al puritanismo. ~ Natalie Portman

Amor: ¿cómo saber cuando alguien te está queriendo? #sersiendo

El amor es una palabra muy grande para mí. Así que hoy vengo a hablarte de las actitudes y de los comportamientos que, en mi mundo nadiriense, significan que una persona me está queriendo en un momento dado.

Música para leer este post

amor

Las personas cambiamos así que decir “te quiero” como algo fijo e inamovible, no es algo que se apegue a la realidad. Deberíamos -como defiende el psicólogo Walter Riso- decirnos: “te estoy queriendo ahora”.

Hace unos días pensaba en que tenemos muchas categorizaciones que diferencian a unas personas de otras.

Mi pareja y mis amiges. Mi familia biológica (con f minúscula) y quienes no son mi “sangre”. Les amiges del cole y mis compañeres de trabajo. Mis maestres y mis alumnes.

Un montón de especies de “cajas” debidamente rotuladas donde metemos a unes persones y dejamos a otres fuera.

Yo hace unos cuantos años que estoy intentando romper con esas creencias y fijarme más en las acciones de las personas que me rodean y en cómo yo me siento con respecto a sus acciones. Independientemente de si son familiares, amigues, parejas o compañeres de trabajo o lo que sea.

Amor en el Presente y no más cajas

Intento no darle tanto peso a la historia (el pasado) que tenga mi vínculo con las demás personas. Me enfoco más en lo que estoy recibiendo ahora de esas personas y lo que estoy dispuesta a darles. Los vínculos que se desarrollan así me resultan más orgánicos y amables.

Decidí que mi “Familia” (así con F mayúscula) son las personas que me están queriendo en el momento en que me están queriendo.

Eso va cambiando con el tiempo. También me gusta llamarle “La Manada”.

Cada día sólo tiene 24 horas

Así que he elegido gestionar la parte de mi espacio personal que comparto con otras personas desde las acciones que tienen esas personas hacia mí. Considero si mis necesidades y las necesidades de esas personas encajan en un momento dado o si no encajan. Entonces decido si dedicar parte de mi tiempo y mi energía a alimentar ese vínculo o no.

Esta forma de ver las relaciones humanas no implica que tratemos mal a quienes hemos decidido no incluir en nuestro espacio personal compartido. Simplemente significa que aceptas que aunque el amor es ilimitado, la energía y el tiempo no lo son.

Yo le llamo chuscamente: gestión de las querencias.

Nunca sabemos lo que pueda pasar mañana porque el futuro aún no existe. También necesitamos entender que existe la impermanencia. Todas las cosas nacen y mueren. Por más que queramos controlarlo todo, no podemos hacerlo.

Las personas que te están queriendo ahora son personas que se están queriendo a sí mismas ahora. No podemos dar a otra persona lo que no somos capaces de darnos a nosotres mismes.

Teniendo estas “cosas” en consideración se me ocurrió esta lista. Espero te sea útil.

Las personas que te están queriendo ahora son quienes:

  • Se procuran tiempo de calidad contigo, de tú a tú. Abren huecos en sus agendas -que parecen tetris- para verte, para compartir contigo por la vía que sea y “ponerse al día”. Eso es amor.
  • Tienen una curiosidad ilimitada en descubrirte. Puede que te conozcan desde ayer o hace 5, 10 o más de 20 años, pero sienten la curiosidad de develar – sin prisas ni presiones- el misterio que eres como ser humano: cambiante, diverso, poliédrico y multifacético.
  • No te dejaron “aparcade” en una imagen idealizada de quien eres, desean relacionarse contigo -sea quien sea que eres ahora- y no con la imagen de ti que guardan en sus recuerdos del pasado.
  • Te escuchan. No importa cuántas veces te repitas “tropezando con las mismas piedras”. Esas personas te escuchan cuando hablas de tus necesidades y no te interrumpen. Están más interesades en empatizar contigo y en conocerte mejor, en entender_te, que en tener la razón o darte discursos moralizantes.
  • Hacen el esfuerzo amoroso de no juzgarte o imponerte sus maneras, sus razones, sus formas de ver la vida y el mundo. Te tratan como un ser humano con “visión” propia, tan válida como la suya.
  • No desaparecen de tu vida sin avisar. Eso es amor. También es compasión, que no lástima.
  • Desean aprender los ritmos en los que tu corazón se abre y se cierra y los respetan. Son los que se han dado a la tarea de conocer el momento oportuno para “ponerte la música” que te cure cuando más lo necesitas. No te atropellan con sus ritmos.
  • No te piden que sonrías cuando te sientes como un gusano aplastado en el suelo. Te preguntan: ¿Qué puedo hacer para que te sientas apoyade por mí? Y si notan que no pueden acompañarte en tu proceso por las razones que sean te lo dicen y se excusan por no poder ser de más ayuda ahora. No se alejan totalmente ni rompen con brusquedad “el hilo invisible” que les une de ombligo a ombligo.
  • Harán todo lo posible por, si es necesario, ir a verte al hospital, a la cárcel, al velorio de alguien que quieres, en las fechas que son especiales para ti. En las buenas y en las malas. Y lo hacen porque les nace hacerlo (les sale del coño o de los cojones), no por obligación o por culpa o para manipularte después.
  • Desean que estés bien y te sientas cómode. Hacen lo posible para que estés a gusto, aunque a veces eso implique cosas incómodas para elles.
  • Saben ponerte límites y te explican sus porqués. No permiten que les atropelles con tus ritmos ni se someten a ellos. Optan por negociar contigo desde el amor y el respeto.
  • Te hablan de sus necesidades en el vínculo que tienen contigo y están dispuestes a negociar acuerdos para que tanto elles como tú se sientan lo mejor posible.
  • Comparten contigo sus saberes, sus dudas, sus inquietudes, su luz y su sombra, con la mayor honestidad que puedan ofrecer en cada momento. Eso es amor.
  • Si lo necesitas y se los pides te cortarían las uñas de los pies, te ayudarían a vestirte, te traerían el aparatejo ese para hacer pipí y caca desde la cama, cocinarían comida sana para ti, verían películas aburridas contigo y dormirían a tu lado cuando tienes miedo. Porque sí les adultes también sentimos miedo.
  • Se interesan por las cosas que te interesan a ti y te hablan de las cosas que les interesan a ellos. Desean compartir conocimientos contigo, experiencias e historias de la vida. Se atreven a probar cosas nuevas de tu mundo… contigo. Y te seducen con respeto para que pruebes cosas nuevas de sus mundos y a tu propio ritmo.
  • Se hacen cargo de las consecuencias de sus propios estados mentales y emocionales. No intentan hacerte sentir culpable por cosas que son su responsabilidad y no la tuya.
  • No te insultan, ni te maltratan, ni te agreden. Eligen “descargar” sus propias frustraciones de una forma que no le haga daño a otras personas, incluyéndote.  Y si no saben cómo hacerlo buscan la ayuda de algún profesional para aprender nuevos recursos y herramientas.
  • Te hacen un “tour” por su mundo y aceptan gustoses que le hagas un “tour” por el tuyo. Eso es amor.
  • Te admiran por lo que eres, no por lo que tienes ni por lo que haces.
  • Te dicen cosas sublimes, como el prota de la película de Eliseo Subiela: no te mueras sin decirme a dónde vas.

Nadir Chacín
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"Las personas tiernas consigo mismas y con los demás se permiten expresar su vulnerabilidad abiertamente y por ello son más fuertes." Nadir Chacín

#8M Día de la Mujer #sersiendo

#8M Hoy es un día de reinvindicaciones y protestas del movimiento feminista y de todas las personas que se están sumando en todo el mundo. Vengo a hablarte de mis encuentros con el Patriarcado y de sus diferentes caras.

#8M

Hoy participo a mi manera tanto en el paro como en la marcha feminista por sororidad (solidaridad) con millones de mujeres y niñas que ahora están sufriendo por el simple hecho de ser mujeres y niñas. También quiero enumerar algunas de mis razones personales.

Estas son “4 escenas” de mi VIOgrafía, las vomito aquí como si de un exorcismo se tratara. Algún día la terminaré de escribir con lujo de detalles, completa, y tendrá lastimosamente muchísimas páginas.

Se la dedicaré a las mujeres que han sido ASESINADAS en el mundo por hombres (sus parejas o ex-parejas) durante los últimos siglos.

8 años

Estaba patinando con una amiga en las instalaciones del club, que colindaba con un barrio (favela). Del otro lado de la reja que separaba la pista de patinaje del barrio estaba un hombre que se fue desnudando poco a poco y se masturbaba viéndonos pasar. Con la curiosidad de la infancia al principio nos dio risa hasta que el hombre comenzó a acercarse y a masturbarse con uno de los hoyos de la reja. Salimos corriendo a la zona de piscinas y le avisamos a mi madre, quien se quejó con la directiva del club. Le dijeron que ya había otras denuncias iguales. No habían hecho nada para impedir que ese hombre acosara sexualmente a más niñas. #8M

10 años

Estaba en la casa de una amiga jugando en su cuarto y escuchamos unos gritos desgarradores y nos asomamos por la ventana. Vimos a un hombre que agarraba a una mujer por el pelo y la tiraba sobre unas escaleras que habían allí, le subió la falda y la estaba violando. Tenía un cuchillo en una de sus manos. Asustadas corrimos a avisarle a la madre de mi amiga lo que estaba pasando. Ella cerró la cortina de la ventana y nos dijo que nos olvidáramos de lo que habíamos visto y viniéramos a merendar al comedor. Que eso eran cosas de adultos. #8M

15 años

Estábamos un grupo de amigos y amigas en la playa de noche. En esa época se estilaba estacionar los coches sobre la arena y poner música. Solíamos beber alcohol, fumar, bailar y pasarla bien. El chico que me gustaba y yo estábamos un poco hartos de la fiesta y se nos ocurrió irnos a caminar por la playa y alejarnos de la zona de coches. Cuando ya las luces y el ruido no nos molestaban nos acostamos en la arena a ver las estrellas en plan súper sano (hoy diría “romanticón”).

De un momento al otro, sin nosotros darnos cuenta, teníamos a dos policías alumbrándonos con linternas y pidiéndonos nuestras identificaciones, según ellos porque estábamos haciendo “actos inmorales en un espacio público”. Nos detuvieron y nos llevaron a la estación de policías esposados. Nos separaron. A mí me metieron en un cuarto de la comisaría y a mi compañero en una celda. Yo escuchaba los gritos de mi compañero que decía: “si le haces algo te mato”.

Luego de un tiempo, no sé cuánto, vino uno de los policías por mí y me sacó por la puerta trasera de la comisaría hacia una terraza que daba a la playa. Estuvo acosándome sexualmente durante unas horas que parecieron siglos. Era un policía tuerto, le faltaba un ojo. Nunca se me olvidará su cara. Me pasaba la punta del revólver por el cuerpo, por las piernas, por los brazos, mientras me decía: “Ya sabes lo que tienes que hacer para que suelte a tu novio”. A mí me dio por hablar y hablar sin parar. Casi me orino encima.

El policía estaba cada vez más nervioso porque yo “hablaba mucho” y porque mi compañero seguía pateando los barrotes de la celda, gritando y amenazándolos. El otro policía apareció de pronto en la terraza y le dijo al tuerto: “hemos localizado al dealer“. Y me dijo “camina para adentro” (de la comisaría), abrió la celda, soltó a mi compañero y nos dijo gritando: “Cuento tres y no los veo”. Salimos corriendo de allí lo más rápido que pudimos. #8M

17 años

El padre de una de mis mejores amigas del bachillerato me acosaba sexualmente. Yo iba y venía al colegio caminando y él me perseguía durante todo el trayecto. Yo caminando por la acera y él en el coche diciéndome que si quería ir con él “a comernos un helado o tomar algo”. Así, día tras día. También me llamaba por teléfono a mi casa para invitarme a salir y yo le colgaba. Cuando iba a visitar a mi amiga en su casa y su padre estaba allí me intimidaba, acosaba y me miraba de tal manera que sentía terror y ganas de salir corriendo. Con los años me enteré que también lo hacía con otras amigas comunes. Mi amiga, la hija de este “padre”, no sabe nada aún de lo que vivimos varias de sus amigas en aquella época. Nunca hemos sido capaces de contarle nada. #8M

Nadir Chacín
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"No seré una mujer libre mientras siga habiendo mujeres sometidas." Audre Lorde

Transiciones: agua, fuego, aire y tierra #sersiendo

Esta semana he dejado un hogar para irme a otro. Así que he venido a hablarte sobre las transiciones y sus particulares formas de volverse humanas.

transiciones

Anoche pensaba en las transiciones. Acción y efecto de pasar de un modo de ser o estar a otro distinto. A menudo hablamos de las transiciones como algo que se produce en un momento dado y puntual y luego cesa.

Me viene a la cabeza ahora el agua del mar. Tan versátil y libre. Con sus cambios de humor. Con olas que, en plena zona de resaca, se rompen las unas a la otras sin culpa.

O el fuego con su chispoteo loco y vibrante. Con su volverse brasa a la que si se le arrima algo inflamable se enciende de nuevo.

O el aire que va y viene sin pedir permiso, que enfría y calienta, que se inmiscuye en nuestros suspiros, toses, estornudos y otros aires corporales, que al salir de improviso o a propósito, hacen reír a la gente de sangre liviana.

O la tierra, temblorosa, movediza, desértica y quebrada. Húmeda como mis entrañas cuando las libera el deseo.

Y resulta, entonces, que si algo soy es una transición viva que camina, habla y se mueve. Cómoda en el cambio.

Soy movimiento como las experiencias de la vida en transitivo: que suceden y se transfieren de uno a otro. Gracias a quienes transicionan conmigo por estos lares temporales.

Nadir Chacín
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Barcelona Mindfulness para Mujeres Meetup: Inicia lunes 5 de marzo de 19 a 20 horas en Mailuna (C/Valldonzella 48), cerca de Plaza Cataluña. Una clase de meditación y mindfulness por semana, cada lunes (menos festivos). Bonos de 4 clases con caducidad de dos meses. Apúntate a aprender y practicar estas poderosas herramientas de autogestión de la salud, de la ansiedad y del estrés. La última clase será el 30 de julio.


"Ser una persona perfecta es haber cambiado muchas veces." John H. Newman

El amor como terapia o cómo dejar de huir #sersiendo

Los vínculos amorosos funcionan como una terapia, una medicina, un elixir, una cura. Hoy me desperté con muchas ganas de escribir y de expresarme, de comunicarme con amor o dejar que el amor hable a través de mí. Llevo casi un mes pensando en cuál sería mi primer post del 2018. Lo estoy escribiendo ahora y aún no sé cuál y cómo será.

terapia
By Sara Illenberger

Pasamos buena parte de nuestras vidas adultas escondiéndonos, huyendo, evadiéndonos. Somos animales heridos que corremos a lo loco y nos damos tropezones mientras huimos a un lugar donde creemos que nada ni nadie nos hará más daño.

Algunas personas sufren tanto y de forma tan inconsciente que prefieren anestesiarse por dentro y evadirse y los entiendo.

Hay muchas formas de hacerlo: estar siempre de fiesta, ir de unos brazos a otros brazos buscando consuelo sin compromiso o escuchar música al volumen más alto. Siguen. Comprar cosas. Tener muchos títulos académicos. Ver series, un episodio luego del otro sin parar. Luchar por un aumento de sueldo, por un empleo, por tener un poco de atención, porque nuestra familia nos quiera así como somos. Echarle la culpa a los demás.

Hay muchos refugios temporales, pero esas formas de anestesia nunca serán refugios permanentes. No curan.

Los refugios temporales dan refugio momentáneo y se sienten bien por un rato, pero luego regresa… la incomodidad. El tema es que utilizamos estos refugios temporales para evitar que nos pillen desprevenidos o el silencio o la soledad o la libertad profunda o el abandono o la sensación rara del vacío existencial o el “monstruo interior”. Cualquier cosa que resulte amenazante y nos dé miedo.

Huir de las personas

Otra forma común en la que huimos es huir de las personas que realmente nos importan y nos “mueven el piso” por las razones que sean. Y pensaba anoche, mientras caminaba por una calle desértica, que no es huir de las personas lo que buscamos sino huir de nosotros.

Yo estoy harta de huir de mí. Profundamente harta.

No sé qué me gusta, decimos. No sé por qué soy así. No me gusta esta indecisión. Me importas mucho, pero no sé qué quiero. No sé por qué me comporto así. No me gusto, pero no sé hacerlo de otro modo. No sé disfrutar. Me desbordo. Me pierdo en la multitud, para no ser por un rato o ser diferente. Así huyo de mí y huyo de las personas.

Nos hacemos ideas fijas que confundimos con los hechos, con la realidad, y reaccionamos instintivamente al miedo que estas ideas nos producen. ¿Pero qué es el amor? El amor no es una idea.

La idea del amor es la que nos hace daño y nos hace distanciarnos los unos de los otros. Nos hace des-encontrarnos.

El amor es una sensación de bienestar más que un sentimiento o una emoción. Una sensación es algo primario, se siente rico sin pensarlo mucho, es agradable, nutridor. Pensar viene después, si es que viene.

Para que el amor sea una cura hay que “dejar estar” la sensación amorosa en el cuerpo, dejarla ser. ¿Qué nos impide hacer eso? La idea preconcebida del amor y todo lo que esa idea trae consigo de representaciones, mandatos y deberes. Esa idea cohersiona y secuestra nuestros vínculos con las demás personas.

Sigue a tus sensaciones, esa es la terapia

La cosa es más sencilla de lo que pensamos. Cuando permitimos que en nuestra vida se despliegue esa sensación placentera y de conexión que es el amor curativo es imposible que nos maltratemos a nosotros mismos y a los demás. Por eso ese amor curativo es una terapia, un tratamiento, un bálsamo.

Hay que confiar en la sensación de conexión humana que es el amor en estado primario. Porque esa sensación es la guía, cuidar esa sensación es la guía, disfrutarla, expandirla, compartirla. Intentar hablar sobre esta sensación con las personas que nos importan, pero sabiendo que todo lo que digamos es una interpretación, una historia, una idea.

Las cosas salen mal cuando bloqueamos esa sensación amorosa de conexión. Nos desconectamos y se revive la herida fundamental (el abandono existencial) y eso duele. Duele fuerte. La sensación amorosa es todo lo contrario, es una conexión fuerte, no duele. Se siente como un abrazo curativo interior y es algo alegre, sin miedo.

Recuerdo ahora una escena muy bonita de la película “Elsa y Fred” en la que Fred (un octogenario que se ha quedado viudo y está teniendo una aventura con Elsa que lo revitaliza) decide tirar todos los medicamentos que se toma al WC. Fred es un poco hipocondríaco y toma más medicinas de las que realmente necesita. La hija de Fred lo ve tirar las medicinas y le dice “¿Qué estás haciendo? ¿Te estás dejando morir?”. Y él le dice con mucha firmeza: “me estoy dejando vivir”.

Pues eso: me estoy dejando vivir.

Nadir Chacín
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Nuestra coordenada no es lo único que va girando
Tout ce qui nait, meurt tot ou tard
Si caminamos al revés, peut-etre nous rencontrerons
Nos estaremos encontrando.