México: la nostalgia por 17 sensaciones #sersiendo

México fue mi hogar durante 12 años en una edad muy formativa, desde los 29 hasta los 41 años. Siempre he creído que la nostalgia es bonita, por eso hoy vengo a hablarte de las 17 sensaciones que extraño de mi vida en México.

México
Tlacoyos

1) La sensación de seguridad

Sentarme en la cafetería de la ENAH sin ninguna preocupación en la mente relacionada con el dinero porque tenía una beca de estudios. Lo único que tenía que hacer era pensar, estudiar, investigar y ya.

2) La sensación de pérdida de la noción del tiempo

Ir por unas cervecitas con Dimitris al bar de la esquina de la ENAH en Cuicuilco y terminar desayunando, comiendo y cenando allí. Y no entender cómo pasó eso. Todas las fiestas y celebraciones con Dimitris y la comunidad griega de México.

3) La sensación de libertad en relación con la comida

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Las noches recurrentes en que salía con Craitza a buscar las hamburguesas hechas al carbón por Tetelpan, el mejor olor del mundo. Otra noche había mixotes de carnero. No sé cómo no morimos de comer tanto. Y la barbacoa, por favor, cada sábado en la mañana durante 12 años. Impresionante mi disciplina para ciertas cosas. (Risas.)

4) La sensación de tener el intelecto estimulado

El placer de la investigación académica. La estimulación intelectual que suponen las discusiones entre colegas cuando te rodeas de gente brillante que te hace pensar.

5) La sensación de inmersión profunda

Trabajar con los huesos para mi investigación de aquella época en el laboratorio sin notar el paso del tiempo. En inmejorable compañía. Yo y los huesos, a puerta cerrada (al fin solos).

(Por si no sabes aún: yo era antropóloga física y forense. Sí, como la doctora Temperance Brennan en la serie Bones, pero con menos dinero para investigar.)

6) La sensación de intimidad

El placer de estar en el patio de nuestra casa en Xochimilco, donde vivía con J. Teníamos una hamaca colgada en la terraza, nuestra gata Mina y un bello jardín con plantas. Allí me instalaba con una mesita al lado con mi jarrita de té a leer (cuando Mina me lo permitía, claro). La ternura y la admiración al ver a J. tocando la guitarra y cantando sentado en la orilla de nuestra cama.

7) La sensación de tener rutinas afectivas

Lo sabroso de dormir en el sofá con R. y mi otra gata Runa a la hora de la siesta. La rutina amorosa de hacerlo todos los días, sin falta, y disfrutarlo siempre. La Colonia Del Valle. Café, Té y acompañar a R. a leer todos los periódicos. Escuchar con fascinación las historias de R. sobre las tramas de sus novelas antes de que estas existan.

8) La sensación de descontrol

Pasear por La Conchita en Coyoacán con J. Aquello de que te lata el corazón muy fuerte cuando vas a ver a alguien que te gusta.

9) La sensación de hermandad

Los chistes de mi compadre Alberto, su sentido del humor, la hermandad. Caminar con él hacia el Mercado de Medellín desde mi antigua casa de la Roma Sur y que mi nariz note primero que mis ojos que ya llegó la señora de los tlacoyos.

10) La sensación de pertenencia

Las conversaciones con mis amigas y mis amigos de aquella época, algunos que desaparecieron con los años y otros que siguen conversando conmigo muy seguido (Úrsula, Mariana, Ingrid, mi compadre). Extraño la red amplia de amistad profunda que me arropaba en México. Es una lista larga, laaaarga.

11) La sensación de «La vida es carnaval»

Las noches de salir a bailar salsa con mis cuatachis, daría mi reino por otra noche de esas. Ash.


12) La sensación de todos los sentidos estimulados a la vez

La comida toda, los olores, los colores, la variedad, los tianguis, la creatividad desbordante y vibrante que captura los sentidos. Ese sentimiento de «qué bonito es lo bonito».

13) La sensación de ser muy útil a los demás

Las reuniones con el Círculo Humano en el Parque México de La Condesa, coincidir, crear, reír. Sentirme útil, muy útil.

14) La sensación de tener tradiciones y costumbres

El sonido y las voces esas típicas que hace el vendedor de camotes cuando pasaba por mi depto de mala muerte en la Colonia Portales.

15) La sensación de aventura

Los viajes que hice por todo México. Poder viajar, ver cosas maravillosas, descubrir, «moverme de lugar», comer cosas nuevas, ponerme mi mochila y botas de exploradora, viajar mucho, sola y acompañada.

16) La sensación de estar culturizándome

Ir a espectáculos, conciertos, teatro, cine, exposiciones de arte, museos, muchos, muchos.

17) La sensación de tener un gran logro profesional

Mi trabajo de editora y correctora de libros. Muy estimulante también intelectualmente y muy satisfactorio. Nada se compara con ver en el mostrador de la librería ya listo un libro en el que pasaste meses trabajando. En Barcelona aún me topo con libros en los que trabajé en aquella época y vuelvo a sentir lo mismo.

La reflexión sobre las sensaciones vinculadas a los recuerdos forma parte del enfoque que le estoy dando a mi futuro libro «De migrante a migrante» que espero terminar algún día.

Mi próximo viaje a México

Con la pandemia de coronavirus tuve que cancelar mi viaje a México que era en Semana Santa. La nueva fecha del Retiro de meditación y mindfulness para mujeres es del 19 al 22 de noviembre 2020 en Tepoztlán. Ahora tendrás más tiempo para organizarte. Haz changuitos para que se nos dé vernos a todas.

Cuéntame algo sobre ti: ¿Cuáles son las sensaciones que vinculas a México? Déjame un comentario y hazme feliz la cuarentena.


Te sugiero escuchar estos episodios de mi podcast «Ser siendo con Nadir Chacín»

Un ser humano encontrando el sentido de la vida.
2 comments
  1. Gracias, Lidia, por contarnos. Sí, la verdad es que México es un país bellísimo, lleno de contrastes. Yo me siento muy orgullosa de ser mexicana por adopción. :)

  2. Conocí Mexico el año pasado. Estuve durante 3 meses en ese hermoso país. Nunca lo imagine tan bello. Me gusto su gente, su comida, su clima, la variedad de cosas para visitar. Vi todo lo que pude de Diego Rivera, fui a la casa de Frida cuya vida me la se de memoria de tanto que he leído de ella. Tengo un sobrino viviendo allá. Soy venezolana, ya retirada de la vida laboral. Siempre digo si pudiera vender lo que tengo en Caracas me iría a Mexico. Espero volver. Un beso para ti. Escribe tu libro.

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