Vulnerabilidad: soy vulnerable y eso está OK #sersiendo

La palabra vulnerabilidad deriva del término latino “vulnerabilis» que significa “algo que causa lesión” . Es la susceptibilidad a ser lesionada/o, herido/a, dañada/o. La vulnerabilidad es una condición humana inherente a la existencia debido a la finitud y a la fragilidad de los seres humanos, de manera tal que no puede ser superada ni eliminada. Hoy vengo a hablarte de mi vulnerabilidad con el afán de hablarte también de la tuya.

vulnerabilidad

Quedan pocos días para mi cumpleaños número 49. En este año 2020 mi cumpleaños tendrá un contexto inédito, el de la pandemia de la COVID-19. Suelo celebrar que sigo viva cada año e invitar a un grupo nutrido de gente a quienes quiero y reunirlos a todos juntos en mi casa o en algún lugar público.

Este año no podré hacerlo. Es una pérdida, otra más. Ninguna experiencia de vulnerabilidad humana es baladí.

Si algo tiene el año 2020 es que ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de nuestra especie de modo muy radical, masiva y mundialmente. Percatarme una vez más y así de mi condición vulnerable quizás sea (o se convierta a la postre) en el mejor regalo de cumpleaños que he recibido en mi vida.

Al reconocerme como un ser vulnerable puedo comprender mejor la vulnerabilidad de los otros seres humanos y la de los otros seres vivos en general. Puedo sentir en carne propia mi necesidad de ser cuidada y de protección y percibo más fuerte la amabilidad, la responsabilidad y la solidaridad que necesitan los demás de mí. También he sentido de cerca la necesidad de la no explotación de mi condición vulnerable por parte de otros seres humanos.

Ser cuidados por los demás y sentirnos protegidos es una necesidad humana como beber agua, dormir o alimentarnos.

Así como nadie siente vergüenza ni culpa por necesitar beber agua para seguir con vida tampoco nadie debería sentirlas por necesitar los cuidados y la protección de los demás. 

Necesitamos de los demás seres humanos y eso es un hecho ineludible. Somos “seres necesitados” como bien dice el epistemólogo Marià Corbí.

Las (duras) circunstancias 

Hace una semana mientras caminaba por la calle me entró un objeto extraño en un ojo. Luego de acudir a urgencias y de toda la movida médica (¡vaya tela!) regresé a casa casi ciega, sola y en transporte público gracias a la ayuda amable de varios desconocidos. 

Me dio un ataque de pánico en plena farmacia mientras buscaba las medicinas para el ojo. Llegué a casa y sentí que por fin estaba en territorio conocido y pude reflexionar sobre la vivencia.

Hacía mucho tiempo que no me sentía tan vulnerable como toda esta semana que he estado casi ciega y dependiente al 100% de la ayuda de mi red de apoyo.

Este 2020 ha sido como una bomba nuclear que nos explotó en plena cara. Para mí también. Mucha vulnerabilidad, incertidumbre y miedo. He estado pensando en todas las experiencias que he tenido desde que comenzó la pandemia y sigo intentando encajarlas adentro de mí.

Tengo muy claro que sin una red de apoyo cercana y cuidadora y sin la solidaridad de las personas que no conocemos directamente ningún ser humano puede vivir bien, tener calidad de vida y mucho menos ser feliz o estar alegre. 

Tampoco podremos salir de esta crisis sanitaria mundial si no entendemos que nos necesitamos los unos a los otros y nos necesitamos mucho. Aceptar la vulnerabilidad que implica ser un ser humano es vital para el bienestar propio (individual) y el bienestar ajeno (social).

Aprender de lo vivido

Las circunstancias difíciles son oportunidades para notar vívidamente la vulnerabilidad y por ello son un regalo clarificador. A veces no lo parecen y pueden sentirse como una puta maldición, pero no lo son. 

Está bien sentirse necesitada/o, es útil para el desarrollo humano y para la comprensión de cómo hemos estado viviendo hasta ahora y para definir con más claridad el Norte al cual deseamos ir. Las experiencias extremas de vulnerabilidad te permiten hacer una especie de reorganización de las prioridades de tu vida.

Mientras más rechazamos la vulnerabilidad menos aprendemos. Sólo nos estamos produciendo un daño emocional extra.

¿Acaso no es suficiente con la experiencia difícil que estás viviendo? ¿Para qué añadirle más sufrimiento? Este rechazo a las cosas desagradables o incómodas de la vida sólo perpetúa el sufrimiento y lo acentúa. 

Reflexiones sobre el mapa de mi desarrollo personal

Mi búsqueda existencial desde que empezó la pandemia ha sido ¿cómo encajo lo que está sucediendo en el mundo y en mi propia vida en el mapa de mi desarrollo personal? ¿Cómo puedo aprender mejor y más? ¿Qué estoy aprendiendo ya? ¿Necesito aprender algo nuevo? ¿Acaso hay «algo» que no estoy viendo/reflexionando? 

Nunca está mal buscar lo que una/o necesita. Jamás.

Aunque la cultura del éxito y del individualismo rampante diga lo contrario tú me necesitas a mí y yo a ti. La interdependencia es sana y no sólo es sana es indispensable para el vivir y para el convivir. La vida no se trata sólo de sobrevivir y de estar siempre “apagando fuegos”.

Necesitamos vivir, no sólo sobrevivir. Y para vivir bien y de forma amable necesitamos a los demás.

La individuación es ese proceso psicológico que te permite conocerte y reconocerte a ti misma/o como un ente separado de los demás con tus propias necesidades. Es un proceso importante claro está. Y hay que hacerlo.

Ir de la humanidad compartida a la condición humana individual

Y luego retornar a la humanidad compartida y así sucesivamente e incluso simultáneamente. Ese ciclo integral del ser/estar es un ciclo virtuoso.

Al mismo tiempo la individuación sólo es posible con el conocerte y reconocerte como un ser de necesidades para que puedas comprender las necesidades de los demás y también las tuyas. 

Sin esa contraparte (ese baile conjunto) en la que te das cuenta de tu función en el mundo y en la vida de los demás creo que no es posible ser más feliz, más libre y más humano.

No es posible salir del hoyo de la deshumanización hegemónica que gobierna a este (atenazado) mundo.  

Me siento vulnerable y eso está bien

¿Qué es humanizarse? Significa volverse más humano. Pero ¿cómo podría un ser humano volverse más o volverse menos humano? ¿Es que en algún punto ha dejado de ser un ser humano?

Pues sí, así es. Una de las cosas que tiene este mundo y la cultura globalizada general hacia la que hemos avanzado es que es francamente deshumanizante. 

Deshumanizarse tiene que ver con carecer de las condiciones más básicas para la autoestima. 

Dice la filósofa Victoria Camps que arrebatarle a los demás esas condiciones básicas para una autovaloración positiva de sí mismos es la crueldad más atroz y estoy totalmente de acuerdo con ella. Afirma que es el problema fundamental del mundo y yo pienso lo mismo.

Más que una crisis sanitaria, que sí hay claro, pues lo que más hay ahora es una crisis ética. El paraguas debajo del cual suceden todas las deshumanizaciones (dominaciones) es el de la «ética» perversa, el de la desigualdad social, el de “quiero eso para mí y tú jódete”.

Sentirme y sentirte vulnerable nunca ha sido algo malo.

Al contrario, no llegarás a hacer la reflexión que necesitas sobre tu condición humana sin sentirte como un animalito expuesto en un mundo amenazante. Sin cagarte de miedo.

#HayNiveles

El lado más difícil de la sensación de vulnerabilidad tal vez tiene que ver con los niveles de la propia sensación y de cuán manejables estos sean y de cuántas herramientas tenemos para gestionarla de una manera adaptativa.

En eso también hay desigualdad social.

Las personas que nunca se sienten vulnerables es porque habitan en la sociopatía o en la psicopatía.

(Respira profundo y celebra: no eres psicópata.)

No tienes porqué sentir una culpa y una vergüenza perennes por ser vulnerable. Ser humano es ser vulnerable (lo sientas o no lo sientas así).

Toda persona con neurosis, que somos la mayoría, nos sentimos vulnerables en muchas ocasiones, muchas, y eso es perfectamente bueno, sano y útil. 

Para mí entender lo relevante es justamente que esa sensación de vulnerabilidad no se vuelva algo incapacitante ni perennemente extrema. Eso no hay cuerpo humano que lo resista.

De allí que requieras urgentemente aprender a gestionar la sensación de vulnerabilidad para que no te haga la vida miserable 24/7.

La sensación de vulnerabilidad

La sensación de vulnerabilidad extrema es una respuesta adaptativa por eso es buena. Te ayuda a entender que estás en una situación muy difícil y que necesitas aplicar todos los conocimientos que tienes (o buscar nuevos conocimientos) para adaptarte mejor a los cambios desafiantes que estás viviendo ahora en tu vida.

Adaptarse no significa renunciar al Norte que tiene tu mapa de desarrollo personal.

Sólo significa que tomarás un desvío inesperado y que más adelante – si es lo que decides – retomarás el camino que habías elegido.

Yo siempre repito este mantra: un resbalón no es una recaída.

Con las experiencias duras que estás viviendo (y con suerte y reflexión) quizás llegues a la conclusión de que TU camino, el que ya tenías trazado en tu cabeza, necesita algunos nuevos ajustes.

Son las circunstancias difíciles, el reto que estas implican, lo que te da la oportunidad y la valentía para hacer esos ajustes. 

La vida está llena de experiencias variopintas precisamente para eso, para aprender, para reajustar el rumbo. Quien no se mueve: no siente las cadenas.

Epílogo sobre la vulnerabilidad

Estoy escribiendo esto mientras veo más o menos bien por un ojo y muy mal por el otro ojo, el que se está recuperando. No podía dejar de escribir sobre la vulnerabilidad que estoy viviendo ni un minuto más, así que decidí encender el ordenador y escribir.

Espero que estas letras te hayan acompañado en la sensación de vulnerabilidad que ahora sientes. Si deseas contarme cómo vas con todo esto de la pandemia hazlo en los comentarios de este post. Me dará gusto leerte y reafirmar que una vez más no estoy sola.


Brené Brown

Estudia la conexión humana: nuestra capacidad de empatizar, pertenecer, amar. En esta charla conmovedora y divertida sobre el poder de la vulnerabilidad comparte una visión profunda de su investigación, una que la envió a una búsqueda personal para conocerse a sí misma y comprender a la humanidad. Una charla para compartir. (Activa los subtítulos en español.)


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