El amor como terapia o cómo dejar de huir #sersiendo

Los vínculos amorosos funcionan como una terapia, una medicina, un elixir, una cura. Hoy me desperté con muchas ganas de escribir y de expresarme, de comunicarme con amor o dejar que el amor hable a través de mí. Llevo casi un mes pensando en cuál sería mi primer post del 2018. Lo estoy escribiendo ahora y aún no sé cuál y cómo será.

terapia
By Sara Illenberger

Pasamos buena parte de nuestras vidas adultas escondiéndonos, huyendo, evadiéndonos. Somos animales heridos que corremos a lo loco y nos damos tropezones mientras huimos a un lugar donde creemos que nada ni nadie nos hará más daño.

Algunas personas sufren tanto y de forma tan inconsciente que prefieren anestesiarse por dentro y evadirse y los entiendo.

Hay muchas formas de hacerlo: estar siempre de fiesta, ir de unos brazos a otros brazos buscando consuelo sin compromiso o escuchar música al volumen más alto. Siguen. Comprar cosas. Tener muchos títulos académicos. Ver series, un episodio luego del otro sin parar. Luchar por un aumento de sueldo, por un empleo, por tener un poco de atención, porque nuestra familia nos quiera así como somos. Echarle la culpa a los demás.

Hay muchos refugios temporales, pero esas formas de anestesia nunca serán refugios permanentes. No curan.

Los refugios temporales dan refugio momentáneo y se sienten bien por un rato, pero luego regresa… la incomodidad. El tema es que utilizamos estos refugios temporales para evitar que nos pillen desprevenidos o el silencio o la soledad o la libertad profunda o el abandono o la sensación rara del vacío existencial o el “monstruo interior”. Cualquier cosa que resulte amenazante y nos dé miedo.

Huir de las personas

Otra forma común en la que huimos es huir de las personas que realmente nos importan y nos “mueven el piso” por las razones que sean. Y pensaba anoche, mientras caminaba por una calle desértica, que no es huir de las personas lo que buscamos sino huir de nosotros.

Yo estoy harta de huir de mí. Profundamente harta.

No sé qué me gusta, decimos. No sé por qué soy así. No me gusta esta indecisión. Me importas mucho, pero no sé qué quiero. No sé por qué me comporto así. No me gusto, pero no sé hacerlo de otro modo. No sé disfrutar. Me desbordo. Me pierdo en la multitud, para no ser por un rato o ser diferente. Así huyo de mí y huyo de las personas.

Nos hacemos ideas fijas que confundimos con los hechos, con la realidad, y reaccionamos instintivamente al miedo que estas ideas nos producen. ¿Pero qué es el amor? El amor no es una idea.

La idea del amor es la que nos hace daño y nos hace distanciarnos los unos de los otros. Nos hace des-encontrarnos.

El amor es una sensación de bienestar más que un sentimiento o una emoción. Una sensación es algo primario, se siente rico sin pensarlo mucho, es agradable, nutridor. Pensar viene después, si es que viene.

Para que el amor sea una cura hay que “dejar estar” la sensación amorosa en el cuerpo, dejarla ser. ¿Qué nos impide hacer eso? La idea preconcebida del amor y todo lo que esa idea trae consigo de representaciones, mandatos y deberes. Esa idea cohersiona y secuestra nuestros vínculos con las demás personas.

Sigue a tus sensaciones, esa es la terapia

La cosa es más sencilla de lo que pensamos. Cuando permitimos que en nuestra vida se despliegue esa sensación placentera y de conexión que es el amor curativo es imposible que nos maltratemos a nosotros mismos y a los demás. Por eso ese amor curativo es una terapia, un tratamiento, un bálsamo.

Hay que confiar en la sensación de conexión humana que es el amor en estado primario. Porque esa sensación es la guía, cuidar esa sensación es la guía, disfrutarla, expandirla, compartirla. Intentar hablar sobre esta sensación con las personas que nos importan, pero sabiendo que todo lo que digamos es una interpretación, una historia, una idea.

Las cosas salen mal cuando bloqueamos esa sensación amorosa de conexión. Nos desconectamos y se revive la herida fundamental (el abandono existencial) y eso duele. Duele fuerte. La sensación amorosa es todo lo contrario, es una conexión fuerte, no duele. Se siente como un abrazo curativo interior y es algo alegre, sin miedo.

Recuerdo ahora una escena muy bonita de la película “Elsa y Fred” en la que Fred (un octogenario que se ha quedado viudo y está teniendo una aventura con Elsa que lo revitaliza) decide tirar todos los medicamentos que se toma al WC. Fred es un poco hipocondríaco y toma más medicinas de las que realmente necesita. La hija de Fred lo ve tirar las medicinas y le dice “¿Qué estás haciendo? ¿Te estás dejando morir?”. Y él le dice con mucha firmeza: “me estoy dejando vivir”.

Pues eso: me estoy dejando vivir.

Nadir Chacín
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Nuestra coordenada no es lo único que va girando
Tout ce qui nait, meurt tot ou tard
Si caminamos al revés, peut-etre nous rencontrerons
Nos estaremos encontrando.

Feliz Año 2018 y las repeticiones #sersiendo

Feliz Año 2018. Los últimos días de todo siempre son muy significativos. Dicen que lo que hacemos el último día del año abre la puerta a que esas vivencias se repitan durante el año siguiente. No sé si sea cierto o no, pero hoy vengo a hablarte sin un objetivo claro sobre el fenómeno de las repeticiones en mi vida y los aprendizajes que éstas han facilitado.

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Feliz Año 2018
By Jean Shin

A Luca

Estaba viendo un capítulo de “Bones” esta mañana. Echada en el sofá, acobijada por Frida (la gata del bigote regio) y sin prisas. Amo a la Dra.Temperance Brennan, la prota de esta serie. Si alguna vez se repite lo de ser forense en mi vida quiero ser como ella.

En este episodio Temperance le decía a una de sus colegas que “ninguna experiencia es única”. Lleva razón. En el Universo todo se repite en un movimiento certero y eterno de Nacimiento y Muerte, Creación y Destrucción, Expansión y Contracción. Cada vez hay cosas emergentes y un fundamento que se repite.

Cuando pienso en estos movimientos de Vida y Muerte siempre regresan a mí las imágenes de las personas que se han ido ya de este plano material y físico. Amigos. Gente desconocida. ¿Enemigos? Familiares. ¿Qué habrán hecho estas personas en sus últimos días? ¿Qué habrán pensado sobre la vida que tuvieron antes de despedirse de sus cuerpos?

Tengo tiempo para pensar en una buena despedida.

Las muertes

Escribir sobre la muerte en los últimos días de un año también es algo que se repite en mi vida.

A mí de verdad no me da miedo la muerte. Me da miedo vivir una vida sin sentido. A veces pienso en eso antes de dormir -a pesar de que mi madre dice que es algo deprimente. Pienso en ¿qué día he tenido hoy?

Me pregunto ¿si me muriera este noche me moriría en paz?

Justo las noches son algo que se repite. Pienso sobre mis noches lo mismo que piensa el mar sobre sus olas. ¿Qué sería de mí sin las obstinadas noches que les da por morir y nacer de nuevo?

Este escrito está saliendo un poco caótico, ya lo sé. Quizás haya un orden debajo del caos como dicen los físicos. Debajo de mi caos está ese lugar profundo del mar de donde surgen sus olas. Me gusta.

Hoy comienzo a buscar casa nueva. Esto es también algo que se repite en mi vida.

Tengo necesidad de más caos creativo.

Las casas y los hogares

Hace unos días con un amigo contábamos las 14 casas que he tenido en los últimos 5 años. 14 veces me he despedido de espacios físicos y de personas que me acompañaron por un tiempo y que ahora forman parte de mi vida presente o de mis recuerdos. Cada lugar en el que he vivido me ha dejado un aprendizaje diferente.

¿Qué he aprendido o qué estoy aprendiendo aquí y ahora?: esa es quizás una buena pregunta que hacerse cuando la Vida (esos movimientos de Nacimiento y Muerte sobre los que no tenemos control) y tus propias decisiones (tu vida) te envían hacia la repetición constante. Queriendo o no repetir(te). Feliz Año 2018.

En estas 14 casas he aprendido el sutil arte de la rendición ante las aventuras que la Vida me regala. Recuerdo en este instante la primera casa que tuve en Barcelona era un verdadero desastre. Por más que me esmeraba en limpiar mi caos y el de 3 personas viviendo en un lugar mínimo se generaba basura, desorden y cosas tiradas por todos lados.

Seguro que si hubiéramos sido otras 4 personas las cosas hubieran sido diferentes. Pero allí estábamos. ¿Por qué estaba yo allí con esas 3 personas? Nadie lo sabe. Yo me quedé con la rendición, que no es poca cosa.

Así en cada casa he aprendido cosas nuevas. También he aprendido a renunciar a muchas cosas materiales. Ahora todo lo que tengo cabe en una maleta y eso me va muy bien.

En vez de sentirme pobre materialmente me siento más rica espiritualmente. Eso lo aprendí porque he tenido 14 casas en 5 años y ahora voy para la número 15. Gracias, Barcelona. Nadir, Feliz Año 2018.

Tengo espacio en mi vida para nuevas riquezas.

Los países

También se repiten en mi vida las (in)migraciones. Sin embargo, la Ciudad de México y Barcelona poco tienen que ver entre sí. O tal vez sí, quizás son hábitats similares en algunas cosas que tienen que ver conmigo. Yo me encuentro a gusto tanto en una como en otra ciudad.

He encontrado gente maravillosa en mi camino que me han abierto la posibilidad de pertenecer a sus familias y a sus seres queridos. Como ves, estas repeticiones molan mucho. ¡Que si así llueve, que no escampe! ¿Qué hubiera sido de mí sin las migraciones que he hecho?

Tengo los brazos abiertos.

Los hombres

En mi vida se repite además la presencia de los hombres. Me gustan aventureros, un poco locos y con espíritu curioso. Encarnaciones del Dios Hermes y por fortuna incorregibles. Algunos de ellos aventurean aún con la mente, otros con el cuerpo y otros con mente, cuerpo y corazón. A todos les atraen las mujeres frikis como yo. ¡Es bueno que ellos se repitan en su buen gusto! [Risas.]

Siempre digo que detrás de todas las cosas maravillosas que he hecho en mi vida hay un hombre. ¡Y no es mentira! Hombres que me acompañaron y cuidaron con amor. Gracias. Feliz Año 2018.

Los hombres son de esas repeticiones que me han hecho aprender un montón. No nos relacionamos íntimamente con cualquiera, elegimos con quien lo hacemos según nuestras necesidades, que a su vez están delineadas por nuestras experiencias del pasado. A menudo son necesidades o muy patológicas o megatrascendentales. ¡Hay de tó!

Tengo un pasado y me gusta.

Los estados mentales y emocionales

Incluso cuando mis patrones mentales y emocionales torpes me han llevado al desfiladero (algunos hombres muy tóxicos) he aprendido muchas lecciones. Sin esas oportunidades para hacer conscientes mis patrones inconscientes: ¡yo no estaría aquí escribiendo esto! Tampoco hubiera podido vivir relaciones armoniosas con otros hombres como lo he hecho.

Así que les doy gracias a todos los hombres de mi vida por ello, sin excepciones. Me gusta la persona que estoy siendo ahora mismo y eso también se lo debo a su compañía grata o ingrata, ¡da igual!

Este año 2018 me esperan muchas más aventuras y también par de hombres nuevos, a quienes voy cogiéndoles mucho cariño. El año 2017 ha sido especial para mí.

Algo ha pasado conmigo este año no sé bien cómo (supongo se lo debo a la meditación y al budismo) y ahora soy más consciente que nunca de que voy sembrando “semillas” por doquier.  De la calidad de esas semillas y de las condiciones del terreno (interior) dependerán las cosechas y los alimentos que me nutran en un futuro: Feliz Año 2018.

Tengo la mente abierta y una visión clara.

Los aprendizajes

Una cosa que se repite en mi vida son los aprendizajes. Quizás sólo estamos en esta tierra, en este segundo y en este cuerpo, mente y corazón para aprender, para vivir, para prepararnos mejor para morir. No quiero irme a donde sea que se vayan los muertos con un sentimiento de pérdida y fracaso atroces.

Que un ciclo llegue a su fin no quiere decir que pierdes nada. Sólo se está haciendo espacio para lo nuevo.

Así me siento ahora: en la playa de mi vida viendo irse, como olas, a los 17 hombres, 2 migraciones, 5 cambios de profesión, 22 casas, un hijo que se hace mayor, amigos muertos y a las partes de mí misma que iban hacia un lugar al que nunca llegaron. Feliz Año 2018.

Tengo miles de maestras y maestros.

Feliz Año 2018

Adiós a todo, hasta la próxima repetición, hasta la próxima realidad emergente. Hola, 2018. ¿Sabes qué?

Tengo el lienzo en blanco y un chingo madral de botes de pintura.

¡Estoy lista!

Nadir Chacín
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"La felicidad es el esfuerzo consciente por desdramatizar los problemas."  
~ Silvia Adela Cohan

Numerología: el año 2018 #sersiendo

La numerología y otras prácticas adivinatorias siempre me han llamado la atención por lo que pueden aportar al autoconocimiento. Invité a mi amiga Diana Albornoz, que es una experta en el tema, para que nos comparta su análisis del año que está a punto de nacer.

Música para leer este post

Numerología

“El año 2018: la espiritualidad, las emociones y la pareja” por Diana Albornoz

¡Y ya estamos a días del inicio de un nuevo año! En ciernes el 2018, abriendo sus puertas para experimentar nuevamente conceptos de vida por los cuales ya hemos pasado. Pero veremos cuánto hemos aprendido al respecto.

El año 2018 está formado por un número de agua el 2 las relaciones, lo femenino, un número de fuego el 1, el liderazgo, lo masculino y un número de aire el 8 resultados, estructura.

El resultado de la sumatoria de este 2018 es un número maestro, el 11, exacerbándose el elemento fuego que generará grandes pasiones en cualquier contexto, pero especialmente en la maestría de lo que es dar y recibir amor.

El amor en lo esencial, lejos de la frivolidad. Tendremos el elemento tierra de forma escondida en la conformación de ese número 8 que tiene dos números 4 dentro de sí.

Pero no estará en la estructura del número, así que tendremos la tarea de buscar centro continuamente para manejar nuestro equilibrio emocional adecuadamente. Esa tarea tendría que ser de por vida. Pero digamos que hay tendencias numerológicas más intensas que otras.

Meditar o tal vez practicar una actividad que nos devuelva el equilibrio en nuestro interior será importante durante el año 2018.

El número 2018 suma 11. En Numerología se considera un número maestro, que nos conducirá a escuchar nuestra voz interior para comenzar y a través del cual veremos muchas caras de la Verdad. De tu verdad, esa que tal vez no coincida con la de nadie más.

En la sumatoria de ese número 11, veremos la aparición del número 2, el cual emerge para acercarnos a nuestros verdaderos sentimientos, sincerarnos profundamente con ellos, aceptarlos.

La armonía es un tema del 2 y frente al deseo de que todo esté bien, en armonía, también tendremos que aceptar la falta de esta. Recordemos la dualidad en nuestras vidas y recordemos también que nosotros escogemos dónde estar.

La pareja será un tema especial de este gran año

Porque este número 2 tiene que ver con las asociaciones de dos, pareja, socios.

Así que 2018 será un año para vibrar a esas personas con las cuales deseamos establecer una ruta de experiencias de profunda vinculación y empatía.

De verdad debo decir que las parejas que se formen en este año gozarán de una auspiciosa y reveladora conexión, profunda, espiritual, hermosamente dibujada en la pasión de la intimidad, donde el goce de lo sensual y lo sexual serán de transformación absoluta para los protagonistas de las historias que se tejerán en este tiempo.

El amor verdadero, la rendición ante el otro será una experiencia indescriptible. Así lo vivirán muchos seres humanos que decidan ser pareja. Será el amor en el destiempo, creado en la inmensidad de cada alma.

Les felicito a quienes se decidan. Lo experimentarán. Lo sé. Por eso es que la Numerología señala que las emociones se decantarán exquisitamente en el año 2018. Cada miembro de la pareja requerirá trabajar su ego.

Un año 11 (un año 2) según la Numerología

La humanidad sigue redimensionando su historia. Todo está cambiando velozmente. Cada vez más se nos exige vivir. Experimentar. La frecuencia vibratoria ha cambiado a grados inimaginables.

No hay apego posible, porque nos moverán de allí querramos o no. Solo te puedo decir, mi hermosa alma, en este momento estoy tan conmovida escribiendo esto, que sólo puedo pedirte: atrévete a vivir el amor de todas las formas posibles.

Despliega tus alas hacia la inconmensurable infinitud del Universo. Te amo, me amo.

Diana trasmitió en vivo por Facebook y nos regala más información sobre el 2018


Diana AlbornozDiana Albornoz ~ Coach Vibracional

Afortunada mujer.  He tenido el privilegio de nacer en Venezuela.  De crecer y desarrollarme en un país apasionante y vivir en su capital: Caracas, llena de contrastes, en la cual nací. Una ciudad alegre, vivaz. Y en esa descripción va bastante de la mujer que soy. Mágicamente la vida me ha traído a una experiencia de profundo crecimiento personal.  Me he transformado y comprendido que a través de mis vivencias hay enseñanzas para otros. Soy coach vibracional  y a través de la integración de conocimientos como rebirthing, acupuntura, numerología, thetahealing, puedo servir y apoyar a otros.  Conducirlos a su corazón y convertirme en un mejor ser humano cada día. Esa soy.

Para consultas y análisis numerológico: Facebook, Instagram, Twitter, teléfono +584160120678 y correo electrónico diana.albornoz@gmail.com


"Sólo cerrando las puertas detrás de uno se abren ventanas hacia el porvenir." 
~ Françoise Sagan

Feliz Navidad = fiestas conscientes #sersiendo

Feliz Navidad. Depende. Cada quien lo vive de una manera distinta. ¿Te estás preguntando cómo sobrevivir a las fiestas famliares de Navidad y Año Nuevo? ¿Quisieras que fueran unas experiencias nutridoras y conscientes para ti y los tuyos? Hoy vengo a hablarte sobre las fiestas y cómo afrontarlas de una manera más hábil y menos torpe.

feliz navidad

Para algunas personas estas fiestas decembrinas son una fuente potencial de sufrimiento. Otras personas incluso se deprimen. Algunas otras se sienten inconformes por cómo se dan las fiestas familiares en sus respectivas familias y quisieran que fueran diferentes.

Es en estas personas en quienes pensé para hacer mi nuevo podcast.

10 consejos para lograr fiestas familiares más conscientes y nutridoras

Son:

  1. Planificar antes de acudir a las fiestas, ir más allá de decidir qué regalos y comida comerán. ¿Cuáles son mis necesidades? ¿Cuáles son mis expectativas? ¿Cuál es la realidad actual de mi familia?
  2. Ceder en vez de ser obstinada/o. ¿Por qué tenemos que competir entre nosotros? ¿Quieres estar en paz contigo misma/o o quieres tener la razón?
  3. Tener un excusado psicológico: qué harás para atravesar las emociones perturadoras y evitar hacerte daño a ti misma/o o a los demás durante las fiestas.
  4. Planificar rutas de escape y conversar sobre ellas antes de ir a las fiestas. Pequeñas estrategias internas para drenar y afrontar las emociones desagradables, difíciles o dolorosas que surjan durante las celebraciones.
  5. Mindfulness sobre las emociones. Utilizar el termómetro emocional, ¿cómo me estoy sintiendo ahora?
  6. Observar la obra de teatro familiar y ver qué personaje estoy siendo durante la fiesta.
  7. Hablar menos y escuchar más.
  8. Tener una intención.
  9. Escribir un diario de experiencias.
  10. Reflexión y contemplación en cantidades astronómicas.

En el audio del podcast desarrollo cada consejo y doy ejemplos prácticos que te pueden ser útiles y fáciles de entender.

Enseñanzas budistas para una Feliz Navidad

Te comparto un vídeo muy interesante de Venerable Damcho, una monja budista que admiro mucho y que tiene un canal de Youtube llamado Face Buda.

También trata sobre las emociones relacionadas con las familias y las dinámicas familiares.

¡Felices fiestas y Feliz Navidad! Gracias por seguir leyendo este blog año tras año.

Te sugiero estos otros posts que he escrito sobre cómo construir una filosofía de vida, creo que es clave para poder cerrar ciclos y decidir cómo quieres que sea tu vida de ahora en adelante.

Cuéntame en los comentarios cuál fue tu experiencia aplicando estos consejos durante las fiestas familiares. Y si te gustó el podcast por favor compártelo con tus amigos a través de las redes sociales.

Nadir Chacín
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"Si realmente te amaras a ti mismo, nunca podrías hacer daño a otra persona." 
~ Buda

Conciencia: más allá de la mente pensante #sersiendo

La conciencia no necesita del pensamiento. Los pensamientos necesitan a la conciencia para surgir en ella. Los pensamientos no son la conciencia. Intentaré narrar_me. Explicar mi experiencia desde que practico la meditación y la atención plena o “mindfulness”.

conciencia
By Valérie Hadida

Cuando logras observar la forma disfuncional en la que funciona la mente no entrenada entonces deja de importarte tanto si vienes o no vienes de una familia que te quiere.

O de si recibiste o no recibiste amor en tu infancia.

O lo que sea que ahora te hace sufrir.

Así  es como pierden peso todas las desgracias que te ocurrieron o pudieron haberte ocurrido hasta ahora. No sé explicarlo mejor.

Hemos hecho demasiado, creéme

Seguimos vivxs y todavía no hemos asesinado a nadie hasta este momento.

Entonces aquel instante amable de claridad existencial en el que has visto el funcionamiento de la mente (¿quizás el primer atisbo lúcido de la vida?) te permite intuir el gran lienzo en blanco que es el existir.

Después se te olvida todo tan rápidamente como llegó.

Así se repiten todas las desgracias -tanto las de verdad como las que fabrica la mente no entrenada- y luego otro atisbo breve, como una tos.

Esa nueva vez dura un poquito más.

Y así se repiten varias veces, hasta que un buen día el atisbo se convierte en un momento lúcido tan vívido y fuerte, tan bello_libre.

Y luego se va otra vez -pero ya conoces un poquito de bello_libre.

Percatación

Así comienzas a reconocer bello_libre o su ausencia en ti, bello_libre o su ausencia en los otros, en el mundo y en todas partes.

Así inicia una certeza. Así encuentras el propósito de todo. El único que existe.

Estar más atentx a cómo funciona tu mente es lo único que te interesa. ¿Por qué?

Porque ya no intuyes, sino que sabes que es la única forma de salir de la puta rueda del “hámster existencial”.

Me explico bastante mal. Es que son cosas que no pueden explicarse.

Nadir Chacín
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Si quieres aprender cómo meditar o practicar mindfulness visítame en mindfulnessparamujeres.com


En mi nuevo podcast entrevista con Marta Calvo, coach y formadora experta en Coaching Ontológico y fundadora de la 1ª escuela de formación especializada en esta disciplina en Barcelona.

Marta imparte actualmente talleres para madres y padres, tanto presenciales como en línea, en los que nos enseña herramientas del coaching para criar niños y niñas más felices y con una autoestima sana. Para contactarla: martacalvo@ce-coaching.com.

El Coaching Ontológico es una profesión y un oficio emergentes, basados en el marco teórico de la ontología del lenguaje, que ofrece una nueva interpretación sobre lo que significa ser humano.


"La mente creativa ama aun cuando no hay razón para amar, es feliz cuando no hay razón para serlo, crea donde aparentemente no hay posibilidades de crear y construye un cielo en la desesperación del infierno." 
~ Sangharákshita  

El perdón: a la familia (NO) se le perdona todo #sersiendo

El perdón obligatorio, vaya timo. No sigamos invitando a la gente a perdonarlo todo porque la familia es la familia, por favor. Cada Navidad y Fin de Año circulan los mismos mensajes. Anda circulando ahora un fragmento titulado “Familia, lugar del perdón” del Papa Francisco. Me siento en la obligación ética de hacer estas anotaciones y de comentar algunos mensajes que me han dejado lectores en mi Facebook.

el perdón

El perdón sólo puede darse (si realmente lo necesitamos y queremos hacerlo) cuando has reconocido que hubo un daño y que la persona que te dañó forma parte de las personas que tenían que cuidarte y verlar por tu bienestar: tu padre, tu madre o algún familiar o las personas que cumplieron esos roles fundantes en tu vida.

Si no se reconoce ese daño ni se legitiman/aceptan/valoran las emociones difíciles asociadas a ese daño y si no hay un alejamiento congruente con ese reconocimiento (me hace daño = me alejo) lo que generamos al decir “perdónalo/a, la familia es la familia” es más sentimientos de culpa y de vergüenza en la persona que ha recibido el daño.

El perdón no tiene que ser necesariamente la única vía para estar bien y en paz.

Hay cosas que no se pueden perdonar. Sí puedes aprender a procesarlas internamente de una manera distinta para que las “heridas abiertas” se cierren. La motivación tiene que ser dejar de sufrir tú por las acciones de otras personas que te causaron un daño.

No estás en la obligación de perdonar a quien te hizo daño y nadie te puede imponer eso. Es opcional y decisión tuya. Tampoco el hecho de tener vínculos consanguíneos (ser de la misma familia) con alguien te obliga a querer y respetar a esa persona.

El amor y el respeto han de ser recíprocos y se tienen que construir entre las dos personas con esfuerzo mutuo y dedicación. Pasa lo mismo con las ganas de compartir la vida entre dos personas.

Ninguna persona te puede obligar a querer/desear parte de tu tiempo con ella, tampoco durante las fechas navideñas ni en año nuevo. Si sientes que tu familia o alguna persona de tu familia te ha hecho daño y no deseas pasar tu tiempo con ella estás en todo tu derecho.

Incluso en todo “tu deber”: el auto-cuidado y el auto-respeto son más importantes que cualquier vínculo con otras personas, sean quienes sean. ¡Eso es egoísmo sano!

No más afirmaciones como “Familia, lugar del perdón”

La única manera que al día de hoy conozco para proteger a nuestros hijos e hijas es enseñarles que tienen el derecho de alejarse de las personas que les hacen daño, incluso si esas personas son su padre, su madre o algún miembro de la familia.

Por favor, paremos esta tontería que pasa de generación en generación. A la familia NO se le perdona todo.

Eso es una trampa para el resto de los días de sufrimiento, pasaporte para la depresión y además encubre un montón de situaciones de maltrato dentro de la familia y de violencia, incluso sexual.

Si alguien te está haciendo daño, aléjate y punto. El perdón no es lo que necesitas en este momento y quizás tampoco en otro momento.

Tus emociones (odio, rabia, ira, resentimiento, miedo, etc) no sólo son válidas sino que son las adecuadas en ese contexto. Es totalmente normal que sientas esas emociones cuando alguien te ha lastimado, sea quien sea.

Si alguien te está haciendo daño, aléjate, da igual si es tu amigo, tu vecino o tu padre o tu pareja o el cura o el maestro o el guía espiritual o quien diantres sea.

Aléjate y busca ayuda psicológica. Con el paso de los años, una buena ruta terapéutica y una red de apoyo amable y respetuosa (la que tú te mereces) podrás salir de esos sentimientos de culpa y de vergüenza y ser finalmente libre.

¡Tú no tienes la culpa! #YoTeCreo

Te invito a leer y a escuchar los siguientes contenidos sobre el perdón, las familias, el sentido de pertenencia y el maltrato que tiene como excusa el vínculo familiar.

Nadir Chacín
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CNVRecomendación para regalo de Navidad

El libro “Comunicación No Violenta. Un lenguaje de Vida” de Marshall Rosenberg. Lo sugiero especialmente para quienes son padres y madres.

“Comunicación no violenta” (CNV) expresa una clara y sistemática presentación de un programa educativo desarrollado por Marshall Rosenberg, a partir de su experiencia como mediador, educador y terapeuta, y que en la actualidad se comparte en más de 45 países.

A lo largo de sus páginas, Rosenberg nos involucra en un proceso de reflexión y aprendizaje relacionado con cómo nos comunicamos habitualmente y cómo podemos hacerlo de un modo más efectivo y coherente con nuestros valores. Leer resumen


Mi amiga Alicia Markowitz está escribiendo un libro sobre el abuso en las familias que saldrá publicado en inglés el año entrante. Aquí les comparto un atinado fragmento sobre el perdón que está perfectamente relacionado con este post.

“What heals is to validate, honor and acknowledge our feelings no matter what they are. This starts a natural process for guaranteed healing. When you learn to understand and respect your feelings pain goes away. Forgiveness is a fake concept to control people through guilt that forces you to protect the abuser instead of yourself. You can live a beautiful life when you honor your truth, it sets you free to move on. A healthy decision is not to betray yourself again. We have been taught that when we feel anger or hate is bad, we are doing or feeling something wrong. We are not supposed to feel that. Anger and hate are what I call our alarm system that protect ourselves from danger, it helps us to say enough, to run away, to set boundaries, to defend ourselves from danger, from a threat. When we understand and respect those feelings, where they come from, when we are capable of indignation and we accept our truth pain will eventually go away. We can’t blame ourselves for being angry at our abuser, we have to validate that feeling. It’s a justified feeling! When you accept that, the anger after a process will go away. When you acknowledge and validate your feelings you don’t blame yourself, you are loyal instead. When you push your feelings away is when I think we can’t heal.”

Ser responsable de mis actos #sersiendo

Ser responsable de mis actos. Que seas de los tuyos. ¡Qué difícil tarea! Las acciones lo son todo en esta vida, incluyen: pensamientos, emociones, sentimientos, comportamientos, sensaciones físicas, etc. Podemos tener buenas intenciones, palabras bonitas, pero si no somos capaces de observar las acciones que llevamos a cabo el día a día el sufrimiento humano nunca cesará y el nuestro tampoco. Hoy vengo a hablarte de las acciones torpes y hábiles, tomando como ejemplo las mías.

ser responsable de mis actos

Hoy he despertado temprano para realizar una ceremonia budista llamada “la puya de las 7 etapas”. Este ceremonia tiene dos partes muy hermosas y emotivas que se llaman: Reconocimiento de las Faltas y Alegría de los Méritos.

En medio de la ceremonia he comenzado a llorar inconsolablemente. El corazón me ha dado saltos dentro del pecho. Estos se alternaban con un sentimiento de opresión o lo que yo llamo “apachurramiento de corazón”. Este sentimiento es la “vergüenza” interna que surge cuando logras ver con claridad tus faltas: la torpeza de tus acciones.

En el budismo decimos que es como si una persona sabia e iluminada estuviera viéndonos todo el tiempo. Observara cómo actuamos, vivimos, sentimos, pensamos, hablamos. Al reconocer tus faltas, pensando en la mirada de esa persona sabia, sientes vergüenza y, al mismo tiempo un agradecimiento profundo.

¿Por qué agradecimiento? Porque has podido reconocer y ver con nitidez cómo te has quedado atrapada en tus condicionamientos del pasado. En la historia de siempre. Ves tus miedos y a tu ego no observado ni entrenado haciendo de las suyas. Este tipo de vergüenza trae consigo una sensación de alivio agradecido indescriptible y muy bonita.

Mi amiga la vergüenza

En estos momentos de vergüenza (interior y consciente) te es muy evidente que la disfunción de la mente (humana) no entrenada te ha controlado una vez más. Recuerda: no es tu mente es la mente de todos los seres humanos no entrenada la que tiene este funcionamiento disfuncional.

De la vergüenza surge una compasión amable hacia tu propio proceso de dejar la esclavitud que representan los patrones mentales y emocionales torpes. Quieres volverte más responsable, consciente y menos ignorante en términos espirituales.

La vergüenza de la que hablo nada tiene que ver con la culpa o la vergüenza occidental. Esta vergüenza interior es un proceso de reconocimiento de las faltas y de alegría de los méritos, como bien dice el texto de la puya.

Es un proceso activo y amoroso, compasivo. No una resignación ni un “látigo” psicológico con el cual hacerse más daño. No hace falta añadir más sufrimiento. ¿Para qué?

Reciban mis disculpas

En los últimos meses me he sentido varias veces ofendida, rechazada, enojada, resentida y triste con diferentes personas y grupos de personas.

He discutido con personas que, teniendo las mismas necesidades internas que yo (entender, dejar de sufrir), han simplemente compartido algo de su forma de vivir conmigo y con otras personas.

Yo he reprobado sus comportamientos, sus creencias y sus acciones desde estados de mi mente y de mi corazón profundamente torpes.

He sido necia. Me he creído superior y con la verdad agarrada en el puño de mi mano. He sucumbido a mis estados mentales y emocionales torpes, a la inercia, sin siquiera observar-me. Mis acciones torpes han lastimado a otras personas y a mí misma. Lo lamento.

Hacer una confesión pública como esta es inquientante, incómoda y agria. Y a la vez me siento mejor haciéndolo. Haber llegado a notar que me he equivocado, que he lastimado a otros y a mí misma, es una experiencia dolorosa y agradable. Es una experiencia sanadora.

¿Cómo ser responsable de mis actos?

Tal vez una de los compromisos más importantes que he hecho desde que soy budista es el no hacer daño voluntariamente, ni a mí misma ni a los demás.

La inconsciencia y la falta de atención plena sobre mis emociones, pensamientos y sensaciones no puede ser una excusa en la que sentirme cómoda y segura. No es un “lugar” en el que quiero estar ni permanecer. Ese es el lugar de la depresión y de la ansiedad.

Hay que auto-observarse y ser honesta, aunque a veces sea sumamente desagradable. Hace bien reconocer que has sido presa de la inconsciencia. En eso estoy, en eso estamos.

A mí me sirve mucho pensar que esa parte de mí que es consciente y iluminada (El Buda Interior podríamos llamarle, jejeje) me observa activa y amorosamente. ¿Qué piensa esa parte de mí sobre lo que estoy haciendo ahora?

Mindfulness

Lo más hábil sería poder notar mis acciones en el mismo momento en que las hago. Pero por ahora la mayor parte de las veces soy capaz de reflexionar sobre mis acciones luego de que ya las he hecho.

El Buda decía que una mente iluminada ya no tiene la necesidad de esos discursos interiores entre sus diferentes partes, aspectos o rasgos. La mente iluminada es una mente integrada, no fragmentada. Eso es algo que me produce mucha intriga, curiosidad y profunda admiración.

El camino espiritual tiene más que ver con un compromiso fuerte y sostenido de no hacer daño. No son tan fundamentales los resultados ideales ni las metas. Ser responsable de mis actos es un proceso vivo y continuo. Ser siendo.

Acciones torpes

A veces las cosas no funcionan como una quisiera durante la práctica, eso también es parte del entrenamiento de la mente, del corazón y del cuerpo. Pero ¿qué son las acciones torpes?

Las acciones torpes son aquellas que se producen o surgen desde patrones mentales y emocionales torpes como el odio, la ira, la necedad mental, el deseo de tener siempre la razón, la “sordera” selectiva, la vanidad, la prepotencia, la indiferencia, el autoengaño, etc.

Son el producto de momentos en los que hay falta de “mindfulness” y de aceptación compasiva. Durante las acciones torpes estamos cediendo nuestra responsabilidad a los viejos patrones automáticos, que nos gobiernan. Y así nos atropellamos a nosotras mismas y a los demás.

Las acciones torpes dejan un mal sabor de boca incluso cuando tienes la sensación interna de haber librado una batalla y haber ganado. Las acciones hábiles, en cambio, dejan una sensación de paz y tranquilidad interna, sientes “estoy siendo responsable de mis actos”.

Cuando una acción es hábil surge un reconocimiento lúcido y consciente en el que “escuchas” esto dentro de ti: “podría morir ahora mismo y todo estaría ok” conmigo y con los demás.

La práctica espiritual tiene que ver con aprender la diferencia entre acciones hábiles y torpes y comenzar a cultivar las hábiles de forma intencionada. Es una práctica y por lo tanto “aprendemos haciendo” (“Learning by doing”), por eso a veces “se nos va la pinza”.

A menudo nos equivocamos y lastimamos a los demás. Lastimar a los demás es como el rebote de una pelota que has lanzado, el sufrimiento sólo se expande y abarca cada vez a más gente. Estar lastimando a los demás es lastimarte a ti misma simultáneamente.

Acciones hábiles

Las acciones hábiles surgen de un lugar de paz interior, en donde no hay lucha, ni sensación de superioridad, ni siquiera una sensación de haber visto o sabido algo concreto.

Las acciones hábiles son el producto de estados mentales y emocionales hábiles como la empatía, la compasión, el alegrarte de los logros ajenos, la amabilidad, la generosidad, ver/valorar a los seres humanos en su diferencia, en su particularidad, el respeto, la curiosidad, la claridad mental.

Simplemente te sientes en equilibrio y tranquila. Es un estado de receptividad sin prejuicios, en el que te rindes y dejas de luchar. Dejas de aferrarte a la creencia de que el mundo o los demás están en tu contra y que tienes que defenderte.

Me ha dado mucho gusto poder observar, aunque sea en retrospectiva, mis acciones torpes.

Valgan estas letras para disculparme con todas las personas que he atropellado por mis estados no observados de inconsciencia durante los últimos meses. Intento con mucho compromiso ser reponsable de mis actos, aunque a veces no lo logro. Lo lamento mucho. Discúlpame.

También quiero auto-pedirme disculpas y abrazarme. Nadir, lo siento mucho.

El reconocimiento de las faltas ha de estar seguido por la alegría de los méritos, como en el texto de la ceremonia budista. ¿Por qué?

Porque el reconocimiento de las faltas estaría cojo si no somos capaces de alegrarnos de que hemos sido capaces de observar atentamente nuestras faltas y de tratarnos con amabilidad a nosotras mismas y a los demás, una vez pasada “la tormenta”.

Alegría de los méritos

Me alegra profundamente
el bien hecho por todos los seres
gracias al cual logran reposo
liberándose así del sufrimiento.
Que aquellos que hayan sufrido sean felices.
Me alegra que se liberen los seres
de los sufrimientos de la existencia cíclica.
Me alegra la naturaleza del Buda
y del Bodhisatva,
protectores del Universo.
Me alegra que surja
la voluntad de alcanzar la iluminación.
Me alegra que exista la enseñanza
esos océanos que llevan la felicidad
a todos los seres
y que son la morada del bienestar de todos ellos.

Aprender a diferenciar las acciones hábiles de las torpes, aprender a reconocer mis faltas, a pedir disculpas, a expresar mis necesidades y sentimientos sin culpar a nadie más, quizás sea una tarea para toda la vida. Ser responsable de mis actos. Yo puedo decir que al día de hoy que es la tarea-regalo más significativa que me ha dado la práctica del Budismo.

De mis acciones hábiles de este segundo nacen las acciones hábiles del siguiente segundo. De mis acciones torpes de este segundo nacen las acciones torpes del siguiente segundo. Así de importante es prestar atención plena a lo que hacemos y sobre todo al cómo lo hacemos.

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Nadir Chacín
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