La frustración y su gestión #sersiendo

La frustración es un sentimiento desesperante, pero no necesariamente tiene que conducir en automático a maltratarnos a nosotras mismas o a otras personas. Hoy vengo a hablarte de mi viaje personal para liberarme de la esclavitud que supone no ser consciente de las emociones perturbadoras y de los pensamientos que las alimentan.

frustración
La mayoría de las personas no sabemos qué hacer con nuestra frustración.  Te imaginas que algo será de una forma y cuando ya pasa resulta que no es como pensabas y te frustras. Pasa que es poco común que sepamos cómo gestionar esa frustración, solemos no darnos cuenta de que está surgiendo esa emoción. Lo que hacemos por puro hábito es tirársela a otra gente, cual si estuviéramos tirando un balde de mierda.
 
Cuando recibes la frustración de los demás y no estás consciente de que eso es lo que está pasando, la otra persona está frustrada, y reaccionas frustrándote o sintiéndote culpable o te sube el enojo seguramente echarás otro balde de mierda de regreso a esas personas o a otras.
 
Todo esto crea un puto bucle inacabable que conduce a las personas involucradas a lastimarse mutuamente o a lastimar a otras personas formando una cadena de comportamientos de maltrato.
La primera situación fue entre tú y la persona A y entonces vas a casa, por ej., y echas el balde de mierda a la persona B.
 
Es una tristeza que todo esto pase así por falta de educación en la gestión de las emociones y la de los pensamientos perturbadores que están relacionados con ellas.
 
La única solución que he encontrado a la frustración y a otras emociones difíciles es «prender la luz» cuando aparezca «la oscuridad» dentro de mí o de otras personas. La luz que se enciende es la luz de la conciencia. Para ello llevo años entrenándome, sigo en prácticas y he obtenido muy buenos resultados. 
 

Hágase la fucking luz

El camino para ir desarrollando la conciencia sobre las emociones no es sencillo, requiere mucho entrenamiento y llegar a la claridad de que es la misión prioritaria de la vida. 
 
El primer ejercicio es el de notar las emociones apenas estén surgiendo en ti. Empieza por ti porque la gestión que importa es la de tus propias emociones y además es la única que en realidad puedes hacer. Así podrás «encender la luz» de una situación equis en donde estés tú y otra(s) persona(s) en cuanto haga falta.
 
Cuando inicié con este entrenamiento hace años ni siquiera me daba cuenta de lo que pensaba ni de lo que sentía en un momento concreto, sólo sentía el sufrimiento y luego la avalancha de sensaciones corporales, que luego me conducían a la somatización y el surgimiento de enfermedades físicas y mentales. No sabía qué me pasaba y por qué se había desencadenado tanto malestar. 
 

Como si fuera entrenamiento canino

Empecé a entrenarme a mí misma como si estuviera entrenando a una perra (risas).
 
Dejé de tomarme mis estados mentales y emocionales como algo personal o identitario y empecé a tratarlos como fenómenos o eventos que surgen en el cuerpo, tal y como me enseñó el budismo. Dejaron de ser «mis» estados y pasaron a ser «los» estados.
 
Entonces puse una alarma/recordatorio en mi móvil varias veces al día para hacerme tres preguntas:
  • Cómo me siento ahora (emociones predominantes).
  • Qué estoy pensando en este momento (pensamientos predominantes).
  • Qué sensaciones físicas noto ahora.
Al sonar la alarma/recordatorio dejaba por un minuto lo que estaba haciendo y me disponía a respirar profundo, sentir mi cuerpo y a hacerme esas preguntas y responderlas mentalmente con la mayor honestidad posible.
 
Con el paso del tiempo se volvió cada vez más sencillo identificar las emociones y los pensamientos perturbadores en cuanto aparecían y las sensaciones físicas relacionadas. Hoy en día ya no uso las alarmas con esa función porque ya no las necesito, pero estoy convencida de que me ayudaron un montón al inicio. Quizás a ti también te sirven.
 

Mientras más masa más mazamorra

Acompaña esta estrategia para elevar tu estado de consciencia sobre las emociones con meditación diaria.
 
Además escribe un diario al final del día en el que apuntes cómo fue tu día en cuanto a las emociones y los pensamientos. Reflexiona sobre las causas y las consecuencias de reaccionar en automático a ellos. También la terapia psicológica es una aliada impostergable, siempre la recomiendo y he hecho muchísima a lo largo de mi vida.
 
A esta estrategia completa, a este plan, le llamo el Proyecto «Nadir, date cuenta». Sustituye mi nombre por el tuyo y comienza cuanto antes.
 
Las situaciones y las personas nunca son ni serán como te las imaginas. Por eso es tan importante tomarse este entrenamiento como una prioridad, porque si no lo hacemos seguiremos sufriendo horriblemente.
 
La vida es dura y a menudo dolorosa, pero sufrir-sufrir eso sucede porque no notamos nuestras emociones en el momento en que surgen y no sabemos cómo gestionarlas con amabilidad sin rechazarlas ni aferrarnos a ellas. Lo mismo pasa con los pensamientos asociados a las emociones. 
 
 

La frustración is the master

La frustración es el resultado de desear que la realidad, la vida y las otras personas sean como tú quieres que sean. Lo siento pero eso no sucederá nunca. Invertir energía en eso es perder energía, malgastarla.
 
La frustración tiene el patrón de cualquier otra emoción: sube y luego baja. Espérate un rato. Reflexiona sobre su mensaje, que más que un mensaje nuevo es un recordatorio.
 
La reflexión es un acto sosegado en el que usas la mente al servicio del bien-estar. Los pensamientos obsesivos y automáticos, recurrentes, rumiativos, son el resultado de usar la mente al servicio del mal-estar.
 
Así como tus ojos cuando están abiertos miran lo que tengan delante, así la mente genera pensamientos automáticos y estos te llevan a emociones y viceversa. ¿Verdad que tienes claro que el árbol que estás ahora viendo no eres tú? Tú eres tú y el árbol es el árbol. Pues con los pensamientos y las emociones pasa igual. La única diferencia es que el árbol está afuera de ti y tus pensamientos y emociones están dentro de ti.
 
Tú no eres tus pensamientos ni tus emociones. Lo que sí eres es lo que haces con y por ellos. Tu ética. Esa es la razón por la que te urge darte cuenta de lo que estás sintiendo y pensando, ser consciente, convertirlo en un hábito nuevo. ¿Por qué? Porque así podrás conducir tu existencia por el camino del bien-estar. Sin ética, no hay bien-estar.
 
 

Tatúatelo: Mal-estar jamás es mal-ser.

Si estás sufriendo ahora es porque estás mal estando no mal siendo. No eres una «mala persona», no existen las «malas personas». 
 
Sólo existen personas que están sufriendo y que necesitan un entrenamiento adecuado para la gestión amable de las emociones y de los pensamientos perturbadores.
 
Aprender a gestionar los estados perturbadores de la mente-corazón es la única forma en que los seres humanos, todas y todos, podemos construir el bien-estar individual y el compartido.

💜 No tengo formación de psicóloga. Sólo soy una persona común y corriente, una necia (risas) con metas claras: mejorar mi salud mental y liberarme del sufrimiento. Hablo de neurosis en este post. No de trastornos que producen una pérdida de contacto con la realidad como la psicosis.

💜 Si crees que este post puede echarle un cable a alguien por favor compártelo. Déjame tus comentarios. Conversemos.

 

Cuando una canción me representa

Si te interesa indagar en cuál es la diferencia entre pensar y reflexionar te sugiero este libro: «El arte de la reflexión. Mindfulness y Sabiduría» de Ratnaguna.

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